@Nessuna@
Friday, January 20, 2006 8:37 PM
REPASO A LA HISTORIA DEL CATOLICISMO LIBERAL.
Raúl Cadena Cepeda.
Es probable que, en contadas ocasiones halla escuchado este término: Catolicismo liberal. Y probablemente, no tenga una idea muy clara del mismo.
Es comprensible, dado que no es muy común que dentro de nuestra iglesia, alguien se defina como católico liberal.
Y quienes así lo han hecho, no han tenido la oportunidad de permanecer por largo tiempo, dentro de esta institución.
Sin embargo, desde hace varios siglos, existe dentro de ella, una corriente de pensamiento, que podemos definir como liberal. A veces incipiente, otras titubeante y siempre al borde de la extinción. Pero a pesar de ello, es la fuerza que permite la raquítica evolución, del pensamiento teológico del catolicismo.
Y, a pesar de que todos estamos familiarizados con el movimiento liberal. El que se da dentro de la filosofía, la economía y la política. Dentro del catolicismo, este movimiento presenta características, marcadamente diferentes.
Veamos porqué:
En el principio, era el Logos. Y en el Logos estaba Dios. Y Dios era el Logos.
Esta introducción del evangelio de Juan, nos presenta la tesis fundamental del cristianismo, desde el punto de vista de la metafísica, pues se refiere a la esencia del Dios padre.
Se complementa con:
Y, Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Y quien cree en mí, no morirá para siempre.
Que es el postulado primario, de la presentación del Jesús, como hijo de Dios.
Y estos son las dos creencias indispensables que debe aceptar el cristiano. De otra manera no lo es.
Pero adicionalmente a este asunto de credo, estas tesis nos muestran un tema muy importante a considerar.
El tema de la verdad, y de la realidad.
En el primer postulado, se define a Dios padre, identificándolo con el Logos.
¿ Y que es el Logos.?
Es palabra griega que significa: palabra, o razonamiento.
Bien, entonces desde el origen, identificamos a Dios con el razonamiento.
Y en con respecto al hijo de Dios: Él mismo se autodefinió como La verdad.
Y durante toda la existencia de nuestra iglesia, los clérigos se han devanado los sesos, tratando de interpretar a la deidad, su voluntad, y la relación que guarda con los hombres.
Este esfuerzo del intelecto, se llama teología.
En el inicio del cristianismo, y hasta el siglo IV, la preocupación principal de la teología del cristianismo, era el conocer la voluntad del Dios Padre, a través de las enseñanzas del Dios hijo.
Para ello se recurrió a la tradición, la inspiración de los santos, las revelaciones, y a algunos pocos documentos, que hoy denominamos canónicos: El antiguo testamento, los cuatro evangelios, los hechos de los apóstoles, y las cartas de Pablo de Tarso.
A partir del siglo IV, y hasta el XIII, los teólogos del cristianismo, se apoyaron en estas fuentes del conocimiento, y crearon una doctrina rígida y dogmática.
No existió conflicto con la ciencia, puesto que esta última disciplina no existía en esa época. Y si por alguna casualidad, hacía asomo en algún pensador racional. Se le eliminaba de cuajo.
El razonamiento estaba supuestamente representado por la filosofía. Pero esta existía solo nominalmente. La realidad es que se prostituyó a tal grado esta rama del saber humano, que podemos darla por ausente en toda la edad media.
Y aunque es cierto, que algo de la visión metafísica del platonismo, formaba parte de la teología cristiana. La incorporación de esta filosofía, fue muy reducida y fragmentada.
Pero no hay mal que dure 1500 años. ( ni siquiera en mi país.).
A medida que las brumas de la ignorancia se van disipando, la comunidad cristiana busca un apoyo filosófico para su doctrina.
En ese momento hacen acto de presencia, Alberto Magnus, y Tomas de Aquino.
Se inventa lo que llamamos ahora, la escolástica.
Es un intento de incorporar la filosofía de Aristóteles, y el razonamiento humano, al pensamiento del cristianismo
Pero este primer intento, fue totalmente parcial, y bastante deshonesto.
Tomas de Aquino, quien da forma final a la escolástica, utiliza con maestría la filosofía, para justificar las tesis del cristianismo. Pero cuando la filosofía no coincide con los postulados cristianos. Simplemente la ignora. Se trataba pues de hacer coincidir a la fuerza, a estas dos disciplinas del conocimiento. Pero siempre dando por sentado que los dogmas cristianos prevalecieran.
Y aquí nos topamos con el concepto verdad.
Pues bien, Cristo se auto nombró, como la verdad.
Y la verdad, es lo último que buscamos. Lo que deseamos es sostener nuestros postulados y hacer prevalecer nuestros dogmas.
Y a quien acepta esa praxis teológica, se le denomina ortodoxo, o conservador.
Cabe mencionar, que las disensiones, llamadas herejías o cismas, son igualmente conservadoras que la religión madre. Pues presentan variaciones de los mismas dogmas. Pero de ninguna manera, dan cabida al pensamiento liberal.
Durante mil quinientos años, no existió otra opción en el seno de la iglesia católica.
Sin embargo, el tiempo es siempre, buen amigo de la verdad.
Y con el advenimiento de las revoluciones políticas en Europa. Y la revolución industrial en el Reino Unido, en el siglo XVll, se comenzaron a permear ideas racionales, en las mentes de los ciudadanos comunes. Dando cabida al movimiento liberal. Y esto coloca en trance, al sistema ortodoxo imperante.
El liberalismo político y filosófico, tienen su cuna en Inglaterra y Holanda, en el siglo XVII.
Y desde el punto de vista filosófico, se caracteriza por lo siguiente:
1- Tolerancia religiosa.
2- Es promotor del comercio y la Industria.
3- Favorece a las clases medias, sobre la aristocracia.
4- Sostiene el derecho a la propiedad privada.
5- Se opone a las sociedades estamentarias, y a las canonjías.
6- Es individualista.
7- Promueve la democracia.
Los apóstoles de este movimiento filosófico, fueron:
John Locke. 1632-1704 (Ensayos del entendimiento humano, Primera carta de tolerancia, Tratado del gobierno).
George Berkley. 1685-1753.
David Hume. 1711-1776.
A partir de esa época, el liberalismo político y económico, comienzan su peregrinaje por la historia. Para imponer el capitalismo y la democracia, en el mundo occidental. No sin enfrentarse desde luego, a las corrientes conservadoras, al movimiento romántico (fascismo, comunismo y nazismo.) y a la religión.
Sin embargo, esto se presentó principalmente en el mundo no católico. Nosotros los latinos nos mantuvimos estancados, hasta entrado el siglo XX.
Bien, pero lo anteriormente mencionado, es motivo de estudio para las disciplinas de la política y de la economía.
El tema que nos interesa ahora, es el del pensamiento liberal, desde el punto de vista teológico cristiano. Por lo que debemos centrarnos ahora, en este especial tema.
La caída del Imperio Napoleónico, marcó una etapa de revitalización para la iglesia católica.
Durante el período de la revolución francesa, la iglesia fue despojada de sus privilegios. El Papa hecho prisionero, las propiedades confiscadas y los monasterios desiertos.
Pero después de Waterloo, se recupera el vigor eclesiástico. Pío Vll, reafirma la autoridad moral. Los Estados pontificios son nuevamente ocupados por el Papa, Y lo mas importante: Se restablece la orden de la compañía de Jesús.
Esto trajo aparejado el nacimiento de un pensamiento racional, dentro de la jerarquía eclesiástica.
La pesadilla de la revolución francesa, hizo que muchos pensadores laicos, abandonaran el postulado maquinista del universo. Y renunciaran al escepticismo y al racionalismo reinante en la época.
Y muchos de ellos, buscan abrigo en la tradición cristiana. Se convierten al movimiento romántico, a la reacción política, y a la fe del catolicismo.
Pero no vinieron solos, trajeron en sus maletas, al pensamiento racional. El cual entró de contrabando en nuestra iglesia.
Los pensadores mas notables de este grupo, fueron: Friederich von Schleger y Joseph van Gorres.
Y con ellos, se filtra también, un incipiente movimiento liberal, dentro de la jerarquía.
Mientras, en el mundo laico, y en el período después de Waterloo ( 1815-30 ) La vida era difícil para los liberales en el continente. Los regímenes políticos se tornan ultra conservadores y represivos. Y los liberales deben permanecer en el anonimato.
A la muerte del moderado Pío VII, La alta jerarquía en la iglesia católica, quien no simpatiza con los liberales, pretende erradicar esta corriente de pensamiento.
Sin embargo, la cercanía del resto del clero con las clases medias, quienes apoyaban decididamente al liberalismo, refuerza al pensamiento liberal. E impide ese intento de aniquilación de la razón, dentro de la iglesia.
En este momento, el movimiento católico liberal, no tenía muy bien definida su postura filosófica.
La consolidación de esta postura, se presenta con la aparición del sacerdote francés Felicité de Lamennais, considerado como el fundador del catolicismo liberal.
Felicité de Lamennais:
Sacerdote católico francés, de temperamento profético, cuyos escritos contenían pronósticos de increíble exactitud sobre el futuro de Europa. consciente de los profundos cambios psicológicos y sociales que se vivían en Francia después de la revolución, propone una nueva visión, sobre la nueva posición de la iglesia católica, en una sociedad posrevolucionaria, con posiciones marcadamente liberales.
Propone la separación total de la iglesia y el estado y sugiere que la fuerza de la jerarquía está en un papado fuerte, y nunca en la convivencia con la monarquía.
Esto lo convierte también en el portavoz del ultramontanismo, dentro de Francia. (Defensores del Papa de Roma.)
Y una vez aceptada la idea de independencia del estado, sostiene que se debe aceptar el resto del programa liberal, especialmente la libertad de educación, de prensa, y completa democracia. Demanda sufragio universal, adelantándose así, mas de medio siglo, al resto de los liberales.
En 1831 Lemennais había creado un amplio grupo de seguidores entre el clero joven y los laicos cultos de Francia.
Entre los mas talentosos se contaban: El conde de Montalembert y el padre Lacordaire. Con ayuda de ellos, publica el diario L´Avenir . Cuyo eslogan era: Dios y libertad.
Estamos sembrando las semillas del catolicismo liberal. No temamos al liberalismo, catolicémoslo.
Esto era demasiado, para los conservadores obispos de la curia.
El arzobispo de París se pronunció contra el movimiento: Que trata de subvertir el orden que Jesucristo estableció en la tierra.
Y sostenía que la separación de la iglesia y el estado, provocaría pobreza dentro de ella.
Lamennais, está de acuerdo. Y menciona que libertad y pobreza, son esenciales para la iglesia.
Desde luego, esto le pareció un mal chiste al Arzobispo. La presión de la jerarquía en contra de este movimiento comenzó a ser muy intensa.
Para salvar la situación, Lamennais recurre al santo padre (El Papa, para quienes no lo sepan.) en busca de aliento. Pensando que el Papa le debía gratitud, por su campaña ultramontanista, seguramente recibiría apoyo, en este momento crítico. Un error garrafal.
Gregorio XVI, Papa proveniente de la orden monástica Camaldolese se encontraba en plena lucha contra el espíritu del liberalismo y la revolución en los estados pontificios.
Lamennais, Lacordaire y Montalambert, llegan a Roma, el 30 Diciembre de 1831 y presentan al cardenal Pacca, decano del sagrado colegio cardenalicio, un amplio memorandum en apoyo a sus ideas.
El Papa les recetó una espera agonizante. La respuesta se recibió hasta Agosto 30, de 1832.
La encíclica Mirari Vos, es un duro golpe contra el liberalismo. Desautoriza todas las tesis y postulados de Lamennaris.
Rechaza la separación Iglesia Estado. Se manifiesta en contra de la libertad de prensa, y sostiene que la libertad de conciencia es una locura.
Lamennais intenta salvar lo poco que queda, de este movimiento. Sostiene correspondencia con el Vaticano por un año. Presenta la tesis de que el Papa es infalible solo en materia de conciencia, pero no en asuntos temporales.
Pero solo logra encolerizar mas al Papa, quien le demanda plena sumisión.
La noticia del apoyo del Papa, al zar de Rusia, en la represión brutal de la rebelión, hace que el abad Lemennais, manifieste que la jerarquía católica se ha divorciado de Cristo, para fornicar con los torturadores.
Sin embargo, Lamennais claudica, y acepta la mordaza impuesta por Gregorio.
Pero el mundo laico no se quedó con los brazos cruzados. Unidos católicos y liberales, expulsan al rey de Holanda en 1830. En Latinoamérica, los países adoptan gobiernos liberales. Y en la misma Francia, se corona un rey liberal: Luis Felipe.
En el Reino Unido, los liberales logran un gran triunfo, con el "Acto de reforma.", que los faculta a compartir el poder con los conservadores.
Y en el ámbito moral, los liberales no se rinden. A pesar de la deserción de Lamennais, Montalamert toma el liderazgo. Adopta una posición pragmática. Promueve el catolicismo liberal, pero sin confrontarse con el Papa. Procurando rehuir cualquier debate.
Forma el partido católico liberal, dedicado a promover la libertad de educación.
Lacordaire, desde el púlpito de Notra Dame, utiliza su magnífica retórica para promover las tesis de catolicismo liberal.
Y Frederic Ozanam, otro católico liberal, funda la sociedad de san Vicente de Paul.
Estos pensadores creían que la iglesia debía de encontrar una relación mas positiva con el liberalismo. Y que las tesis de Mirari Vos, Harían perder a la iglesia su influencia en el mundo culto de la época.
En este tiempo, y apoyado por la revolución industrial, aparece el liberalismo económico, o capitalismo. La iglesia se enfrenta a un mundo cambiante, y ante este, solo el cristianismo liberal puede ser un punto de apoyo.
Pero a diferencia del protestantismo liberal, el catolicismo de mismo género, siente poca simpatía por el capitalismo. Sin embargo reconocen en el liberalismo intelectual, una fuente de virtudes, que pueden impulsar el pensamiento católico, hacia nuevos horizontes.
Es impresionante la brecha intelectual que se inicia en el seno de la iglesia. Mientras los liberales tratan de encontrar elementos filosóficos y científicos, que permitan una armonía entre la fe y el pensamiento secular, los conservadores se atrincheran en las gastadas tesis escolásticas.
A los Conservadores, se les llamó en ese tiempo: Católicos integralistas. Ahora los conocemos como fundamentalistas.
Pero el principal elemento de ruptura entre ambos bandos se debe a que los liberales sostienen que primero es la verdad, y después la revelación. Y que si se demuestra que un postulado religioso es falso, debe desecharse.
Esta posición les proporciona una gran ventaja en el mundo moderno, pues pueden dialogar tet a tet, con los científicos, los laicos de otras religiones, y los agnósticos.
Pero es una posición que les revuelve el estómago a los conservadores, quienes fundamentan su existencia en la verdad revelada, y no están dispuestos a transigir en ningún asunto de su fe. Porque esto destruye el único sistema epistemológico con que cuentan. Y los deja inermes ante un universo, sin rumbo ni destino.
Esto es anatema para el pensamiento tradicional. Y en ese tiempo, como ahora, los integralistas dedican su capacidad intelectual, a justificar el dogma. Son muy socorridos los temas de la infalibilidad papal, los milagros y los aparecidos.
El Cardenal Pie (1815-1880) se rodeó de un grupo de malandrines, para defender la soberanía papal, en los estados Pontificios. Y como trabajo místico se dedicaron A buscar el prepucio de Jesucristo., que fue la única parte del salvador que no ascendió al cielo, junto con Él. (No lo encontraron.)
Un excelente ejemplo de la diferencia, en la epistemología empleada, por ambos grupos.
Nosotros en México, los conservadores se dedican a justificar la existencia de Juan Diego, y los milagros y apariciones de la virgen de Guadalupe.
Así estando las cosas, y para colmo de males, el liberalismo católico recibe un golpe casi mortal con la aparición del ultra conservador Papa Pío lX.
León XIII, (1878-1903), sucesor de Pío IX, no es un liberal, pero tampoco un cerrado conservador. Hombre pragmático, intenta conciliar la Iglesia con la cultura secular del siglo XIX.
Acepta la separación Iglesia-Estado, las constituciones democráticas, libertades civiles, incluyendo libertad de culto. (Se entierra sigilosamente al silabario.)
Impulsa el avance intelectual, abre las puertas de la biblioteca Vaticana a los intelectuales.
En la encíclica Libertas de 1888 León XIII , comienza a trabajar la reconciliación con el liberalismo. Y aborda el tema de la sociedad de masas, criticando la creciente pobreza de las clases trabajadoras, el sobre trabajo, la falta de prestaciones sociales y las condiciones de hacinamiento en la vivienda.
Se inicia la época del " Socialismo Católico " siguiendo los pasos e ideas de Lemennais.
El Obispo alemán Wilhelm Kettler en 1848, esboza una solución intermedia entre el capitalismo liberal y el socialismo de estado. Sostiene el derecho a la sindicalización y el derecho del estado a intervenir para moderar al capitalismo, así como el derecho a la propiedad privada como contrapartida al comunismo.
Las clases obreras se inclinan por los partidos socialistas, alejándose totalmente de la Iglesia Católica ( en Alemania, Francia e Italia ).
La Iglesia Católica busca un nuevo acercamiento con la clase trabajadora.
En 1885 el cardenal Henry Manning (converso del anglicanismo) logra identificar a la Iglesia Católica de Inglaterra con la causa del " trabajo ".
Convive en los mítines con los obreros.
Solicita al primer Ministro Gladstone, la prohibición del trabajo para menores de edad.
En 1889 a la edad de 82 años, participa en la gran huelga de los muelles de Londres. Inicialmente como mediador, logrando grandes prestaciones para los trabajadores.
En 1886 apoya al Cardenal Gibbons de Baltimor, Evitando la condenación de los " Caballeros del trabajo " , por parte de la curia romana.- (La más importante unión de trabajadores de Estados Unidos con 2/3 de membresía católica ).
En 1884 se funda la unión Fribourg, formada por líderes socialistas católicos. Su Presidente llegó a ser Cardenal en 1890.
En 1891, León XIII promulga la encíclica Rerum Novarum llamada: La carta magna del Catolicismo social.
