Full Version: Virgen Maria
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@Nessuna@
Thursday, May 25, 2006 6:19 AM

Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net
De María siempre hay algo más que decir
Meditaciones del mes Mayo. Letanías del Rosario


Madre admirable

De María nunca se dirá todo. No se puede. Siempre hay algo más que decir de hermoso, de dulce, de grande. Las letanías son un amable intento de decir todas las grandezas de María, pero se quedan cortas.
Admirable por sus privilegios: gentilezas de Dios para su Flor: Inmaculada es su nombre, lo que la distingue y la hace brillar en la noche del mundo. Admirable por su sencillez: Tan grande y tan chica. Con una mano toca a Dios Omnipotente y con otra a sus niños de la tierra. “He aquí la esclava del Señor”. Queremos conocer a la esclava más maravillosa del mundo. Sirve en los atrios del Señor. Nos han contado tantas cosas de su santidad, de su belleza. Dicen que sus manos son las más bellas y que las usa solamente para servir, para hacer el bien... Admirable como el paisaje que se mira y se vuelve a mirar y nunca se quiere dejar de contemplar, porque infunde alegría, ternura, admiración.
Oh Madre admirable, maravillosa...Todos los adjetivos se quedan chicos porque eres demasiado grande, santa y hermosa. Quiero mirarme en tus ojos purísimos, en ese océano de amor y pureza para que, por contagio, algo de Ti se pase a mí: algo de tu pujreza, de tu amor, de tu santidad.
Eres un paisaje que han admirado millones de seres antes que nosotros, y detrás de nosotros seguirán admirándote sin cansarse jamás. ¿¡Qué tienes, criatura celestial, que todos se enamoran de Tú...?


Madre del buen consejo
Gentil Pastora que sabe guiar a la vida eterna y a la vida digna de vivirse. “El Señor es mi Pastor”.También quiero decir : María es mi pastora. Maestra insuperable: Dichosos los alumnos de tu escuela, María. Consejera única, porque le asiste el Espíritu Santo en persona.
Yo necesito tu maravilloso consejo para los mil asuntos que ignoro. Yo tengo los problemas y Tú tienes las soluciones. Guíame a la vida eterna, mi destino final, aquello por lo que existo y para lo que fui creado.
Dame algo de tu sabiduría para resolver amablemente las dificultades de miles de hermanos míos que sufren, que lloran y no saben para qué sirve el vivir. Enséñame cuál es el sentido del vivir, de sufrir, de morir. Ayúdame a amar mucho esta vida, pero infinitamente más la otra.
Aconseja al Jesús de la tierra, al Vicario de tu Hijo, a los obispos, sacerdotes...Enséñanos a discernir los engaños del Padre de la Mentira de las luces del Espíritu Santo. Madre del buen consejo, te necesitamos tanto en un mundo lleno de confusión y de sombras...


Madre del Creador
El Creador quiso ser creado en su naturaleza humana y por eso requirió de una madre. Eres madre del Creador por eso, porque le diste la naturaleza humana, un cuerpo de hombre. Madre del que creó el mundo. Por un lado criatura y por otra creadora de la vida humana del Creador. Tú tuviste entre tus brazos y alimentaste al Creador niño. Lo acunaste, le enseñaste a caminar, a hablar, a rezar, a vivir como hombre. Y te obedeció durante treinta años.
Engendradora del Camino, la Verdad y la Vida. Cuánto nos diste a nosotros al darla la vida a Él. Porque hiciste hermano nuestro al Dios, nuestro Salvador. Y Él, a su vez, te convirtió en Madre nuestra también. Y todo por amor de Dios a Ti y a nosotros. Estableciste un parentesco inusitado: Hija del Padre, Madre del Hijo, Esposa del Espíritu Santo, Madre nuestra.


Madre del Salvador
Como el Creador de mundos se hizo Salvador del Hombre, Tú adquiriste un nuevo título y parentesco: Madre del Salvador. Cuando otra mujer escuchó a tu Hijo Salvador pensó amorosamente en Ti. “Bendito el seno que te llevó y los pechos que te criaron”. Te llamó bendita. Te llamamos bendita porque eres la fuente de la fuente de aguas vivas y eres la Madre de la salvación que se llama Jesús. Al dar las gracias a Cristo, volvemos la mirada a quien fue su Madre.
El Salvador debía morir en una cruz< y en una montaña. En esa montaña estuviste Tú. No podías faltar. Allí fuiste nombrada solemnemente madre de todos los salvados. Tu maternidad es inmensa; tus hijos incontables. No sólo fuiste madre del Redentor, sino Corredentora, compañera de martirio como nueva Eva junto al nuevo Adán. Jesús ha salvado al hombre con tu ayuda, con tu sufrimiento. Colaboraste en la salvación de tus hermanos, antes de ser Madre de todos ellos.


Virgen prudentísima
Hablas cuando se requiere y callas cuando debes callar. No hablaste cuando José, ignorante del milagro que crecía en Ti, sufría sin saber. A los doce años de Jesús le preguntaste por qué. Pero cuando Él te respondió con otro por qué, callaste, aunque no tenías la respuesta. Conservabas todas aquellas palabras y misterios en tu corazón.
Pero en Caná hablaste, insististe, porque era necesario el milagro. No sólo conseguiste el mejor vino del mundo, para alegría de los comensales, sino que hiciste crecer la fe de los apóstoles.
Yo suelo hablar cuando debo y también cuando no debo. Y callo, por cobardía, muchas veces que debida hablar. ;e sobra cobardía y me falta prudencia. Virgen prudente, me inscribo en tu escuela para aprender esta difícil virtud.
Te apareces a gente sencilla y humilde, porque no quieres inquietar a los poderosos Eso es también prudencia, Sigues siendo en el cielo la Niña eterna que aquí fuiste..En los primeros siglos de la Iglesia dejaste actuar a Pedro y a los Apóstoles, y Tú actúas y ayudas desde la segunda fila. No quieres ser protagonista.

Virgen digna de veneración, de alabanza
He visto cientos de fervorosas procesiones de la Virgen, altares adornados con millares de flores, las flores más bellas, desde niño. En el calendario abundan las fiestas dedicadas a María, comenzando por la del primero de enero, María Madre de Dios, Esta fiesta invita a colocar el nuevo año en sui corazón.
Un mes primaveral, Mayo, se le dedica entero a la Virgen María. ¿Quién no ha llevado flores a la Virgen en el mes de Mayo? Tanto derroche de flores, ¿por qué? La flor es en sí hermosa, pero además es portadora de cariño, de ternura. En los altares de María hay infinidad de bellas flores, porque es mucho el amor de sus hijos.
Y las advocaciones tratan de obligar a María a quedarse en una región, a emparentar con un pueblo. Y así, la Virgen del Carmen, del Perpetuo Socorro, La Virgen de Guadalupe, Fátima, Lourdes... Así, la Madre de todos se convierte especialmente en Madre de los habitantes de un pueblo, añadiéndole su título particular.
El amor también canta. No podían faltar las hermosas canciones a la Virgen, que, si las juntáramos, serían miles y miles. Lo mejor dela cariño se muestra cantando. Millones de cristianos cantan a diario a su Madre del cielo. El que nunca te lleve una flor o te entone una canción, no sabe nada del amor...

@Nessuna@
Tuesday, May 30, 2006 4:47 AM
@Nessuna@
Thursday, June 01, 2006 1:48 AM
Visitación de la Virgen


Mayo 31


Etimológicamente significa “lo mismo”. Viene del latín.

La Virgen María, iluminada por Dios, sintió vivos deseos de ir a visitar a su prima santa Isabel. En su avanzada edad, estaba embarazada porque para Dios nada hay imposible.

Tuvo muy en cuenta las palabras de san Pablo a los Corintios:" La caridad es servicial, no busca sólo su propio interés, y lo soporta todo".

Un gran apóstol de la Iglesia universal, san Ambrosio, dice estas palabras acerca de este día:"Fue María la que se adelantó para saludar la primera. Ella es la que siempre se adelanta a dar demostraciones de cariño a quienes ama".

María no busca reputación, fama o halagos como sucede en muchas de las visitas de nuestros días.

Como iba llena de la gracia de Dios, inundó la casa de su prima de bendiciones.

"Tan pronto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su vientre e Isabel quedó llena del Espíritu Santo".
Su prima, muy agradecida, le dijo:" Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de vientre. ¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo saltó de gozo el niño en mi vientre".

La Virgen María llevó a Jesús a aquella casa. Si fueras un creyente como Dios manda, harías exactamente igual. El cristiano es portador de la Buena Noticia de Dios, su mensajero, el heraldo que anuncia la buena nueva.

Otro santo universal que se distinguió por su acendrado amor a la Virgen dice estas palabras:" Desde este instante de la Visitación María quedó constituida en “Canal inmenso” por medio del cual la bondad de Dios envía hacia nosotros las cantidades más admirables de gracias, favores y bendiciones".

Una de las claves de la Biblia es saber comunicar a los demás los mensajes de Dios. A veces la gente siente vergüenza. Es una pena que, ante tanta desgracia como anuncian los medios de comunicación social, no haya creyentes que se dediquen a anunciar buenas noticias.

¡Feliz día a quienes lleven este nombre!



Comentarios al P. Felipe Santos: fsantosssdb@hotmail.com

@Nessuna@
Tuesday, June 06, 2006 3:58 AM
@Nessuna@
Wednesday, June 07, 2006 1:47 AM
María ¿virgen antes, durante y después del parto?
domingo, 21 mayo 2006
Las objeciones de muchos protestantes, y en particular de los miembros de sectas, respecto de María Santísima son numerosas, pero tal vez puedan reducirse a algunas principales: de dónde sacan los católicos que fue siempre virgen, cómo decimos que no tuvo más hijos si en la Biblia se habla de los hermanos de Jesús (objeción equivalente a la anterior), objeciones a su veneración, problemas con la “mediación” mariana, etc. Vamos a encarar en este punto lo relacionado con la virginidad perpetua de María.

He aquí algunas objeciones que he recibido al respecto:

¿Dónde dice la Biblia que María fue virgen perpetuamente?

Mateo (1,18-25) dice que después que el ángel le dice a José que no tema en recibir a María como esposa, él “hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús”. ¿Qué significa ese “hasta”? ¿Acaso quiere decir que después tuvo relaciones con ella?

La Biblia dice que Jesús tuvo hermanos y hermanas, ¿cómo es posible entonces que digan que nunca hubo unión carnal entre José y María?


Estoy de acuerdo de que María era virgen, que era la privilegiada de entre todas las mujeres, pero después de haber nacido Jesús, como toda mujer también se realizó como una familia normal teniendo más hijos e hijas con José. Lee por favor Libro de Mateo cap. 12 versículo 46 al 50 en el cual indica lo siguiente: sus discípulos le dicen que su madre y sus hermanos llaman a Jesús para hablarle, y Jesús les dice extendiendo su mano hacia los discípulos “Todo aquél que hace la voluntad de mi Padre ése es mi madre y mis hermanos”. Por otro lado, en el capítulo 13, versículos 54 al 58, menciona los nombres de los hijos nacidos de José y María. ¿Qué opina de esto?

En algún lugar del evangelio he escuchado que dice que Jesús fue el “primogénito” de María; si fue primogénito quiere decir que tuvo otros hermanos menores, por tanto, María tuvo otros hijos, hermanos de Jesús.

Tenemos pues, una consulta general referida al fundamento bíblico de la virginidad de María y dos objeciones al respecto: la expresión de Mateo “hasta que”, y luego el giro más usado por muchas sectas contra esta verdad católica: “los hermanos de Jesús”. Veamos cada uno de estos puntos.

Fundamentos de la virginidad perpetua de María

Ya hemos dicho varias veces que la Biblia no es la única fuente de la Revelación, sino la Biblia y la Tradición de la Iglesia. No es necesario que una verdad esté en la Biblia de modo explícito para que deba ser creída como revelada, puesto que de hecho, los mismos protestantes creen verdades que no están en la Biblia, por ejemplo, ellos creen que todo debe estar en la Biblia y que sólo se debe creer a la Biblia, pero ¡eso no está en la Biblia!

Sin embargo, como muchas otras cosas que estamos tratando en este libro, la virginidad de María está en la Biblia, en el sentido de que tiene fundamento bíblico. El magisterio de la Iglesia y la tradición bimilenaria de la Iglesia, ha considerado constantemente la virginidad de María una verdad de fe, acogiendo y profundizando el testimonio de los evangelios de Lucas, Mateo y Marcos y, probablemente, también Juan. Por tanto, si no encontramos allí la expresión como tal, encontramos la base a partir de la cual, quienes tienen autoridad sobre la fe (los apóstoles y sus sucesores), pueden deducir esta verdad.

Aclaremos, ante todo, qué entiende la Iglesia por virginidad perpetua de María. Entendemos por este privilegio de María una prerrogativa permanente, que abarca todas las etapas de su vida, y en particular el momento sagrado en que fue hecha Madre de Dios. Significa: 1º que concibió virginalmente al Hijo de Dios, segunda persona de la Santísima Trinidad, hipostáticamente unido a una naturaleza humana; 2º que le dio a luz virginalmente; 3º que permaneció virgen a lo largo de toda su vida terrena, y por consiguiente, ahora reina gloriosa como Virgen de las vírgenes. La Iglesia expresa esto con una fórmula muy hermosa, según la cual dice que María fue virgen ante partum, in partu et post partum.

Para la tradición católica, este privilegio de la virginidad perpetua de Nuestra Señora está íntimamente relacionado con su sublime prerrogativa de Madre de Dios: ella ha sido inspirada por Dios para ser virgen y permanecer tal, por la extraordinaria dignidad y misión que debía desempeñar al ser elegida para Madre de Dios. Ahora bien, si es cierto que esta verdad ha sido profesada desde los primeros tiempos, hay que decir que no es simplemente una piadosa creencia, sino una verdad revelada, solemnemente definida como dogma por el magisterio auténtico de la Iglesia y firmemente fundada en la Sagrada Escritura.

En cuanto a la virginidad anterior al parto, si vamos a los testimonios de la historia cristiana, podemos remontarnos a algunos como el de Ignacio de Antioquía (muerto mártir en el 110, contemporáneo de San Juan evangelista), quien escribía a los cristianos de Esmirna que Jesús es “hijo de Dios según la voluntad y poder de Dios, nacido verdaderamente de una virgen” 1 ; casi en la misma época, Arístides apologeta decía que el Hijo de Dios “engendrado de una virgen santa sin germen ni corrupción, tomó carne” 2 ; y encontramos testimonios análogos en San Justino, Orígenes, etc. 3 . De ahí que aparezca testimoniada en todas las versiones del símbolo apostólico (o sea, los credos más antiguos), tanto en sus formas romanas como griegas, que testimonian “nació de María virgen por obra del Espíritu Santo” 4 . La creencia firme de Occidente en la virginidad corporal de María, se resume en la expresión “Virgen María” y se recoge en esta forma ya en el siglo II, en la forma romana del credo, como vemos, por ejemplo, en Hipólito: “Creo en Dios Padre todopoderoso y en Jesucristo, Hijo de Dios, que nació de María virgen por obra del Espíritu Santo”

En cuanto a la virginidad posterior al parto, a pesar de que fue negada por Tertuliano (quien terminó hereje montanista), es afirmada ya por Orígenes (muerto en el 253), Clemente Alejandrino (muerto antes del 215). Algunos la negaron, como Helvidio en Roma y Bonoso en Cerdeña, lo cual produjo una reacción universal mostrando que se consideraba la virginidad de María después del parto como verdad de fe. Así, por ejemplo, Aldama hace una lista de Santos Padres que reaccionaron enérgicamente contra esta herejía (Epifanio, Jerónimo, Ambrosio) 6 .

Los testimonios de la tradición pueden multiplicarse, tanto referidos a la virginidad anterior como posterior al parto. Por ejemplo, Ireneo de Lyón (muerto en torno al 200, autor que hace de entronque con los apóstoles, pues es, como él mismo testimonia, discípulo de San Policarpo de Esmirna, quien a su vez lo fue de Juan Evangelista), tiene una frase hermosa para referirse al parto virginal: Purus pure puram aperiens vulvam: el Puro [Verbo Puro] con pureza abrió el seno puro [de su madre] 7 . Y él mismo compara el nacimiento de Cristo de María con la formación de Adán del suelo virgen y sin surcos 8 . San León dice que es la limpieza de Cristo la que mantuvo intacta la integridad de María 9 .

Y San Zenón de Verona (muerto en 372) lo proclama: “¡Oh misterio maravilloso! María concibió siendo una virgen incorrupta; después de la concepción dio a luz como virgen, y así permaneció siempre después del parto” 10 . San Jerónimo resume la fe de la Iglesia escribiendo contra Joviniano: “Cristo es virgen, y la madre del virgen es virgen también para siempre; es virgen y madre. Aunque las puertas estaban cerradas, Jesús entró en el interior; en el sepulcro que fue María, nuevo, tallado en la más dura roca, donde no se había depositado a nadie ni antes ni después... Ella es la puerta oriental de la que habla Ezequiel, siempre cerrada y llena de luz, que, cerrada, hace salir de sí al Santo de los santos; por la cual el Sol de justicia entra y sale. Que ellos me digan cómo entró Jesús (en el cenáculo) estando las puertas cerradas... y yo les diré cómo María es, al mismo tiempo, virgen y madre: virgen después del parto y madre antes del matrimonio” 11 .

Los ejemplos de los autores cristianos de los primeros siglos podrían multiplicarse y quienquiera conocerlos, tanto respecto de la virginidad de María anterior al parto como posterior o durante el mismo, puede leer los libros especializados, que no faltan 12 . Estamos hablando pues, de una doctrina firme y serenamente sostenida, predicada, divulgada, defendida y creída, por los cristianos desde los primeros tiempos.

En cuanto al fundamento bíblico de esta doctrina, lo encontramos en los mismos textos bíblicos. Empezando, aunque no sea el argumento más importante, por la misma profecía de Isaías referida a la concepción del Mesías: el Señor mismo va a daros una señal. He aquí que una doncella/virgen está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (Is 7,14). La misma versión protestante de Reina-Valera, traduce la expresión como “la virgen”; la versión de la Biblia griega de los Setenta “he parthénos” (la virgen; ésta es la versión que es usada por los evangelistas), y la también protestante King James Version “the virgin”. Ya San Ireneo en torno al año 200, defendía el valor profético de este texto referido a la virginidad de María, argumentando que Isaías señala claramente que ocurrirá “algo inesperado” con respecto a la generación de Cristo; está aludiendo claramente a una señal. Pero “¿dónde está lo inesperado o qué señal se os daría en el hecho de que una mujer joven concibiera un hijo por obra de un varón? Esto es lo que ocurre normalmente a todas las madres. Lo cierto es que, con el poder de Dios, se iba a empezar una salvación excepcional para los hombres y, por tanto, se consumó también de una manera excepcional un nacimiento de una virgen. La señal fue dada por Dios; el efecto no fue humano” 13 .

Pero los textos determinantes son los de los mismos evangelios.

San Lucas dice (1,26-38): Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.” Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.” María respondió al ángel: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?” El ángel le respondió: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.” Dijo María: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.” Y el ángel dejándola se fue.

El análisis exegético serio de este pasaje, ha sido realizado con pericia por muchos exegetas. Un excelente resumen –y discusión de sus términos más importantes– lo ha hecho el erudito jesuita Ignace de la Potterie, en su trabajo “La anunciación del ángel a María en la narración de San Lucas” 14 .