La influencia del pensamiento social católico se reflejó en las últimas dos décadas del siglo XIX, en: - Numerosas uniones y sindicatos en Europa y los Estados Unidos.
El Padre Cardijn de Finlandia funda Young Christian Workers (su mitin de 1974 en Versalles reunió a 40,000 afiliados).
En 1920 se formó la unión federal internacional cristiana, con 3.5 millones de afiliados. Siendo la piedra angular de los partidos demócratas cristianos en Europa, después de la 2º guerra mundial.
Sin embargo, a pesar de que el catolicismo social, contiene elementos pragmáticos y del orden secular. No es un pensamiento liberal, desde el punto de vista filosófico, porque no se finca en una teología racional.
Es hasta mediados del siglo XX, cuando recibe el pensamiento liberal, un verdadero impulso.
El reinado del Papa Juan XXIII, fue para los católicos liberales, la época de oro.
Cuando este prelado, llama al concilio Vaticano ll, se abren las puertas del cielo, para estos pensadores:
Como podemos ver, el asunto de catolicismo liberal está en proceso. Pues es un movimiento que ha visto truncado su desarrollo, por las acciones institucionales de la jerarquía.
Podemos afirmar, que se encuentra en gestación.
No es fácil pronosticar las posibilidades de supervivencia del liberalismo católico, pues se encuentra en conflicto permanente, con la mucho mas robusta corriente conservadora.
Sin embargo, a medida que la superstición cede terreno a la razón, los liberales encuentran mejor acogida dentro den seno de la iglesia. Aunque no sería de extrañarse, que un movimiento de retroceso los expulsara permanentemente de la iglesia.
El tiempo lo dirá.
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Friday, January 20, 2006 11:58 PM
De Benedictos y otras curiosidades
De Benedictos y otras curiosidades
Ratzinger, el primer alemán elegido Papa desde el siglo XI.
Joseph Ratzinger es el primer alemán nombrado Papa desde el siglo XI, cuando al menos tres germanos encabezaron a la cristiandad.
También se trata del Pontífice más viejo elegido desde el siglo XVIII. Ratzinger cumplió 78 años de edad el sábado pasado.
Clemente XII, quien fue elegido en 1730, era tres meses mayor que Benedicto XVI.
La elección del pontífice número 265 fue una de las más rápidas en una centuria. Se le escogió en poco menos de 24 horas y tras sólo cuatro votaciones.
El Papa Pio XII, fue escogido en 1939 en un solo día, tras tres rondas de votación.
El nombre como señal
La decisión de adoptar un determinado nombre es vista como la primera señal que un Papa da sobre cómo será su pontificado.
Benedicto significa "bendito", aquel sobre el que se han invocado todos los bienes.
Como el número lo indica, antes de Benedicto XVI ha habido otros 15 papas que han llevado el mismo nombre.
El último, Benedicto XV, ocupó el solio de San Pedro entre 1914 y 1922, en plena Primera Guerra Mundial. A este italiano, Giacomo della Chiesa, se le recuerda como un buen administrador y diplomático.
También se le considera un hombre inclinado por la paz y el diálogo. Presentó planes para resolver el conflicto mundial (los que aparentemente no tuvieron mucho eco) y fue el Papa que canonizó a Juana de Arco, la heroína francesa del siglo XV, lo que ayudó a restaurar las relaciones entre El Vaticano y Francia.
Sin embargo, también se ha dicho que Joseph Ratzinger pudo escoger el nombre por San Benedicto (o Benito) de Nursia, un hombre al que se consideraba un gran evangelizador, quien fundó la orden de los benedictinos en el siglo VI, la cual ayudó a preservar la civilización cristiana durante la baja Edad Media.
Otros Benedictos
El primer Papa que eligió el nombre de Benedicto gobernó la iglesia entre 575 y 579. Los siguientes benedictos también tuvieron papados cortos: Benedicto II (684-685), Benedicto III (855-858), Benedicto IV (900-903), Benedicto V (964-966) y Benedicto VI (973-974).
Todos los papas con ese nombre han sido italianos, con excepción del actual y del francés Benedicto XII, quien rigió a la iglesia desde Aviñón, entre 1335 y 1342.
El nombre de Benedicto es el tercero más escogido en la historia de Pontífices. Sólo es superado por Juan, elegido en 23 ocasiones, y por Gregorio, en 16.
BBC/español/online
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Saturday, January 21, 2006 12:15 AM
Rezar con la misma lengua de Jesús
Entrevista a monseñor Petrus Yousif, profesor de liturgia caldea
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 20 enero 2006 (ZENIT.org).- La Iglesia caldea, cuyo Patriarcado tiene sede en Bagdad, acaba de realizar una reforma litúrgica tras el Sínodo especial de la Iglesia caldea, celebrado en Roma del 8 al 12 de noviembre de 2005.
Para valorar el alcance de dicho encuentro, Zenit ha entrevistado a monseñor Petrus Yousif, profesor di Patrología siro-caldea y de liturgia caldea en el Instituto Pontificio Oriental y el Instituto Católico de París. Es también párroco de la comunidad caldea de Francia.
En esta entrevista, monseñor Yousif, consultor de la Comisión Especial de Liturgia para las Iglesias Orientales, explica el rito en que celebra esta Iglesia que conserva la misma lengua que habló Jesús, el arameo.
--Comencemos desde el principio. ¿Qué es el rito caldeo?
--Monseñor Yousif: Es uno de los cinco principales ritos orientales que son: antioqueno, alejandrino, bizantino, armenio y caldeo. Los ritos tienen estructura y textos propios. El rito caldeo lo usan caldeos, asirios y malabares.
--¿A cuándo se remonta este rito y cuáles son sus características?
--Monseñor Yousif: Algunos elementos se remontan al siglo III, como la anáfora de Addai y Mari. El rito nació en Mesopotamia. Estamos hablando de principios del siglo IV. Y a mediados del siglo VII fue organizado por Mar Ishoyab III.
--¿Utilizan realmente la lengua de Jesús?
--Monseñor Yousif: Sí, el arameo, pronunciado como Jesús lo pronunciaba. Es una lengua semítica. La Misa tiene cuatro lecturas bíblicas: dos del Antiguo Testamento y dos del Nuevo. El rito es sobrio, se canta mucho, el Leccionario en gran parte tiene origen en Jerusalén. La oración litúrgica distingue entre la llamada «catedral» (mañana y tarde) y «monástica» (el resto de las horas).
--¿Hay un rito caldeo ortodoxo y otro católico?
--Monseñor Yousif: El rito es el mismo para los católicos y para los asirios, llamados impropiamente «nestorianos».
--¿Dónde están los caldeos en el mundo?
--Monseñor Yousif: Los caldeos están en los cinco continentes y practican su liturgia con libertad, usando su lengua y traduciéndola a las lenguas locales si es necesario. Son cinco millones en el mundo.
--¿En qué consiste la reforma litúrgica aprobada por el Sínodo caldeo en Roma?
--Monseñor Yousif: Fue aprobada la reforma de la Misa que, a su vez, se remonta a los orígenes y hace accesible a nuestro tiempo esta venerable liturgia. El texto es más claro y compacto y tiene como principio volverse hacia el pueblo, cuando se habla al pueblo, y, cuando se habla a Dios, se vuelve a mirar a la cruz, porque es Jesús quien tiene el rostro del Padre.
--¿En qué difiere el rito caldeo del romano católico?
--Monseñor Yousif: Hay varias diferencias: algunos detalles de la Misa, como la epíclesis --la invocación al Espíritu Santo que cierra la anáfora u oración eucarística--, invocando al Espíritu para que santifique los dones del «pan y el vino».
--¿Y la paz?
--Monseñor Yousif: Efectivamente es distinto también el intercambio de la paz. Se hace de esta manera: el sacerdote pone la mano en el cáliz y la tiende al diácono, que la recibe con ambas manos y la lleva a los fieles, que la intercambian de la misma manera. La paz proviene del altar, que es altar de reconciliación.
La tercera diferencia es que el Padre Nuestro se recita al principio y al final de la Misa, intercalando en la primera parte el himno seráfico de Isaías: Venga tu Reino, santo, santo, santo…
Además, la oración litúrgica es diferente de la latina porque la oración catedral es distinta de la monástica, es decir, en el rito latino se recitan las horas de tercia, sexta y nona, más vísperas y laudes. En cambio, en el caldeo, el pueblo participa sólo por la mañana y en vísperas.
--¿Cuál es el papel de los diáconos y de las mujeres en el rito caldeo?
--Monseñor Yousif: El diácono guía a la comunidad para una buena participación en la Misa.
El papel de la mujer es el de asistir al sacerdote en el bautismo de las mujeres adultas, en la misión de educación de las familias; se llaman «diaconisas» pero no hay una ordenación de diáconos propiamente dicha, es decir con el «don del Espíritu Santo», aunque sí una consagración en la que la diaconisa se compromete al servicio de la Iglesia.
--¿Hay vocaciones en su Iglesia?
--Monseñor Yousif: A pesar de la difícil situación en Irak, tenemos un buen número de seminaristas y los fieles están muy aferrados a su fe. En caso de necesidad, se puede ordenar como sacerdotes a laicos casados bien preparados, actualmente hay una decena [viri probati, ndr].
--Por tanto, ¿se puede decir que el rito caldeo está muy vivo?
--Monseñor Yousif: Ciertamente, según el deseo del Concilio Vaticano II es una cosa buena que permanezcamos fieles a nuestro rito, y estamos llamados a dar testimonio de él por su antigüedad, originalidad y riqueza, como un tesoro que forma parte del patrimonio de la Iglesia universal y de la humanidad.
stella benedetta
Sunday, January 22, 2006 12:28 AM
Vivir cada instante intensamente
Aprovechar el tiempo es llevar a cabo lo que Dios quiere que hagamos en ese momento, poniendo la cabeza y el corazón en lo que hacemos, aunque parezca que no tiene importancia. Para vivir con plenitud cada instante es preciso que descubramos algunos valores fundamentales de la vida cotidiana para que procuremos vivir así, con Cristo y en Cristo, todos y cada uno de los instantes de nuestra existencia: en el trabajo, en la familia, en la calle, con los amigos...
El valor de la familia
El valor nace y se desarrolla cuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y alegría el papel que le ha tocado desempeñar en la familia.
Al hablar de familia podemos imaginar a un grupo de personas felices bajo un mismo techo y entender la importancia de la manutención, cuidados y educación de todos sus miembros, pero descubrir la raíz que hace a la familia el lugar ideal para forjar los valores, es una meta alcanzable y necesaria para lograr un modo de vida más humano, que posteriormente se transmitirá naturalmente a la sociedad entera...
El valor de la familia va más allá de los encuentros habituales e ineludibles, los momentos de alegría y la solución a los problemas que cotidianamente se enfrentan. El valor nace y se desarrolla cuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y alegría el papel que le ha tocado desempeñar en la familia, procurando el bienestar, desarrollo y felicidad de todos los demás.
Formar y llevar a la familia en un camino de superación constante no es una tarea fácil. Las exigencias de la vida actual pueden dificultar la colaboración e interacción porque ambos padres trabajan, pero eso no lo hace imposible, por tanto, es necesario dar orden y prioridad a todas nuestras obligaciones y aprender a vivir con ellas. Debemos olvidar que cada miembro cumple con una tarea específica y un tanto aislada de los demás: papá trabaja y trae dinero, mamá cuida hijos y mantiene la casa en buen estado, los hijos estudian y deben obedecer.
Es necesario reflexionar que el valor de la familia se basa fundamentalmente en la presencia física, mental y espiritual de las personas en el hogar, con disponibilidad al diálogo y a la convivencia, haciendo un esfuerzo por cultivar los valores en la persona misma, y así estar en condiciones de transmitirlos y enseñarlos. En un ambiente de alegría toda fatiga y esfuerzo se aligeran, lo que hace ver la responsabilidad no como una carga, sino como una entrega gustosa en beneficio de nuestros seres más queridos y cercanos.
Lo primero que debemos resolver en una familia es el egoísmo: mi tiempo, mi trabajo, mi diversión, mis gustos, mi descanso... si todos esperan comprensión y cuidados ¿quién tendrá la iniciativa de servir a los demás? Si papá llega y se acomoda como sultán, mamá se encierra en su habitación, o en definitiva ninguno de los dos está disponible, no se puede pretender que los hijos entiendan que deben ayudar, conversar y compartir tiempo con los demás.
La generosidad nos hace superar el cansancio para escuchar esos problemas de niños (o jóvenes) que para los adultos tienen poco importancia; dedicar un tiempo especial para jugar, conversar o salir de paseo con todos el fin de semana; la salida a cenar o al cine cada mes con el cónyuge... La unión familiar no se plasma en una fotografía, se va tejiendo todos los días con pequeños detalles de cariño y atención, sólo así demostramos un auténtico interés por cada una de las personas que viven con nosotros.
Otra idea fundamental es que en casa todos son importantes, no existen logros pequeños, nadie es mejor o superior. Se valora el esfuerzo y dedicación puestos en el trabajo, el estudio y la ayuda en casa, más que la perfección de los resultados obtenidos; se tiene el empeño por servir a quien haga falta, para que aprenda y mejore; participamos de las alegrías y fracasos, del mismo modo como lo haríamos con un amigo... Saberse apreciado, respetado y comprendido, favorece a la autoestima, mejora la convivencia y fomenta el espíritu de servicio.
Sería utópico pensar que la convivencia cotidiana estuviera exenta de diferencias, desacuerdos y pequeñas discusiones. La solución no está en demostrar quien manda o tiene la razón, sino en mostrar que somos comprensivos y tenemos autodominio para controlar los disgustos y el mal genio, en vez de entrar en una discusión donde por lo general nadie queda del todo convencido. Todo conflicto cuyo resultado es desfavorable para cualquiera de las partes, disminuye la comunicación y la convivencia, hasta que poco a poco la alegría se va alejando del hogar.
Es importante recalcar que los valores se viven en casa y se transmiten a los demás como una forma natural de vida, es decir, dando ejemplo. Para esto es fundamental la acción de los padres, pero los niños y jóvenes -con ese sentido común tan característico- pueden dar verdaderas lecciones de cómo vivirlos en los más mínimos detalles. En una reunión pasó un pequeño de tres o cuatro años de edad frente a un familiar adulto, después de saludarle en dos ocasiones y no recibir respuesta, se dirigió a su madre y le preguntó: "¿Por qué tío (...) no me contestó cuándo le saludé?" La respuesta pudo ser cualquiera, así como los motivos para no recibir respuesta, pero imaginemos el desconcierto del niño al ver como las personas pueden comportarse de una manera muy distinta a como se vive en casa. Se nota que está aprendiendo a cultivar la amistad, a ser sociable y educado, seguramente después de este incidente le enseñarán a ser comprensivo...
Por otra parte, muchas son las familias que han encontrado en la religión y en las prácticas de piedad, una guía y un soporte para elevar su calidad de vida, ahí se forma la conciencia para vivir los valores humanos de cara a Dios y en servicio de los semejantes. Por tanto, en la fe se encuentra un motivo más elevado para formar, cuidar y proteger a la familia.Aunque son los padres quienes tienen la responsabilidad en la formación y educación de los hijos, estos últimos no quedan exentos. Los jóvenes solteros, y aún los niños, compartes esa misma responsabilidad pues en este camino todos necesitamos ayuda para ser mejores personas. Actualmente triunfan aquellos que se distinguen por su capacidad de trabajo, responsabilidad, confianza, empatía, sociabilidad, comprensión, solidaridad, etc. etc., valores que se aprenden en casa y se perfeccionan a lo largo de la vida según la experiencia y la intención personal de mejorar.
Pensemos que todo a nuestro alrededor cambiaría y la relaciones serían más cordiales si los seres humanos se preocuparan por cultivar los valores en familia. Cada miembro, según su edad y circunstancias personales sería un verdadero ejemplo, un líder en el ramo, capaz de comprender y enseñar a los demás la importancia y trascendencia que tiene para sus vidas la vivencia de los valores, los buenos hábitos y las costumbres.
Para que una familia sea feliz no hace falta calcular el número de personas necesarias e indispensables para lograrlo, mientras en ella todos participen de los mismos intereses, compartan gustos y aficiones y se interesen unos por otros.
Podríamos preguntarnos ¿cómo saber si en mi familia se están cultivando los valores? Si todos dedican parte de su tiempo para estar en casa y disfrutar de la compañía de los demás, buscando conversación, convivencia y cariño, dejando las preocupaciones y el egoísmo a un lado, sin lugar a dudas la respuesta es afirmativa.
Toda familia unida es feliz sin importar la posición económica, los valores humanos no se compran, se viven y se otorgan como el regalo más preciado que podemos dar. No existe la familia perfecta, pero si aquellas que luchan y se esfuerzan por lograrlo.
www.iglesia.org
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Sunday, January 22, 2006 7:28 PM
Autor: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net
¿Qué significa la palabra "Papa"?
El término “Papa” procede del griego “Pappas” o “Papas” y significa “papá” o “padre”
¿Qué significa la palabra "Papa"?
Un error muy difundido en internet acerca de por qué al Sumo Pontífice se le dice "Papa" es el que se basa en las iniciales de 4 palabras latinas: P etrí - A postoli - P otestatem - A ccipiens, y se traducen así: "El que recibe la Potestad del Apóstol Pedro". El segundo error en la interpretación del significado es el que se atribuye a la unión de las dos primeras sílabas de estas palabras latinas: PA ter y PA stor,
que se traducen como "padre y pastor".
El orígen de la palabra PAPA es muy distinto. El término “Papa” procede del griego “Pappas” o “Papas” y significa “papá” o “padre”. Se encuentra testimoniado en Aristófanes (Pax 120), Menandro (Mis 213). P. Levillain observa que en Homero significa “sacerdote”. Como quiera que sea, el término se hizo común en oriente como signo de afecto y respeto para con obispos y sacerdotes.
En Occidente hace su aparición a inicios del S. III, progresivamente se fue aplicando a los obispos [Cipriano, Ep 8,8.23,30; 31,36]. Aplicado al obispo de Roma como signo de afecto y respeto se encuentra por vez primera en una inscripción del diácono Severo a san Calixto: "Jussu Papae sui Marcellini" (por orden del Papa Marcelino). Se hizo específico para finales del S. IV y en el V al título se precisa la expresión “Papa Urbis Romae" (Papa de la ciudad de Roma).
En el S. VI la cancillería de Constantinopla se dirigió al obispo de Roma con el título “Papa”. Para finales del S. VIII el título se emplea solamente para los romanos pontífices. Con Gregorio V (996-999) el Concilio de Pavía estipuló que el arzobispo Arnulfo de Milán no se designara así. Gregorio XI (1073-1085) prescribió de modo formal que el título se aplicara definitivamente a los sucesores de Pedro.
La expresión “Santísimo Padre” se remonta al S. XII y corresponde al significado histórico de “papa”, es decir, “reverendo padre” y con él se relaciona su definición de “pater patrum”, de uso común por parte de los obispos de la Iliria y del África que así se dirigían a los sucesores de Pedro en los primeros siglos VI-VII.
Nominalmente el Papa es el Obispo de la Diócesis de Roma. Según la tradición católica, desde que San Pedro se estableció para predicar el Evangelio en la ciudad y nombró su sucesor a uno de los Presbíteros de Roma, se ha establecido la ciudad como la sede de la Iglesia Universal.
En el principio a los sucesores de San Pedro se los llamaba simplemente Obispo de Roma. El título de "Papa", como hemos visto, comezó a ser usado muchos siglos después.
El título papa, que alguna vez fue utilizado con gran amplitud, actualmente se emplea exclusivamente para denotar al Obispo de Roma quien, en virtud en su posición como sucesor de san Pedro, es el supremo pastor de toda la Iglesia, el vicario de Cristo sobre la tierra. Además del obispado de la diócesis romana, el Papa detenta varias otras dignidades junto con la de pastor universal y supremo. Él es el arzobispo de la provincia romana, primado de Italia e islas adyacentes, y único patriarca de la Iglesia Occidental. La doctrina de la Iglesia acerca del Papa fue declarada por el Concilio Vaticano I en la Constitución Dogmática “Pastor Aeternus”, el 18 de julio de 1870. Los cuatro capítulos de esa constitución tratan respectivamente del oficio de cabeza suprema conferido a san Pedro, la perpetuidad de ese oficio en la persona del romano pontífice, la jurisdicción papal sobre todos los fieles y su autoridad suprema para definir cuestiones de fe y moral. (Enciclopedia Católica)
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Sunday, January 22, 2006 7:43 PM
El legado del Papa
Juan Pablo II fue un hombre de profunda fe. Creyó en todo aquello que compone la galaxia eclesial, desde el agua bendita, las reliquias, los santos, los lugares sagrados hasta la Santísima Trinidad. La metafísica católica (la forma como los católicos entienden y organizan el mundo) fue asumida en su totalidad sin ninguna restricción. Creyó y asumió todo aquello que la Iglesia dice que es su función como Papa, descrita en la primera página del Anuario Pontificio:«obispo de Roma, vicario de Jesucristo, sucesor del príncipe de los Apóstoles, sumo pontífice de la Iglesia universal, patriarca de Occidente, primado de Italia, arzobispo metropolitano de la Provincia romana, soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano y siervo de los siervos de Dios».
El Papa subjetivamente incorporó este su munus. Y lo hizo con absoluta rectitud y convicción. Le ayudó el carisma que recibió de Dios: la seducción de su figura imponente, atlética e irradiante. Le ayudó también el hecho de haber sido actor y que naturalmente y con «grazie» sabía producir una irresistible dramatización mediática con el gesto impactante y la palabra exacta. Y todo esto al servicio de la causa de la religión. Hay en él una fortísima condensación de lo religioso, de lo espiritual y de lo místico que se transparenta en su rostro que en un momento se transfigura, en otro se cierra en contemplación o se retuerce de dolor. Empuñaba la cruz con solemnidad y fuerza como quien empuña una lanza de caballero conquistador.
Lo importante no es la avalancha de documentos de todo tipo que ha dejado, que sobrepasa las cien mil páginas. El gran discurso es su figura. Lo que permanecerá en la historia es su imagen carismática y al mismo tiempo vigorosa y tierna y profundamente religiosa. ¿Cuál es su legado? Él mismo. ¿Cuál el contenido de ese legado? La religión.
El legado: él mismo como una figura carismática que vino a llenar un vacío sentido en todo el mundo. Hay una orfandad de líderes carismáticos. Los que existen o son belicosos o burócratas del poder. No existe un Gandhi, un Luther King, un Che Guevara o una Madre Teresa. Las masas sienten la carencia de un Edipo bienhechor, de un padre con características de madre, del cual derivan inspiración y dirección para el futuro. Juan Pablo II apuntó un camino.
El contenido: rescatar la religión para la publicidad mundial, como fuerza que galvaniza masas y como poder político, decisivo en el derrocamiento del régimen soviético. Contra la tendencia secularizante de la modernidad que volvió la religión políticamente invisible, Juan Pablo II mostró que ella es parte esencial de la realidad y que puede producir paz o guerras.
Podemos discutir la orientación que dio a la religión, en una línea conservadora, doctrinariamente fixista y moralmente rígida, pero no podemos negar la relevancia del elemento religioso y místico en la configuración de la nueva humanidad.
No obstante todos estos valores positivos, un cristiano crítico no deja de angustiarse: ¿este pontificado nos ha llevado a la esencia del legado de Jesús que nos dijo: «todos vosotros sois hermanos y hermanas, no llaméis a nadie en la Tierra padre, porque uno sólo es vuestro Padre, aquel que está en los cielos, ni os hagais llamar maestros, porque sólo uno es vuestro Maestro, Cristo»? Los verdaderos adoradores ¿se encuentran en el gran espectáculo mediático o cuando «adoran al Padre en espíritu y verdad»? Aquí los criterios de evaluación son otros.
www.leonardoboff.com[Modificato da @Nessuna@ 22/01/2006 19.45]
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Sunday, January 22, 2006 10:22 PM
Guardia Suiza Vaticana
Al hablar de Roma vienen a nuestra mente tantos recuerdos. El Coliseo, las Termas de Carcala, los palacios renacentistas, las fuentes de Bernini en Piazza Navona, la inolvidable fuente de Tívoli. Son recuerdos vivos a los cuales asociamos esta bella y eterna ciudad mediterránea.
Junto a estos símbolos de la ciudad se encuentra uno que por folclórico, no deja de ser importante y representativo de la ciudad de Roma, y específicamente de la Ciudad del Vaticano. Me refiero a la Guardia Suiza. Quien ha tenido la oportunidad de visitar la Plaza de San Pedro, la Basílica Vaticana, o de adentrarse a las oficinas de la Santa Sede a través del Borgo Santa Anna habrá aprovechado la oportunidad para tomarse o tomar una fotografía a los Guardias Suizos. Muchas de estas fotografías, seamos sinceros, han sido tomadas por miembros del sexo femenino que han quedado impresionadas por la gallardía y el buen aspecto físico de estos jóvenes. Su variopinto uniforme –azul, amarillo y rojo- cuenta una leyenda, fue diseñado por el propio pintor de la Capilla Sixtina, Miguel Ángel Buonarrotti y cuentan con dos de ellos: uno para el invierno y otro para el verano. Estos jóvenes suizos, cuya edad oscila entre los 19 y 30 años, estatura mínima de 1.74 m. y provenientes de los Cantones suizos, dedican dos años de su vida a la Guardia personal del Papa, con posibilidad de continuarse por otro período igual de tiempo. Pero dejemos a un lado elementos folclóricos y adentrémonos para conocer a este interesante organismo de la Santa Sede.
Su nombre oficial es Corpo della Guardia Svizzera Pontificia (Cohors Helvetica), Cuerpo de la Guardia Suiza Pontificia. Está formado por un capitán comandante, que actualmente es Pius Segmüller, un capellán en la persona de Mons. Alois Jehle, un teniente, Theodor Mäder, dos sub-tenientes, Peter Hasler y Jean Daniel Pitteloud y un ayudante Andreas Clemenz. El cuerpo lo forman 110 personas, entre efectivos y auxiliares.
Su historia se remonta a los finales del siglo XIV en donde numerosos soldados suizos junto con algunos soldados extranjeros estaban al servicio de la Santa Sede. Pero la idea de un cuerpo estable y disciplinado de soldados suizos que se dedicaran a la custodia de la persona del Papa y de los Palacios Pontificios se debe al Papa Julio II quien el 21 de enero de 1505 comunicó a los “Estados Confederados de la Alta Alemania” el encargo que había dado a Pietro von Hertenstein de conducir hasta Roma 200 soldados suizos para custodiar los palacios pontificios. El 21 de enero de 1506 llegaron a Roma 150 soldados que atravesaron Porta del Popolo y se dirigieron a la Plaza de San Pedro en donde Julio II los bendijo solemnemente. Esta fecha es considerada como el inicio de la Guardia Suiza Pontificia.
A lo largo del tiempo la Guardia Suiza ejerció un papel muy importante en la protección de la persona del Sumo Pontífice, pues debe situarnos en la Edad Media donde los intereses políticos se mezclaban muchas veces con los religiosos. Varias veces el Papa tuvo que huir o defenderse de las invasiones extranjeras y los Guardias Suizos estaban ahí para cumplir con su papel de custodios. El momento histórico más importante fue el 6 de mayo de 1527 en donde murieron 147 guardias suizos defendiendo al Papa, durante el saqueo de Roma. Solamente 42, de los 200 soldados suizos se salvaron defendiendo al Papa Clemente VII en el Castel San Angelo.
La Guardia Suiza se ha reorganizado varias veces, siendo la última vez el 5 de abril de 1979. Una de las ceremonias más características de esta Guardia tiene lugar el 6 de mayo de cada año, las cinco de la tarde en el Patio de San Dámaso, dentro de los Palacios del Vaticano. Se trata del juramento que hacen los nuevos reclutas. Con sus vistosos uniformes toman con la mano izquierda la bandera de la Guardia Suiza, mientras que la mano derecha se alza al cielo con los dedos pulgar, índice y medio extendidos, simbolizando las tres personas de la Santísima Trinidad, pues el juramento se hace en nombre de la Santísima Trinidad.
Durante su estancia de dos años en Roma, además del servicio invaluable que prestan a la Santa Sede y al Sumo Pontífice, los guardias suizos estudian idiomas, informática y cursos universitarios.
@Nessuna@
Monday, January 23, 2006 6:14 PM
Temas de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
De 1968 a 2006
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 22 enero 2006 (ZENIT.org).- Publicamos los temas de la Semana de Oración por la Unida de los Cristianos elaborados desde 1968 por la Comisión «Fe y Constitución» del Consejo Ecuménico de las Iglesias y por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos.
1968 "Para alabanza de su gloria" (Ef 1,14)
1969 "Llamados a la libertad" (Gal 5,13)
Reunión preparatoria en Roma, Italia
1970 "Somos colaboradores de Dios" (1 Cor 3,9)
Reunión preparatoria en el Monasterio de Niederaltaich, República Federal de Alemania
1971 "... y la comunión del Espíritu Santo" (2 Cor 13,13)
Reunión preparatoria en Bari, Italia
1972 "Os doy un mandamiento nuevo" (Jn 13,34)
Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza
1973 "Señor, enséñanos a orar" (Lc 11,1)
Reunión preparatoria en la Abadía de Montserrat, España
1974 "Que todos confiesen: Jesucristo es el Señor" (Flp 2,1-13)
Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza. En abril de 1974 se dirigió una carta a las Iglesias miembros, así como a otras partes que estuvieran interesadas en crear grupos locales que pudiesen participar en la preparación del folleto de la Semana de Oración. El primero en comprometerse fue el grupo australiano, que en concreto preparó en 1975 el proyecto inicial del folleto de la Semana de Oración
1975 "La voluntad del Padre: constituir a Cristo en cabeza de todas las cosas" (Ef 1,3-0)
Proyecto de texto elaborado por un grupo australiano. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza
1976 "Ahora somos hijos de Dios" (1 Jn 3,2)
Proyecto de texto elaborado por la Conferencia de Iglesias del Caribe. Reunión preparatoria en Roma, Italia
1977 "La esperanza no defrauda" (Rom 5,1-5)
Proyecto de testo elaborado en el Líbano, en plena guerra civil. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza
1978 "Ya no sois extranjeros" (Ef 2,13-22)
Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Manchester, Inglaterra
1979 "Poneos unos al servicio de los otros para gloria de Dios" (1 Pe 4,7-11)
Proyecto de texto elaborado en Argentina. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza
1980 "Venga a nosotros tu reino" (Mt 6,10)
Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Berlín, República Democrática de Alemania. Reunión preparatoria en Milán, Italia
1981 "Un solo Espíritu, distintos carismas, un solo cuerpo" (1 Cor 12, 3b-13)
Proyecto de texto elaborado por los Padres de Graymoor, USA. Reunión preparatoria en Ginebra, Suiza
1982 "¡Qué amables son tus moradas, Señor!" (Sal 84)
Proyecto de texto elaborado en Kenia. Reunión preparatoria en Milán, Italia
1983 "Jesucristo, vida del mundo" (1 Jn 1,1-4)
Proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico de Irlanda. Reunión preparatoria en Celigny-Bossey, Suiza
1984 "Llamados a la unidad por la cruz de nuestro Señor" (1 Cor 2,2 y Col 1,20)
Reunión preparatoria en Venecia, Italia
1985 "De la muerte a la vida con Cristo" (Ef 2,4-7)
Proyecto de texto elaborado en Jamaica. Reunión preparatoria en Grandchamp, Suiza
1986 "Seréis mis testigos" (Hch 1,6-8)
Textos propuestos en Yugoslavia (Eslovenia). Reunión preparatoria en Yugoslavia
1987 "Unidos en Cristo, una nueva creación" (2 Cor 5,17-6,4a)
Proyecto de texto elaborado en Inglaterra. Reunión preparatoria en Taizé, Francia
1988 "El amor de Dios elimina el temor" (1 Jn 4,18)
Proyecto de texto elaborado en Italia. Reunión preparatoria en Pinerolo, Italia
1989 "Edificar la comunidad: un solo cuerpo en Cristo" (Rom 12,5-6a)
Proyecto de texto elaborado en Canadá. Reunión preparatoria en Whaley, Bridge, Inglaterra
1990 "Que todos sean uno, para que el mundo crea" (Jn 17)
Proyecto de texto elaborado en España. Reunión preparatoria en Madrid, España
1991 "Alabad al Señor todas las naciones" (Sal 117; Rom 15,5-13)
Proyecto de texto elaborado en Alemania. Reunión preparatoria en Rotenburg an der Fulda, República Federal de Alemania
1992 "Yo estoy con vosotros... por tanto, id" (Mt 28,16-20)
Proyecto de texto elaborado en Bélgica. Reunión preparatoria en Brujas, Bélgica
1993 "Llevad los frutos del Espíritu para la unidad de los cristianos (Gal 2,22-23)
Proyecto de texto elaborado en Zaire. Reunión preparatoria cerca de Zurich, Suiza
1994 "La casa de Dios: llamados a tener un solo corazón y una sola alma" (Hch 4,32)
Proyecto de texto elaborado en Irlanda. Reunión preparatoria en Dublín, Irlanda
1995 "Koinonía: comunión en Dios y entre nosotros" (Jn 15,1-17)
Reunión preparatoria en Bristol, Inglaterra
1996 "Mira que estoy a la puerta y llamo" (Ap 3,14-22)
Proyecto de texto elaborado en Portugal. Reunión preparatoria en Lisboa, Portugal
1997 "En nombre de Cristo... dejaos reconciliar con Dios" (2 Cor 5,20)
Proyecto de texto elaborado en Escandinavia. Reunión preparatoria en Estocolmo, Suecia
1998 "El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad" (Rom 8,14-27)
Proyecto de texto elaborado en Francia. Reunión preparatoria en París, Francia
1999 "Él habitará con ellos. Ellos serán su pueblo y el mismo Dios estará con ellos" (Ap 21,1-7)
Proyecto de texto elaborado en Malasia. Reunión preparatoria en el Monasterio de Bose, Italia
2000 "Bendito sea Dios que nos ha bendecido en Cristo" (Ef 1,3-14)
Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Iglesias del Medio Oriente. Reunión preparatoria en el Monasterio de La Verna, Italia
2001 "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,1-6)
Proyecto de texto elaborado en Rumania. Reunión preparatoria en la "Casa de Odihna", Rumania
2002 "En ti está la fuente de la vida" (Sal 36 [35], 10)
Proyecto de texto elaborado por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y la Conferencia de Iglesias de Europa (CEC). Reunión preparatoria en el Centro ecuménico de Ottmaring (Augsburgo, República Federal de Alemania)
2003 "Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro" (2 Cor 4, 3-18)
Proyecto de texto elaborado en Argentina. Reunión preparatoria en el Centro ecuménico "Los Rubios" cerca de Málaga (España)
2004 “Mi paz os doy” (Jn 14,27)
Proyecto de texto elaborado en Alepo, Siria. Reunión preparatoria en Palermo, Sicilia, Italia.
2005 “Cristo, fundamento único de la Iglesia” (1 Cor 3, 1-23)
Proyecto de texto elaborado en Eslovaquia. Reunión preparatoria en Piestany, Eslovaquia.
2006 "Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18,20)
Proyecto elaborado en Irlanda. Reunión predatoria en el Centro de los Focolares, cercano a Prosperous en el County Kildare (Irlanda)
@Nessuna@
Tuesday, January 24, 2006 6:11 AM
Juana Papisa
La leyenda sobre un papa mujer, quien más tarde llevó el nombre de Johanna (Juana), apareció por primera vez a mediados del siglo XIII.
VARIACIONES DE LA LEYENDA
Primera versión: Jean de Mailly. El primero que parece haber tenido conocimiento de la leyenda fue el cronista dominico Jean de Mailly (Archiv der Gesellschaft fur altere deutsche Geschichte, xii, 17 sq., 469 sq.) de quien otro dominico, Etienne de Bourbon (1261), adoptó la historia y la incluyó en su trabajo sobre los "Siete dones del Espíritu Santo".