En cuanto a lo que nos interesa destacar a nosotros, señalemos que San Lucas testimonia aquí: (a) la virginidad de María antes de la anunciación (a una virgen...); (b) la concepción virginal (la virtud del Altísimo te cubrirápues no conozco varón... La expresión no se refiere al pasado, pues hubiera usado el aoristo griego (no he conocido varón); usa el presente absoluto (no conozco), lo cual no puede ser comprendido sin una referencia a una intención (y probablemente a un voto) de virginidad perpetua, pues resultaría absurdo por ser una joven “ya desposada” (o sea, habiéndose ya realizado el primer rito de las nupcias según la costumbre judía), y por tanto (en caso de no tener ninguna intención de virginidad futura), siendo obvio el modo en que puede llegar a concebir no sólo un hijo sino muchos. Por eso escribía Lebretón: “En este versículo la tradición católica ha reconocido el propósito firme de María de permanecer virgen, y esta interpretación es necesaria, porque, si hubiera tenido intención de consumar su matrimonio con José, no hubiera nunca hecho esta pregunta” 15 . Y el insigne exegeta J.M. Lagrange: “María quiso decir que, siendo virgen, como el ángel ya sabía, deseaba ella permanecer siéndolo, o, como traducen los teólogos su pregunta, que ella había hecho un voto de virginidad y pensaba guardarlo” 16 .

La estructura del texto (cf. Lc 1,26-38; 2,19.51), no admite ninguna interpretación reductiva. Su coherencia no permite sostener válidamente mutilaciones de los términos o de las expresiones que afirman la concepción virginal por obra del Espíritu Santo.

Lo mismo puede deducirse del texto de San Mateo (1,18-25): La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo... El Ángel del Señor se apareció [a José] en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros.” Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús. San Mateo: (a) se presenta como testigo de la virginidad de María antes del nacimiento de Cristo; (b) su cita de Is 7,14, implica, por lo menos, el parto virginal; (c) si bien no dice nada sobre la virginidad de María posterior al parto, tampoco dice nada que lo niegue o lo ponga en duda (analizaremos enseguida la objeción que ponen algunos de la expresión “hasta que” mostrando que no tiene el sentido que quieren darle algunos protestantes).

El evangelio de san Marcos no habla de la concepción y del nacimiento de Jesús; sin embargo, es digno de notar que san Marcos nunca menciona a José como esposo de María. La gente de Nazaret llama a Jesús el hijo de María o, en otro contexto, muchas veces el Hijo de Dios (Mc 3,11; 5,7; cf. 1,1.11; 9,7; 14,61-62; 15,39). Estos datos están en armonía con la fe en el misterio de su generación virginal.

Esta verdad, según un reciente redescubrimiento exegético, estaría contenida explícitamente en el versículo 13 del Prólogo del evangelio de san Juan (Jn 1,13), que algunas voces antiguas autorizadas (por ejemplo, Ireneo y Tertuliano) no presentan en la forma plural usual, sino en la singular: Él, que no nació de sangre, ni de deseo de carne, no de deseo de hombre, sino que nació de Dios. Esta traducción en singular, convertiría el Prólogo del evangelio de san Juan en uno de los mayores testimonios de la generación virginal de Jesús, insertada en el contexto del misterio de la Encarnación.

Se entiende por todo lo dicho, que el tercer concilio de Letrán, celebrado bajo el papa San Martín I, en el año 649, definiera: “Si alguno no reconoce, siguiendo a los Santos Padres, que la Santa Madre de Dios y siempre virgen e inmaculada María, en la plenitud del tiempo y sin cooperación viril, concibió del Espíritu Santo al Verbo de Dios, que antes de todos los tiempos fue engendrado por Dios Padre, y que, sin pérdida de su integridad, le dio a luz, conservando indisoluble su virginidad después del parto, sea anatema” 17 .

La expresión “hasta que”

Respecto de esta expresión empleada por San Mateo 1,25 (no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito) explica Severiano del Páramo, jesuita: “El texto griego... 'heos hou', y su traducción (latina) 'donec', dieron ocasión a los antiguos herejes Joviniano, Elvidio y otros, y la dan hoy día a muchos autores no católicos, para negar la virginidad de María después del parto. Se ha probado hasta la saciedad, que semejante partícula en la Escritura sólo dice referencia al pasado, sin que incluya afirmación o negación alguna sobre el porvenir”. Por esta razón, este exegeta traduce el versículo 25 según su verdadero sentido: “sin que tuviera con ella trato conyugal, dio a luz...” 18 .

Añade Manuel de Tuya: “Es de sobra conocido el hebraísmo 'hasta que' ('ad-ki), traducido materialmente en este pasaje: 'hasta que'. Con esta forma, sólo se significa la relación que se establece en un momento determinado, pero prescindiéndose de lo que después de él suceda. Es el modo ordinario de decir en hebreo. Así Micol, mujer de David, 'no tuvo más hijos ('ad-ki) hasta el día de su muerte' (2 Sam 6,23)” 19 .

Por tanto, si bien esta expresión puede indicar un momento a partir del cual la situación cambie (por ejemplo, que después de comenzar a vivir juntos, un matrimonio tenga trato carnal), no puede esto deducirse de este término, sino que debe ser indicado por medio de otra expresión, pues esta dicción sirve para indicar tanto un momento a partir del cual la situación cambia, como uno a partir del cual la situación no cambia.

Volviendo al ejemplo dado por Tuya, si la traducción del giro semita traducido literalmente al griego y al latín (y luego a nuestras lenguas modernas) fuera el que le damos hoy en día, deberíamos decir, con lógica consecuencia, que Micol, mujer de David, tuvo más hijos después de morir.

La misma expresión “hasta que” es usada en otros lugares de la Escritura, sin que admita el sentido de que, una vez llegado o pasado el momento, la situación posterior cambie; por ejemplo, Gn 3,19 (versión de los Setenta): comerás el pan con el sudor de tu frente “hasta que” vuelvas al polvo de la tierra... (indica el término final, pero ningún cambio posterior; no es que después Adán cambie en cuanto a su vida terrena, sino que luego ya no tendrá vida en este mundo). Lo mismo el Salmo 110,1: Oráculo de Yahveh a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que (heos ‘an) yo haga de tus enemigos el estrado de tus pies (¿significará esto que una vez que Dios haya puesto a todos los enemigos a los pies del Mesías –es éste un Salmo mesiánico por excelencia– ya éste no seguirá sentándose a la derecha de Dios?). Lo mismo vale para Mt 22,44, donde se citan estas mismas palabras del Salmo, aplicándoselas Jesús a sí mismo (Díceles [Jesús]: Pues ¿cómo David, movido por el Espíritu, le llama Señor, cuando dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies?); y lo mismo Mc 12,36; Lc 20,43; Hech 2,34-35. San Pablo en 1Co 15,25, usa el mismo Salmo cambiando el término “sentarse a la derecha” por “reinar”: Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies; el último enemigo en ser destruido será la Muerte; no se usa allí “heos” sino el sinónimo “ajri”, que también se traduce por “hasta que”, y nuevamente vemos que no tiene sentido exclusivo, o sea, que después del momento indicado la situación cambie, sino que sigue igualmente; ¿o tal vez se piense que Cristo dejará de reinar cuando haya vencido a todos sus enemigos? Lo mismo se diga de Hb 1,13.

Los hermanos de Jesús; Jesús, el primogénito

Ésta es la otra objeción que suelen poner a menudo los miembros de las sectas contra la virginidad perpetua de María. Y es un tema muy interesante, porque el sostenerlo como objeción contra la virginidad de María nos da la pauta del desconocimiento bíblico de muchos de ellos (sin mala voluntad, en algunos casos), pues podría solucionarse recurriendo a cualquier Diccionario bíblico relativamente discreto 20 .

El Nuevo Testamento habla muchas veces de los hermanos y hermanas de Jesús (cf. Mt 12,46s.; 13,55s.; Mc 3,31ss; 6,3; Lc 8,19s.; Jn 2,12; Hech 1,14; 1Co 9,5; etc.). Conocemos los nombres de algunos: Jacobo (Santiago) (Gal 1,19), José, Judas y Simón (Mt 13,55). Algunos herejes antiguos como Elvidio y Celso (y protestantes modernos que los repiten sin conocerlos) entienden esta expresión como referida a otros hijos de María Santísima.

En realidad, sólo se trata de “primos” o “parientes” en general. El hebreo y el arameo, lengua de los judíos en Palestina en tiempo de Jesús y de los apóstoles, no tienen términos distintos para indicar primo, nieto, cuñado, y expresan esos grados de consaguinidad o afinidad con los términos hermano, hermana, si no quieren recurrir al empleo de largas circunlocuciones, como “hijo del hermano del padre”, etc. Lot y Jacob son, respectivamente, sobrinos de Abraham (Gn 11,27; 14,12), de Labán, y, no obstante, son llamados hermanos suyos (Gn 13,8; 29,15). En 1Cro 23,21 y siguientes, los hijos de un tal Quis son llamados “hermanos de las hijas de Eleazar”, si bien no son más que primos, pues Quis y Eleazar son hermanos. Sería inútil alegar otros ejemplos.

Como los evangelios fueron escritos en el griego común que se hablaba en Palestina, con los provincialismos propios de la región, tanto en el significado de los vocablos como en la construcción del período, deben interpretarse teniendo en cuenta esa característica (cf. Lc 1,37: el griego rêma traduce el hebreo dabar, y se entiende: pues no hay

20 Así, por ejemplo, yo seguiré en esto las exposiciones de Francesco Spadafora, Diccionario Bíblico, Ed. Litúrgica Española, Barcelona 1968, voz “Hermanos de Jesús”, pp. 264-265; Serafín de Ausejo, Diccionario de la Biblia, Herder, Barcelona 1970, voz “Hermanos de Jesús”, col. 829-831; X. León Dufour, Vocabulario de la Biblia, Herder, Barcelona 1976, pp. 381-384, etc.



, hermano en sentido propio y también para significar “primo” o cualquier otro grado de consaguinidad o de simple afinidad. La frase aramea “hermanos de Jesús”, hecha, por decirlo así, tradicional, fue conservada tal cual en el griego, aun cuando en realidad sólo se trate de primos. nada imposible para Dios y no –lo que sería una traducción literal– pues no es imposible para Dios ninguna palabra). No debemos pues extrañarnos, de que en los evangelios y en el resto del Nuevo Testamento se traduzca con la palabra adelfós, hermano, el hebreo ‘ah

Esto se puede corroborar con el análisis exegético de los textos. Así, por lo menos de dos de los “hermanos de Jesús”, o sea de Jacobo y de José, dan los evangelios el nombre de su madre: María, hermana (o sea cuñada) de la madre de Jesús (Mt 27,56; Mc 15,40; 16,1; cf, Jn 19,25). Por consiguiente, son indudablemente “primos” de Jesús (hijos de un hermano de san José), y sin embargo el Nuevo Testamento siempre los llama “hermanos de Jesús”. ¿Han leído estos pasajes los que ponen esta objeción a los católicos? Y si los han leído, ¿nunca se preguntaron cómo se pueden combinar con su interpretación de “hijos de María Santísima”? ¿Pensarán tal vez que pueden ser hijos de dos mujeres al mismo tiempo? Yo pienso que en muchos de estos objetores no hay mala intención, sino poco manejo de la Biblia, limitándose su instrucción al aprendizaje de textos para objetar a los católicos, y no al estudio serio de la Sagrada Escritura. De otros dos (Simón y Judas), el historiador Hegesipo (que escribió en Roma hacia el 180 cinco libros de “Memorias”), afirma que eran primos de Nuestro Señor, y pueden hallarse algunas alusiones a tal aserto en Jn 19,25; Mc 15,50.

Igualmente, en su carta, el Apóstol Judas escribe: Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo (Jud 1). Pero si Jacobo (= Santiago) y Judas eran hermanos de Jesús, siendo ellos “hermanos también” (Hch 1,13), ¿por qué Judas sólo dice siervo de Jesucristo y no añade “hermano” de Jesús como lo hace con su hermano Jacobo?

Además, nunca se dice en el Nuevo Testamento que alguno de estos “hermanos de Jesús” fuese “hijo de María” o “hijo de José”. En cambio, siempre que al lado del nombre de María Santísima hallamos el apelativo de “madre”, sigue la especificación “de Jesús”. Nunca se dice que ella fuese madre de otra persona.

Más argumentos pueden verse en los textos del Nuevo Testamento que se refieren a la sagrada Familia. No se mencionan otros hijos ni en la huída a Egipto (téngase en cuenta que ésta puede haber ocurrido hasta aproximadamente los dos años de vida de Jesús, según el cálculo hecho por el mismo Herodes por las palabras de los magos), ni cuando vuelven de Egipto, ni cuando Jesús se pierde en el Templo a los doce años. Es recién en el comienzo de la vida pública de Nuestro Señor, que empieza a hablarse de estos “hermanos y hermanas”.

Además, si los protestantes no aceptan, como los católicos, que Jesús, estando en la cruz, al pronunciar aquella frase dirigida a María (haciendo referencia a Juan): Mujer, ahí tienes a tu hijo; y a Juan (en referencia a María): He ahí a tu madre (cf. Jn 19,25-27) estaba encargando la Iglesia (y todos los hombres) a la maternidad espiritual de María, sino solamente confiando a Juan el cuidado de la madre desamparada, se encuentran con otra incongruencia muy grave: si María tenía otros hijos e hijas, éstos se ocuparían, como correspondía, de ella, sin que hiciera falta encargarla a alguien ajeno a la familia, que, por otra parte, en aquel entonces, era sólo un adolescente.

Relacionado con esta objeción, suele aparecer entre los ataques de algunas sectas, la referencia a la expresión bíblica de que Jesús es llamado “primogénito”, o “el primer hijo de María”. El hecho de que Jesús sea “primer hijo” no significa que la Virgen María tuviera más hijos después de Jesús; no quiere decir eso el Evangelio. Al decir Dio a luz a su primer hijo (Lc. 2,7), ton prôtótokon, quiere decir solamente que antes de nacer Jesús, la Virgen no había tenido otro hijo. Esto era muy importante para los judíos, porque siendo Jesús el primogénito, o sea, el primer hijo, según la Ley debía ser consagrado u ofrecido totalmente a Dios (cf. Ex 13,2.12 y Ex 34,19). Por eso Jesús, por ser el primogénito o primer hijo, ya desde su nacimiento quedaba ofrecido y consagrado totalmente al servicio de Dios.

También la tradición, tanto judía como cristiana, entiende que la muerte de los primogénitos de Egipto, tanto de hombres como de animales (cf. Ex 11,5), afectó a todos los primeros nacidos de cada mujer, tuviese ésta otros hijos o no. Todos, sin excepción.

Igualmente, el mandato de Dios de Ex 13,2 (Conságrame todo primogénito, todo lo que abre el seno materno entre los israelitas. Ya sean hombres o animales, míos son todos), era entendido por los judíos, sin referencia alguna a otros nacidos posteriores. Es evidente que aquí la palabra primogénito se refiere de modo absoluto al primero, sea éste único o no.

Habría que añadir que el término “primogénito”, en lenguaje bíblico, en el caso de varios hermanos, podía aplicarse a otro de los hermanos en caso de recibir de Dios una bendición especial. Por ejemplo, Efraín es llamado “primogénito” en Jeremías 31,9 siendo el segundo hijo de José (Gn 41,52); el salmo 89 dice que David (el último de ocho hijos) es llamado primogénito por Dios: Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra (Sal 89,27-28).

Por otra parte, que en lenguaje bíblico “primero” y “único” no se oponen, lo demuestra el uso muy libre que hace Apocalipsis 22,13 cuando afirma del Mesías que es el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.

Este uso estaba extendido en el ambiente semita, puesto que en las “Antigüedades Bíblicas” de pseudo Filón (primer siglo después de Cristo), la hija de Jefté es llamada tanto primogénita como unigénita (39,11). Y un epitafio, (con fecha 28 de enero de 5 antes de Cristo), descubierto en 1922 en la necrópolis judía de Tell el Yehudieh, hace decir a la muchacha difunta (Arsinoe): “Pero la suerte, en los dolores del parto de mi hijo primogénito, me condujo al término de la vida”. Aunque esta joven madre murió en el primer parto, a su hijo se le llama igualmente primogénito.

Como puede verse, las objeciones no son tales cuando se las enfrenta al análisis bíblico, histórico y arqueológico.

1 Ignacio de Antioquía, Ad Smyrnaeos, 1,1; Ad Ephesios, 19,1.

2 Arístides, Apologia, 15; PG 96,1121.

3 Se pueden ver los textos en la mayoría de los buenos tratados de Mariología; por ejemplo, en C. Pozo, María en la obra de la salvación, BAC, Madrid 1974, pp. 254-255.

4 Cf. todas las recensiones en DS 10-30.

5 Hipólito, Traditio apostolica, n. 73.

6 Ver Pozo, op. cit., pp. 255-256.

7 Ireneo, Adversus haereses, 4, 55,2.

8 Ibid., 3,30.

9 León, Sermón 24,1; ML 54,204.

10 Zenon, Tractatus, 2, 8,2; ML 11,414-415.

11 Jerónimo, Epístola 49 (48), 21.CSEL 54,386.

12 Por ejemplo, José de Aldama, María en la patrística de los siglos I y II, BAC, Madrid 1970, pp. 167 ss.; C. Pozo, op. cit., pp. 254 ss.; Gregorio Alastruey, Tratado de la Virgen Santísima, BAC, Madrid 1947, pp. 445-488; J. B. Carrol, Mariología, BAC, Madrid 1964, pp. 619 ss (a cargo, esta parte, de Phillip Donnelly), etc.

13 Ireneo, Adversus haereses, 3, 26,2.

14 Cf. Ignace de la Potterie, La anunciación del ángel a María en la narración de San Lucas, en: “Biblia y Hermenéutica”, Actas de las Jornadas Bíblicas, San Rafael 1998, Ed. Verbo Encarnado 1998, pp. 141-166.

15 Lebreton, La vie et l’enseignement de Jésus Christ, vol. 1, Paris 1938, p. 35.

16 Lagrange, L’Evangile de Jésus Christ, Paris, 1928, p. 18.

17 DS 503

18 Padres de la Compañía de Jesús, La Sagrada Escritura. Texto y Comentarios, BAC, Madrid 1964, tomo I, pp. 24-25.

19 Biblia Comentada, BAC, Madrid, 1964, tomo II, p. 31.

20 Así, por ejemplo, yo seguiré en esto las exposiciones de Francesco Spadafora, Diccionario Bíblico, Ed. Litúrgica Española, Barcelona 1968, voz “Hermanos de Jesús”, pp. 264-265; Serafín de Ausejo, Diccionario de la Biblia, Herder, Barcelona 1970, voz “Hermanos de Jesús”, col. 829-831; X. León Dufour, Vocabulario de la Biblia, Herder, Barcelona 1976, pp. 381-384, etc.

@Nessuna@
Saturday, June 10, 2006 2:22 AM
HISTORIA DE LA DEVOCIÓN A MARÍA AUXILIADORA

El primero que llamó a la Virgen María con el título de “Auxiliadora” fue San Juan Crisóstomo, en Constantinopla en al año 345, el dice: “ Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios”.

San Sabas en el año 532 narra que en oriente había una imagen de la Virgen que era llamada “Auxiliadora de los enfermos”, porque junto a ella se obraban muchas curaciones.

San Juan Damasceno en el año 749 fue el primero en propagar la jaculatoria: “María Auxiliadora , rogad por nosotros”. Y repite: la virgen es “auxiliadora para evitar males y peligros y auxiliadora para conseguir la salvación”.