En dicho relato, la supuesta papisa se ubica alrededor del año 1100 y aun no se le pone nombre. La narración dice que una mujer muy talentosa, vestida como un hombre llegó a ser notario de la Curia, después cardenal y finalmente Papa; que un día esta persona salió a montar y en esta ocasión dio a luz un hijo; que entonces fue atada a la parte posterior de un caballo, arrastrada alrededor de la ciudad, apedreada por la gente hasta morir y enterrada en el sitio mismo donde falleció; y que ahí fue puesta una inscripción que decía lo siguiente: "Petre pater patrum papissae prodito partum". Durante su mandato, añade la historia, fueron introducidas las témporas, que por eso eran llamadas los "ayunos de la papisa".
Segunda versión: Martín de Troppau. Una versión diferente aparece en la tercera reseña de la crónica de Martin de Troppau (Martinus Polonus), insertada posiblemente por el autor y no por un transcriptor posterior. A través de este muy popular trabajo, la historia llegó a ser mejor conocida en la siguiente forma: Después de León IV (847-855) el inglés John de Mainz (Johannes Anglicus, natione Moguntinus) ocupó la silla papal dos años, siete meses y cuatro días. Él era, supuestamente, una mujer. En su juventud fue llevada a Atenas con ropas de hombre por su amante y allí fue tal su avance en el aprendizaje que nadie la igualaba. Llegó a Roma, donde enseñó ciencias y atrajo así la atención de intelectuales. Gozó del mayor respeto por su conducta y erudición y finalmente fue seleccionada como Papa, pero, quedando embarazada de uno de sus asistentes de confianza, dio a luz un niño durante una procesión desde San Pedro a Letrán, en algún lugar entre el Coliseo y San Clemente. Ahí murió casi de inmediato y se dice que fue enterrada en el mismo sitio. En sus procesiones, los papas siempre evitaban este camino; muchas personas creían que los papas hacían esto por su animadversión a esa desgracia.
Aquí aparece por primera vez el nombre de Johanna (Juana) como el de la supuesta papisa. Martín de Troppau había vivido en la Curia como capellán y penitenciario del Papa (murió en 1278), razón por la cual su historia papal fue ampliamente leída y a través de él la leyenda obtuvo aceptación general. Un manuscrito de su crónica relata de una manera diferente el destino de la supuesta papisa: tras de su alumbramiento Juana fue inmediatamente destituida e hizo penitencia por muchos años. Su hijo, se añade, llegó a ser Obispo de Ostia y la tuvo enterrada ahí después de su muerte.
Versiones posteriores. Crónicas posteriores hasta daban el nombre que llevaba de niña; algunas le llaman Agnes, otras Gilberta. Se encuentran más variaciones en los trabajos de diferentes cronistas, por ejemplo en la "Crónica Universal de Metz", escrita alrededor de 1250 y en ediciones subsecuentes de la "Mirabilia Urbis Romae" del siglo XII (?).
Conforme a ésta última, en una visión le fue dado a escoger a la papisa entre la desgracia temporal y el castigo eterno; ella eligió lo primero y murió durante el parto en la calle.
VALORACIONES TEMPRANAS DE LA LEYENDA
Aceptación crédula. En los siglos XIV y XV esta papisa era ya considerada como un personaje histórico, de cuya existencia nadie dudaba. Tenía su lugar entre los bustos de la Catedral de Siena. Bajo Clemente VIII, y a petición suya, fue transformada en el Papa Zacarías. El hereje Jan Hus, en la defensa de su falsa doctrina antes del Concilio de Constanza, hizo referencia a la papisa y nadie cuestionó el hecho de su existencia. Sin embargo la papisa no se encuentra en el "Liber Pontificalis" ni entre los retratos de los papas de San Pablo extramuros en Roma.
Valoración crítica. Esta supuesta papisa es por completo un invento de la imaginación. En el siglo XV, tras el despertar del criticismo histórico, algunos estudiosos como Aeneas Silvius (Espist., I, 30) y Platina (Vitae Pontificum, No. 106) encontraron que la historia no tenía sustento. Desde el siglo XVI historiadores católicos empezaron a negar la existencia de la papisa, ejemplos de ello fueron Onofrio Panvinio (Vitae Pontificum, Venecia, 1557), (Vitae Pontificum, Venice, 1557), Aventinus (Annales Boiorum, lib. IV), Baronius (Annales ad a. 879, n. 5) y otros.
Valoración protestante. También algunos protestantes, como Blondel ("Joanna Papissa", 1657) y Leibniz ("Flores sparsae in tumulum papissae" in "Bibliotheca Historica", Göttingen, 1758, 267 sq.) admitieron que la papisa jamás existió. Sin embargo, numerosos protestantes hicieron uso del mito en sus ataques al papado. Todavía en el siglo XIX, cuando lo insostenible de la leyenda fue reconocido por historiadores serios, algunos protestantes (e.g. Kist, 1843; Suden, 1831; y Andrea, 1886) intentaron, con un espíritu anti-romano, probar la existencia de la papisa. Incluso Hase ("Kirchengesch.", II, 2nd ed., Leipzig, 1895, 81) no pudo reprimir escribir una nota llena de rencor y carente en absoluto de valor histórico sobre este tema.
PRUEBAS DE SU CARÁCTER MÍTICO.
Las pruebas principales del carácter enteramente mítico de la papisa son:
Ninguna fuente histórica contemporánea entre las historias de los papas tiene conocimiento de ella; tampoco se hace mención de ella hasta la mitad del siglo XIII. Resulta increíble que la aparición de una "papisa", si hubiera sido un hecho histórico, no hubiera sido notada por ninguno de los numerosos historiadores de entre los siglos X y XIII.
En la historia de los papas no hay lugar en donde encaje esta figura legendaria. Entre León IV y Benedicto III, donde Martinus Polonus la coloca, no es posible insertarla porque León IV falleció el 17 de julio del año 855 e inmediatamente después de su muerte Benedicto III fue elegido por el clero y por el pueblo de Roma; solo que a causa del advenimiento de un antipapa en la persona del cardenal depuesto Anastasius, Benedicto III fue consagrado hasta el 29 de septiembre. Existen monedas con las imágenes de Benedicto III y del emperador Lotario I, quien murió el 28 de septiembre del año 855; por lo tanto, Benedicto III debió haber sido reconocido como Papa antes de esta fecha; el 7 de octubre del año 855, Benedicto III emitió una carta para el monasterio de Corbie. Hinemar, arzobispo de Reims, informó a Nicolás I de que un mensajero que había enviado a León IV se enteró de la muerte de este Papa y por lo tanto dirigió su petición a Benedicto III, quien la resolvió (Hinemar, ep. xl in P.L., CXXXVI, 85). Todas esos testigos prueban que las fechas dadas en las vidas de León IV y Benedicto III eran correctas y que no hubo interrupción de la línea de sucesión entre estos dos papas, de modo que en este lugar no hay espacio para la supuesta papisa.
Más adelante es aún menos probable que una papisa pudiera insertarse en la lista de papas cercanos al año 1100, entre Víctor III (1087) y Urbano II (1088-1099) o Pascual II (1099-1110) como se sugiere en la crónica de Jean de Mailly.
ORIGEN DE LA LEYENDA
Esta leyenda de una papisa romana parece haber tenido una contraparte previa en Constantinopla. En efecto, en su carta a Miguel Caerularius (1053), León IX dice que él no creería lo que había oído, refiriéndose a que la Iglesia de Constantinopla ya había visto eunucos, de hecho una mujer, en su silla episcopal (Mansi "Concil.", XIX, 635 sq.).
Respecto al origen en sí de la leyenda de la Papisa Juana, se han establecido diferentes hipótesis.
Bellarmine (De Romano Pontifice, III, 24) cree que la historia fue llevada desde Constantinopla a Roma.
Baronius (Annales ad a., 879, n. 5) conjetura que la muy criticada debilidad afeminada del Papa Juan VIII (872-882) en su trato con los griegos pudo dar lugar a la historia. Mai ha mostrado (Nova Collectio Patr., I, Proleg., xlvii) que Proteo de Constantinopla (De Spir. Sanct. Myst., lxxxix) en tres ocasiones se refiere enfáticamente a este Papa como "el viril", como quitándole el estigma de afeminado.
Otros historiadores apuntan a la degradación del papado en el siglo X, cuando además tantos papas llevaron el nombre de Juan; parecía por lo tanto un nombre ideal para la legendaria papisa.. De este modo Aventinus ve en la historia una sátira a Juan IX; Blondel, una sátira a Juan XI; Panvinio (notae ad Platinam, De vitis Rom. Pont.) la aplica a Juan XII, mientras que Leander (Kirkengesch., II, 200) la entiende como aplicable en general a la venenosa influencia femenina que durante el siglo X hubo sobre el papado.
Otros investigadores se esforzaron por encontrar en varios acontecimientos y reportes una base definitiva para el origen de la leyenda. Leo Allantius (Diss. Fab. de Joanna Papissa) la relacionó con la falsa profetisa Theota, condenada en el Sínodo de Mainz (847); Leibniz revivió la historia de un supuesto obispo Johannes Anglicus que llegó a Roma y ahí fue reconocido como mujer. La leyenda también fue relacionada con los Pseudodecretos Isidorianos, por estudiosos como Karl Blascus ("Diatribe de Joanna Papissa", Naples, 1779) y Gfrörer (Kirchengesch., iii, 978).
La explicación de Döllinger ha encontrado en general mayor aprobación ("Papstfabeln", Munich, 1863, 7-45). Él reconoce que la leyenda de la Papisa Juana es un vestigio de alguna tradición del folklore romano ligada originalmente con ciertos monumentos antiguos y costumbres peculiares. Una antigua estatua descubierta en tiempos de Sixto V en una calle cercana al Coliseo, la cuál muestra una figura con un niño, fue considerada por el pueblo como la representación de la papisa. En la misma calle fue descubierto un monumento con una inscripción, al final de la cuál aparece la bien conocida fórmula P.P.P. (proprie pecuniâ posuit) junto con un nombre con prefijo que dice: Pap. (?Papirius) pater patrum. Esto pudo fácilmente haber dado origen a la inscripción mencionada por Jean de Mailly (ver arriba). También se observaba que el papa en procesión solemne no transitaba por esta calle (quizás porque era muy angosta). Más adelante se destacó con ocasión de la inauguración formal de la Basílica de Letrán que el recién electo Papa siempre estuvo sentado en una silla de mármol. Esta silla era un antiguo mueble de baño de los que había tantos en Roma.; el Papa la usó realmente para descansar. Pero la imaginación popular llevó a pensar que así se probaba el sexo del Papa, con el fin de evitar que, de ahí en adelante, una mujer alcanzara el Trono de San Pedro.
Explicaciones equivocadas – como las que con frecuencia fueron inventadas en la Edad Media ligadas con monumentos antiguos – y la imaginación popular fueron las originalmente responsables del mito de "La Papisa Juana" que cronistas acríticos, desde mediados del siglo XIII, dignificaron al consignarlo en sus páginas.
J.P. KIRSCH
Transcrito por Marie Jutras.
Traducido por Eladio Megchún.
Enciclopedia Católica
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Saturday, January 28, 2006 2:25 AM
VÍA CRUCIS: ESTACIONES DE LA CRUZ
"Vía Crucis" latín de "Camino de la Cruz" . También conocido como "Estaciones de la Cruz" y "Vía Dolorosa". Se trata de un camino de oración que busca adentrarnos en la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en su camino al Calvario. El camino se representa con una serie de imágenes de la Pasión o "Estaciones" correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por nuestra salvación.
ESTACIONES DE LA CRUZ
para el Vía Crucis
Ver: meditaciones del Vía Crucis
1. Jesús es condenado a muerte.
2. Jesús carga con la cruz.
3. Jesús cae por primera vez.
4. Jesús encuentra a su Santísima Madre.
5. Simón el Cirineo le ayuda a llevar la cruz.
6. La Verónica limpia el rostro de Jesús.
7. Jesús cae por segunda vez.
8. Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús.
9. Jesús cae por tercera vez
10.Jesús es despojado de sus vestiduras.
11.Jesús es clavado en la cruz.
12.Jesús muere en la cruz.
13.El cuerpo de Jesús es bajado de la cruz.
14.El cuerpo de Jesús es colocado en el sepulcro.
Las imágenes pueden ser pinturas o esculturas. Algunas representaciones son grandes obras de arte inspiradas por Dios para suscitar mayor comprensión del amor de Jesucristo y movernos a la conversión. Entre éstas se destacan las de la catedral de Antwerp en Bélgica y las del Santuario de Lourdes en Francia.
Las estaciones generalmente se colocan en intervalos en las paredes de la iglesia o en lugares reservados para la oración. Los santuarios, casas de retiros y otros lugares de oración suelen tener estaciones de la cruz en un terreno cercano. En los monasterios generalmente se encuentran en el claustro.
La erección y uso de las Estaciones se generalizaron al final del siglo XVII. Al principio en número de Estaciones variaba pero se estandarizó en las catorce arriba mencionadas.
La finalidad de las Estaciones es ayudarnos a unirnos a Nuestro Señor haciendo una peregrinación espiritual a la Tierra Santa, a los momentos mas señalados de su Pasión y muerte redentora. Pasamos de Estación en Estación meditando ciertas oraciones. Varios santos, entre ellos San Alfonso Ligorio, Doctor de la Iglesia, han escrito meditaciones para cada estación. También podemos añadir las nuestras. Es tradición, cuando las Estaciones se hacen en público, cantar una estrofa del "Stabat Mater" mientras se pasa de una estación a la otra.
La costumbre de rezar las Estaciones de la Cruz posiblemente comenzó en Jerusalén. Ciertos lugares de La Vía Dolorosa (aunque no se llamó así antes del siglo XVI), fueron reverentemente marcados desde los primeros siglos. Hacer allí las Estaciones de la Cruz se convirtió en la meta de muchos peregrinos desde la época del emperador Constantino (Siglo cuarto).
Según la tradición, la Santísima Virgen visitaba diariamente las Estaciones originales y el Padre de la Iglesia, San Jerónimo, nos habla ya de multitud de peregrinos de todos los países que visitaban los lugares santos en su tiempo. Sin embargo, no existe prueba de una forma fija para esta devoción en los primeros siglos.
Desde el siglo doce los peregrinos escriben sobre la "Vía Sacra", como una ruta por la que pasaban recordando la Pasión. No sabemos cuando surgieron las Estaciones según las conocemos hoy, ni cuando se les comenzó a conceder indulgencias pero probablemente fueron los Franciscanos los primeros en establecer el Vía Crucis ya que a ellos se les concedió en 1342 la custodia de los lugares mas preciados de Tierra Santa. Tampoco está claro en que dirección se recorrían ya que, según parece, hasta el siglo XV muchos lo hacían comenzando en el Monte Calvario y retrocediendo hasta la casa de Pilato.
Ferraris menciona las siguientes Estaciones con indulgencias:
-El lugar donde Jesús se encuentra con su Madre.
-Donde Jesús habló con las mujeres de Jerusalén.
-Donde se encontró con Simón Cirineo
-Donde los soldados se sortean Sus vestiduras.
-Donde fue crucificado
-La casa de Pilato
-El Santo Sepulcro
Muchos peregrinos no podían ir a Tierra Santa ya sea por la distancia y difíciles comunicaciones, ya sea por las invasiones de los musulmanes que por siglos dominaron esas tierras y perseguían a los cristianos. Así creció la necesidad de representar la Tierra Santa en otros lugares mas asequibles e ir a ellos en peregrinación. En varios lugares de Europa se construyeron representaciones de los mas importantes santuarios de Jerusalén.
En los siglos XV y XVI se erigieron Estaciones en diferentes partes de Europa. El Beato Alvarez (m.1420), que en su regreso de Tierra Santa, construyó una serie de pequeñas capillas en el convento dominico de Córdoba en las que se pintaron las principales escenas de la Pasión en forma de estaciones. Por la misma época, la Beata Eustochia, clarisa, construyó Estaciones similares en su convento en Messina. Hay otros ejemplos. Sin embargo, la primera vez que se conoce el uso de la palabra "Estaciones" siendo utilizada en el sentido actual del Vía Crucis se encuentra en la narración del peregrino inglés Guillermo Wey sobre sus visitas a la Tierra Santa en 1458 y en 1462. Wey ya menciona catorce estaciones, pero solo cinco de ellas corresponden a que se usan hoy día, mientras que siete solo remotamente se refieren a la Pasión.
Por la dificultad creciente de visitar la Tierra Santa bajo dominio musulmán, las Estaciones de la Cruz y diferentes manuales para rezar en ellas se difundieron por Europa. Las Estaciones tal como las conocemos hoy fueron aparentemente influenciadas por el libro "Jerusalén sicut Christi tempore floruit" escrito por un tal Adrichomius en 1584. En este libro el Vía Crucis tiene doce estaciones y estas corresponden exactamente a nuestras primeras doce. Parece entonces que Vía Crucis, como lo conocemos hoy surge de las representaciones procedentes de Europa.
Pocas de las Estaciones en los tiempos medievales mencionan la segunda (Jesús carga con la cruz) ni la décima (Jesús es despojado de sus vestiduras). Por otro lado algunas que hoy no aparecen eran antes mas comunes. Entre estas, el balcón desde donde Pilato pronunció Ecce Homo (he aquí al hombre).
En el año1837, la Sagrada Congregación para las Indulgencias precisó que aunque no había obligación, es mas apropiado que las estaciones comiencen en el lado en que se proclama el Evangelio. Pero esto puede variar según la estructura de la iglesia y la posición de las imágenes en las Estaciones. La procesión debe seguir a Cristo mas bien que encontrarse de frente con El.