En Ucrania, Rusia, se celebra la fiesta de María Auxiliadora el 1 de octubre desde el año 1030, en ese año libró a la ciudad de la invasión de una terrible tribu de bárbaros paganos.

En el año 1572, el Papa San Pió quinto ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanias la advocación “ María Auxiliadora, rogad, por nosotros”, porque en ese año Nuestra Señora libró prodigiosamente en la batalla de lepanto a toda la cristiandad que venía a ser destruida por un ejército mahometano de 282 barcos y 88.000 soldados.

En el año 1600 los católicos del sur de Alemania hicieron una promesa a la Virgen de honrarla con el título de auxiliadora si los libraba de la invasión de los protestantes y hacía que se terminara la terrible guerra de los 30 años. La Madre de Dios les concedió ambos favores y pronto había ya más de 70 capillas con el título de María Auxiliadora de los cristianos.

En 1683 los católicos al obtener inmensa victoria en Viena contra los enemigos de la religión, fundaron la asociación de María Auxiliadora, la cual existe hoy en más de 60 paises.

En 1814, el Papa Pío VII, prisionero del general Napoleón, prometió a la Virgen que el día que llegara a Roma, en libertad, lo declararía fiesta de María Auxiliadora. Inesperadamente el pontífice quedó libre, y llegó a Roma el 24 de mayo. Desde entonces quedó declarado el 24 de mayo como día de María Auxiliadora.

En 1860 la Santísima Virgen se aparece a San Juan Bosco y le dice que quiere ser honrada con el título de "Auxiliadora”, y le señala el sitio para que le construya en Turín, Italia, un templo.

Empezó la obra del templo con sus tres monedas de veinte centavos cada una, pero fueron tantos y tan grande los milagros que María Auxiliadora empezó a obtener a favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la Gran Basílica. El Santo solía decir: “ Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen”, desde aquel Santuario comienza a extenderse por el mundo la devoción a María bajo el título de Auxiliadora de los Cristianos.

El nombre de Auxiliadora se le daba ya en el año 1030 a la Virgen María, en Ucrania (Rusia), por haber liberado aquella región de la invasión de las tribus paganas. Desde entonces en Ucrania se celebra cada año la fiesta de María Auxiliadora el 1ro de octubre.

Se tiene constancia de que hacia el año 1558 ya figuraba en las letanías que se acostumbraban recitar en el santuario de Loreto Italia.

Esta advocación se hizo fuerte ante la invasión de los turcos en 1571 donde San Pío V la invocó como María Auxiliadota de los Cristianos o con los Príncipes Católicos de Alemania fieles al catolicismo frente a las tesis protestantes o frente a las invasiones turcas sobre Viena en el siglo XVII o, incluso, como mano protectora frente a los caprichos de Napoleón Bonaparte que llevo al Papa Pío VII al destierro, y a su liberación, quiso en 1814 instituir en el 24 de mayo su fiesta litúrgica.

Pero sin duda fue San Juan Bosco, el santo de María Auxiliadora, con el que esta advocación mariana encontró el mejor paladín y trampolín para el desarrollo y popularidad, "No he sido yo, ha sido la Virgen Auxiliadora quien te ha salvado"... "Cada ladrillo de esta iglesia - se refería a la gran Basílica que en su obsequio empezó el 1863 - es una gracia de la Virgen María"...

Pero será exactamente en 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando éste hace la opción mariana definitiva: Auxiliadora. "La Virgen quiere que la honremos con el título de Auxiliadora: los tiempos que corren son tan aciagos que tenemos necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la fe cristiana".

Desde esa fecha el título de Auxiliadora aparece en la vida de Don Bosco y en su obra como "central y sintetizador". La Auxiliadora es la visión propia que Don Bosco tiene de María. La lectura evangélica que hace de María, la experiencia de su propia vida y la de sus jóvenes salesianos, y su experiencia eclesial le hacer percibir a María como "Auxiliadora del Pueblo de Dios".

En 1863 Don Bosco comienza la construcción de la iglesia en Turín. Todo su capital era de cuarenta céntimos, y esa fue la primera paga que hizo al constructor. Cinco años más tarde, el 9 de junio de 1868, tuvo lugar la consagración del templo. Lo que sorprendió a Don Bosco primero y luego al mundo entero fue que María Auxiliadora se había construido su propia casa, para irradiar desde allí su patrocinio. Don Bosco llegará a decir: "No existe un ladrillo que no sea señal de alguna gracia".

Hoy, salesianos y salesianas, fieles al espíritu de sus fundadores y a través de las diversas obras que llevan entre manos siguen proponiendo como ejemplo, amparo y estímulo en la evangelización de los pueblos el auxilio que viene de Santa María.

@Nessuna@
Friday, June 16, 2006 4:39 AM
A Fé e o sim de Maria ao Chamado de Deus

Contemplamos o mistério da Anunciação, um dos mais importantes da nossa Fé!
Juntamente com a anunciação, queremos lembrar, também, o mistério divino e humano, que é a nossa vocação.
Não temas!! Eis o elemento essencial da vocação, porque o temor acompanha sempre o homem.
Ele teme ser chamado para o sacerdócio e também para a vida, para a sua missão, para uma profissão e para o matrimônio.
É necessário vencer qualquer indecisão ou temor para alcançar a responsabilidade madura que nos leve a ouvir e aceitar o chamado, responder com um SIM decidido e generoso.
Portanto, não temas, porque achaste graça, não temas a vida, a tua maternidade, o teu casamento, o teu sacerdócio porque achaste graça.
Esta coincidência nos ajuda, assim como ajudou Maria.
A Terra e o Paraíso esperam o teu sim.
O Céu e a Terra atendem o teu SIM, mãe que está para dar a luz a teu filho, homem que deve assumir uma responsabilidade pessoal, familiar e social; atende o teu sim, voce que foi chamado para o sacerdócio.
Um sim maduro, fruto da graça e da colaboração pessoal.
É, portanto, necessário a fidelidade e a perseverança para desempenhar o SIM por toda a vida.
"Nunca mais te deixarei" dizem-se mutuamente os esposos no dia do casamento. " Nunca te deixarei, diz o seminarista, depois o sacerdote no dia de sua ordenação!
Há também, um outro aspecto: Todos os homens e as mulheres são chamados a realizar o seu SIM à imitação de Maria, Um SIM repleto de alegria, de vida nova e de benção.
Um Sim como aquele de Maria seria uma benção, um bem para o mundo, uma salvação e uma esperança!
O teu sim, a tua fidelidade e perseverança geram também alegria e o mundo sente-se renovado.
Graças ao teu SIM a vida humana em todas as suas dimensões torna-se mais alegre e esperançosa.
A exemplo de Maria, digamos, todos nós um Generoso SIM a Deus e a humanidade!

@Nessuna@
Sunday, June 18, 2006 3:11 AM

Autor: María Susana Ratero | Fuente: Catholic.net
Con María, en busca del Sagrado Corazón de Jesús
Conmover el corazón de Cristo no es difícil sólo debes: acercarte a Él, pedirle, confiar y por último, aceptar su voluntad.



María Santísima, el próximo viernes es la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, quisiera prepararme bien para ella… pero… ¿Cómo prepararme para aquello que aún no comprendo bien?. Sí, asistiré a misa, dejaré mis peticiones y agradecimientos en el Corazón de tu Hijo. ¿Puedes ayudarme a comprender lo que realmente significa amar el Corazón de Jesús?.

Puedo sentir que me miras desde tu imagen, puedo y quiero leer en tus ojos la respuesta….

- ¿Por qué no se lo preguntas a Jesús mismo?... vamos, atrévete… Él está muy ansioso por hacerte comprender.

- Señora mía... es que… no me atrevo, soy tan pecadora, tengo tanto de que arrepentirme.

- Vengan a mí todos los que estén cansados, que yo los aliviaré…

Y las palabras de tu Hijo resuenan en mi corazón.

- ¿Has comprendido, hija mía? Jesús te espera desde siempre, no debes rendir examen para acercarte a Él, solo ámale, camina hacia Él con toda tu carga y deposítala a sus pies. Él hará el resto.

Siento que somos tres conversando, que Jesús me vuele a repetir…

- “...Aprende de mí, que soy paciente y humilde de corazón...” (Mt. 11,29).

- ¿Ves hija, cómo te va mostrando el camino? Amar el Corazón de Cristo es tratar de imitarle, en todo, en cada momento, tratar de comprender, dentro de lo que puedas, cuánto, cuánto, cuánto te ama.

- Señora…imitarle… sí, pero es que, no sé como se hace eso en mi día a día…

- Pues… paso a paso, en cada decisión que tomes piensa: “¿Le será agradable a Jesús?”. Cuando hables con las personas piensa: “¿Si fuese Jesús quien está escondido tras ese rostro?”. Sobre todo cuando te enojes con alguien o cuando tu orgullo herido reclame a gritos una reparación, piensa: “¿Jesús verá con buenos ojos mi reacción?” Si ya hablaste por tu vanidad herida, medita: “¿Me alcanzarán estos argumentos ante Cristo?”. Hija querida, no hacen falta, para imitar a Cristo, grandes y titánicas obras. No pretendas abrir tú sola las aguas del mar… no, pequeña, sólo trata de actuar en cada momento como Él espera que lo hagas. No por presión, no como un amo severo que se la pasa controlándote para , al menor descuido, volcar su ira sobre ti. Nada más lejos de eso. Míralo como un compañero de viaje que te indica la ruta más segura. Como un maestro que te enseña el camino. Como un padre que no quiere que te lastimes. Cada palabra, cada consejo, nacido del profundo amor de su Sagrado Corazón, es para que tú no te pierdas.

- Voy entendiendo…poco a poco, voy entendiendo.

- ¿Recuerdas cuando un leproso se le acercó?, suplicándole de rodillas: “Si quieres puedes curarme… a Él se le conmovió el Corazón” (Mc. 1,41). Así pasa contigo. Pero analiza bien este hecho, el leproso “se le acercó” o sea, caminó hacia Jesús, recorrió la distancia que lo separaba de Él, con todo lo que significaba esa decisión. Luego le dijo “si quieres…puedes...” o sea, reconoció que Cristo podía hacer lo que Él le pedía, mas nada le exigía, sólo aceptaba su voluntad. Es entonces cuando a Jesús “se le conmovió el Corazón”. ¿Comprendes, hija?. Conmover el corazón de Cristo no es difícil sólo debes: acercarte a Él, pedirle, confiar y por último, aceptar su voluntad.

- Señora mía, me hablas con tu corazón, le hablas al mío. ¿Quién soy yo para que te dignes explicarme tanto?.

- Eres mi hija ¿Lo has olvidado? Una y mil veces te hablaría hasta que encontraras el camino y la paz.

- “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba, si cree en mí. Pues como dice la Escritura: brotarán de su Corazón ríos de agua viva” (Jn. 7,37-39).

- ¿Escucha tu alma las promesas de mi Hijo?.

Claro que mi alma las escucha. Poco a poco voy comprendiendo que no existe mejor lugar para el alma, que el Corazón de Cristo. Es un sitio lleno de amor, de paz, de profunda serenidad, tiene la calma de todos los atardeceres, el perfume de todas las flores, el canto de todos los pájaros, y el amor más grande, más profundo, más exquisito que hubiera existido jamás.

- Los apóstoles ya habían descubierto el inmenso tesoro del Corazón del Mesías. San Agustín lo notó, por eso dijo: “San Juan, en la Cena, se reclinó en el pecho del Señor para significar así que bebía de su Corazón los más profundos secretos...” Para que entiendas más aún, te contaré lo que es para mí ese Corazón amado… cuyos primeros latidos imaginaba al colocar mi mano temblorosa sobre mi vientre, en aquellos días de Nazaret…, después, en Belén, cuando José puso su pequeño cuerpecito entre mis brazos, sentí ese suave y acompasado latido. A medida que iba creciendo, fui aprendiendo el lenguaje de ese corazón, en cada palabra, en cada gesto, en cada mirada, ERA Y ES un corazón rebosante de amor y misericordia… El día que lo comprendas desde el fondo de tu alma, ya nunca estarás sola.


Me besas la frente y te vas. Lentamente, te mezclas entre la gente… tus palabras quedan en mi alma… esperando…esperando…esperando… sigo orando para que yo sepa ver, poco a poco, cuán bello es el sitio que me tienes reservado en tu SAGRADO CORAZÓN.




NOTA DE LA AUTORA Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de "Cerrar los ojos y verla" o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a mi imaginación, sin intervención sobrenatural alguna.

@Nessuna@
Wednesday, June 21, 2006 4:32 AM
@Nessuna@
Wednesday, June 21, 2006 8:09 AM
Dos guardias civiles piden que se retire del cuartel la imagen de la patrona del cuerpo

RD

Miércoles, 21 de junio 2006

Dos guardias civiles del puesto de Almodóvar del Río han pedido al director general de la Guardia Civil, Joan Mesquida, que se retire del pasillo del cuartel una imagen de la Virgen del Pilar, patrona del cuerpo, que, a su juicio, atenta contra la libertad religiosa.

Según un comunicado de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), los agentes hicieron el requerimiento de retirada, en primer lugar, al sargento comandante de puesto de la localidad, quien desestimó su petición en base a que se trata de la patrona de la Guardia Civil.

La AUGC considera que los mismos argumentos tenidos en cuenta para ordenar la retirada de símbolos religiosos en aquellos colegios en que los padres así lo solicitan son «igualmente válidos» para este caso, puesto que se trata de un edificio de la administración pública estatal.

El sindicato denuncia que la exposición de símbolos religiosos en edificios públicos»"vulnera la aconfesionalidad del Estado, garantizada por la Constitución Española». Además, asegura que la colocación de un símbolo religioso en las dependencias oficiales de un cuartel de la Guardia Civil «impregna de su significado a cuantas personas prestan servicio en dicho lugar, sin permitir diferenciación alguna para las que profesen creencias distintas de la simbolizada».

«Neutralidad»

Ante la negativa del mando del puesto a retirar las imagen, los números acudieron consecutivamente al capitán de la Compañía de Córdoba y posteriormente al teniente coronel jefe de la Comandancia de Córdoba, quienes «no contestaron» a las solicitudes presentadas.

Los dos guardias civiles decidieron, finalmente, plantear su reclamación al director general. Si esta solicitud tampoco prospera, advierten, acudirán al secretario de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior y, en última instancia, al Defensor del Pueblo.

La demanda de los guardias civiles de Almodóvar está amparada, asegura la asociación profesional, por el Informe de 6 de agosto de 2001 del Defensor del Pueblo Andaluz. Según ese escrito, «la existencia de símbolos religiosos en dependencias públicas puede vulnerar el derecho a la libertad religiosa, por lo que deben ser retirados cuando así lo solicite alguno de los que se consideren afectados».

La AUGC hace extensible su posicionamiento en favor de «la neutralidad ideológica y religiosa» al funcionamiento de las instituciones, centros docentes, hospitales, centros penitenciarios, cuarteles de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad.
@Nessuna@
Friday, June 23, 2006 3:53 AM
«La santísima Virgen María»
Encuentro Mundial de las Familias

CUDAD DEL VATICANO, jueves, 22 junio 2006 (ZENIT.org).- «La santísima Virgen María» es el tema de la novena y última catequesis del programa que, para todas las parroquias del mundo, han elaborado el Pontificio Consejo para la Familia y el arzobispado de Valencia en preparación al V Encuentro Mundial de las Familias (EMF) --convocado por el Papa en la ciudad española del 1 al 9 de julio--.

Estas catequesis tratan los grandes temas del Catecismo de la Iglesia Católica en una reflexión sobre la esencia de la familia cristiana, los valores del matrimonio y la transmisión de la fe.

Sumándose a esta preparación, Zenit ha difundido semanalmente el texto íntegro de dichas catequesis.

La web plurilingüe www.wmf2006.org ofrece amplia información sobre el EMF.



Catequesis novena
La santísima Virgen María


1. Canto Inicial.

2. Oración del Padrenuestro.

3. Lectura bíblica: Jn 19, 25-27.

4. Lectura de la Enseñanza de la Iglesia:

1. La Virgen María está unida con vínculo indisoluble a la vida y la obra salvífica de su Hijo. Esta unión se manifiesta desde el momento de la concepción virginal de Cristo hasta su muerte. En el nacimiento, cuando presentó a los pastores y a los magos a su Hijo primogénito; en el Templo cuando, hecha la ofrenda propia de los pobres, lo presentó a Dios y oyó profetizar a Simeón que una espada atravesaría su alma; en la vida pública, con su intercesión en las bodas de Caná, suscitó el comienzo de los milagros de Jesús; durante la pasión, con su unión fiel a Cristo hasta el pie de la Cruz, sufriendo profundamente con Él y asociándose a su sacrificio con entrañas de Madre; en el momento de pasar de este mundo al Padre, siendo dada por Jesús agonizante al discípulo como Madre; y en Pentecostés, implorando, junto con los Apóstoles, el don del Espíritu y ejerciendo su maternidad en los comienzos de la Iglesia.

2. De este modo, concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo al Padre en el Templo, padeciendo con Él cuando moría en la Cruz cooperó de forma enteramente impar a la obra del Salvador -con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad- en la restauración de la vida sobrenatural en las almas. Así se convirtió en Madre de los hombres en el orden de la gracia. No obstante, esta misión maternal no oscurece ni disminuye la mediación única de Cristo, sino que sirve para demostrar su poder.

3. María está también profundamente unida a la vida y misión de la Iglesia. En efecto, la Iglesia, contemplando su profunda santidad, imitando su caridad y cumpliendo fielmente la voluntad del Padre, se hace también Madre; ya que, por la predicación de la Palabra de Dios, aceptada con fidelidad y por el Bautismo, engendra a una vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por obra del Espíritu Santo y nacidos de Dios.

4. Además, en María la Iglesia admira y ensalza al fruto más espléndido de la redención y la contempla gozosamente como una purísima imagen de lo que ella misma, toda entera, ansía y espera ser.

5. Por todo esto, la Iglesia presenta a María a los fieles para que la contemplen como primera obra de la redención, la veneren como Madre de Jesús y Madre suya y la imploren como su intercesora, tanto en el culto litúrgico como en las prácticas y ejercicios de piedad hacia ella recomendados por el Magisterio a lo largo de los siglos.

6. Así mismo recuerda a los fieles que la verdadera devoción a María no consiste ni en un sentimentalismo estéril y transitorio ni en una vana credulidad; sino que procede de la fe auténtica que nos induce a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, a un amor filial hacia ella y a la imitación de sus virtudes.

7. Todos somos conscientes de haber recibido la devoción de la Virgen en el ámbito de nuestro hogar, como una herencia preciosa, a través del ejemplo y el testimonio de nuestros padres: el rezo del rosario en familia, el Ángelus y la Salve, la celebración de las fiestas marianas, el mes de mayo, las visitas a algún santuario, etc.

8. Las fiestas marianas han sido siempre momentos especiales para frecuentar los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. Con frecuencia, la Patrona de tantas parroquias es un misterio de la vida de María, el cual se convierte por ello en punto importante de la vida de esa comunidad cristiana.
5. Reflexión del que dirige.

6. Diálogo:
• ¿Qué relación existe entre Santa María y Cristo, único Mediador?
• ¿La devoción a María favorece, dificulta o impide el amor a Dios? ¿Por qué?
• ¿Qué virtudes naturales y sobrenaturales resaltarías en la vida de María?