Comprendiendo la dificultad de peregrinar a la Tierra Santa, el papa Inocente XI en 1686 concedió a los franciscanos el derecho de erigir Estaciones en sus iglesias y declaró que todas las indulgencias anteriormente obtenidas por devotamente visitar los lugares de la Pasión del Señor en Tierra Santa las podían en adelante ganar los franciscanos y otros afiliados a la orden haciendo las Estaciones de la Cruz en sus propias iglesias según la forma acostumbrada. Inocente XII confirmó este privilegio en 1694 y Benedicto XIII en 1726 lo extendió a todos los fieles. En 1731 Clemente XII lo extendió aun mas permitiendo las indulgencias en todas las iglesias siempre que las Estaciones fueran erigidas por un padre franciscano con la sanción del ordinario (obispo local). Al mismo tiempo definitivamente fijó en catorce el número de Estaciones. Benedicto XIV en 1742 exhortó a todos los sacerdotes a enriquecer sus iglesias con el rico tesoro de las Estaciones de la Cruz. En 1857 los obispos de Inglaterra recibieron facultades de la Santa Cede para erigir ellos mismos las Estaciones con indulgencias cuando no hubiesen franciscanos. En 1862 se quitó esta última restricción y los obispos obtuvieron permiso para erigir las Estaciones ya sea personalmente o por delegación siempre que fuese dentro de su diócesis.
Las instrucciones de la Sagrada Congregación, aprobadas por el papa Clemente XII en 1731, prohiben especificar que o cuantas indulgencias pueden ganarse con las Estaciones de la Cruz. En 1773 Clemente XIV concedió la misma indulgencia, bajo ciertas circunstancias, a los crucifijos bendecidos para el rezo de las Estaciones, para el uso de los enfermos, los que están en el mar, en prisión u otros impedidos de hacer las Estaciones en la iglesia. La condición es que sostengan el crucifijo en sus manos mientras rezan Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria un número determinado de veces. Estos crucifijos especiales no pueden venderse, prestarse ni regalarse sin perder las indulgencias ya que son propias para personas en situaciones especiales..
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Tuesday, January 31, 2006 3:28 AM
LOS ORTODOXOS
A. Las Iglesias ortodoxas.
B. ¿Unidad de ortodoxos y católicos?
A. LAS IGLESIAS ORTODOXAS
1. ¿Quienes son los ortodoxos? Las Iglesias ortodoxas se separaron de la Iglesia católica principalmente en el siglo XI. Conservan los siete sacramentos, coinciden en la doctrina y mantienen la sucesión apostólica (sus obispos descienden de los apóstoles recibiendo el sacramento del orden). Es una lástima que los enfrentamientos del pasado continúen manteniendo esta separación entre católicos y ortodoxos, pues la fe y los sacramentos son los mismos.
2. ¿Cuáles son las principales Iglesias ortodoxas? Se pueden reunir en tres grupos:
Las antiguas Iglesias orientales. Se separaron de los católicos en el siglo V. Son la Iglesia asiria, jacobita, malankar, copta, etíope y armena.
Los cuatro antiguos Patriarcados. Se separaron de la Iglesia católica en el siglo XI. Son los de Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Jerusalén.
Las Iglesias ortodozas que han surgido de la subdivisión de los cuatro anteriores. Ordenados de mayor a menor número de fieles, son los Patriarcados de Moscú, Rumanía, Grecia, Serbia, Bulgaria, etc.
3. ¿Por qué hay tantas Iglesias ortodoxas? Porque estas Iglesias son autocéfalas, independientes: eligen sus propios Patriarcas y ninguna otra Iglesia puede intervenir en sus asuntos. Esto sucede porque no aceptan al sucesor de Pedro, y sin el Papa la unidad se debilita.
B. ¿UNIDAD DE ORTODOXOS Y CATÓLICOS?
1. ¿Qué obstáculos impiden la unidad de católicos y ortodoxos? Las mayores dificultades son dos:
El obstáculo principal es la enemistad sostenida durante siglos. Este problema psicológico no existe en la parte católica sino que es más propio de algunas Iglesias ortodoxas, debido a errores del pasado cometidos por ambas partes.
Diferencias en torno a la función del Papa.
2. ¿Qué sucede respecto al Papa? Católicos y ortodoxos reconocen estas palabras de Jesucristo: "tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" (Mt 16, 18), pero hay esta diferencia:
Las Iglesias ortodoxas están acostumbradas a la independencia, y sólo admiten un primado de honor, es decir, un Pedro que no intervenga en sus Iglesias. Podemos decir que en vez de un Pedro real, prefieren una fotografía de Pedro. Pero esto no es tan radical, y es planteable que la ayuda del Papa sea algo diferente del modo occidental.
La Iglesia católica acepta al sucesor de Pedro con un verdadero poder de gobierno (de atar y desatar, de pastorear, de dirigir) de modo que pueda cumplir su misión de conservar la fe y la unidad. (En la práctica, cada Obispo católico hace y deshace en su diócesis sin que el Papa intervenga mucho; así que la diferencia con los ortodoxos es pequeña y más bien radica en la enemistad).
3. Ventajas de la unidad de católicos y ortodoxos.- Por un lado se da al mundo un ejemplo de unidad. Además, hay ventajas para ambos que pueden aprender de las distintas espiritualidades y aprovechar la oración mutua y los bienes de la Comunión de los Santos. Los ortodoxos salen más beneficiados por gozar del oficio de Pedro.
4. Ventajas de la unión con Pedro.- Al poseer el oficio de Pedro, los ortodoxos consiguen:
Mejorar su obediencia a Cristo que eligió a Pedro como base y roca sobre la que edificó la Iglesia, con la misión de pastor que dirige y cuida la grey del Señor.
Aportan sus ideas a la Iglesia universal ayudando al Papa con sus experiencias y oraciones.
Gozan de mayor seguridad doctrinal al contar con el respaldo y apoyo del Papa.
Gozan de mayor seguridad en el camino pues van junto a Pedro.
5. ¿La obediencia a Pedro quitaría independencia a los ortodoxos? El pueblo ortodoxo seguiría igual. Sus Patriarcas gobernarían con la misma o mayor autoridad al contar con el respaldo del Papa. La obediencia al sucesor de Pedro puede restarles autonomía en algún momento, pero ganarían en independencia frente al poder civil.
ideasrapidas.org/ortodoxos.htm
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Wednesday, February 01, 2006 2:51 AM
Dios es amor
Dios es amor
ABC
Por CARLOS AMIGO VALLEJO. Cardenal Arzobispo de Sevilla
... El amor humano y el ágape cristiano pueden formar una maravillosa síntesis expresada en el matrimonio. La relación entre el amor y la justicia ocupa la segunda parte de la encíclica. Sin amor no es posible la justicia y sin la justicia es imposible la paz...
POCOS han sido los días y muy bien recibido el magisterio. Aunque Benedicto XVI no se haya distinguido por una proliferación de mensajes, sí los suficientes para conocer su pensamiento y trazar lo que pueden ser las líneas maestras de su pontificado. Llega ahora la primera y muy esperada carta encíclica del Papa: Deus caritas est. Dios es amor. Esperábamos el título y el contenido, pues, desde el inicio de su ministerio pontificio, el Papa no cesaba de repetir que Cristo es la fuente de la vida cristiana, que nada había de anteponerse al amor de Cristo, pues donde Él está siempre florece la caridad, el amor cristiano.
Nadie puede extrañarse del tema elegido y del contenido de esta encíclica, pues toda la doctrina de la Iglesia conduce al amor, a meterse, según expresión de Benedicto XVI, en esos «desiertos» de la pobreza, del abandono, de la soledad, del vivir sin dignidad... Y tratar de liberar, no con la fuerza del poder, sino con el agua de ese manantial inagotable de un amor verdaderamente fraterno y bien sostenido por la justicia. Son, pues, muy pocas las claves que se necesitan para comprender esta primera carta encíclica de Benedicto XVI. Pueda servir, de acomodada explicación, la conocida frase de Bossuet: «El amor es una palabra que por mucho que se diga no se repite nunca». Pero, como ha dicho el Papa, «la palabra amor está hoy tan deslucida, tan ajada, y es tan abusada, que casi da miedo pronunciarla con los propios labios». Sin embargo, habrá que retomarla, purificarla y volverle a dar su mejor y más espléndido significado.
Ha sido el mismo Benedicto XVI quien, al anunciar la fecha de la publicación, avanzaba que con esta encíclica no pretendía sino «iluminar y ayudar a nuestra vida cristiana». Por eso, ni se requiere hacer un análisis profundo sobre el tema elegido ni mucho menos pretender encontrar gestos implícitos y prejuzgadas intenciones. Benedicto XVI sigue fiel a lo que fueron sus primeras intervenciones como Pontífice. A largo de estos meses, se ha podido ver cómo el Papa subrayaba con frecuencia unos principios fundamentales: «Lo que redime no es el poder, sino el amor». «Si el mundo se salva será por quienes se entregan generosamente al servicio de los demás». «El amor es el que impulsa a la persona al servicio de la verdad, a la justicia y al bien». Son ideas que aparecen en sus primeros mensajes y que se hacen ahora estribillo que se va a ir repitiendo en cada uno de los capítulos de esta carta pontificia: el amor todo lo puede, sin el amor nada es posible, en el amor está el camino de la justicia y de la bondad.
En el discurso anual al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Papa, de alguna manera, hizo una anticipada síntesis de esta encíclica, al unir la deseada paz con un amor que es compromiso por la verdad y alma de la justicia, fundamento y vigor del derecho a la libertad, amor que abre el camino al perdón y a la reconciliación y es motivo de nuevas esperanzas, pues el amor no puede quedarse en algo meramente individual, sino que se convierte en una acción comunitaria de la Iglesia.
Dios es amor y quien ama está en Dios y Dios está en él. No podía ser más claro ni dejar mejor asentado, desde el principio, el propósito de esta encíclica: el amor une a Dios y al hombre. En el estilo más propio del Papa Benedicto XVI, las cosas de Dios aparecen siempre como un regalo, un don gratuito y generoso del Señor. Después vienen las consecuencias, el deber y las responsabilidades morales que esa aceptación de la fe suponen. Contenido y lenguaje se van ajustando a esa intención de unir la teología del amor de Dios con la urgencia moral de la caridad.
Después de una pequeña introducción, en la que el Papa subraya cuáles sean los propósitos contenidos en esta encíclica, se abre la carta en dos capítulos, que son como un esmerado desplegable que va señalando la peregrinación por la que discurre el amor cristiano. La primera parte se detiene en la figura de Cristo y en las diferencias entre un amor egoísta y el verdadero amor, que es entrega generosa y reciprocidad. El amor humano y el ágape cristiano pueden formar una maravillosa síntesis expresada en el matrimonio. La relación entre el amor y la justicia ocupa la segunda parte de la encíclica. Sin amor no es posible la justicia y sin la justicia es imposible la paz.
De alguna manera, podríamos decir que esta carta es como el manual que ha de llevarse en esa singular y obligada peregrinación a realizar entre el santuario del amor de Dios y el encuentro con aquellos que se quedaron a la intemperie, sin otro cobijo que la marginación y la pobreza. La fe, ha recordado Benedicto XVI, no es una teoría que uno puede asumir o arrinconar, sino el criterio que marca la propia vida.
Decía el Papa que «una primera lectura de la encíclica podría suscitar quizás la impresión de que está quebrada en dos partes, que no tienen mucha relación entre sí: una primera parte, teórica, que habla de la esencia del amor, y una segunda parte que trata de la caridad eclesial, de las organizaciones caritativas. Sin embargo, lo que a mí me interesaba era precisamente la unidad de los dos temas, que sólo pueden comprenderse adecuadamente si se ven como una sola cosa».
Una reflexión teológica y pastoral, con el acostumbrado estilo de Benedicto XVI: profunda en la reflexión y expuesta con claridad para comprender el eros y el ágape, el amor humano y caridad cristiana como reflejo de esa unidad entre Dios y los hombres, el matrimonio y la familia, el hombre y la sociedad, la fe y los sacramentos. Amor grande por lo inagotable -«la medida del amor es un amor sin medida»- y universal, porque a todos ha de llegar y ninguno puede quedar excluido en esta mesa del amor de Dios manifestado en Jesucristo y presente en la Iglesia.
Por demás importante y actual es el epígrafe dedicado a la justicia y a la caridad. «Una norma fundamental del Estado -dice el Papa- debe ser perseguir la justicia y que el objetivo de un orden social justo es garantizar a cada uno, respetando el principio de subsidiaridad, su parte de los bienes comunes» (n. 26), subrayando, después, dos situaciones de hecho: que el orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política; que el amor siempre será necesario incluso en la sociedad más justa, pues desentenderse del amor es desentenderse del hombre. «Lo que hace falta no es un Estado que regule y domine todo, sino que generosamente reconozca y apoye, de acuerdo con el principio de subsidiaridad, las iniciativas que surgen de las diversas fuerzas sociales y que unen la espontaneidad con la cercanía a los hombres necesitados de auxilio. La Iglesia es una de estas fuerzas vivas» (n. 28).
Un tema, en fin, fundamental, éste del amor cristiano, e imprescindible en la vida y acción de cuantos quieren seguir fielmente a Cristo. En unos momentos de no pocos desconciertos ideológicos, de convulsiones sociales y de ambigüedades religiosas, es particularmente importante que una voz autorizada, como es la del Papa, proclame a todos los vientos que lo más importante es un amor que se hace historia en la entrega de uno mismo al servicio de los demás. Pero, explica y aclara el Papa, la caridad cristiana no tiene afanes proselitistas. «El amor es gratuito; no se practica para obtener otros objetivos. Pero esto no significa que la acción caritativa deba, por decirlo así, dejar de lado a Dios y a Cristo. Siempre está en juego todo el hombre. Con frecuencia, la raíz más profunda del sufrimiento es precisamente la ausencia de Dios. Quien ejerce la caridad en nombre de la Iglesia nunca tratará de imponer a los demás la fe de la Iglesia. Es consciente de que el amor, en su pureza y gratuidad, es el mejor testimonio del Dios en el que creemos y que nos impulsa a amar» (n. 31).
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Thursday, February 02, 2006 6:06 PM
Es posible evangelizar con la televisión
Entrevista con el padre Thomas Rosica, presidente y fundador del canal «Salt and Light»
TORONTO, miércoles, 1 febrero 2006 (ZENIT.org).- Aunque algunos no lo crean, es posible evangelizar con la televisión, asegura el sacerdote que coordinó a nivel nacional la Jornada Mundial de la Juventud en Canadá, en 2002.
Nada más acabar la Jornada, el padre Thomas Rosica, religioso basiliano, fue nombrado presidente ejecutivo y fundador del canal católico de televisión «Salt and Light» («Sal y luz»).
En esta entrevista el padre Rosica, quien es además profesor de Sagrada Escritura en la Facultad de Teología de la Universidad de Toronto, cuenta a Zenit los primeros pasos de esta aventura.
--¿Cómo ha sido recibida la televisión «Salt and Light» en Canadá?
--Padre Rosica: Canadá necesita este medio más de lo que parece. Iniciar una cadena televisiva, en cualquier parte, está cargado de desafíos pero en Canadá, además, hay que contar con el tamaño del país, las distancias, las lenguas y las culturas.
El esfuerzo ha sido compensado con incontables bendiciones y consuelos. En sólo tres años, «Salt and Light» ha logrado llegar a cien mil hogares. Y el número de suscriptores sigue aumentando.
--¿Cómo se llegó a crear la red televisiva «Salt and Light»?
--Padre Rosica: La televisión «Salt and Light» nació en la onda de la Jornada Mundial de la Juventud. A menudo he comparado esta Jornada con una bomba de efecto retardado, de santa energía y creatividad, que lentamente está produciendo fruto en toda nuestra tierra.
Uno de los frutos más evidentes del acontecimiento de 2002 es esta cadena que fue posible gracias a la generosidad de una familia italo-canadiense, propietaria de la más grande compañía editorial y de publicaciones del país, St. Joseph Communications. Su fundador, Gaetano Gagliano, que tiene ahora 88 años, fue discípulo y amigo del beato Giacomo Alberione.
El señor Gagliano ve «Salt and Light» como el broche de oro de una larga carrera en la industria de las publicaciones y la comunicación. Los Gagliano proporcionaron el capital para iniciar el proyecto.
Frutos visibles de la Jornada Mundial de la Juventud son también otros pequeños esfuerzos en el campo de los medios, en la Arquidiócesis de Halifax, con el Instituto de Medios de Comunicación Juan Pablo II, y la nueva productora de filmes católicos de la Arquidiócesis de Quebec.
«Salt and Light» colabora estrechamente con ambas diócesis y su valiosos arzobispos: Terrence Prendergast, S.J, en Halifax, y el cardenal Marc Ouellet, en Quebec, para reforzar sus programas y beneficiarse de las experiencias y actividades de cada iniciativa.
Desde nuestro inicio, en 2003, hemos recibido un firme apoyo e impulso del Centro Televisivo Vaticano, de muchos departamentos de la Santa Sede, de la Conferencia Episcopal canadiense y de muchas diócesis del país.
También hemos colaborado muy de cerca con los servicios televisivos de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, con Telepace y SAT 2000 en Italia, KTO en Francia, el Centro de Medios de Comunicación de la Arquidiócesis de Hong Kong, y numerosas redes de televisión católicas y productoras católicas de todo el mundo mientras preparábamos nuestra programación para Canadá.
--Algunos dicen que ya existe el canal de televisión católico creado por la Madre Angelica, EWTN, sobre todo en América del Norte. ¿Qué es lo específico de la misión de «Salt and Light»?
--Padre Rosica: La madre Angelica y su muy competente y admirable equipo han hecho algo grande por Dios y la Iglesia dándonos el canal EWTN.
Pero sabemos que las urgentes necesidades pastorales de educación en la fe y en la espiritualidad, historia y enseñanza de la Iglesia son tan amplias que nunca pueden ser satisfechas por un solo grupo o agencia.
Vemos nuestros esfuerzos en «Salt and Light» como complementarios de los de EWTN, pero también estamos respondiendo a necesidades específicas y a complejidades de la Iglesia canadiense.
--Describa un día en la programación de «Salt and Light».
--Padre Rosica: Todo lo que hacemos se mueve en torno a cinco pilares: oración, devoción y meditación; liturgia católica multilingüe, eventos vaticanos y ceremonias; enseñanza y crecimiento en la fe para todas las edades; reportajes sobre acción católica y justicia social en Canadá y el mundo; reportajes sobre nuestras comunidades católicas; información y contexto.