7. Compromisos.

8. Oración del Ave María e invocación: «Regina familiae. Ora pro nobis».

9. Oración por la familia: «Dios y Señor nuestro, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión de aquélla de quien hemos recibido a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. Él que vive y reina por los siglos de los siglos».

10. Canto final.

[© Pontificio Consejo para la Familia y Arzobispado de Valencia 2005]
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Friday, June 23, 2006 11:38 PM
Nuestra Señora del Carmen de la Legua.
www.diocesisdelcallao.org/dctos/Mons.Miguel/doc17.htm
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Monday, June 26, 2006 3:35 AM
El niño sanador

RD

Domingo, 25 de junio 2006

Federico Rosales tiene 3 años, es santiagueño y conmociona a todo al país. Sus padres aseguran que tiene la imagen de la Virgen en el ojo derecho y que puede curar, y todos los enfermos que se acercan a él en busca de alivio también lo llaman “el niño santo”.

Según Enrique y Miryam Rosales, padres de pequeño, la imagen de la Virgen del Valle en el ojo de su pequeño hijo Federico "es un milagro, una bendición de Dios, como dijo el cura párroco de El Porvenir", ciudad donde vive la familia Rosales.

Para los que ven en esa marca la imagen de la Virgen del Valle, el triángulo celeste que efectivamente tiene en su ojo marrón resulta un pasaporte suficiente para el milagro. Para los oculistas, la explicación suena más terrenal, casi de una cruel realidad si se piensa en la distancia de una a otra versión: Federico, dicen, sufre de falta de pigmentación en su ojo derecho, tal vez por su nacimiento prematuro.

Enrique cuenta que hasta los cinco meses no se dio cuenta de este presunto estigma. Y que fue un oculista el que le dijo que su hijo tenía "a la Virgen María ". Miriam y Enrique recuerdan la anécdota, pero no el nombre del oftalmólogo. Más fresco en su memoria está el día en que, según ellos, comenzó a curar. Priscilla, la hermana de siete años,"volaba de fiebre " y los padres iban a llevarla al médico.

"Pero Federico se despertó e insistió que él podía. Le tocó la frente, le pasó las manos por el cuerpo y se tocó el ojito con la Virgen. A los 20 minutos Priscilla ya no tenía fiebre ", cuenta Enrique.

Federico es el menor de tres hermanos, que junto a sus padres reside en una precaria casa de esa población distante 78 kilómetros de la capital de Santiago del Estero y a ocho de la villa turística termas de Río Hondo.

"Mientras el sacerdote nos dijo que era una bendición, que no debíamos preocuparnos y confiar en Dios, el oftalmólogo nos informó que Federico no tiene ningún problema en la visión y que deberíamos confiar en lo que nosotros creíamos", dijo Enrique Rosales.

El papá del niño, que es devoto y asiste todos los años a la fiesta de la Virgen del Valle en Catamarca, explicó que cuando una persona enferma llega a su casa "él solito (por Federico) agarra el agua bendita, se toca el ojito de la Virgen y pone sus manos en el lugar de la dolencia".

"Nosotros somos muy creyentes de la Virgen del Valle y cuando Federico era chico, estuvo muy enfermo y nosotros le pedimos a ella por su salud, milagrosamente mi hijo se recuperó", concluyó.


Unas cincuenta personas por día esperan para ser atendidos por Fede y no les molesta esperar hasta 6 horas. Todos aguardan afuera, bajo los árboles o bajo la galería no muy ancha de la casa. Nadie se queja, a pesar de que la demora puede ser de cinco o seis horas. Algunos llevaron sillas para sentarse. Como si fuera un consultorio, cada uno tiene su número.

Uno: entra una mujer con bastón, que antes de sentarse toca la imagen de la Virgen. Es Elvira del Carmen Leiva de Sánchez, de 55 años. Sin que nadie le pregunte, dice que está mejor desde la última vez que vio a Federico, hace dos semanas. "Hay que tener paciencia. Es mucho lo que usted tenía. Artrosis y un tumor en la pierna del que ya la operaron tres veces ", dice Enrique en voz alta.

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Monday, June 26, 2006 3:37 AM
La Virgen del Valle
virgendelvalle.iespana.es/
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Tuesday, June 27, 2006 1:22 AM
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Saturday, July 08, 2006 3:26 AM
NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS






A Valencia le cabe el honor de haber sido la cuna de esta advocación mariana, de signo profundamente humano y universal, Una historia, trágica y consoladora. a la vez, señala su proceso de formación a lo largo del siglo XV, el que posiblemente registra el mayor apogeo religioso, artístico y comercial de la vieja ciudad mediterránea.

Un ilustre mercedario, fray Juan Gilabert Jofré, compañero y coetáneo del más famoso valenciano, San Vicente Ferrer, es quien proclama desde el púlpito de la catedral la iniciativa feliz que ha de determinar la nueva advocación de la Virgen María, símbolo protector de varias y dispares empresas de caridad. Un episodio menudo, trivial, sirve para estimular el espíritu misericordioso del padre Jofré.

Es la mañana del 24 de febrero de 1409 cuando surge la figura del mercedario para poner fin a una desagradable escena callejera. En una encrucijada de aquel barrio artesano que se extiende desde la plaza del Mercado hasta la catedral, donde cada oficio tiene su sede y da nombre a una calle, un tropel de muchachos maltrata de palabra y de obra a un pobre demente. Esto impresiona vivamente al religioso, que, desde su convento de la Merced, se dirigía al templo mayor para predicar el sermón de la primera dominica de Cuaresma.

Y surge aquel improvisado final de su homilía, realmente trascendental. El libro de las Memorias de la fundación del Hospital dels Ignoscens ha conservado estas palabras, con las reiteraciones y la viveza de la lengua vernácula en la que se pronunciaron. "En la presente ciudad, —dijo el comendador de la Merced— hay mucha obra pía y de gran caridad y sustentación; pero aún falta una, que es de gran necesidad, cual es un "hospital" o casa donde los pobres inocentes y furiosos sean acogidos. Porque muchos pobres inocentes y furiosos van por esta ciudad, los cuales pasan grandes desaires de hambre, frío e injurias. Por tal, como por su inocencia y furor no saben ganar ni pedir lo que han de menester para sustentación de su vida, por lo que duermen por las calles y perecen de hambre y de frío, muchas personas malvadas, no teniendo a Dios ante los ojos de su conciencia, les hacen muchas injurias y daño, y señaladamente allá donde les encuentran dormidos los vejan y matan a algunos y a algunas mujeres avergüenzan. Asimismo, los pobres furiosos hacen daño a muchas personas que van por la ciudad. Estas cosas son notorias a toda la ciudad, por lo que sería santa cosa y obra muy santa que en la ciudad de Valencia fuese hecha una habitación u "hospital" en que semejantes locos e inocentes estuviesen de tal manera que no fuesen por la ciudad ni pudiesen hacer daño ni les fuese hecho".

Este inesperado llamamiento a la caridad ciudadana impresiona notablemente al auditorio, en que destaca un personaje inquieto, de extraordinaria actividad, medio providencial para las fundaciones subsiguientes, Lorenzo Salom, que aquel mismo día transmitió los deseos del predicador a diez destacados mercaderes que, por su espíritu abierto y su intuición viva —mediterráneos, al fin—, asimilaron perfectamente el pensamiento del padre Jofré y se constituyeron fundadores de la nueva y necesaria obra.

Diecinueve días después del memorable sermón el Consejo General de la ciudad estudiaba el proyecto, y tan sólo dos meses después —como registra en su curioso dietario el capellán del rey Alfonso V el Magnánimo— comenzaron las obras en un solar adquirido en las inmediaciones de la Puerta de Torrente, más tarde llamada de los Inocentes. El rey Don Martín el Humano confirmó las obras y, a petición de los jurados de la ciudad, concedió el privilegio de amortización, firmado en Barcelona a fines del mismo año 1409.

Por su parte, el pontífice Benedicto XIII otorgaba su licencia para erigir una capilla, un cementerio y una capellanía que tuviese a su cargo la administración de los sacramentos a los enfermos y moradores del naciente hospital de los Santos Inocentes. Hay que destacar el espíritu mariano de aquellos artesanos y menestrales del siglo XV valenciano, puesto que su laudable afán de que estuviera la nueva fundación bajo el patrocinio directo de la Santísima Virgen les llevó a modificar el título asignado por el propio Pontífice en su bula de 26 de febrero de 1410 y a denominarlo "Hospital de Nuestra Señora Santa María de los Inocentes", como será reconocido más tarde en los subsiguientes documentos pontificios y reales. De este modo surgió una nueva advocación mariana con su iconografía peculiar, determinada por la adición de las figuras de los dos inocentes mártires junto a la Virgen, como símbolo de los acogidos en el nuevo hospital y que recibían, además de asilo y trato caritativo, la oportuna asistencia médica, verdadera innovación que constituye una indiscutible gloria del nuevo establecimiento benéfico.

El empuje del nuevo hospital requería cada vez mayor colaboración y más intensa asistencia por parte de todos los sectores ciudadanos. Por ello, según las ideas de la época, se pensó muy pronto en la organización de una Cofradía que, sin aumento del personal directivo del hospital, ofreciese el medio normal que asegurase su continuidad y su vital desenvolvimiento.

Así, pues, en la fiesta que en honor del apóstol San Matías se celebró en la iglesia del hospital en el año 1413, el predicador Mosén Juan de Rodella propuso la constitución de la Cofradía para salvar los objetivos indicados. Los cofrades ejercerían abundantemente su misericordia con los hospitalizados, contribuirían al esplendor de los actos, religiosos y aun al mismo sepelio de los dementes.

El citado pontífice Benedicto XIII bendecía la constitución de la referida Cofradía mediante su bula de 4 de marzo de 1414 y el monarca Don Fernando de Antequera, pocos meses después, el 24 de agosto, sancionaba las Ordenanzas de la nueva Cofradía de Santa María de los Inocentes. Setenta y cinco fueron los cofrades fundadores, entre los que destacaban por su número los maestros y oficiales del floreciente arte de la seda, para cuyas transacciones levantaron el magnífico edificio de la Lonja.

El espíritu caritativo de los cofrades no quedó satisfecho con la empresa del hospital ni con las lucidas fiestas religiosas en honor de los principales misterios marianos, entre las que muy pronto destacó la del 8 de diciembre, considerada como la fiesta principal de la Cofradía y trasladada, en 1684, al segundo domingo de mayo. Muy pronto comenzó a extender su radio de acción a los indigentes, a los huérfanos, a los ajusticiados, a las mujeres de la mancebía, allá donde hubiera alguna necesidad material o moral que socorrer, hasta dar cristiana sepultura a los cadáveres de los ahogados que el mar abandonaba en la playa o de los desamparados, esto es, de los no identificados que se encontraban en la ciudad o sus arrabales. La simple enumeración de los documentos reales serviría para señalar los jalones de esta sucesiva ampliación de las empresas caritativas realizadas bajo el nombre y la protección de Santa María de los Inocentes.

Hay que destacar la fecha de un privilegio de Don Fernando el Católico. Llegadas a la mayoría de edad las dos obras hermanas, hospital y Cofradía, el monarca juzgó oportuna la separación, y el 3 de junio de 1493 firmaba en Barcelona el privilegio por el que se concedía a la Cofradía el título de la "Sagrada Virgen María de los Inocentes y Desamparados", con total independencia del hospital y con la dedicación absoluta a sus múltiples empresas de caridad. Con ello quedaba asimismo establecido el nombre de la nueva advocación mariana, llamada a centrar el fervor religioso del Levante y de extenderse por el resto de España y por otras naciones.

Desde los primeros tiempos de la Cofradía, como exigencia también de los gustos de la época, se veneró una imagen considerada como titular. Ya en el tercer capítulo de las primitivas constituciones aprobadas por Don Fernando de Antequera en 1414 se obtiene la licencia oportuna para poseer camillas, cirios, paños de seda con bordados que pudiesen cubrir los cuerpos de los cofrades y cofradesas difuntos y sobre los que pudiera poner la imagen o figura de la Virgen María con algunos inocentes", así como "la vera cruz con el misterio de la Pasión", esto es, la cruz con los tres clavos ensangrentados que aparece como sello en los primeros documentos.

Dos años después el rey Alfonso V el Magnánimo concede su autorización para que "pueda tener la representación o imagen de la gloriosa Virgen María de plata sobredorada o madera", que pueda ser llevada "sobre las cajas de los cofrades que mueran en dicha Cofradía", y que puedan acompañarla "alguna otra representación de los inocentes muertos por el rey Herodes por causa de Nuestro Señor Jesucristo".

Como acertadamente señala el historiador holandés Huizinga, la psicología de las gentes del siglo XV exigía la sensibilización de lo sobrenatural, y la protección dispensada por la Virgen María en la vida y en la muerte de su cofrade tenía su expresión mediante esta colocación de su imagen sobre los féretros, hecho que no era exclusivo de esta Cofradía. Por ello, en los primitivos inventarios figura en lugar preeminente la imagen "que va sobre los cuerpos” y “que lleva un brote de lirio y una cruz de madera", rasgos fundamentales que conserva la imagen original venerada en la Real Basílica de Valencia.

Esta finalidad del sagrado simulacro explica el material ligero y fuerte en que está construido, los pliegues del ropaje de la dorada talla gótica, concebidos en sentido horizontal, y, especialmente, la inclinación de la cabeza, propia de su posición originaria de descanso sobre un almohadón. La imagen se llevaba a la diminuta capilla del actual Hospital Provincial, llamada "Capitulet", para presidir las reuniones o capítulos de la Cofradía; figuraba yacente en el entierro de los cofrades, dementes, ajusticiados o desamparados, y era llevada erguida sobre unas andas en las procesiones de las grandes solemnidades marianas. Primeramente recibió veneración en la casa de los clavarios; desde 1603 en la diminuta capilla exterior de la catedral, cedida por el Cabildo metropolitano a la Cofradía y, desde 1667, en la actual Real Basílica, construida por la Cofradía, y considerada como el centro espiritual de primer orden de la región valenciana.

Porque ya en el siglo XV la devoción a la Virgen de los Desamparados había prendido en diversas poblaciones del viejo reino, como Moncada y Torrente, donde se constituían Cofradías filiales, y en 1603, al intentar imprimir el libro sumario de indulgencias concedidas a la Real Cofradía, adoptóse la lengua castellana en vez de la valenciana, por tener que repartirse dicho sumario "en Castilla y Aragón y en otras partes longincuas, y particularmente en las Indias". A fines del XIX dos pujantes congregaciones religiosas, las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, fundadas por la Beata Teresa de Jesús Jornet, y las Madres de Desamparados y San José de la Montaña, fundadas por la madre Petra de San José, han tomado a la Virgen de los Desamparados como su principal Patrona y han constituido sus centenares de casas esparcidas por el mundo como otros tantos focos de intensa devoción a la Santísima Virgen bajo esta consoladora advocación.

Porque ésta es, en definitiva, la gran innovación introducida en la liturgia, por el título de Madre de los Desamparados. Ni en el avemaría, donde llamamos a la Virgen Madre de Dios; ni en la salve, donde le decirnos Madre de la misericordia, refiriéndonos más bien a ser la madre de quien es la misericordia misma; ni en la letanía lauretana, ni en el misal y el breviario, aparece tan rotundamente proclamada la maternidad de la Virgen sobre todos los hombres como en este título de Madre de los Desamparados, sinónimo de Madre de todos los hombres, de los desterrados hijos de Eva, abrumados por el desconsuelo y el dolor.

Bellamente glosó este título en ocasión memorable en la Asamblea regional Mariana —celebrada en 1923, con motivo de la coronación pontificia de la Virgen de los Desamparados— el canónigo magistral don Rogelio Chillida, mártir de Jesucristo en 1936, cuando presentó cinco razones teológicas para la palabra Mater y otras cinco para la frase desertorum seu derelictorum.

María es Madre nuestra: primero, porque es realmente maternal su solicitud e interés por la salvación humana; segundo, porque, entregando voluntariamente en el Templo y al pie de la cruz a su Hijo por la humana redención, nos dio la vida; tercero, por título de herencia, ya que de labios de su Hijo moribundo recibió el encargo de adoptarnos a todos los hombres, representados, en sentir de la tradición sagrada, en la persona de San Juan; cuarto, porque es Madre de Cristo dentro de la economía cristiana, en la cual Jesucristo es nuestro hermano, razón por la cual su Madre ha de ser nuestra Madre, y quinto, porque la Encarnación es una especie de matrimonio íntimo entre el Verbo y la humana naturaleza, matrimonio del que habían de nacer todas las, almas justas y para el que se requería el consentimiento de la humanidad y que lo otorgaron los labios de María, según subraya Santo Tomás de Aquino, "en nombre de todo el género humano", razón por la cual María conquistó con toda propiedad el dictado de su espiritual y universal maternidad, tal como la conquista la madre terrena al dar su consentimiento a la unión conyugal.

El genitivo de los Desamparados se enlaza tan maravillosa, tan teológicamente con el titulo de María Madre de la humanidad, que difícil resultará hallar otro más tierno y adecuado. Porque, primero, si la razón más sutil de la maternidad espiritual de María se toma del consentimiento que prestó para la Encarnación, Madre de los Desamparados fue entonces de los hombres faltos de redención, sumidos en el desamparo horrible del pecado y del paganismo.

Porque, segundo, cuando María comienza a ejercitar visiblemente su oficio de Madre de los hombres es después de partir Jesús de este mundo, en aquellos años de la Iglesia naciente en que María asiste y aconseja no sólo a San Juan, sino a todos los apóstoles y discípulos del Señor, y claro está que en aquella sazón era Madre de los Desamparados, de los que su Maestro había dejado en este mundo.

Porque, tercero, así como en la economía cristiana la fraternidad se practica en su grado más sublime con los enemigos, con los pecadores, con los desgraciados, con los desamparados, de igual modo ha de acontecer con la maternidad espiritual; por tanto decimos lo más delicado y glorioso de María, madre de los hombres, si la invocamos por Madre amorosa y compasiva de los pecadores, de los débiles, de los desgraciados, por Madre de los Desamparados.

Porque, cuarto, es imposible concretar mejor el lado característico que los Santos Padres, las liturgias de Oriente y Occidente, la persuasión del pueblo fiel han visto siempre en la intercesión de María al considerarla como la sombra de un inmenso manto tendido sobre los dolores humanos, y es imposible resumir mejor la sentencia del Crisóstomo: "Aquellos a quienes no salva la justicia de Dios salvarlos puede la misericordia de María", y es imposible cifrar mejor el juicio del Doctor Angélico al decir que el divino Asuero ha dado a María, bella Ester, la mitad de su reino, o sea el reino de la misericordia, reservándose para sí el de la justicia, que atribuyendo a María entrañas maternales de predilección para los descarriados, para los infelices, para los que naufragan en los mares de la tribulación, que llamándola una y mil veces Madre de los Desamparados.

Porque, quinto, no hay actitud más maternal que la de amparar, la de abrigar, la de estrechar contra el corazón al hijo pequeñuelo, desnudo e indefenso; no hay imagen más expresiva del amor materno que aquella que aprendimos de Jesucristo Señor nuestro; la imagen de la gallina abriendo sus alas para cobijar a los polluelos, aquella imagen que empleaba el gloriosísimo, arzobispo Santo Tomás de Villanueva cuando decía: "De igual modo que los polluelos, si ven volar sobre ellos el gavilán, corren presurosos a refugiarse bajo las alas de su madre, nosotros nos ponemos bajo la protectora sombra de tus alas; no conocemos otro refugio sino a Ti. Tú eres la única esperanza en quien confiamos, Tú eres la única Patrona nuestra a quien todos miramos".

Todo esto dice la advocación y la imagen misma de Nuestra Señora de los Desamparados.

MARCELINO OLAECHEA LOIZAGA, S. D. B.
@Nessuna@
Saturday, July 08, 2006 3:30 AM
Fotos de ofrendas a la Virgen de los Desamparados
www.telefonica.net/web2/sanabara/valencia/fotos_ofrendafallasvale...
@Nessuna@
Thursday, July 13, 2006 6:06 PM
A Fé e o sim de Maria ao Chamado de Deus

Contemplamos o mistério da Anunciação, um dos mais importantes da nossa Fé!
Juntamente com a anunciação, queremos lembrar, também, o mistério divino e humano, que é a nossa vocação.
Não temas!! Eis o elemento essencial da vocação, porque o temor acompanha sempre o homem.
Ele teme ser chamado para o sacerdócio e também para a vida, para a sua missão, para uma profissão e para o matrimônio.
É necessário vencer qualquer indecisão ou temor para alcançar a responsabilidade madura que nos leve a ouvir e aceitar o chamado, responder com um SIM decidido e generoso.
Portanto, não temas, porque achaste graça, não temas a vida, a tua maternidade, o teu casamento, o teu sacerdócio porque achaste graça.
Esta coincidência nos ajuda, assim como ajudou Maria.
A Terra e o Paraíso esperam o teu sim.
O Céu e a Terra atendem o teu SIM, mãe que está para dar a luz a teu filho, homem que deve assumir uma responsabilidade pessoal, familiar e social; atende o teu sim, voce que foi chamado para o sacerdócio.
Um sim maduro, fruto da graça e da colaboração pessoal.
É, portanto, necessário a fidelidade e a perseverança para desempenhar o SIM por toda a vida.
"Nunca mais te deixarei" dizem-se mutuamente os esposos no dia do casamento. " Nunca te deixarei, diz o seminarista, depois o sacerdote no dia de sua ordenação!
Há também, um outro aspecto: Todos os homens e as mulheres são chamados a realizar o seu SIM à imitação de Maria, Um SIM repleto de alegria, de vida nova e de benção.
Um Sim como aquele de Maria seria uma benção, um bem para o mundo, uma salvação e uma esperança!
O teu sim, a tua fidelidade e perseverança geram também alegria e o mundo sente-se renovado.
Graças ao teu SIM a vida humana em todas as suas dimensões torna-se mais alegre e esperançosa.
A exemplo de Maria, digamos, todos nós um Generoso SIM a Deus e a humanidade!
Frei Rinaldo - CatolicaNet

[Modificato da @Nessuna@ 09/08/2006 8.25]

@Nessuna@
Sunday, July 16, 2006 5:01 AM
La Virgen, como estrella del mar

La Virgen, como estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo


Los carmelitas tienen, entre otros, el mérito de haber llevado esta advocación mariana a todos los estratos del pueblo cristiano.

En el siglo XII algunos eremitas se retiraron al Monte Carmelo, con San Simón Stock.

La Virgen Santísima prometió a este santo un auxilio especial en la hora de la muerte a los miembros de la orden carmelitana y a cuantos participaran de su patrocinio llevando su santo escapulario.

Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.


La estrella del Mar y los Carmelitas

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.


Los Carmelitas y la Virgen del Carmen se difunden por Europa

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos allí se venera. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.


¿Qué es el Escapulario Carmelita?

Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios.

Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos.

Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: "Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios."


El escapulario es un sacramental

Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.

El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos. Las gracias nos vienen por nuestra respuesta de amor a Dios y de verdadera contrición del pecado, lo cual el sacramental debe motivar.


¿Cómo se originó el escapulario?

La palabra escapulario viene del Latín "scapulae" que significa "hombros". Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.


La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251

En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó "La flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar" y le suplicó la protección para toda la comunidad.

En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:

"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno"

Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos.


Explicación de la Promesa:

Muchos Papas, santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima.


El escapulario tiene 3 significados:

1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos.

Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual.

Vemos en la Biblia:

-Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto - signo de perdón)

-Jonás le dio su manto a David: símbolo de amistad -Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.

-S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

2)Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.

Consagración: ´pertenecer a María´ es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.

-En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: "que sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos".

En las palabras del Papa vemos mas vez mas devoción a la Virgen del Carmen es devoción a la Inmaculada.

Quien lleve el escapulario debe estar consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras.

3)El suave yugo de Cristo: "Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana". (Mt 11:29-30)

-El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar.

Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga.


Se debe vivir lo que significa

El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios.

Al usar el escapulario constantemente hacemos silenciosa petición de asistencia continua a la Santísima Madre. La Virgen nos enseña e intercede para que recibamos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando Su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercano a las necesidades de nuestros hermanos. El escapulario además es un recuerdo de que nuestra meta es el cielo y todo lo de este mundo está pasando.

En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor.

Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido.

Imposición del Escapulario:

El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice:

"Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna"


¿Puede darse el escapulario a quien no es católico?

Sí. El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de buenos no-católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario.


Conversiones

Un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock en la ciudad de Nueva York, inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita llamó a un sacerdote. Mientras rezada las oraciones por el moribundo, éste recobró el conocimiento y dijo: "Padre, yo no soy católico". "¿Entonces, ¿por qué está usando el Escapulario Carmelita?", preguntó el sacerdote. "He prometido a mis amigos usarlo", explicó el paciente. "Además rezo un Ave María diariamente." "Usted se está muriendo" replicó el sacerdote. "¿Quiere hacerse católico?" ´Toda mi vida lo he deseado", contestó el moribundo. Fue bautizado, recibió la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz.


Alerta contra abusos:

El escapulario NO salva por si solo como si fuera algo mágico o de buena suerte, ni es una excusa para evadir las exigencias de la vida cristiana. Mons. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden Carmelita nos dice: "No lleguemos a la conclusión que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos... Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la ´omnipotencia suplicante´ de la madre de la misericordia."

Los Papas y Santos han muchas veces alertado acerca de no abusar de la promesa de nuestra madre como si nos pudiéramos salvar llevando el escapulario sin conversión. El Papa Pío XI nos advierte: "aunque es cierto que la Virgen María ama de manera especial a quienes son devotos de ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la hora de la muerte, deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al pecado y viviendo para darle honor"

Vivir en pecado y usar el escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de presunción ya que la fe y la fidelidad a los mandamientos es necesaria para todos los que buscan el amor y la protección de Nuestra Señora.

San Claude de la Colombiere advierte: "Tu preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario".


Fuente: Texto tomados de: Archidiócesis de Madrid/Corazones.org
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Wednesday, July 26, 2006 6:22 AM
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Thursday, July 27, 2006 2:18 AM
Inicia el Tercer Congreso Guadalupano en la Ciudad de México
MÉXICO, miércoles, 26 julio 2006 (ZENIT.org-El Observador).- A partir de este miércoles y hasta el próximo lunes 31 de julio, especialistas y analistas del acontecimiento gudalupano se reunirán para hablar del estado de la investigación y publicaciones sobre las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego.

La inauguración corre a cargo de monseñor Diego Monroy Ponce, vicario general y episcopal de Guadalupe y rector del santuario más visitado por los fieles en América Latina.

Entre las nuevas publicaciones sobre el acontecimiento que dio origen a la nación mexicana, cabe destacar «Guadalupe, pulso y corazón de un pueblo» del sacerdote Fidel González Fernández, consultor de la Congregación para las Causas de los Santos, así como «Juan Diego Cuauhtlatoatzin», que será revisado por sus autores, la doctora Ana Rita Valero, presidenta de la Archicofradía Universal de Guadalupe y el maestro Arturo Rocha Cortés, director del Boletín Guadalupano.

Otras publicaciones recientes que serán analizadas durante el Congreso serán «Los sermones Guadalupanos de los siglos XVI a XVIII», recopilados por el padre Francisco Shulte y el Plano Topográfico de la Villa de Nuestra de Guadalupe y sus Alrededores en 1651.

Dentro del programa se hará la presentación de la «Guía de Documentos Novohispanos» del Archivo Histórico de la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe por parte del presbítero Gustavo Watson Marrón, autor de la misma, así como «La Tilma Guadalupana revela sus secretos» que expondrá Fernando Ojeda Llanes.

Durante el encuentro habrá celebraciones religiosas y culturales de los pueblos indígenas y se conmemorará el cuarto aniversario de la canonización de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin con una concelebración eucarística que presidirá el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México.
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Wednesday, August 02, 2006 6:29 AM
[IMG]http://i23.photobucket.com/albums/b379/GN30/virgen.gif[/IMG]Virgen de la Caridad
Reina y Patrona
de Cuba

BREVE RESEÑA HISTÓRICA
1606. Juan y Rodrigo de Hoyos y Juan Moreno (dos indios y un negro esclavo) encuentran en la Bahía de Nipe, flotando en el mar sobre una tabla, la imagen de la Virgen, con una inscripción que dice: "Yo soy la Virgen de la Caridad".

1611. Se trae al Pueblo de El Cobre la imagen de Nuestra Señora, construyéndose el primer santuario en 1684.

19-marzo-1801. Se lee en el Santuario la Cédula de Libertad de los esclavos de las minas del Pueblo de El Cobre. Es bueno resaltar la intervención del Padre Alejandro Escanio, Capellán del Santuario, en favor de los esclavos.

1868. Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, visita el Santuario y reza por la libertad de Cuba ante la imagen de la Virgen.

12-agosto-1898. Se celebra una Misa de Acción de Gracias por la libertad de Cuba, asistiendo en representación del Ejército Libertador, el General Agustín Cebreco con sus oficiales, enviados por el General Calixto García.

1915. Los Veteranos de la Guerra de Independencia, encabezados por Jesús Rabí, solicitan al Papa Benedicto XV que proclame Patrona de Cuba a la Virgen de la Caridad, manifestando así la devoción del Pueblo que siempre descubrió el constante auxilio de la Virgen.

8-septiembre-1927. Se inaugura el actual Santuario de El Cobre.

20-diciembre-1936. Su Excelencia Monseñor Valentín Zubizarreta, o.c.d., Arzobispo de Santiago de Cuba, corona (por delegación) la imagen de la Virgen como Madre y Patrona de Cuba, en la antigua Alameda Michelson (hoy Avda. Jesús Menéndez).

1952. La imagen de la Virgen de la Caridad de la Iglesia de Santo Tomás, recorre la Isla como un mensaje de fe y de esperanza.

1959. La imagen de la Virgen preside el Congreso Nacional Católico, y la Misa que se celebra en la Plaza de la Revolución, con la participación de una gran multitud de cubanos, y de los principales dirigentes de la recién triunfada Revolución.

30-diciembre-1977. SS. Pablo VI, confiere el título de Basílica Menor al Santuario de El Cobre. En representación del Papa, estuvo presente el Cardenal africano Mons. Bernardin Gantin.

24-enero-1998. SS. Juan Pablo II corona la imagen de la Virgen, y el Niño, como Reina y Patrona de la República de Cuba, en la Plaza Antonio Maceo, en la ciudad de Santiago de Cuba. Pone, además, en su mano derecha un rosario de oro como obsequio personal a la Madre de los cubanos.

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Friday, August 04, 2006 1:12 AM
Nuestra Señora de Akita
[IMG]http://i23.photobucket.com/albums/b379/GN30/akita_01.gif[/IMG]Akita, Japón

La Religiosa Sor Agnes Sasagawa recibe en 1973 la visita de nuestra Amadísima Madre Celestial, con mensajes relacionados con la importancia del Jesús Eucarístico, el rol de María como Corredentora, Abogada y Mediadora, y la inminencia de difíciles épocas para la humanidad.

Sor Agnes recibe los estigmas de Jesús, mientras una imagen de madera de la Virgen María sangra desde llagas aparecidas en una de sus manos, y también emana sudor con una fragancia celestial, que inunda la Capilla del Convento de la Orden de las Hermanas Custodiadoras de la Eucaristía.

La misma imagen llora por 101 veces consecutivas, teniendo esta cifra un significado revelado en una aparición de su Ángel Custodio a la hermana Sasagawa.

El obispo del lugar envía a analizar las muestras de sangre, sudor y lágrimas, que se extrajeron de la imagen frente a una gran cantidad de testigos (con evidencias fotográficas y televisivas). Los análisis dictaminaron que se trataba de muestras de origen humano.

La hermana Sasagawa, que sufría de sordera, recibe el anuncio de la Virgen sobre su futura curación. La misma se produce durante una Ceremonia Religiosa, frente a la total falta de expectativas médicas, dando una evidencia más a los hechos ocurridos en Akita.

Finalmente, la Iglesia aprueba la aparición y autoriza la devoción respectiva, bajo la advocación de Nuestra Señora de Akita.

Akita tiende un puente entre dos apariciones fundamentales de nuestro siglo. La primera es Fátima, largamente conocida y difundida. En Akita se repite la esencia del mensaje de Fátima sobre la necesidad del mundo de arrepentirse, hacer oración de reparación, y la inminencia de un castigo de Dios a esta humanidad alejada. La segunda referencia es hacia una aparición poco difundida, pero central por su contenido: Nuestra Señora de Todos los Pueblos, en Amsterdam, Holanda, producida desde el año 1945. Allí María introduce su pedido referido a la necesaria aprobación por parte de la Iglesia, del quinto y último dogma de Fe Mariano: María como Corredentora, Abogada y Mediadora.

San Luís Grignon de Monfort en el siglo XVIII escribió sobre María en estos términos, pero en Amsterdam y Akita María en persona reafirma la importancia de completar los cinco dogmas de Fe Marianos, dándole a la Pastora de los tiempos finales el rol en la tierra que Jesús le asignó, y que estaba ya escrito desde el libro del Génesis, 3:15.

¿El momento?

1973 marca un momento de gran frustración para la humanidad. En adición a una crisis económica mundial, se manifiestan las primeras evidencias del fracaso de los sueños de la década del 60. Así, occidente ve como las ilusiones del movimiento de la paz y el amor, culminan en una ola de excesos en la droga, el abuso del sexo, el aborto abierto y promovido, y el descontrol juvenil.

En los países de la órbita socialista, el sueño de la igualdad social termina en el abuso de poder por parte de las minorías dirigentes, y en un escalamiento de la guerrilla como difusora del modelo en el resto del mundo.

En resumen: ambos modelos encuentran su necesario fracaso, al olvidar que de espaldas a Dios, nada es posible. Probablemente el momento en que la Virgen se manifiesta en Akita sea exactamente el punto de inflexión de la humanidad, donde se dieron por tierra todos los sueños de crecimiento y confort del mundo de postguerra, hacia el encuentro con nuevos modelos de acoso social, como el terrorismo militar y económico, las drogas, la corrupción, y el inicio del poder ejercido desde un punto de vista más oculto, sutil y global.

¿La vidente?

Sor Agnes Sasagawa, una Hermana de la Orden de las Custodiadoras de la Eucaristía, en un Japón donde sólo el 0,3 % de la población es Católica.

Japón había visto en los siglos anteriores la continuación de la acción iniciada por San Francisco Javier (siglo XVI), con persecución y Mártires surgidos en defensa de la Fe en Cristo. No era precisamente una sociedad donde se conocieran las referencias sobre Fátima u otras apariciones ocurridas en las décadas anteriores. Particularmente en el convento de Akita poco se conocía sobre estos hechos, concentrándose las cohermanas en la Adoración Eucarística, que era el centro de la vida de la congregación.

La Hermana Sasagawa sufría de una aguda sordera, enfermedad que jugó un rol importante en el desarrollo de la aparición y en su aprobación posterior por parte de la Iglesia.

Una vez más el Cielo elige el lugar y la persona aparentemente menos indicada para recibir sus revelaciones. Sin embargo, este hecho en sí mismo, es una clave de la virtud que Dios más nos demanda: la humildad.

A los más pequeños, a los más ignorantes, a los que acepten los mandatos de Dios sin planteamientos ni pretensiones de comprender la lógica Divina, se les abren de par en par las puertas del paraíso.

¿Los testigos?

Sor Agnes mostró en todo momento una obediencia ejemplar a la jerarquía Eclesiástica. No reveló ninguna de sus experiencias Místicas, sin antes compartirlas con sus superiores. El Padre Yasuda, director espiritual de la religiosa, y el Obispo de Nigata, John Ito, tuvieron un papel protagónico a lo largo de todo el proceso. No solo fueron el sostén de Sor Agnes durante la aparición, sino que también fueron testigos de los fenómenos místicos observados en la imagen de madera de María, así como de la curación milagrosa de la sordera de la vidente. También las cohermanas de Sor Agnes, sus compañeras de convento, fueron testigos y sostén permanente.

¿Hubo antecedentes previos?

En 1969, la Hermana Agnes (entonces una postulante a la Orden), recibió un mensaje mientras se encontraba orando. Un ser angelical apareció ante ella y le dijo que rezara al final de cada diez cuentas del Rosario, esta oración:

"Oh mi Jesús, perdona nuestros pecados; sálvanos del fuego del infierno; guía a todas las almas al Cielo, especialmente a aquellas más necesitadas."

Aunque Sor Agnes lo desconocía, este fue uno de los rezos dados a los niños de Fátima más de sesenta años antes. Lo que iba a suceder años después fortaleció más aún el acercamiento de los hechos de Akita con las apariciones de Fátima.

En junio de 1973, los días 12, 13 y 14, siendo Sor Agnes ya religiosa, vio unos rayos luminosos que salían del Sagrario de la capilla. Ella luego escribió en su diario personal: "..De pronto una luz deslumbrante salió del Santísimo Sacramento. Como en una ocasión anterior, algo como niebla o humo empezó a juntarse alrededor del altar y de los rayos de luz. Entonces aparecieron una multitud de seres semejantes a los ángeles, que rodearon el altar en adoración ante la Hostia. El brillo de la Hostia era tal que no podía mirarla directamente. Cerrando los ojos, me postré instintivamente...".

¿De qué manera se manifestó María a la vidente y cuáles fueron sus mensajes?

El 28 de junio, una herida en forma de Cruz se formó en la palma de la mano izquierda de Sor Agnes. Ésta le causaba un dolor muy vivo, el que recrudeció el 5 de julio. Sin embargo, siguió trabajando y ocupándose de la sacristía de la capilla.

El viernes 6 de julio de 1973, a las tres de la mañana, su ángel de la guarda se le aparece y le dice:

"No temas. Soy el que está a tu lado y te guarda. Ven y sígueme. No reces únicamente por tus pecados, sino en reparación por los pecados de la humanidad. El mundo actual hiere al Sacratísimo Corazón de Jesús con sus ingratitudes y sus ultrajes. La herida de la mano de la Santísima Virgen María es mucho más profunda que la tuya. Ahora vamos hacia la capilla...".

Al llegar a la capilla, el ángel desapareció mientras Sor Agnes se arrodillaba delante del altar frente al Sagrario, en adoración profunda. Al acercarse a la estatua de la Virgen María observa una herida que apareció en la mano de la misma, en forma de Cruz. Apenas lo hace, escucha una voz dulce y misteriosa proveniente de la estatua, mientras observa que ésta se transfigura, tornándose luminosa y viva. Sor Agnes era sorda, pero de una manera milagrosa recibe un primer mensaje de la Virgen:

"Hija mía, has sido muy obediente al desprenderte de todo. La enfermedad de tu sordera, ¿te hace sufrir?. Tú sanarás, ciertamente. Sé paciente. Esta es la última prueba. La herida en la mano, ¿te duele?... Ora en reparación por todos los hombres... Todas las religiosas que están aquí, son preciosas para mí. ¿Rezas de todo corazón la Oración de las Siervas de la Eucaristía? Si tú quieres, recémosla juntas... Ora mucho por el Papa, los obispos y los sacerdotes. Háblale a tu superior de lo que te he dicho hoy, y haz como él te diga".