Producimos regularmente catorce programas en nuestro centro de emisiones en inglés, francés, italiano y empezaremos en febrero de 2006 con un dialecto chino, el cantonés.
También ofrecemos ocasionalmente programas en español, polaco y alemán. Estas lenguas responden a la diversidad cultural de la Iglesia en Canadá.
«Salt and Light» colabora también con las mayores cadenas televisivas de Canadá para ayudar en asuntos de educación católica y material de documentación. Esto se vio el invierno y primavera pasados, durante la transición del papado. Estos esfuerzos han permitido construir puentes muy necesarios con los medios seculares.
--Háblenos de su departamento de documentales
--Padre Rosica: El departamento de documentales de «Salt and Light» está especializado en vidas de santos y otros reportajes católicos únicos.
Uno de nuestros primeros documentales se hizo en Colombia, e informaba de los jóvenes que en Bogotá y Medellín hacían las pequeñas cruces de madera usadas en la Jornada Mundial de la Juventud, en Toronto.
Esta historia de justicia social, «Aprende de aquella Cruz», emocionó al mundo y conservó viva la memoria de la Jornada Mundial. Nuestro documental más conocido es «El amor es una elección», sobre la vida de santa Gianna Beretta Molla.
Elegimos a esta nueva santa como patrona de nuestra cadena televisiva. Si había algo que necesitábamos en aquel momento era el modelo fuerte de femineidad, maternidad, vida matrimonial, familiar, ética y profesional que representa santa Gianna.
Su marido Pietro y su familia son buenos amigos míos y nos pidieron hacer un documental de su vida. El filme sobre santa Gianna está disponible en inglés, francés, italiano, español, y pronto en polaco, portugués, árabe y cantonés.
Nuestro más reciente documental, premiado en septiembre por el «National Film Board Theater» en Toronto, se titula «Viaje de luz: la búsqueda de Dios en Tierra Santa». Esta película de 47 minutos fue rodada en escenarios de Israel y Palestina.
El documental anima a peregrinar a Tierra Santa y fue producido con ayuda de Su Beatitud Michel Sabbah, patriarca latino de Jerusalén, y sigue el viaje de un grupo de jóvenes católicos por la tierra de Jesús.
--Sabemos que Juan Pablo II tuvo un gran impacto en su vida y trabajo. ¿Cómo sigue influyendo su vida y visión en «Salt and Light», y en su propia vida?
--Padre Rosica: Aprendí mucho de lo que ahora hago en «Salt and Light» de Juan Pablo II. Fue un profesor brillante y modelo de bondad y de humanidad... un sabio comunicador y verdadero «pontífice mediático».
A Juan Pablo II le gustó mucho que el proyecto de esta televisión católica canadiense naciera después de la Jornada Mundial de la Juventud, y tuve la oportunidad de encontrarle en varias ocasiones en 2003 y 2004, y compartir con él el crecimiento de la cadena. ¡Le brillaban los ojos!
Ahora le pedimos que siga bendiciendo este audaz proyecto de nueva evangelización. Estoy seguro de que santa Gianna Beretta Molla y el Papa Juan Pablo II harán todo lo posible por ayudarnos a encarnar, dar profundidad y belleza a las palabras, a la historias y a las imágenes de la Iglesia, mediante el instrumento de la televisión católica en Canadá
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Friday, February 03, 2006 6:38 PM
Juan Pablo II pensó en renunciar a causa de su deteriorado estado de salud
jueves, 2 de febrero , 2006 - 07:54:44
Juan Pablo II
(AFP) El papa Juan Pablo II pensó en dimitir por su estado de salud, pero finalmente desestimó renunciar para no crear un "precedente peligroso" para sus sucesores, afirma el jueves el diario La Stampa, que cita un libro del cardenal español Julián Herranz que aparecerá en breve.
"El Papa está personalmente muy alejado de su misión y vive librándose a la voluntad de Dios. Se ha confiado a la providencia divina. Por otra parte, teme crear un precedente peligroso para sus sucesores", declaró en diciembre de 2004 el arzobispo polaco Stanislaw Dziwisz, secretario particular de Juan Pablo II durante 40 años, citado por Herranz.
El prelado español, miembro de la Comisión Pontificia para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, escribe en su libro "En los alrededores de Jericó - Recuerdos de los años con San Josemaría y con Juan Pablo II", que el papa polaco pidió consejo a su secretario sobre la posibilidad de dimitir.
Dziwisz, citado por Herranz, explica que los temores de Juan Pablo II estaban vinculados con el hecho de que sus sucesores "podrían verse expuestos a maniobras y presiones sutiles de los que quisieran deponerlos".
Durante los últimos años de la vida de Juan Pablo II, muerto el 2 de abril de 2005, circularon numerosos rumores en el Vaticano y en la prensa sobre una posible renuncia del papa polaco a causa de su deteriorado estado de salud.
Estos rumores fueron siempre desmentidos oficialmente.
RPP Noticias
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Thursday, February 09, 2006 5:55 AM
a Iglesia imprime un trasfondo cristiano al Día de los Muertos
Al «bautizar» estas tradiciones la Iglesia ha tratado de iluminar con la fe cristiana la pena que deja la muerte de un ser querido
La Iglesia imprime un trasfondo cristiano al Día de los Muertos
Este Día de los Difuntos, el centro y el sur de México, como cada año, honraron a sus muertos con una fiesta de hondas raíces prehispánicas y católicas que se funden en el origen de los tiempos de este país de 105 millones de habitantes.
El Día de los Muertos o la fiesta católica de los Fieles Difuntos ha tenido sus citas más celebradas en la isla de Janitzio, al centro del lago de Pátzcuaro (Michoacán), en Oaxaca capital y en el poblado de Mixquic, muy cercano al Distrito Federal, declarado por la UNESCO como Patrimonio Oral o Inmaterial de la Humanidad.
Han sido diversos los actos, mezcla de religiosidad popular, paganismo y catolicismo, que llevan a cabo las familias y las comunidades de la vasta porción central y sureña de México. En particular, destacan los «altares» en los que las familias o los barrios recuerdan a sus difuntos.
Un «altar» tradicional --aunque ya se han ido borrando de la memoria de miles de mexicanos-- está confeccionado en siete niveles, cada uno forrado de tela de color negro que representa los siete pecados capitales que, en vida, habría cometido el difunto.
Se llega hasta él por un camino de arena, rodeado de veladoras encendidas. Espejos y agua son dos elementos que no pueden faltar en los «altares» mexicanos. El espejo para que el muerto --que ha de venir el 2 de noviembre-- vea su reflejo y el agua para que la beba y retome fuerza tras el viaje.
Al «altar» se le pone la imagen de un santo, generalmente el santo de la devoción propia del fallecido o de su familia, su comunidad, su barrio o su ciudad. También una cruz realizada, tradicionalmente de frutas como el tejocote o la lima, objetos personales, comida predilecta, una fotografía de la persona muerta y el pan de muerto.
Éste último es una tradición gastronómica que florece cada año con mayor fuerza. Se trata de un pan redondo, de harina, azúcar, huevo y manteca al que se adorna con figuras que asemejan fémures en la parte superior. Se le ofrece a los muertos y a los vivos, en señal de comunidad y de participación de la vida en la muerte o de la muerte en la vida.
La noche del 2 de noviembre transcurre entre rezos cristianos y cantos de la antigüedad prehispánica en un memorial profundo y sobrecogedor de los muertos, reminiscencia de la creencia indígena de que a los difuntos se les tenía que agasajar para que pudieran contentar a los dioses que dirigían el mundo hasta en sus últimas determinaciones.
A partir de la conquista y la evangelización española (siglo XVI) el Día de los Fieles Difuntos ha sido una cita obligatoria en el calendario litúrgico del país.
Quizá el color más representativo de estas fiestas es el amarillo que proviene de la flor de cempasúchil, una flor de tono amarillo casi rojizo que era usada por los aztecas en las ceremonias con las que enterraban a sus muertos.
También llamada «la flor con cuatrocientas vidas» el cempacúchil, según la tradición prehispánica, representaba a los muertos y su aroma era el camino para que éstos fueran y regresaran desde la tierra al lugar donde se encontraban sus almas.
La Iglesia católica en México ha intentado y sigue intentando evangelizar la fiesta, aunque se constatan todavía en algunos ambientes costumbres paganas. No ha tratado de atropellar las costumbres y tradiciones indígenas, sino más bien transformarlas y darles un sentido cristiano.
Por esto se sigue la costumbre de visitar los panteones y llevar flores a las tumbas, ya no porque se crea que los muertos regresarán con su visita, sino porque se quiere expresar el afecto por la persona fallecida y sobre todo para dedicar oraciones a Dios por su alma.
Lo mismo sucede con los «altares» de muertos a los que las familias cristianas han añadido un crucifijo --en recuerdo de su muerte y resurrección--, así como una imagen de la Virgen, que participa ya de la vida eterna con Jesús. Veladoras encendidas simbolizan la fe en Cristo, que es la Luz del mundo.
Al «bautizar» estas tradiciones la Iglesia ha tratado de iluminar con la fe cristiana la pena que deja la muerte de un ser querido, orar en familia por su alma, y reflexionar sobre la vida y la muerte a la luz de luz de la eternidad en el amor de Cristo.
Un mensaje que ha cobrado una candente actualidad ante la llegada de la fiesta de origen celta de «la noche de brujas» o el «Halloween», tan celebrada en el vecino país del Norte.
MÉXICO, 2 de noviembre de 2005 (ZENIT.org-El Observador).-
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Thursday, February 09, 2006 6:01 AM
El Huevo de Pascua
En la Edad Media, el papa Julio III prohibió consumir huevos durante la Cuaresma. El domingo de Pascua, con gran alegría, todos salían al campo para recogerlos entonado cantos de aleluya
El Huevo de Pascua
Para la cristiandad -y los ortodoxos lo son, el domingo de Pascua es una fiesta de júbilo. Y al tradicional cordero en la mesa -símbolo de pureza- se ha unido otro símbolo: el huevo de Pascua. Éste constituye el signo la resurrección, porque el huevo de Pascua ha tenido siempre una venerable historia, desde aquellos primeros cristianos que le consideraron como símbolo de la Resurrección de Jesús. En la Edad Media, cuando llegaba la Pascua los huevos se pintaban y tan colorinescos objetos eran los presentes más preciados durante esos días, hasta el punto de que en el siglo XVII, el Papa Pablo V bendijo al humilde huevo en una plegaria, quizás para olvidar la prohibición decretada por la Iglesia en el siglo IX, de no consumirlos durante toda la cuaresma.
La llegada de la Pascua suponía el levantamiento de la norma y el fervor por los huevos se desataba, tanto en la cocina como en los regalos entre familiares, amigos y sirvientes. Suponía desquitarse de la penitencia impuesta durante cuarenta y seis días. Era el festín del huevo porque éste representaba el regocijo y la vuelta a la alegría. Como la conservación de los huevos durante la cuaresma era problemática -no había frigoríficos-, lo habitual era bañarlos en cera líquida. Así, la fina capa protectora que los cubría permitía mantenerlos más frescos. De ahí vino la costumbre de colorearlos y decorarlos con ceras.
Con el tiempo, la Iglesia levantó el veto al huevo, pero eso no impidió la costumbre de celebrar la Pascua consumiéndolos y regalándolos. Costumbre que ha perdurado hasta hoy, y con mayor auge en los países del Este y en Centroeuropa.
En los de habla inglesa, al Domingo de Pascua se le llama ´Easter Sunday´, porque según la tradición teutónica, Eastre era la diosa de la primavera (la Pascua casi siempre cae muy próxima), y en su homenaje se celebraba un festival pagano. Del nombre Eastre derivó Easter.
La costumbre de esconder huevos pintados en el campo o en los jardines de las casas, para la alegría y regocijo de los niños que los encuentran, se sigue manteniendo en muchos países, entre ellos Estados Unidos. Curiosamente en los jardines de la Casa Blanca el día de Pascua se desarrolla una singular carrera de chicos que hacen rodar los huevos. Gana quien llegue más lejos y sin romperlos. En Grecia todavía se siguen intercambiando huevos carmesí, para recordar la sangre de Cristo. Los armenios los vacían y los decoran con imágenes de Cristo y de la Virgen. Y en Polonía y Ucrania por Pascua, hacen verdaderas obras de arte con cera hundida sobre su cáscara.
El día del nacimiento de Alejandro Severo, quien sucedió a Heliogábalo en la antigua Roma, una gallina puso un huevo de color rojo. La madre consideró esto como un vaticinio que su hijo vestiría la púrpura. Desde entonces fue considerado prenda de buena fortuna los huevos teñidos.
En la Edad Media, el papa Julio III prohibió consumir huevos durante la Cuaresma. El domingo de Pascua se levanta la veda y con gran alegría de todos, en especial de los niños salían al campo para recogerlos, entonado cantos de aleluya. Esta costumbre se mantiene aún vigente en muchos países.
Hay huevos famosos, unos por su gran tamaño, otros por su originalidad. Como el que le obsequió Luis XV a Madame Du Barry que estaba completamente recubierto de oro. Un caballero de la corte exclamó: "¡Si lo comes pasado por agua, yo guardaré la cáscara!". El rey también obsequiaba entre sus cortesanos huevos pintados o grabados. Watteau, Lancret y Boucher llegaron a realizar en ellos verdaderas obras de arte. En el museo Lambinet, en Versailles, se encuentran dos huevos que se consideran una maravilla y que fueron regalados el día de Pascua a Madame Victoria, tía de Luis XVI.
Todo comienza en Semana Santa y culmina con el Domingo de Pascua, que se presenta como una de las más importantes fiestas religiosas. Más allá de los días no laborables, los kilos de chocolates que se comen, los conejos y las roscas típicas, la Pascua tiene una historia digna de ser contada.
La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos, una de las conmemoraciones más importantes para la cristianidad. Muchos fieles van a misa con ramos de olivo -símbolo del recibimiento de Cristo en Jerusalén- para que sean bendecidos.
En esta semana se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Con el Domingo de Ramos se evocó la entrada de Cristo en Jerusalén. Según la fe católica, el pueblo judío le dio la bienvenida agitando ramos de olivo.
A partir del jueves próximo -día que se conmemora la Ultima Cena- la liturgia religiosa adquiere mayor importancia. El viernes santo se evoca el tormento de Cristo en su marcha hacia el Calvario y el domingo, con la Pascua de Resurrección, se festejará el paso de la muerte a la vida del Hijo de Dios.
La Pascua constituye el fundamento sobre el cual se asienta y gira toda la vida del cristianismo. Es festejada por 1200 millones de fieles en todo el mundo y el Papa da la bendición en una misa urbi et orbi desde la Basílica de San Pedro.
Las tradiciones en esta fiesta han ido variando con el correr de los siglos hasta llegar a convertirse, para la gran mayoría de la gente, en una semana donde no se trabaja y se comen los famosos huevos de Pascua. De hecho, el Domingo Santo es uno de los dos días del año en el que se consume más chocolates (el otro es la Navidad).
Desde los comienzos de la humanidad, el huevo fue sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento. El huevo adiquirió importancia dentro de la mitología egipcia cuando el Ave Fénix se quemó en su nido y volvió a renacer más tarde a partir del huevo que lo había creado en un principio. También los hindúes sostenían que el mundo había nacido de un huevo.
Los huevos de pascua en la antigüedad eran de gallina y de pato, y en la Edad Media les eran regalados a los chicos durante las celebraciones. Al tiempo, los cristianos comenzaron a obsequiarse huevos durante la Semana Santa con regalos y al principio el siglo 19, en Alemania, Italia y Francia, aparecieron los primeros huevos hechos con chocolate con pequeños regalos adentro.
En cuanto a la decoración, los huevos de pascua siempre han representado un desafío para los reposteros. Pero las diversas culturas fueron decorando de manera diferente los huevos. En sus comienzos, eran pintados a mano con colores estridentes que representaban la luz del sol. Los huevos se hacían uno a uno con un molde prefabricado, lo que dificultaba mucho su elaboración masiva. Los colores estridentes fueron apareciendo con las grandes producciones de huevos, por los años 20 y 30 del siglo pasado.
Y se transformó en chocolate
Un elemento infalible en la Pascua es el tradicional Huevo de Chocolate, relleno con confites y algunas sorpresas que generalmente es un Juguete, sin embargo no siempre los huevos fueron de Chocolate, ni siquiera tuvieron confites o sorpresas. Regalar huevos decorados es una costumbre que se originó en Europa y Medio Oriente antes del cristianismo. En el antiguo Egipto y en Persia los amigos intercambiaban huevos decorados cuando comenzaba la Primavera, como símbolo del renacer de la naturaleza. En Roma las mujeres embarazadas cargaban con un huevo porque se creía que con él podrían conocer el sexo del niño al nacer. Como la Primavera Europea prácticamente coincide con la Pascua, el huevo pasó a ser el signo del renacer de Cristo; la resurrección. Y ya en la Edad Media se universalizó el uso de los huevos de pascua con este sentido. En algunos países europeos, los huevos se decoran el Jueves Santo y se rompen el Domingo. La cáscara representa la tumba en la que Jesús estuvo sepultado, y es por eso que el huevo se quiebra el domingo de Pascua, pues Cristo resucitó y salió de su sepulcro. También existe un juego donde se hacen rodar los huevos por el pasto tratando de no romperlos y está relacionado con rodar la piedra que cubría la tumba de Jesucristo.
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Thursday, February 09, 2006 6:10 AM
La primera carretera europea
Los nobles y reyes de los pequeños reinos cristianos de la península ibérica favorecieron el desarrollo de la ruta de peregrinación a Santiago, que se convirtió en el cordón umbilical con el resto de la Europa cristiana
La primera carretera europea
Tras el descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago en Santiago de Compostela a principios del siglo IX, el lugar se transforma en destino de peregrinación para millones de europeos. Los nobles y reyes de los pequeños reinos cristianos de la península ibérica favorecieron el desarrollo de la ruta de peregrinación, que se convirtió en el cordón umbilical con el resto de la Europa cristiana. La marea de peregrinos era tal, que algunos años superaban en número a la población de las principales ciudades del Camino.