Ese mismo día, 6 de julio de 1973, la herida en forma de cruz que apareció en la mano derecha de la estatua de la Virgen comienza a sangrar. El 25 de julio, Monseñor Ito (el Obispo del lugar) se dirige al convento para verificar el sangramiento en la mano de la estatua.

Sor Agnes sintió un dolor violento en la herida de la palma de su mano, cuando el 27 de julio, el ángel le dijo:

"Tus dolores terminarán hoy. Guarda con mucho celo el recuerdo de la sangre de María y grábalo en tu corazón. La herida de María tiene un significado muy importante: ha sido hecha para obtener vuestra conversión, para implorar la paz, para reparar las ingratitudes, ofensas, ultrajes e injurias que Dios recibe. Tengan en gran estima la devoción a la preciosísima sangre de Cristo".

El 3 de agosto de 1973, Sor Agnes recibió el segundo mensaje de la Virgen:

"¿Hija mía, mi novicia, amas tú al Señor? Si tu amas al Señor, escúchame bien. Muchas personas en el mundo afligen al Señor. Deseo consoladores para su aflicción. Mi Hijo y yo deseamos almas que hagan reparación por los sufrimientos y la pobreza, por los pecados y las ingratitudes, para así poder apaciguar la cólera del Padre Eterno. Para que puedan entender cuán irritado está Él contra el mundo, les digo que el Padre prepara un gran castigo sobre toda la humanidad. Por las muchas insistencias ante mi Hijo, me fue posible, con dificultad, apaciguar la cólera del Padre. Pude hacerlo ofreciéndole los sufrimientos de su Hijo en la Cruz y mostrándole Su sangre, y ofreciéndole en Él la corte de amantísimas almas víctimas que lo consuelan. La oración, la mortificación, la pobreza, los actos que exigen sacrificio y valor pueden apaciguar la cólera del Padre... Con una sumisión total, obedece a tu superior. Él se mostrará benevolente y comprensivo y te dirigirá".

El 13 de octubre de 1973 (en el aniversario de la última aparición de Fátima, día en que se produjo el Milagro del Sol), la Virgen le da el tercer mensaje a Sor Agnes:

"Como ya lo había anunciado anteriormente, si los hombres no se convierten, el Padre dejará caer sobre toda la raza humana un gran castigo. Sin duda alguna, éste será un castigo terrible, más grave que el diluvio. Algo que nadie jamás ha visto. Fuego caerá del cielo. Con este castigo, una gran parte de la humanidad será aniquilada. Los sacerdotes morirán como los fieles... Ahora, la sola arma que quedará será: el rosario y la señal dejada por el Hijo. Recen cada día la oración del rosario... rueguen por los obispos, los sacerdotes. La acción del demonio ha penetrado hasta dentro de la Iglesia. Cardenales se opondrán contra cardenales y obispos contra obispos. Los sacerdotes que me honren serán menospreciados, vilipendiados, combatidos por sus hermanos religiosos. La Iglesia estará llena de gente comprometida. Por la acción del demonio, muchos sacerdotes y religiosos abandonarán sus vocaciones... La pérdida de muchas almas es la causa de mi dolor. Si los pecados continúan cometiéndose y desbordando la medida actual, aún el perdón de los pecados acabará por desaparecer. Con valor, transmite éste mensaje a tu superior".

La voz añade muy familiarmente:

"¿Deseas pedirme alguna cosa? Hoy es la última vez que tú me escucharás hablarte de viva voz. En adelante, tú obedecerás a mi enviado y a tu superior. Reza muchos rosarios. Todo el que confíe en mí se salvará".

El 6 de julio de 1973, la voz que salía de la estatua le había dicho a Sor Agnes:

"La enfermedad de tu sordera, ¿te hace sufrir? Tú sanaras, ciertamente".

Toda la credibilidad de los mensajes reposará finalmente sobre la realización de esta promesa. El día 13 de octubre de 1974, mientras saludaba al Santísimo Sacramento, Sor Agnes fue instantáneamente sanada de su sordera. La hermana misma telefoneó a monseñor Ito y le habló como una persona normal que no había estado enferma. El día siguiente, el médico dio este diagnóstico: "Facultad de oír normal". Esta recuperación del oído le duró a Sor Agnes seis meses, luego ella volvió a estar sorda otra vez. Dios le pidió que hiciera el ofrecimiento de ese sacrificio. Pero nueve años más tarde ella sanaría definitivamente por un milagro de la Eucaristía, el último domingo del mes de mayo en 1982, día de Pentecostés, durante la bendición con el Santísimo Sacramento.

reinadelcielo.org
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Friday, August 04, 2006 1:17 AM
La Virgen María, panorámica de Mariología
www.reinadelcielo.org/estructura.asp?intSec=5&intId=12
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Monday, August 07, 2006 7:46 PM
Al Final Mi Inmaculado Corazón Triunfará
Madre Adela Galindo
Fundadora, SCTJM

Cuando hablamos de triunfo simultáneamente hablamos de batalla. Triunfar significa ganar una batalla.

La Virgen Santísima nos habla en Fátima de una batalla que se libra en estos tiempos que incluye la perdida generalizada de la fe, perdida de muchas almas, guerras, destrucción, pero después de todo la peor guerra es la de la perdida de la fe, pues el Señor nos dice: “no tengan miedo a los que matan el cuerpo, sino a los que matan el alma”. La peor muerte es la del alma que pierde la fe, se aleja de Dios, de su amor y sus mandatos, se hunde en una vida de pecado, corriendo el riesgo de la condenación eterna, o sea de la muerte eterna.

La Virgen Santísima en esta gran batalla que libramos hoy, batalla a la que el Santo Padre Juan Pablo II, le llama la cultura de la muerte, que no solo incluye la destrucción de la vida humana, sino también la destrucción del alma, nos ofrece su Corazón como refugio seguro, pero a la vez, nos indica que en estos tiempos en particular, Dios ha querido que el triunfo sea adquirido por Ella: “dile a todo el mundo, que grandes gracias vienen a través del Corazón Inmaculado de María” y “que Dios ha confiado al Inmaculado Corazón, la paz y la conversión del mundo”.(Beata Jacinta). Cuando Lucia, pregunta a Jesús, porque la conversión de Rusia será fruto de la Consagración de esta al Inmaculado Corazón, el Señor respondió: Porque quiero que se vea claro que ese triunfo es del Inmaculado Corazón de María y así se extienda el culto y la devoción al Inmaculado Corazón junto a la devoción a Mi Sagrado Corazón".

¿Por qué la Santísima Virgen batalla contra el mal?
Desde el inicio de las Escrituras (Genesis 3) hasta el final (en Apocalipsis 12), se nos revela a la Santísima Virgen en enemistad y en batalla contra Satanás, sus secuaces y sus obras.

Genesís 3,15- “Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza, mientras acechas tu su calcañar”. Apocalipsis 12: “un gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.... Apareció otra señal: un dragón rojo..... quiere devorar a su Hijo en cuanto naciera.... Y la mujer huyo al desierto... El dragón persiguió a la mujer, pero se le dieron a la mujer las dos alas del águila grande para volar al desierto.... Entonces despechado contra la mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús”.

La Virgen Santísima juega un papel importantísimo en la batalla espiritual desde la rebelión de Lucifer. Cuando Dios creó a Lucifer (la estrella de la mañana- portador de luz) creó a una magnífica criatura que participaba de su libertad y poder. Cuando Lucifer y sus ángeles se rebelaron con un grito “no serviré”, fue precisamente por el anuncio del futuro evento de la Encarnación: Dios se haría hombre nacido de mujer por el poder del Espíritu Santo. Dios reveló su plan que salvaría al hombre del pecado. Los ángeles tendrían que servir al Dios hecho hombre, a su Madre y a todos los redimidos. Esto lo consideró una humillación y se rebeló junto con sus seguidores, fueron expulsados del cielo. Satanás se hizo desde ese momento portador de oscuridad, rebelión, mentira, orgullo y soberbia. Enemistado con Dios para siempre, enemistado con la mujer que traería al mundo al Dios hecho hombre y enemistado con todos los seguidores de Cristo de quienes Ella es Madre espiritual.

“En el designio salvifico, el misterio de la Encarnación constituye el cumplimiento sobreabundante de la promesa hecha por Dios a los hombres después del pecado original, después de aquel pecado cuyos efectos pesan sobre toda la historia del hombre en la tierra. Viene al mundo el Hijo, el “linaje de la mujer” que derrotará el mal del pecado desde su misma raíz. La victoria del Hijo de la mujer no sucederá sin una dura lucha, que penetrará toda la historia humana. “La enemistad” anunciada en el comienzo es confirmada en el Apocalipsis, libro de las realidades últimas de la Iglesia y del mundo. María, está situada en el centro mismo de aquella “enemistad” de aquella lucha que acompaña la historia de la humanidad en la tierra y la historia misma de la salvación... En esta historia María, sigue siendo una señal de esperanza futura" (S.S Juan Pablo i.e., a.m. #11) .

La Virgen Santísima es la respuesta de Dios a Lucifer. Ella es la nueva estrella de la mañana que nos trae la luz verdadera, la portadora de la salvación, de la Palabra encarnada, el Arca de la Alianza. La gran señal que apareció en el cielo vestida del sol: revestida de la luz de Cristo. Con la luna bajo sus pies (luna que simboliza el tiempo, bajo sus pies).

Ella tiene autoridad, ejerce dominio sobre el tiempo, es su patrona. Ella aunque vivió en el tiempo, es superior a las vicisitudes del tiempo y no es condicionada por el, o sea, tiene el poder dado por Dios, para aplastar las batallas que se dan en los tiempos específicos). Coronada: partícipe del poder real de su Hijo (Ella es reina de cielos y tierra). Con doce estrellas: simboliza el triunfo de la Iglesia en María.

La respuesta de María: "he aquí la esclava del Señor" respuesta perfecta al grito de Lucifer: "no serviré".
La respuesta de María a Isabel (alabanza, humildad, servicio y misericordia) oposición directa a Satanás que busca su gloria propia, su autonomía. Que es orgulloso, egoísta y lleno de odio y acusación.

Por la cooperación perfecta de María al plan salvífico de Dios desde la Anunciación hasta la Cruz, ella con su “fíat”, participa de ese “aplastar la cabeza de Satanás”. Y la descendencia de María, que es Cristo y el talón que son los hijos espirituales de María, aplastan la cabeza de la serpiente, o sea, la raíz del pecado: el orgullo.

La raíz de la batalla es el pecado. María, tiene poder sobre el demonio y vence su obra destructora, al Ella haber sido creada Inmaculada en virtud de la futura redención de su Hijo. Ella por ser Inmaculada, no tuvo nunca pecado original ni personal, o sea, Satanás nunca tuvo poder sobre ella, ni su mente, ni corazón, ni acciones. Es por eso, que nuestra Madre, nos llama con urgencia a la conversión auténtica, a la renuncia al pecado, indiferencia, incredulidad y rebeldía que hay en el hombre de hoy.... Ella siempre batalla como buena Madre en esta hora decisiva para la humanidad, hora en que se juega la salvación eterna de tantas y tantas almas, incluso de la nuestra.

¿No son todas las apariciones de la Virgen, intervenciones directa de Nuestra Madre, en un momento para prevenir y proteger a la Iglesia y a la humanidad de los peligros que la falta de conversión pueden ocasionar con consecuencias trágicas? ¿No son las apariciones de la Virgen, interferencias a las obras y trampas del demonio, renovando la fe y la oración? Ella siempre se coloca, como buena Madre en la defensa de sus hijos, entre el demonio y los hombres, para contrarrestar los efectos oscuros y pecaminosos de su acción diabólica.

Si en toda la historia de la Iglesia, hemos visto estas intervenciones evidentes e interferencias de la Santísima Virgen en defensa de sus hijos, batallando y triunfando contra el demonio, en estos últimos siglos, la hemos estado viendo intervenir como nunca antes. Esto se entiende a la luz de lo que dijo San Luís de Montfort: a medida que pase el tiempo la batalla se intensificará.

San Luís María Grignion de Montfort: “Dios ha hecho una enemistad irreconciliable que durará y crecerá hasta el fin del mundo y es entre María, su Santísima Madre y el demonio; entre los hijos y servidores de la Virgen, y los hijos y súbditos de Lucifer; de modo que el más terrible de los enemigos de Satán que Dios ha suscitado es María, su Santísima Madre, a la que dió, desde el mismo paraíso terrestre, aunque todavía no estuviese más que en su idea, tanto aborrecimiento a este enemigo de Dios, tanto arte para descubrir la malicia de esta antigua serpiente, tanta fuerza para vencer, abatir y aplastar a este orgulloso monstruo, que la teme más que a todos los ángeles y todos los hombres, y en cierto sentido más que al mismo Dios

El enemigo mas terrible que ha suscitado Dios contra Satanás es María. ¿y porqué?

1-Porque Satanás, que es tan orgulloso, sufre infinitamente mas al verse vencido y castigado por una sencilla y humilde esclava de Dios, y la humildad de la Virgen lo humilla mas que el poder divino.

2-Porque Dios ha concedido a María un poder grande contra los demonios. (lo vemos en exorcismos, en obras marianas). Este poder es por su inmaculada concepción y porque nunca pudo el demonio hacerla participar en el reino de la oscuridad a través del pecado.

3-Lo que Lucifer perdió por orgullo lo ganó María con su humildad. Lo que Eva perdió por la desobediencia, lo ganó María por su obediencia. Eva al obedecer a la serpiente, se hizo causa de perdición para sí y para todos sus hijos; María al permanecer siempre fiel a Dios, se convirtió en causa de salvación para sí y para todos sus hijos y servidores consagrándonos al Señor.

María descubrirá siempre la malicia de la infernal serpiente y sus tramas infernales, desvanecerá sus diabólicos consejos y librará a sus fieles servidores, hasta el fin de los tiempos, de sus crueles garras. El poder de María sobre todos los demonios resplandecerá particularmente en los últimos tiempos en que Satanás pondrá acechanzas a su calcañar, es decir, a los humildes esclavos y a los pobres hijos que María suscitará para hacer guerra al infierno”. (Tratado de la verdadera devoción # 52 y 53)

¿Es necesario el triunfo del Inmaculado Corazón?
Satanás es el príncipe de este mundo, al ser un ángel poderoso, ha tenido poder sobre las sociedades, naciones y eventos. Ese poder fue roto por la muerte y resurrección de Nuestro Señor y esa salvación esta disponible a nosotros, la Iglesia. Tenemos la victoria, en Cristo, pero la batalla por acoger y vivir esta victoria continua en cada generación hasta el final de los tiempos. Es precisamente en esta batalla de la humanidad de hoy, de los hijos de Dios y de la Iglesia, contra Satanás y sus secuaces, que la Virgen Santísima viene en nuestro auxilio como capitana de las grandes batallas de Dios, para ayudarnos a alcanzar la victoria que en su corazón es plena y real.

Aparición en Fátima el 13 de Julio de 1917: “visteis el infierno a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que les voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz..... habrán guerras, hambre y persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla vendré a pedir la Consagración de Rusia a mi Inmaculado CORAZÓN y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si se atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz, si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias naciones serán aniquiladas..... De pronto el horizonte se presenta sombrío....y después surge un rayo brillante de luz y de esperanza: “Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará. “

En este mensaje de Fátima, nuestra Señora ha querido despertarnos la conciencia de que estamos en una batalla que envuelve naciones, sociedades y reinos, y cada individuo que en ellos reside. “No podemos negar la existencia de fuerzas en la sociedad que actúan con hostilidad hacia la Iglesia. Todas estas cosas manifiestan la obra sutil del príncipe de este mundo y del misterio de la iniquidad aún en nuestros días”. (Sínodo de obispos, 1985- Final Relatio #14)

La clave de la estrategia de Satanás en nuestros tiempos ha sido el ateísmo, la corrupción de la fe y la secularización total de la humanidad. Gradualmente, Rusia, como lo anunció la Virgen en Fátima, ha esparcido sus errores, no solo a nivel político, sino y más importante, esparciendo a nivel espiritual, su ateísmo, materialismo y secularismo humanista, reduciendo al hombre a la sola creencia en el mundo visible, y en desear ponerlo bajo su control sin necesidad de Dios. También, la Iglesia, la fe y las Escrituras han estado bajo ataque directo de una “religión conformada con el mundo” (no hablo de sus técnicas, sino de la doctrina) o “de imposturas religiosas”, “falsos conceptos de la religión”, “falsos conceptos de Iglesia”. “Muy frecuentemente los hombres engañados por el Maligno, se hicieron necios en sus razonamientos y trocaron la verdad de Dios por la mentira, sirviendo a la criatura en lugar del creador” (Lumen Gentium #16)

Podemos deducir con claridad que la batalla mayor de estos tiempos que encierra todas las que se libran hoy es: CRISIS DE FE. Tenemos una crisis de fe: porque no se cree en Dios, ni en su Palabra, una falta de obediencia a Dios que se ha revelado a sí mismo y que ha revelado también la Verdad. Falta de fe, que se traduce en una vida cuyo fin es terreno, no celestial; y también se niegan los valores sobrenaturales. En la Carta Apostólica de Su Santidad Juan Pablo II, Tertio Millennio Adveniente, leemos: “De hecho, no se puede negar que la vida espiritual atraviesa en muchos cristianos un momento de incertidumbre que afecta no solo la vida moral, sino incluso a la oración y a la misma rectitud teologal de la fe. Esta, ya probada por el careo con nuestro tiempo, está a veces desorientada por posturas teológicas erróneas, que se difunden también a causa de la crisís de obediencia al Magisterio de la Iglesia”.(# 36)

El Santo Padre nos está diciendo que nuestra fe está siendo probada en estos tiempos porque el error ha entrado en todas las áreas de nuestra vida: espiritual, moral y doctrinal. Debido a esta crisís de fe, las mentes se han oscurecido y las conciencias están desorientadas y confundidas. El pecado ya no se llama por su nombre, y es por esto que vemos tanto caos, orgullo intelectual, rebeldía, búsqueda de la verdad fuera de Dios y definiendo la verdad de acuerdo a la interpretación personal de cada uno y a las circunstancias. Hay también una fascinación por lo oculto y por el movimiento de la Nueva Era. Y toda esta confusión también podemos observarla, incluso, algunas veces en los círculos religiosos.

Es por esto que es necesario el triunfo de su Inmaculado Corazón, porque cuando la Iglesia libra una batalla como la de nuestros tiempos, la Madre viene en auxilio, a socorrernos y llevarnos al desierto (Apocalipsis 12: escondernos en su corazón, alimentándonos con su fe firme, su disposición a la Palabra, su obediencia a la revelación de Dios. Formándonos con su mediación maternal, con sus enseñanzas, sus direcciones y consejos. Y cuidándonos del maligno, defendiéndonos en esta guerra por nuestras almas, manteniéndonos cerca guardados en su corazón, donde el demonio no puede entrar, ni robarnos. “No tengas miedo, mi Inmaculado Corazón será tu refugio y tu camino seguro para llegar a Dios” (La Virgen a Lucía)

Es evidente, que en estos tiempos, y podría decir que de forma urgente, es necesaria una poderosa victoria de la Santísima Virgen sobre el mal: el triunfo del Inmaculado Corazón, triunfo de la gracia sobre el pecado, de la luz sobre las tinieblas, de la verdad sobre el error, de la santidad sobre la corrupción, de la paz sobre la guerra y la violencia.“Es necesario el triunfo del Inmaculado Corazón de María para salvar la humanidad, mostrando a Jesús, fruto bendito de su vientre” (S.S.Juan Pablo II: Ángelus, 8 de Julio de 1984).