A principios del siglo XI, Sancho el Mayor de Navarra y Alfonso VI de León deciden que el trazado del Camino discurra más al sur, cambiándolo al que se recorre actualmente, para reconquistar y repoblar la tierra de nadie que iba quedando entre los reinos cristianos y los musulmanes, estos últimos en pleno retroceso. El nuevo Camino, además de ruta de peregrinación, se convierte en torrente de cultura, arte, comercio y repobladores, que llegan de todo Europa. A partir del siglo XVI, las guerras de religión y el desinterés llevan al olvido a la ruta jacobea. Algunos años, los peregrinos se pueden contar con los dedos de las manos. A partir de los años setenta del siglo XX, comienza un resurgir del Camino, gracias a un nuevo interés de las administraciones, las visitas del Papa a Santiago en los años ochenta y el renovado esfuerzo de la Iglesia, el desarrollo de múltiples asociaciones y cofradías y la declaración de Patrimonio de la Humanidad. El año 2003 llegaron a Santiago más de setenta mil peregrinos de un centenar de países a pie, en bicicleta o a caballo. En el 2004 se calcula que lleguen más de ciento cincuenta mil, además de todos los que acudan en vehículo. (jacobeo.net)
“Yo, Obispo de Roma y pastor de la Iglesia universal desde Santiago te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte, sé tu misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual en un clima lleno de respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades”. Juan Pablo II, Santiago de Compostela, 1982.
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Saturday, February 11, 2006 5:19 PM
Las curaciones del capellán
La Nueva España
El Arzobispo acompañó al sacerdote José María de Paz, que lleva 28 años en el Hospital de Jove, en su visita a veinte enfermos ingresados
A. RUBIERA
«Nuestra presencia también aporta curación cuando hablamos en sentido pleno. A veces no sólo hay que tratar lo físico, sino que también es importante llegar a lo profundo del corazón del hombre». Carlos Osoro, arzobispo de Oviedo, adelantó ayer en el Hospital de Jove la celebración de la jornada mundial del enfermo y se dejó guiar, por los pasillos del hospital gijonés, que acumula doscientos años de historia, por el sacerdote José María de Paz.
De Paz, el capellán más veterano de los centros sanitarios asturianos, lleva 28 años dedicado a los pacientes del Hospital de Jove. Por eso, ayer estaba encantado de la presencia en su casa del máximo representante de la Iglesia en Asturias. La comitiva la completaba Arturo García, director del Secretariado de Pastoral Sanitaria y, a su vez, uno de los capellanes del Hospital Universitario Central de Asturias. Los tres recorrieron una veintena de habitaciones del centro sanitario para ofrecer unas palabras de aliento a los enfermos en ellas ingresados, y a sus familiares. A todos les dejaron, en recuerdo, un rosario. Tras los encuentros privados, los sacerdotes oficiaron una misa en la capilla del hospital.
«La atención a los enfermos fue una predilección de Jesucristo y por eso también es prioritario para todos nosotros. El año pasado fuimos al Hospital de Jarrio con motivo del "Día del enfermo", y este año hemos querido acercanos hasta este hospital», explicó Carlos Osoro, para quien «la cercanía de la Iglesia al enfermo es importante, pero más lo es la capacidad de curación en lo más hondo del ser humano», reiteró el Arzobispo. De lo que puede aportar la Iglesia al pie de la cama de los enfermos, monseñor Osoro mencionó una retahíla de argumentos: «Sentido de la vida, compañía, aliento, comprensiónÉ». Tuvo palabras de recuerdo para la madre Teresa de Calcuta y su opción por los «tirados», y valoró como posible que sea en la enfermedad cuando más reviven los cristianos su fe: «Es cierto que cuando uno ve los límites de la experiencia humana, uno se hace planteamientos y preguntas que siempre son necesarias. Es entonces cuando se agradece la cercanía de la Iglesia».
Esa cercanía la aporta a diario José María de Paz. El sacerdote reconocía que su larga presencia en Jove y su dedicación de casi treinta años están llenas «de momentos gratos, pero también de momentos de tensión por la problemática de cada día», que, por mucho que se repita, para la familia implicada es única. El veterano sacerdote, sin embargo, destacó «la satisfacción que da que los enfermos siempre agradecen el acompañamiento humano», dijo. De ahí que Osoro señalara a sus capellanes, De Paz y Arturo García, para asegurar que «ellos también curan».
Bogs.Ya.com
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Saturday, February 11, 2006 5:22 PM
Mofas sacrílegas
La Nueva España
FIDEL GARCÍA MARTÍNEZ
Hace años que la Iglesia Católica en sus fieles, pastores e instituciones, es objeto de mofas e irreverencias continuadas y persistentes. Cuando alguien osa con razones, no con insultos, protestar para tales desafueros y provocaciones se le condena a la hoguera de la intransigencia y nombre de la libertad de expresión; los mismos que lo insultan lo acusan de no respetar la libertad de expresión que sólo vale para los que se mofan de los santos y no para los que los defienden. No hace falta nada más que contemplar ciertos espectáculos televisivos o leer cierta prensa para poder observar como lo más sagrado es profanado, blasfemado e incluso satanizado.
Los recientes acontecimientos de las caricaturas han provocado reacciones tan sospechosas como interesadas, porque los mismos que se mofan continuamente de los católicos elevan el grito pidiendo respeto para las creencias religiosas de casi todos, entre los que no se incluyen los fieles de la Iglesia católica. Los católicos saben que no pueden recurrir a la violencia ni moral ni física para defenderse de los ataques y de las calumnias, pero también saben por experiencia que hasta pueden ser asesinados y encarcelados y marginados para defenderse de acusaciones tan injustas como intolerantes. La Iglesia es partidaria, aunque le asesinan a sus sacerdotes, del diálogo interreligioso y no de la confrontación, porque la violencia y matar en nombre de presuntas ideas religiosas no dejan de ser algo perverso, que sólo puede traer más terror y más muerte. Todo lo contrario de la esencia del mensaje del Evangelio como ha escrito brillantemente Benedicto XVI en su memorable encíclica «Dios es Amor».
Fidel García Martínez es graduado en Teología.
agencia-jai Sábado, 11 Febrero 2006
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Saturday, February 11, 2006 5:24 PM
«En las misiones queríamos hacer hombres justos para que huyeran de las guerras»
La Nueva España
«Si además de sacerdote fuera médico, no habría vuelto de África»
Nació en Mieres en 1935. Se ordenó sacerdote en 1960 y fue enviado a Villalegre como coadjutor. Le destinaron al Seminario de Oviedo, en el que permaneció hasta 1970, entonces decidió marchar a las misiones diocesanas de Burundi. En 1980 regresó a Asturias y dirigió la parroquia de Versalles. Volvió a África y en 1994 recogió el «Príncipe de Asturias» de Comunicación y Humanidades. Hoy es capellán en Mieres.
Saúl FERNÁNDEZ
Ángel Eladio González Quintana, «Yayo», ofreció ayer una charla en la iglesia parroquial de Santo Tomás de Cantorbery, en Sabugo. Este sacerdote ha sido misionero en Burundi durante quince años. Dirigió también la parroquia de Versalles en los años ochenta. En la actualidad es capellán en el Hospital Álvarez-Buylla de Mieres, su concejo de nacimiento.
-¿Cómo decidió usted ser misionero?
-Era en 1970 profesor de Literatura e Historia en el Seminario de Oviedo, llevaba diez años dando clase. Leí en LA NUEVA ESPAÑA la noticia de que un arzobispo africano había llegado a Asturias en busca de curas para su diócesis en Burundi. Entonces no teníamos casa sacerdotal y el arzobispo se alojó en el Seminario. A la mañana siguiente, le encontramos desayunando en el comedor, fue una sorpresa. Fernando Fueyo y yo le dijimos que queríamos ir y pensó que era una broma. Solicitamos permiso a don Gabino Díaz Merchán, lo pensamos y a los pocos meses ya estábamos en Burundi.
-¿Cuánto tiempo estuvo en ese país?
-En dos tramos, como quince años. De 1970 a 1980, cuando me incorporé a la parroquia de Versalles, y otra vez de 1990 a 1996, cuando regresé de allí definitivamente.
-¿Cuál es el trabajo de un misionero?
-Nos destinaron a la misión de Ntita, en la provincia de Gitega, a 150 kilómetros de la capital, Bujumbura. Cuando llegamos allá había 40 kilómetros de asfalto en todo el país. En la provincia sólo había tres coches: dos de los misioneros y el tercero del Alcalde. Es decir, que teníamos muchas cosas que hacer: construir escuelas, hospitales, un campo de fútbol... Trabajos de albañilería, enseñanza.
-Pero también eran ustedes sacerdotes...
-Y rezábamos, claro, pero no sólo eso. Queríamos hacer hombres justos para que huyeran de las guerras.
-¿Cómo fue su llegada a Burundi?
-Difícil. Lo primero fue aprender el idioma, como niños, tomando apuntes, conjugando verbos. A los dos años ya nos podíamos defender. En Burundi se habla kirundi y francés. Hay zonas también donde se habla kisuahili, un idioma que se extiende por todo el centro de África. Fue muy duro. Las personas más ricas se movían en bicicleta. Ha mejorado algo: reciben ayuda de la UE, me han dicho que la guerra ha terminado después de tantos años. Ahora un albañil cobra un euro al día, ya ve.
-¿Por qué regresó esta primera vez?
-Porque ése era nuestro compromiso con la diócesis de Oviedo: había que regresar, reciclarse, no olvidar las raíces de uno.
-Y llegó a Avilés.
-A Versalles. Guardo gratos recuerdos de entonces. Tengo cantidad de amigos de aquella época. Era una parroquia joven, cercana, para mí eso es Versalles.
-¿Y por qué otra vez Burundi?
-Por la falta de sacerdotes, ése era un problema entonces y ahora. Asturias tiene misioneros en Ecuador y Benin.
-Recogió en 1994 el «Príncipe de Asturias» de Comunicación y Humanidades.
-Una monja y yo representamos a un centenar de misioneros de Ruanda y Burundi. Por un día nos llamaron excelentísimos señores. Quedamos anonadados. Los cinco millones del premio los llevamos a África, a nuestras parroquias.
-¿Repetiría su experiencia en África?
-Sin duda. Si además de sacerdote fuera médico no hubiera vuelto. No quitaría ni una cosa ni la otra. Hay que recordar que en Burundi hay un solo médico por cada
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Saturday, February 11, 2006 7:02 PM
Autor: P. Fintan Kelley | Fuente: Catholic.net
La verdadera "Madre de Jesús"
María nos enseña el camino de la verdadera felicidad porque ella es feliz.
La verdadera "Madre de Jesús"
Un día los judíos le dijeron a Jesús que su madre y sus "hermanos" querían verlo. Él respondió que su madre y sus "hermanos" son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica.
En otra ocasión (Mt 7, 24-25) dijo que aquellos que escuchan su palabra y la ponen en práctica son como aquellas personas que construyen su casa sobre roca. Cuando sopla el viento y llegan las inundaciones esa casa se queda de pie porque está construida sobre buenos cimientos. Nos da a entender que la manera de resistir con elegancia los ataques del mundo contra nuestra vida cristiana es ser auténticos, vivir a fondo el Evangelio. Así el cristiano siempre debe dar esa sensación de estabilidad en un mundo donde reina el relativismo moral.
La imagen que dio María a sus contemporáneos fue probablemente de seguridad. Era una mujer segura de sí misma. En ella no había los titubeos que se encuentran en muchos seres humanos. Caminaba con seguridad por la vida convencida de que ella conocía la palabra o voluntad de Dios y con la serenidad que da la conciencia de estar haciendo en cada momento lo que Dios quería de ella.
En esto María nos desvela uno de los misterios más grandes de la humanidad, uno de los problemas que cada ser humano tiene que resolver: ¿dónde está la verdadera felicidad? Este tema aparece en las grandes obras clásicas grecorromanas, en la literatura de todos los tiempos, y en los escritos “proféticos" del hombre moderno que se plasman en las canciones de la música popular. De una u otra manera aparece el tema de la felicidad. Sin embargo, una cosa es que se trate el tema, pero otra es que encuentre donde está la verdadera felicidad.
María nos enseña el camino de la verdadera felicidad porque ella es feliz. De nada nos serviría una Virgen María, gigante en todas las virtudes, si ella no fuese la persona más feliz del mundo.
En ella la felicidad brota de su coherencia de vida que le permite estar bien con su conciencia. Es la virgen feliz porque es la virgen serena, y es la virgen serena porque es la virgen coherente.
¡Qué lejos de la felicidad están muchos de nuestros contemporáneos! Muchos llevan la huella de la infelicidad impresa en sus rostros. Los medios de comunicación, que hasta cierto punto son el espejo que refleja el alma del hombre moderno, nos dan esta imagen del hombre: un rostro perturbado por tantas angustias.
@Nessuna@
Thursday, February 16, 2006 8:51 AM
rupos de Origen Judeo-Cristiano
Grupos de Origen Cristiano, para-cristianos, Cristianos Marginales, de Origen Judío, de tipo satanista
Consideramos bajo de la denominación Grupos de Origen Judeo-Cristiano a aquellos que tienen sus raices claramente en la cultura judío-cristiana de Europa y América.
¿Por qué judeo-cristiano y no dos grupos separados? Pues porque el judaísmo y cristianismo son dos realidades íntima e indivisiblemente unidas por doctrina, historia, entorno geográfico, etc. De hecho, muchos grupos que tienen como origen inmediato una iglesia cristiana presentan en su doctrina a aspectos del judaísmo anteriormente dejados de lado por los cristianos, como es el caso -por ejemplo- del regreso a la observancia del sábado por parte de los adventistas.
Adicionalmente, este conjunto de grupos tiene en común el concepto de iglesia o comunidad como estructura socio-religiosa. Esto hace que inmediatamente definan quién pertenece a la iglesia o comunidad y quien, y se incorporen los conceptos de comunión y ex-comunión. Este es un concepto sociológico central en el judeo-cristianismo occidental, que está ausente en la gran mayoría de las religiones orientales y paganas, haciendo de esta forma más clara -en principio- la determinación de quién pertenece a un determinado grupo, y quién no.
Otro elemento común a todos estos grupos es el reconocimiento de al menos una cierta autoridad al texto bíblico, si bien muchos de estos "complementan" el texto bíblico con otras revelaciones o interpretaciones de su propia consecha.
Grupos de Origen Cristiano
Denomino Grupos de Origen Cristiano a aquellos que declaran explícitamente su fe en Jesucristo verdadero Dios, tan Dios como el Padre. Se trata generalmente de escisiones de las grandes iglesias cristianas (catolicismo y protestantismo) que se separan a partir de divergencias de orden disciplinar entre los católicos, y de orden de énfasis en la predicación entre los protestantes.
Si bien se trata de grupos que tienen comportamientos y actitudes de tipo sectario, mantienen en esencia el núcleo de la fe cristiana aunque en general teñido por la visión particular de su fundador o grupo dirigente.
En el caso de grupos surgidos de iglesias protestantes muchas veces es difícil para el lego distinguir estos grupos de las legítimas iglesias surgidas del núcleo de la Reforma, sobre todo en países de tradición católica en los que no se conoce con tanta profundidad la estructura del árbol eclesial reformado. En estos casos se puede apelar a revisar si el grupo incurre en alguna de las 8 "aberracoines" que las iglesias protestantes detectan en estos grupos:
1. Tienen un conocimiento muy pobre de historia de la iglesia y de las categorías teológicas, consecuentemente las Escrituras son consideradas fuera de contexto y utilizadas descuidadamente para justificar sus propias opciones doctrinales.
2. Hay un control muy marcado por parte del líder o grupo de liderazgo, buscando una sumisión implícita o explícita de los miembros. Se argumenta que los líderes son los "voceros de Dios".
3. Los miembros son separados del "mundo" por una variedad de caminos con el argumento de que es necesario "protegerlos" de su influencia.
4. Los miembros son los pocos escogidos, no es posible encontrar la salvación fuera de los límites del grupo.
5. Uniformidad en su estilo de vida, que se manifiesta no sólo en las creencias sino también en el lenguaje, el modo de vestir y las condiciones de vida.
6. No se permite el disenso . Dado que los líderes son los profetas de Dios, los seguidores no pueden cuestionar ninguna de sus palabras.
7. El abandono del grupo es siempre extremadamente traumático. Incluso se maneja la amenaza con el castigo divino para aquellos que se alejan.
8. Las doctrinas y prácticas están sometidas a permanentes cambios y transiciones según las decisiones del grupo dirigente.
Grupos para-cristianos
Hay que dar consideración enteramente diferente al conjunto que denomino Grupos para-cristianos ya que si bien las iglesias cristianas tradicionales objetan seriamente su profesión de fe, estos grupos reivindican ser el auténtico cristianismo.
Estos grupos tienen su origen en alguna iglesia cristiana histórica, generalmente en una persona que ha sido educada en los principios religiosos y morales de alguna de esas iglesias históricas. Ahora bien, a partir de la fe en visiones y revelaciones particulares que generan un cuerpo de doctrina propio, se han apartado de su tronco histórico para seguir a su fundador y/o u grupo gobernante par aalejarse progresivamente, cada vez más, del tronco común cristiano, con el pretexto de la fidelidad al mensaje bíblico, aunque es en realidad fidelidad a las enseñanzas del líder.
En términos generales estos grupos han abandonado la fe en la Divinidad de Jesús afirmando en el mejor de los casos de modo genérico que "Jesús es el hijo de Dios", no propiamente Dios. Esta ambigüedad del lenguaje es siempre un motivo de confusión y de largas discusiones sin conclusión clara ya que todos estos grupos sostienen fervientemente su profesión de cristianos pero se resisten a hacer una profesión expresa de fe cristiana. Más aún, cuando se ahonda en su doctrina se encuentran afirmaciones tales como la de los Testigos de Jehová: que Jesús es el Arcángel San Miguel transcorporalizado. Esto corrobora que no pueden ser considerados cristianos, ya que no sostienen la divinidad de Jesús de Nazareth.