S.S. Juan Pablo II cita al Cardenal August Hlond, que al morir dijo: “la victoria si llega llegará por medio de María”. Mientras entraba en los problemas de la Iglesia universal, al ser elegido Papa, llevaba en mí una convicción semejante: que también en esta dimensión universal, la victoria, si llega, será alcanzada por María. Cristo vencerá por medio de Ella, porque El quiere que las victorias de la Iglesia en el mundo contemporáneo y en el mundo futuro estén unidas a Ella” (Cruzando el Umbral de la Esperanza, página 236)
El triunfo del Inmaculado Corazón, es también el triunfo de la Iglesia. “Traerá la nueva primavera de la Iglesia" que el Santo Padre nos habla en Tertio Milenio Adveniente: "resurgir la fe, brillará la Iglesia, triunfará el Corazón de Cristo”.

En qué consiste este triunfo?
La reconquista espiritual de todo el mundo. O sea, que nuestros corazones regresen a su Hijo, que vuelvan a pertenecerle a El, y su Corazón Inmaculado es el camino seguro y, perfecto para llegar al Corazón de Cristo. Ella, como madre nuestra, quiere hacer todo lo posible, para regresarnos al camino de su Hijo, por llevarnos a Él, por revelarnos al único Salvador y Señor. Ella quiere enseñarnos el camino que hemos perdido: el amor, la fe, la conversión, la vida de los sacramentos, los valores morales, los valores familiares, la obediencia y fidelidad a Dios y a sus mandamientos.

”La Inmaculada debe conquistar el mundo entero y cada individuo, para así poder devolverlos a Dios.
Es por ello que debemos reconocerla por lo que ella es y someternos a ella y a su reinado, el cual es todo amor y ternura” (San Maximiliano Kolbe)

Siempre debemos pensar en el triunfo de la Santísima Virgen en término de destrucción del pecado, de sus estructuras y de las consecuencias del pecado. Precisamente se trata del triunfo del Corazón Inmaculado, porque la batalla se libra en el corazón de los hombres, que se han endurecido, se han alejado de Dios y han dado cabida a la oscuridad y al pecado, al mundo, la carne y el demonio. Ella, en cuyo Corazón se vive en plenitud el triunfo Redentor de Cristo, nos quiere hacer participes de esa victoria, manifestando a cada uno de nosotros y a las naciones todas, el triunfo de Su Corazón, el triunfo de la gracia sobre el pecado, del amor sobre el egoísmo, de la paz sobre la violencia, de la fe renovada por el Espíritu Santo sobre el ateísmo, de la amorosa devoción sobre la indiferencia y la frialdad, de la verdad de la revelación sobre la mentira, las herejías y falsa religión.

¿Cómo se dará este triunfo? ¿Cuáles son los medios?
“Las palabras de Fátima, con el fin del siglo, parecen acercarse a su cumplimiento” (JPII).

Este triunfo va abriéndose paso a través de diversos actos significativos y se realizará en la historia a través de nuestra respuesta a la obra de nuestra Madre en estos tiempos, a nuestra fiel obediencia a sus peticiones y direcciones. Además, se dará por el sacrificio de los apóstoles de los tiempos modernos (los hijos de María, los amantes y adoradores de la Eucaristía, los fieles al Papa), que siguiendo las huellas de los doce después de Pentecostés, con su mismo espíritu de entrega hasta el martirio por la fe, de sangre si tal fuere el designio de la misericordia de Dios, o por lo menos moral, se mantendrán firmes en su testimonio de oración, penitencia, amor, paz, fidelidad a la verdad en la difícil hora presente.

¿Cuando y de qué manera?
Quizás esto pertenece a la tercera parte del secreto, que a su tiempo se patentizará mejor. No sabemos exactamente el como ni el cuando, pero sabemos los medios que la Santísima Virgen nos esta dando para que promovamos y aceleremos este triunfo. En el mismo mensaje de Julio 13, Ella nos lo dice: “para impedirla (batalla espiritual y crisís de fe) vendré a pedir la Consagración de Rusia a mi Inmaculado CORAZÓN y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si se atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá una era de paz”

1- Consagración y Reparación.
Consagración que es entregarnos, confiarnos al Corazón de Nuestra Madre. Dejarnos formar, moldear, guiar y enseñar por Ella. Es llenarnos de sus disposiciones interiores y participar de sus gracias. Es guardarnos dentro de Ella, para ser protegidos en esta ardua lucha que libramos contra las fuerzas del mal.

Es pertenecerle a Nuestra Santísima Madre, es ser reclamados como cosa y posesión suya, lo cual debilita el poder de Satanás sobre nosotros que quiere perdernos, alejarnos de Dios y condenarnos.

Sabemos que las almas que se entregan a Ella completamente y sin reservas llegan a comprender mucho mejor quien es el Señor Jesús y los misterios de Dios. La Madre de Dios no puede llevarnos a ningún lugar excepto a Nuestro Señor, a Su Iglesia y a Su Magisterio. Los apóstoles de estos tiempos, se forman en el Inmaculado Corazón, igual que después de la resurrección, durante esa persecución, los apóstoles estaban con María Santísima.

Ponernos el servicio de Ella: "Deseamos ser perfectos instrumentos de la Inmaculada y ser totalmente guiados por Ella, en perfecta obediencia"(San Maximiliano Kolbe)
Es importante, mas que nunca, darla a conocer y hacer que muchos la amen y se consagren a Ella. “Jesús quiere utilizarte para darme a conocer y hacerme amar” (La Virgen Santísima a Lucía)

La Consagración no es simplemente una oración o un acto de devoción, es un compromiso, un estilo de vida, de obediencia, humildad, servicio incondicional, apertura a los demás, capacidad de silencio, purificación, etc.

Todo acto de consagración, atrae y actualiza el triunfo del Inmaculado Corazón. El acto de Consagración del mundo según JUAN PABLO II, se ordena al triunfo final del Corazón Inmaculado, profetizado en Fátima. Porque cuando nos consagramos la aceptamos como Madre, Maestra y Reina, y la invitamos a ejercer toda su misión espiritual en nosotros. Podríamos deducir que el triunfo del Inmaculado Corazón se ha ido tejiendo poco a poco con una serie de eventos cruciales para la vida de la Iglesia de este siglo: apariciones, movimientos marianos, consagraciones, JUAN PABLO II y la Consagración de 1984, la caída de las estructuras políticas marxistas que impedían la libertad de fe y religión, el Año Mariano, la beatificación de los niños de Fátima, la renovación de consagración del mundo y la Iglesia en Octubre del 2000.

De manera a veces, extraordinaria, pero generalmente de formas mas sutiles, estamos viendo la intervención clara y directa de Nuestra Madre renovando la fe enfriada y confundida, llamándonos a la vida de oración, penitencia, amor y adoración a la Eucaristía, Reparación, sacramentos, rezo del Santo Rosario y fidelidad a la fe de la Iglesia.

- Junto con la consagración, la reparación:
El 10 de Diciembre de 1925, se le apareció a Sor Lucía, la Santísima. Virgen con el niño Jesús. Le dijo el niño: “ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas, que los hombres ingratos le clavan sin cesar; sin que haya nadie que haga un acto de reparación para arrancárselas.”
Inmediatamente dijo la Santísima Virgen: Mira hija mía, mi corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú al menos procura consolarme”.

Elementos de la Comunión Reparadora de los primeros sábados:
1- Rezo del Santo Rosario meditado (adentrarnos en los misterios de Nuestra Redención)
2-Sacramento de la Reconciliación y examen de conciencia (estrategia de conversión y arrepentimiento)
3-Recibir la comunión en reparación por nuestros pecados y los pecados del mundo y las ofensas a su Corazón Inmaculado.
4-Adoración al Santísimo Sacramento (estar ante la presencia de Cristo para adorarle, amar, creer, por los que no lo adoran, aman, y creen). La reparación atrae misericordia.

2. El Santo Rosario
En cada una de las apariciones de Fátima, Ella pide “recen el rosario”, ¿por qué? Arma poderosa contra la crisís de fe. “Es la fe contenida en una mano”. Todos los misterios principales de nuestra salvación y Redención están contenidos en los misterios del rosario (Profundizar la fe en espíritu de oración).

Grandes Batallas se han vencido con el Rosario: Santo Domingo, Lepanto (octubre 7, 1571); Brasil (1964);
El Papa Pío IX: “denme un ejercito de personas que rezan el rosario y conquistare el mundo”.
Después de cada decena se nos ha pedido recitar: "Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, conduce todas las almas al cielo, especialmente las que mas necesitan de tu misericordia”.

Las grandes batallas de Dios en su pueblo, las ha librado la Virgen María, viniendo en nuestro auxilio y dirigiéndonos en medio de la tribulación: (Juan/Cruz) (Santiago con Pilar) (Guadalupe) (Covadonga)
(Lepanto) (Polonia) (Rusia)... Como el pilar o columna de Genesís 13, 21-22, de nube durante el día, y la columna de fuego durante la noche precedía a los israelitas en el desierto para enseñarles el camino, y nunca dejó de ocupar su lugar en frente del pueblo, la Virgen Santísima es el nuevo pilar o columna, que se revela a Santiago y le deja un pilar en los inicios del cristianismo, y también revelada en tiempos mas recientes en el sueño de San Juan Bosco. Ella va delante de la Iglesia y de cada uno en tiempos de confusión y batalla, llevándonos seguros al Corazón de Jesús.

Ella siempre intervendrá en la historia de los hombres. Dios le ha dado poder para ello. La historia de Ester: En Fátima la Virgen trajo un detalle particular en su vestido: una estrella. Esto nos hace comprender la misión esencial de la Santísima Virgen en esta aparición. Ester significa estrella. Para ello vamos al libro de Ester: la reina interviene para salvar al pueblo de la trampa y exterminio del enemigo. El enemigo mas bien es exterminado, logra el favor del Rey, quien reversa toda la acción del enemigo hacia el mismo.

El triunfo del Inmaculado Corazón es progresivo y se va dando paso a paso:
Hemos visto como fruto de la consagración del mundo y Rusia, la caída de las estructuras políticas que impedían la fe. Pero, esto no significa que el mundo de hoy es un mundo creyente. En 1991: cuando el Santo Padre visita Fátima: “Estoy conciente que el espíritu detrás del comunismo no está muerto, y se corre el peligro de remplazar el marxismo con otra forma de ateísmo, que exaltando la libertad tiende a destruir las raíces de la moralidad humana y cristiana. Las nuevas condiciones de los pueblos y de la Iglesia son todavía peligrosas e inestables. Por eso Madre, revela tu amor a cada uno de tus hijos y a las naciones, pues te necesitamos”.

Que nos quiere decir el Santo Padre: que la Santísima Virgen ha logrado ya la primera etapa de la batalla, derrumbar un sistema estructurizado con poder político, pero todavía hay mucho que derrumbar, todos los errores que esparcío el materialismo, insubordinación, rebeldía, violencia, opresión, ateísmo, un mundo sin Dios, sin apertura a sus misterios, disensión de la verdad, secularismo. O sea, falta alcanzar que cese la crisis de fe y sus consecuencias, dentro de la Iglesia y en el mundo, en los corazones, en las familias y en las naciones enteras. En este mismo mensaje de Fátima: “Portugal no perderá la fe”.... y después viene el secreto....que significa que hay naciones que sí la perderán? Falta vencer todavía la crisis de fe: Con esta victoria, se cumplirá la totalidad de la promesa: “Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará” y vendrá un tiempo de paz.

“La actual crisís mundial y la interna de la Iglesia, en el fondo pondrán de manifiesto una gran verdad oculta a los ojos: la de la humanidad que se sentirá impotente para resolverla por sí misma, a pesar de la técnica y el progreso. Entonces en el fondo de su pobreza, sentirá la necesidad de unirse a Dios a modo de exigencia vital. Tal será el momento decisivo para el triunfo del Inmaculado Corazón.”

Ahora bien, el fruto de este triunfo será la era de paz. ¿Porqué era de paz? Porque al triunfar su corazón, ella la Reina de la paz nos hará partícipes de la paz que en su corazón reside. Paz que es fruto de su total comunión de amor con Cristo, paz que recibe de Él por la unidad perfecta de ambos corazones. Paz que ella posee por su perfecta armonía con la voluntad de Dios y sus designios.

Trabajar por ese triunfo:
“Aquellos que se entregan completamente a la Inmaculada arderán con un amor tan poderoso que les hará prender ese fuego a todo lo que esta a su alrededor y causar que muchas almas ardan con ese mismo amor. Así conquistarán el mundo entero y cada alma en particular para la Inmaculada. Esto lo harán lo mas pronto posible.” (San Maximiliano Kolbe)

La consagración personal y la vivencia auténtica: derrumba las estructuras de pecado que existen en nuestros corazones. Primero, tenemos que hacer que ella triunfe en nuestros corazones y así va a ir triunfando en la sociedad.

“Tenemos que ganar el universo y cada individuo ahora y en el futuro, hasta el fin de los tiempos, para la Virgen Santísima, y por ella, para el Sagrado Corazón de Jesús. Esas almas llegarán a amar al Sagrado Corazón mucho mejor y mas profundamente de lo que lo han hecho hasta ahora. A través de su amor incendiará el mundo y lo consumirá” (San Maximiliano Kolbe).

Creo que debemos reconocer la seriedad del momento, y cuanto depende de nuestra respuesta la hora que vivimos. Su Inmaculado Corazón triunfará, que bello sería sabernos instrumentos aunque sea pequeñísimos de ese triunfo. En Fátima (la última noche): “vayan y sean apóstoles de mi Inmaculado Corazón".

O sea, debemos responder al llamado de Nuestra Madre, a los medios que nos da para alcanzar el triunfo de su Corazón Inmaculado, y debemos mas que nunca darla a conocer, hacerla amar y utilizar los medios que ella nos da para nuestra conversión y la era de paz.

Ana Catalina Emmerick (mística del principio del siglo XIX) nos dice: “Vi volar por la superficie del cielo un Corazón resplandeciente de una luz roja, del cual partía una estela de rayos blancos que conducían a la llaga del Costado de Jesús. Esos rayos atraían a ellos un gran número de almas, que a través del Corazón y la estela luminosa, entraban al Costado de Jesús. Se me explicó que ese Corazón era el de María”.

corazones.org
@Nessuna@
Wednesday, August 09, 2006 8:19 AM
"Querida Gracia" es una serie de columnas en la que se da respuestas a preguntas de lectores sobre la fe católica.

La autora de las respuestas es Grace (Gracia) MacKinnon, una columnista, escritora y conferencista especializada en doctrina católica. Gracia obtuvo una maestría en teología en la Escuela de Teología de la Universidad de St. Thomas en el Seminario de Santa María de Houston, y es instructora de adultos en la diócesis de Brownsville, Texas.

"Querida Gracia", se ha publicado desde agosto de 1999, recibiendo numerosas preguntas cuyas respuestas han sido elaboradas recurriendo a las Sagradas Escrituras, el Catecismo, los documentos de la Iglesia, el Código de Derecho Canónico, las Encíclicas Papales y escritos de los Padres de la Iglesia.


Tema: El Ave María
Querida Gracia,

¿Por qué los Católicos dicen una oración como el “Ave María”, si no se encuentra en la Biblia?

Gracia responde:

El Ave María (en Latín) es sin duda una de las más hermosas y familiares oraciones de la Iglesia Universal. Tú preguntas por qué recitamos esta oración si no se encuentra en la Biblia. Te sorprenderá saber, sin embargo, que en realidad el Ave María está muy enraizada en la Escritura. Déjame decirte en primer lugar que la oración es por definición, un llamado, un grito, una plegaria o petición que se hace a Dios. No tiene que hallarse necesaria y explícitamente en la Biblia. La oración es siempre un diálogo con Dios y muchas de nuestras más atesoradas oraciones, incluyendo el Ave María, están ciertamente inspiradas por o encuentran su base en la Escritura.

Las palabras del Ave María son como sigue: “Alégrate María, llega de gracia, el Señor es contigo; bendita eres entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.” Como puede reconocerse fácilmente, la oración puede ser dicha en dos partes, la primera siendo una salutación y la segunda una petición, un ruego serio y urgente.

¿Quién fue quien saludó a María diciendo, “Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo? No fue un papa, un obispo o un líder de la iglesia; fue el arcángel Gabriel, el que “está delante de Dios” (Lucas 1:19). Lucas nos narra la espléndida y maravillosa historia de la Anunciación (Lucas 1:26-38). Aunque las traducciones pueden variar, no puede haber duda de que esta primera declaración o saludo en el Ave María, nos viene del Evangelio de Lucas. (Lucas 1:19). Gabriel dijo estas palabras y él era un mensajero enviado directamente por Dios. Así pues, es sencillo ver cómo los primeros Cristianos adoptaron estas hermosas palabras del ángel tan pronto como la devoción a María surgió en la Iglesia.

La segunda parte del saludo también viene de la Escritura. Recordemos las palabras de Isabel cuando María la visitó. Cuando ella escuchó el saludo de María, Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó con gran voz, “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno (Lucas 1:42). Los Cristianos posteriormente añadieron el nombre de Jesús a efecto de identificar más exactamente que Él era “el fruto del seno de María.” Así, es evidente que la primera parte del Ave María está tomada directamente de las palabras que se encuentran en la Biblia, palabras pronunciadas por el ángel del Señor y por Isabel, la prima de María, quien también fue elegida por Dios para dar a luz a Juan el Bautista, el que prepararía el camino para el Salvador.

Algo más en la cuenta de la Visitación nos lleva a la segunda parte del Ave María, la cual dijimos es una petición. Sin embargo, lo primero que observamos es que esta parte inicia declarando que María es santa. De nuevo, vemos en el Evangelio de Lucas que la Bendita Virgen dice esto sobre sí misma en el Cántico o “Magníficat” – “desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lucas 1:48). La palabra “bienaventurada” y “santa” tienen el mismo significado.

Algo también muy interesante en la narración de Lucas es que él confirma que Isabel dice “y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?... ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (Lucas 1:45) La palabra griega para Señor es “Kyrios” y esta palabra es usada muchas veces en el Nuevo Testamento para referirse a Dios Padre (Lucas 1:6; Lucas 1:9; Lucas 1:11). Hay evidencia sustancial, por tanto, de que los creyentes en Cristo llegaron a reconocer a María como la Madre de Dios. Posteriormente la Iglesia, en el Concilio de Éfeso, declaró oficialmente esto en el año 431 DC.

Finalmente llegamos a la última parte, “ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.” Queriendo hacer del Ave María una verdadera oración, se añadió eventualmente una petición y así apareció en su forma completa a mediados del siglo dieciséis. El Ave María es sin duda una oración bíblicamente enraizada, una salutación y una petición a la Bendita Virgen por quien nació el Redentor de la humanidad. Es una oración de todos los Cristianos.

© Copyright Graciela (Salinas) MacKinnon

@Nessuna@
Saturday, August 12, 2006 8:26 PM
Qué belleza de mujer

En pleno verano, cuando el calor, las playas y las piscinas, etc. ponen delante de nuestros ojos el atractivo corporal de tantas personas, la Iglesia nos sorprende con la fiesta de la Asunción de nuestra Señora.


En las fiestas de la Virgen vamos contemplando a lo largo del año muchos aspectos de su persona. En esta fiesta del 15 de agosto, nos centramos en el atractivo de su cuerpo, y precisamente de su cuerpo femenino. Un cuerpo glorioso como el de su Hijo resucitado, un cuerpo transfigurado y lleno de gloria.


La Iglesia nos anuncia como un dato de la revelación cristiana, que ha de ser creído con fe católica (es un dogma de fe), que Maria, terminado el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma al cielo, donde vive gozando de su Hijo para siempre. Es la fiesta de la Asunción de María. Todos los demás mortales, al pasar por la muerte, sobreviven en su espíritu, dejando su cuerpo en el sepulcro a la espera de la resurrección del último día. María no ha tenido que esperar al último día, hasta el final de la historia, sino que de manera excepcional ha sido glorificada en su cuerpo nada más terminar su vida en la tierra.


La belleza de María es del todo singular. Es la mujer elegida para ser madre de Dios, para darle al Hijo eterno la carne humana, que le hace parecido a nosotros. La carne tomada del vientre virginal de María, ex Maria virgine. La carne que ha sido entregada por nosotros y ha colgado en la cruz como víctima para el perdón de los pecados de todos los hombres. Esa carne, tomada de María, que recibimos en la comunión eucarística, y que nos va asemejando a Cristo y a su Madre.


“Eres el más bello de los hombres…”, se dice de Jesús en el salmo 45. Y Él se parece en todo a ella, a su Madre María. De ella, por tanto, podemos decir: “Eres la más bella de las mujeres…” “Bendita eres entre todas las mujeres”, le dice su prima Isabel.


La belleza de María reside principalmente en su alma. Ella no tuvo pecado, ningún pecado, ni siquiera el pecado original con el que todos nacemos. Ella es la “llena de gracia”, tal como la llama el ángel en el saludo de la Anunciación. En el alma de María Dios ha volcado todo tipo de gracias y de dones, precisamente para disponerla a la altísima misión de Madre de Dios.




Pero la salvación de Dios para el hombre no se reduce al alma, sino que redunda en el cuerpo. El cristianismo es la religión en la que la carne ocupa un puesto central. Caro cardo salutis (la carne es el quicio de la salvación). Nada que ver con el platonismo o el maniqueismo, para los que la carne y la materia son algo malo, y por tanto algo que hay que evitar. El cristianismo, sin embargo, profesa como verdad central de su credo que “el Verbo se hizo carne”, ha salvado la carne humana y ha convertido la carne en quicio de la salvación.




La carne, el cuerpo humano es lugar de la gloria de Dios. Todo este misterio de la belleza de María aflora en su carne humana, resplandece en su cuerpo humano de mujer. Nuestro cuerpo humano sometido al deterioro y a la muerte, en Cristo ya ha resucitado y en María ha sido glorificado plenamente.


La fiesta del 15 de agosto es una fiesta de cielo. Miramos a María que ha sido llevada al cielo, también con su cuerpo humano, con su cuerpo de mujer. Y es una fiesta que nos llena de esperanza, al anunciarnos que también nuestro cuerpo participará del gozo que Dios nos tiene preparado. Gocemos de esta fiesta de María, que nos presenta en toda su belleza el cuerpo humano, el cuerpo bellísimo de María virgen.

+ Demetrio Fernández, obispo de Tarazona

ecclesia digital
@Nessuna@
Sunday, August 13, 2006 3:03 AM
El amor de mi madre celestial llena mi corazón.
Si de veras crees en el amor que te tiene María Santísima como madre ¿Podrás vivir una vida sin alegría, sin fuerza, sin motivación?




Dios es amor. María Santísima es también amor. Podríamos decir que María es el lado misericordioso y tierno del amor de Dios. “ Tú sola, Virgen María, le curas a Dios de todas las heridas que le hacemos los hombres. Por ti sola valió la pena la redención, aunque, afortunadamente, hay otras y otros que se han tomado en serio la redención “.

Este amor tuyo que, por un lado, sube hasta Dios y, por lo tanto, tiene toda la gratitud de una creatura, toda la profundidad de una madre, toda la pureza de una virgen; por otro lado, se dirige a nosotros, hacia la tierra, hacia tus hijos. Cómo me impresionó -y aparte al principio no lo creí- leer aquellas palabras de San Alfonso María de Ligorio: "Si juntáramos el amor de todos los hijos a sus madres, el de todas las madres a sus hijos, el de todas las mujeres a sus maridos, el de los santos y los ángeles a sus protegidos: todo ese amor no igualaría al amor que María tiene a una sola de nuestras almas". Primero, no lo creí porque era demasiado grande para ser cierto. Hoy, lo creo, y posiblemente estas palabras de San Alfonso se quedaron cortas.

Yo me pregunto: si uno de veras cree en este amor que le tiene María Santísima como madre ¿podrá sentirse desgraciado? ¿Podrá sentirse desesperado? ¿Podrá vivir una vida sin alegría, sin fuerza, sin motivación? ¿Podrá alguna vez, en su apostolado, llegar a decir "no puedo, me doy"? ¿Podrá algún día decir : "renuncio al sacerdocio y lo dejo"? Si Cristo, por nosotros, dio su sangre, su vida, ¿qué no dará la Santísima Virgen por salvarnos? Ella ha muerto crucificada, espiritualmente, por nosotros. A Cristo le atravesaron manos y pies por nosotros; a ella una espada le atravesó el alma, por nosotros. Si Él dijo: "He ahí a tus hijos" ¿cómo obedece la Santísima Virgen a Dios? Entonces, cuánto nos tiene que amar. Y si somos los predilectos de su hijo: "vosotros sois mis amigos", somos también los predilectos de Ella.

El amor de María llena nuestro corazón, debe llenarlo. El amor de una esposa no es el único que puede llenar el corazón de un hombre como yo. El amor de María Santísima es muchísimo más fuerte, rico, tierno, confortante, que el de todas las esposas de la tierra. El amor de mi madre celestial llena, totalmente, mi corazón. Una mirada, una sonrisa de María Santísima, me ofrecen más que todo lo que pueden darme todas la mujeres de la tierra juntas.

¿Cuál debe ser mi respuesta a tan grande y tierno amor?

Con Juan Pablo II debemos decir cada uno de nosotros, también, "totus tuus": todo tuyo y para siempre. Aquella expresión que el Papa nos decía: "Luchando como María y muy juntos a María", que le repitan siempre: "totus tuus".

Sin pedírselo, Satanás me sigue a todas partes: a la calle, a mi cuarto, de vacaciones, de fin de semana, a mi apostolado, y su presencia es maléfica. ¿Por qué no llevarme a todas partes a la Santísima Virgen? En el pensamiento, en el corazón, y también, en una imagen, en un cuadro: su presencia es benéfica. Yo tengo en mi despacho y en mi cuarto una imagen de la Santísima Virgen. Con mucha frecuencia la miro, con mucha frecuencia le hablo y, también, la escucho. Siento su presencia y su amor a través de esa imagen.

Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net
@Nessuna@
Tuesday, August 15, 2006 7:33 PM
Asunción de la Santísima Virgen María

15 de Agosto (www.vatican.va) - Un domingo 15 de Agosto del 2004, el Siervo de Dios, Juan Pablo II, rezaba la Oración Mariana del Ángelus en la Solemnidad de la Asunción, durante su peregrinación apostólica a Lourdes.

"1. Al concluir esta solemne liturgia, deseo dirigir un saludo particular a todas las personas que participan en la Peregrinación nacional francesa, guiada por la "Familia de la Asunción".

Saludo en especial a los jóvenes, que en Lourdes se sienten como en su casa, y que ponen generosamente sus fuerzas al servicio de los hermanos enfermos, como asistentes. Recuerdo con emoción los encuentros que he celebrado en Francia con los jóvenes: el primero en el parque de los Príncipes, de París; luego en Lyon, en Estrasburgo y, por último, de nuevo en París con ocasión de la Jornada mundial de la juventud. Estos encuentros han sido para mí signo de una gran esperanza, que hoy quiero compartir con vosotros, queridos jóvenes amigos. Seguid el ejemplo de María e infundiréis en el mundo una ráfaga de optimismo, anunciando a todos la "buena nueva" del reino de Cristo.

2. En la gruta de Massabielle, la Virgen santísima salió al encuentro de Bernardita, revelándose como la llena de la gracia de Dios, y le pidió hacer penitencia y oración. Le indicó una fuente de agua y la invitó a beber de ella. Esta agua, que brota siempre fresca, ha llegado a ser uno de los símbolos de Lourdes: símbolo de la vida nueva, que Cristo da a los que se convierten a él.

Sí; el cristianismo es fuente de vida, y María es la primera guardiana de esta fuente. La indica a todos, pidiéndoles que renuncien al orgullo, que sean humildes, para obtener la misericordia de su Hijo y colaborar así a la instauración de la civilización del amor.

3. Recordando el misterio de la encarnación del Verbo de Dios, nos dirigimos ahora a la santísima Virgen María e invocamos su protección para cada uno de nosotros, para la Iglesia y para el mundo".

@Nessuna@
Tuesday, August 15, 2006 7:55 PM
María es inmensamente feliz en el cielo
Desde su asunción a los cielos ha seguido amando durante dos mil años a Dios y a los hombres.



Su vida consistió en amar.

La mujer que podemos definir como Amor vivió en este mundo sólo amando: amando a Dios, a su Hijo Jesús desde que lo llevaba en su seno hasta que lo tuvo en brazos desclavado de la cruz. Amó a su querido esposo san José, y amó a todos y cada uno de sus hijos desde que Jesús la proclamó madre de todos ellos.

María fue una mujer inmensamente feliz...Su presupuesto era de dos reales. No tenía dinero, coche, lavadora, televisor ni computadora, ni títulos académicos. No era Directora del jardín de niños de Nazareth, tampoco presumía de nombramientos, como Miss. Nazareth. María a secas. No salió en la televisión ni en los periódicos.

Pero poseía una sólida base de fe, esperanza, amor y de todas las virtudes. Tenía a Dios, y, a quien tiene a Dios, nada le falta.

La Virgen no se quejaba: de ir a Egipto, de que Dios le pidiera tanto. La sonrisa de la Virgen era lo mejor de su rostro. ¿Cómo reaccionaría ante las adversidades, dificultades, cólera de sus vecinos?

María veía la providencia en todo: en los lirios del campo, en los amaneceres...en la tormenta. Cuando no había dinero. Cuando tenía que ausentarse. Cuando alguna vecina se ponía necia y molestaba.

Lo más admirable de María era el amor. Lo más grande de la mujer debe ser el amor. El amor es un talismán que transforma todo en maravilla. Dios te ha dado este don en abundancia. Si lo emplearas bien, haría de ti una gran mujer, una ferviente cristiana, una esposa y madre admirable. Pero, si dejas que el amor se corrompa en ti, ¡pobre mujer!

María Magdalena tenía una gran capacidad de amar. La empleó mal, y se convirtió en una mujer de mala vida. Pero, después de encontrarse con Jesucristo, utilizó aquella capacidad para amar apasionadamente a Dios y a los demás, y hoy es una gran santa y una gran mujer.

Desde su asunción a los cielos ha seguido amando durante dos mil años a Dios y a los hombres: Es un amor muy largo y profundo. Y apenas ha comenzado la eternidad de su amor.

Dentro de ese océano de ternura que es el Corazón de María estamos tú y yo para alegrarnos infinitamente. Desde el cielo una Madre nos ama con singular predilección. La fe en este amor debe llenar nuestra vida de alegría, de paz y de esperanza.


Subió al cielo en cuerpo y alma

Dios adelantó el reloj de la eternidad para que María pudiese inaugurar con su hijo nuestra eternidad. Mientras nosotros esperamos, Ella goza de Dios con su cuerpo inmaculado, el que fue cuna de Jesús durante nueve meses.

María, nuestra Madre, es inmensamente feliz en el cielo. Nosotros, sus hijos, nos congratulamos infinitamente por su felicidad. Ella, como buena madre, no quiere gozar sola; nos quiere ver a nosotros felices con Ella, eternamente gozosos con Ella y con Jesús en el cielo. El único anhelo todavía no cumplido de María es lograr nuestra felicidad eterna. Su oración para lograrla es diaria, muy intensa, hasta conseguirlo.

El cuerpo en el que Dios habitó es digno de todo respeto. Está eternizado en el cielo, incorrupto, feliz como estará un día el nuestro. El cuerpo que vivirá eternamente en el cielo es digno de todo respeto. No se debe degradar lo que será tan dignamente tratado. Pasará por la corrupción, pero sólo para resucitar en nueva espiga y nuevo cuerpo inmortal, incorrupto, puro y santo.

Es una motivación muy seria ésta. Nuestro cuerpo, que fue templo de Dios en la tierra y eternamente gozará de Dios en el cielo, es digno de que sea respetado, purificado.


Voy a prepararos un lugar

Así hablaba Jesús a los apóstoles con emoción contenida. Personalmente se encargaría de tener listo ese lugar. Pero sabemos quién le ayudaría cariñosamente a preparar dicho lugar: María Santísima. Ella le ayudó -y de qué manera tan eficaz- en sus primeros pasos a la Iglesia militante. Ella sigue ayudando con su amorosa intercesión a la Iglesia purgante y, de manera muy particular, a preparar la definitiva estancia a la Iglesia triunfante.

Podremos estar seguros de ver un ramo de flores con una tarjeta y nuestro nombre: Hijo, hija, cuánto me costaste. Pero ya estás aquí. También habrá un crucifijo con esta leyenda: “Te amé y me entregué a la muerte por ti”. Jesús. Habrá un ramo de almendro florido colocado por Jesús de parte de María.

Voy a prepararos un lugar. También María nos dice que ha ido a prepararnos un lugar. La mejor Madre con todo el cariño preparando un sitio para toda la eternidad a sus hijos. ¡Gracias, Madre, por el interés y el amor demostrado! ¿Cómo pagarte? Imposible. En deuda estaremos eternamente contigo.

El premio de los justos es el cielo, la felicidad eterna.

Poco lo pensamos. Mucho lo ponemos en peligro. “Alegraos más bien de que vuestros nombres estén escritos en el cielo”. Sabremos entonces por qué decía Jesús estas solemnes palabras, cuando veamos con los ojos extasiados lo que ha preparado Dios a sus hijos. Si les dio su sangre y su vida, ¿no les iba a dar el cielo?

Pero aquí andamos distraídos, perdidos, olvidados, comiendo los frutos agraces del pecado que pudre la sangre y envenena el alma. Cuantas veces emprendimos el camino del infierno, tantas otras una mano cariñosa y firme nos hizo volver al camino del cielo. Pensamos en todo menos en lo mejor y lo más hermoso. ¡Pobres ignorantes, ingratos, desconsiderados!

Dios premia dando el cielo. Se lo ha dado a María, a los santos. Lo ofreció al joven rico, y lo rehusó. Lo ganó pagando el precio de la cruz y de la vida. El cielo es nuestro; nos lo han regalado. Pero, a la fuerza nadie entrará allí. Es necesario pedirlo, merecerlo de alguna manera. El mismo Jesús proclamaba: “El Reino de los cielos se gana luchando, y sólo los que luchan lo arrebatan.”

Si ganar el cielo es lo más grande que podamos lograr, perderlo es lo más triste y trágico que nos pueda suceder. Ambas cosas están sucediendo de continuo: los que están ganando la gloria y los que están ganando la perdición. Y tú, ¿qué estás ganando?

¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? Jesús sabe lo que dice.¡Cuantas veces empleamos los mejores años, las mejores energías, en conseguir lo pasajero, hipotecando lo eterno! Así, nos convertimos en los peores perdedores, porque perdemos lo único necesario.


El cielo es cielo por Dios y María

Al fin nos encontraremos cara a cara con los dos más grandes amores de nuestra vida. Entonces sabremos lo que es estar locamente enamorados y para siempre de las personas más dignas de ser amadas. Enamorados de Dios, en un éxtasis eterno de amor: amados por el Amor Infinito, la Bondad Infinita.

Ahí comprenderemos los misterios del amor aquí muy poco comprendidos. Volveremos a Belén a amar infinitamente, eternamente a aquel Dios hecho niño por nosotros. Volveremos a la fuente de Nazareth donde Jesús llenó el cántaro de María tantas veces.

Volveremos al Cenáculo a quedar de rodillas y extasiados ante la institución de la Eucaristía, y comprenderemos las palabras del evangelista Juan: “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”.

Volveremos al Calvario y querremos quedarnos allí mucho, mucho tiempo, siglos, para contemplar con el corazón en llamas el amor más grande, la ternura más delicada, y comprenderemos cada uno lo que Pablo gritaba: “Líbreme Dios de gloriarme en nada si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo”.

Pediremos permiso de bajar a la tierra para visitar los Santos lugares no como turistas sino como locamente enamorados.

Volveremos a leer el Evangelio con el corazón en éxtasis de amor. Todo esto por mí, por amor a mí. Agradeceremos a María su “fiat”, su “hágase en mí según tu palabra”, y le diremos con amoroso acento: “Gracias, Madre, por haber dicho que sí.”

Releeremos una y otra vez aquella escena del Calvario, cuando Jesús moría: “Ahí tienes a tu Madre”. Ahí la tengo, junto a mí, en el cielo, para siempre...

¡Gracias, Jesús, por haberme dado tu Rosa, tu joya más preciosa. ¡Gracias, por haberme dado a tu Madre como madre mía! Te quiero mucho, te quiero tanto por María...

Volveremos a Belén, a aquella cueva bendita donde nació el Amor hecho niño por mí. Besaremos el pesebre, las pajas. Y nos quedaremos allí durante muchas horas, y con ganas de volver mil veces.

Volveremos a Nazareth, a la humilde casita de la dulce María. Tú nos enseñarás cada rincón de la casa. “Aquí estuvo el arcángel, y le respondí que sí. Aquí estaba el taller de José, mi queridísimo José. Aquí la cocina en la que pasé tantas horas entre los pucheros. Aquí el huerto, en el que me extasiaba con las flores”.

Y querremos quedarnos en esa casita años y años, en aquel rincón del cielo...


Al cielo subió la Puerta del cielo

Sueño en ese momento en que tocaré a la puerta. Y saldrá a abrirme con los brazos abiertos y una sonrisa celestial María Santísima. Tendré que sostenerme para no morir otra vez, pero de puro gozo al ver sus ojos de cielo, su rostro bellísimo, su amor increíble pero real.

Tenía tantos deseos de verte, OH Madre mía; tantas veces te recé la Salve y recé el rosario –aunque a veces distraído. En el cielo recitaré de nuevo todos los rosarios mal rezados, como un serafín. ¡Qué pena que en la tierra te conocí tan poco y tan poco te amé! En el cielo te amaré por lo que no te amé en la tierra.

María es la mujer triunfadora por excelencia. La humilde esclava del Señor ha logrado lo que ninguna mujer famosa ha conseguido. Eligió como meta cumplir la voluntad de Dios; como motivación el amor. El Premio: La Asunción los cielos en cuerpo y alma. Así nos enseña de forma contundente la mejor forma de vivir.


Oración:

Oh María, Puerta del cielo, no permitas que tu hijo pródigo prefiera comer las bellotas y apacentar los puercos cuando ha sido llamado al amor eterno y a la felicidad suprema en el cielo junto con Dios y junto a Ti. Haz lo que sea, no importa qué cosa, para obtener ese cielo que tiene una morada para mí, preparada con tanto cariño por Jesús y por ti, Madre.


Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net


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