Grupos de Cristianos Marginales
Los que llamamos Grupos de Cristianos Marginales son grupos, movimientos, congregaciones de fieles que van surgiendo en la periferia de las comunidades eclesiales de las iglesias históricas y que en muchos casos no llegan a conformar formalmente una secta. Conviene en este punto repasar los criterios distintivos que permiten establecer que nos encontramos ante una secta propiamente tal, y no solo ante un grupo de características sectarias.
En la mayoría de los casos, estos grupos no llegan nunca a constituir formalmente una secta ya que su deseo explícito es mantenerse dentro de la comunión de una iglesia histórica. No quieren romper la comunión sino que reivindican ser los bastiones de la ortodoxia doctrinal o ritual. En términos generales, el énfasis de su predicación está puesto en una práctica ritual, un aspecto disciplinario o algún punto doctrinal considerado secundario en ese momento por las iglesias históricas. El liderazgo se centra en la predicación y desarrollo de ese punto, y tiende a establecer distancia respecto de la jerarquía de la iglesia de origen, aunque sin llegar a la ruptura ya que esto alejaría a los fieles en su primera etapa.
Un claro ejemplo de este tipo de agrupaciones lo constituye la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, la que de la mano de Mons. Marcel Lefebvre se separó de la Iglesia Católica. Muchos de estos grupos nunca llegan a constituírse propiamente en sectas, sin embargo no por eso dejan de ser fuertemente nocivos a nivel social para la iglesia en la que pretenden estar insertos, y para sus miembros a nivel espíritual, psicológico y muchas veces físico.
Grupos de Origen Judío
Cuando me referiero a Grupos de Origen Judío no me estoy refiriendo a las diferentes escuelas de interpretación de la Torah que conviven aún hoy en el seno de la comunidad judía. Estos grupos, si bien son diferentes y muchas veces han sido denominados "sectas" para hacer referencia a las fuertes divisiones internas que provocan, se mantienen dentro de la comunidad orgánica judía y aceptan a sus representantes, por lo que modernamente quizás les cupiera mejor denominación de "escuelas".
Muy por el contrario, con la denominación de Grupos de Origen Judío estoy aludiendo específicamente a movimientos muy semejantes al de los Cristianos Marginales, que nacen en el seno de la comunidad judía pero que por decisión propia o del Colegio Rabínico tienden o son puestos efectivamente al margen de la comunidad de fe y vida judía.
Contemporáneamente estamos asistiendo al surgimiento de varios grupos de este tipo que se asientan en diversos aspectos de la interpretación judía de las Escrituras o en un énfasis nuevo en prácticas tradicionales de la comunidad.
Un lugar especial hay que reservar a todo el movimiento cabalístico que por un lado está tendiendo a estabilizarse como grupos con identidad propia, a la vez que penetra en sectores sociales sensibles a planteos de tipo esotérico. Este será un sector cuya evolución habrá que observar con detenimiento en los años por venir. Pero no hay que minimizar, los grupos de origen judío no son solamente aquellos que ponen un énfasis desmedido en el estudio de la Cábala.
Grupos de tipo satanista
Finalmente, puede llamar la atención de que incluya en este conjunto a los Grupos de tipo satanista.
Ocurre que el Satanismo contemporáneo es un producto cultural que solo encuentra sentidoi en un contexto judeo-cristiano. Los movimientos satanistas son una forma de respuesta o rebelión al orden político, social, económico y religioso establecido en la sociedad occidental. Y esa sociedad es la sociedad judeo-cristiana.
En este sentido, los movimientos propiamente satanistas (no confundir satanismo con brujería) han de ser comprendidos en el mismo contexto doctrinal, social y cultural que las sectas claramente cristianas. Si bien en cuanto formas de rebelión están marcadas por el rechazo de todo lo cristiano, ese rechazo es expresado con las mismas estructuras conceptuales, rituales y dogmáticas del cristianismo. Paganismo y satanismo no son sinónimos, son estructuras religiosas (conceptuales, dogmáticas y rituales) absolutamente diferentes.
Autor: Oscar Gerometta
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Thursday, February 16, 2006 9:05 AM
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: “Si quieres, puedes limpiarme”. Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero: queda limpio” (Mc 1, 40-41)
En este Domingo en el que la Iglesia celebra una de sus campañas fuertes y tradicionales, la Campaña de Manos Unidas contra el hambre en el mundo, la liturgia dominical nos ofrece el pasaje de la curación de un leproso, declarado impuro para los judíos, a quien devuelve la salud y la dignidad. Sorprende, además, que Jesús le recomiende que “para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mando Moisés”. Jesús no viene a abolir la ley sino a darle su verdadero cumplimiento.
Aunque tristemente sigue existiendo hoy, la lepra es una de esas enfermedades que la ciencia y los avances científicos casi ha sido capaces de erradicar. Pero en el pasaje del evangelio de Marcos el tipo de enfermedad casi es lo de menos aunque en aquella época ser leproso llevaba consigo tener que vivir apartado de la comunidad y no poder relacionarse con normalidad con el resto de los conciudadanos.
Lo que realmente llama la atención en el diálogo entre el leproso y Jesús es el encuentro de dos voluntades. El leproso reconoce en Jesucristo al Salvador, a aquel que puede curarle de su enfermedad y acude a Él con humildad. Y Jesucristo, por su parte, se muestra dispuesto a curarle.
Desde el gran amor que Dios nos tiene, a pesar de todas nuestras miserias, ¡cómo no iba Jesús a querer sanarle!, ¡cómo no va a querer sanarnos a cada uno de nosotros!. Lo difícil no es que Jesús nos sane sino que nosotros le reconozcamos como Aquel que puede curarnos definitivamente y darnos la salvación.
Creemos, con mucha frecuencia, que nos bastamos a nosotros mismos, que la ciencia y la capacidad de la razón pueden dar explicación y solución a todo y dejamos muy poco espacio a la intervención de Jesucristo cuando, paradójicamente, es la única que realmente puede salvarnos.
Jesucristo quiere curar esa lepra especial que carcome con su impureza nuestro espíritu, que nos vuelve egoístas, violentos, indiferentes, tibios... pero la pregunta es ¿queremos nosotros que sea Jesucristo quien nos cure y nos limpie?
“Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos” (Ez 36, 25-27)
agencia-jai Domingo, 12 Febrero 2006 09:20 Enlace Permanente Comentarios
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Friday, February 17, 2006 10:45 PM
”Deus caritas est” y el laico: una contribución de don Nicola Bux.
17 de Febrero (Agencia Fides) - Contribución de don Nicola Bux, docente de la Facultad Teológica pullesa, Vicedirector del Instituto Ecuménico de Bari y Consultor de diversos Dicasterios Vaticanos, sobre la Encíclica del Papa Benedicto XVI "Deus caritas est"
.
"Hace unos cuarenta años Hans Urs von Balthasar daba a la prensa Cordula oder der Ernstfall, en el que describía en antelación el nacimiento de un sistema que, de oriente a occidente, habría constituido un apoyo de la autocrítica de la razón a la propia perfección y el carácter absoluto de la libertad: "En la edad media los dos enunciados habrían sido de modo absoluto una contradicción, porque o el ser, que puede medir la propia razón como finita, participa de algún modo de la razón y de la verdad infinita, y por tanto puede tener en la propia libertad un principio de infinidad o bien el ser, que declara seriamente que la razón también es finita, debería también admitir (la razón y la voluntad siendo dos aspectos correlativos del mismo espíritu) la perfección de la libertad"(p 61-62). El gran teólogo, exponía luego, las cuatro tesis sobre las que apoyaba el sistema: la esencia que se convierte en la función de la existencia que se proyecta libremente; la libertad que existe sólo como inter subjetiva; el cosmos que especulativamente puede ser sólo imaginado como la autocomunicación de la libertad; por último, ya que todo el ser está encerrado en el círculo entre idea y realidad, un Dios fuera de este círculo es superfluo. De todo ello se extraía la consecuencia de que el sistema "puede ser ahora manipulado experimentalmente sin peligro" (p 65).
Esas tesis han hecho desenvolver el sistema en la forma de la "dictadura del relativismo”, como denunciaba Joseph Ratzinger precisamente en la apertura del Cónclave. Por la verdad en 1998 Juan Pablo II publicaba la Encíclica ”Fides et ratio” en la que indicaba como "La filosofía moderna, dejando de orientar su investigación sobre el ser, ha concentrado la propia búsqueda sobre el conocimiento humano. En lugar de apoyarse sobre la capacidad que tiene el hombre para conocer la verdad, ha preferido destacar sus límites y condicionamientos. Ello ha derivado en varias formas de agnosticismo y de relativismo, que han llevado la investigación filosófica a perderse en las arenas movedizas de un escepticismo general. Recientemente han adquirido cierto relieve diversas doctrinas que tienden a infravalorar incluso las verdades que el hombre estaba seguro de haber alcanzado. La legítima pluralidad de posiciones ha dado paso a un pluralismo indiferenciado, basado en el convencimiento de que todas las posiciones son igualmente válidas. Este es uno de los síntomas más difundidos de la desconfianza en la verdad que es posible encontrar en el contexto actual" (FR 5).
Se reaccionó desde diversas partes de modo resentido y a veces escandalizado, un poco ocurrió con las últimas intervenciones del Cardenal Ratzinger; se ha hablado de ofensiva clerical hacia los laicos, los cuales estarían a la defensiva. El hecho es que en la "ofensiva" han participado también creyentes y no creyentes en Italia y fuera de Italia. Por tanto, es comprensible que el profesor Giulio Giorello publicase un panfleto De ninguna iglesia. La libertad del laico. Raffaello Cortina Editor, Milán 2005, en el que invita a los laicos a pasar al contraataque. ¿Qué laicos? Algún comentador ha avanzado la idea de que el laico debería tratar de redefinir su identidad.
¿Cosa ardua? Si abordamos el término en sentido amplio, el reciente Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, en la respuesta a la pregunta: ¿Qué es lo que prohíbe Dios cuando manda: "No adorarás a otros dioses? (art. 465) permite entrever algunos tipos: laico es el politeísta o el idólatra, que diviniza una criatura, el poder, el dinero, hasta el demonio.
Es el supersticioso, que practica la adivinación, la magia, la brujería y el espiritismo. Es el irreligioso, que tienta a Dios o profana lo sagrado o incluso vende y adquiere las realidades espirituales. Es el ateísta que rechaza la existencia de Dios, a menudo basándose en una falsa concepción de la autonomía humana. ¿será este el laicista? - o es por fin el agnóstico, par quien no se puede saber nada de Dios, y que comprende el indiferentismo y el ateísmo práctico. He aquí algunos tipos de laicos a caballo, digamos, entre lo sagrado y lo profano, entre religión y filosofía. Ya, porque la figura del laico se vea desde donde se vea, está mezclada un poco por todo el mundo como en la Iglesia. Se puede decir que el hombre nace laico. Con razón alguien ha preguntado a Giorello: ¿basta la filosofía? (Filippo La Porta, Caro Giorello, la filosofía non basta, Corriere della Sera 26 de julio de 2005, p 35). Ya porque 'el amor a la sofia' debería llevar antes o después a buscarla: pero, ¿qué sucede cuándo se encuentra allí a Dios? ¿No es en ese entonces cuando el laico 'habita en lo sagrado?' Juan Pablo II demostró en ”Fides et ratio” la casi ineluctabilidad del encuentro entre fe y razón, porque sea la una como la otra mueve y llega a la única verdad; cuando se niega esto nace una figura anómala: el laico relativista! . O también cuando se afirma que las verdades son muchas. ¿Pero como sería? Por el principio de no contradicción ¿no terminarían por aniquilarse la una a la otra? Si luego se reconoce que el hombre es falible, haciendo precisamente de este asunto un presupuesto científico, entonces debería dudar humildemente de que el relativismo no sea una equivalencia de valores sino una competencia, también sin querer imponerlo. Pero nadie venga a decir que la competencia no implica un sentimiento de superioridad: de otro modo como concurriría.
Toda visión de la vida implica ser considerada 'absoluta' y capaz de salvar. La absolutidad del cristianismo - pero a su modo también de otras religiones - es precisamente en la idea y en la persona del salvador. ¿Por qué pues alarmarse? Admitir la falibilidad del hombre significa remontarse al Génesis; el pluralismo no es modernidad, si acaso de la contemporaneidad; quizá la tolerancia es moderna, pero a su tiempo han sido un poco tolerantes todas las religiones, de otro modo no habrían sobrevivido.
Por tanto, en lugar de hacer un catecismo laico y definirse en negativo, sería mejor admitir que el hombre es un ser que por su naturaleza tiende al cambio: de ideas, de religión, de opciones. No se puede negar esta evidencia. ¿No es la vida un drama? La equivalencia de los valores lleva a ser nihilista, conduce a la indiferencia y a la inmoralidad, al homicidio y al suicidio. Puede evitar todo esto precisamente el mandamiento "no tendrás otro Dios."
No queda sino entender quien es el laico: una tentativa, a la luz de la Encíclica ”Deus caritas est”, de 'atravesar' las opiniones en circulación con el deseo de señalarles modestamente a aquellos clérigos impacientes de entremeterse en las cosas del mundo, algunos aporie: quizás podrían mejor discernir si están ayudando - como debería ser - al laicado que obra por "eclesializar" el mundo, en el sentido más etimológico y patrístico dado por Balthasar, o bien si están ayudando, a lo mejor sin saberlo, al laicismo que tolera a laicos y clérigos interesados sólo del espíritu, por tanto funcionales a la "disolución neumática de la Iglesia", como ha dicho Juliano Ferrara
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Friday, February 17, 2006 10:46 PM
La experiencia misma del hombre, en la raíz de la filosofía de Karol Wojtyla.
17 de Febrero (www.ZENIT.org) - MADRID, ESPAÑA. Con un recorrido por las raíces del pensamiento de Karol Wojtyla hasta evidenciar las fuentes de su filosofía personalista se abrió el jueves en Madrid un Congreso Internacional sobre este aspecto de quien fue Juan Pablo II.
Hasta el sábado, por iniciativa de la "Asociación Española de Personalismo" (AEP), esta reflexión-homenaje --convocada bajo el título "La filosofía personalista de Karol Wojtyla"-- busca colmar una laguna intelectual por la falta de estudio sobre el pensamiento filosófico del Papa Polaco.
Jaroslaw Merecki –uno de los principales miembros de la Cátedra Wojtyla de la Universidad Lateranense de Roma— sintetizó en la apertura del Congreso Internacional, en la tarde del jueves, que "la experiencia, fuente primera de la filosofía del hombre, y el encuentro con la fenomenología son las fuentes de la filosofía del Karol Wojtyla".
Estrechamente relacionado con discípulos directos y amigos de Wojtyla, Merecki recalcó que la fuente principal de este pensador polaco "no es el pensamiento de uno u otro filósofo, sino la misma experiencia del hombre".
Así, "la antropología filosófica de Karol Wojtyla es una antropología radicalmente empírica", aclaró en su intervención en este encuentro internacional que acoge la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.
Siguiendo a Wojtyla, explicó cómo "la experiencia de cualquier cosa situada fuera del hombre está siempre asociada a la experiencia de sí mismo", pues "el hombre no experimenta nada exterior sin experimentarse de alguna manera a sí mismo".
"En la filosofía moderna --aclaró Merecki-- este hecho ha conducido con frecuencia a la negación de la autonomía de la realidad exterior, es decir, al idealismo filosófico. Si Wojtyla no cae en la trampa del idealismo, se debe precisamente a que permanece hasta el fondo fiel a la experiencia, en la que el horizonte del ser tiene siempre prioridad sobre el horizonte de la conciencia".
Avanzó en su intervención hacia otra fuente del pensamiento de Wojtyla, la fenomenología, para la cual "todo lo que se expresa corpóreamente es objeto de experiencia. Así existe no sólo la experiencia sensible, sino también la experiencia estética, moral o religiosa".
En este campo Wojtyla elaboró un proyecto positivo de ética a partir de su debate con Max Scheler, cuyo juicio "no es totalmente negativo", apuntó Jaroslaw Merecki.
"Wojtyla está totalmente de acuerdo con el postulado fundamental de Scheler, según el cual la ética debe partir de la experiencia --aclaró--. El defecto primordial de Scheler consiste en no haber agotado todos los recursos del método fenomenológico a la hora de analizar la experiencia moral".
En el itinerario hacia la metafísica de la persona, "para Wojtyla --precisó Merecki-- el problema del hombre constituye el punto de partida para recuperar la metafísica clásica, vista precisamente a partir del hombre, es decir, retomando la instancia de la filosofía moderna y reintegrándola en el marco de la metafísica clásica".
"La única manera adecuada para Wojtyla de afrontar el problema del hombre es plantear la pregunta radical sobre el ser que encuentra en su explicación última en el carácter Absoluto del Ser", subrayó.
Presidente y fundador de la AEP, Juan Manuel Burgos prosiguió en la apertura del Congreso constatando en Karol Wojtyla "un pensador personalista ontológico de filiación tomista y fenomenológica".
Y es que, como se ha podido apreciar, el sistema que emplea Wojtyla es "un personalismo procedente e integrado en una fenomenología realista"; de hecho, "todo su pensamiento --y, en particular, el que ofrece en su obra “Persona y acción”, su obra principal-- gira en torno a la persona", explicó.
"Para que una filosofía pueda considerarse personalista --puntualizó-- debe estructurarse globalmente en torno a la noción de persona o, dicho de otro modo, ésta debe ser la noción esencial en toda su arquitectura antropológica".
"Su carácter novedoso –expresó Burgos-- se encuentra en las siguientes tesis: la insalvable distinción entre personas y cosas y la necesidad de analizar a las personas con conceptos específicos propios; la importancia radical de la afectividad y de la relación interpersonal; la primacía absoluta de los valores morales y religiosos; la importancia de la corporeidad y del tratamiento de la persona como varón y mujer; el personalismo comunitario; la concepción de la filosofía como medio de interacción con la realidad y una concepción no estrictamente negativa de la modernidad filosófica".
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Tuesday, February 28, 2006 6:50 AM
La sucesión Apostólica
La misión de los apóstoles continúa con la Institución de la Sucesión Apostólica hasta nuestros días
Con la expresión sucesión apostólica se indica en teología que los Apóstoles no constituyen en la historia de la Iglesia una figura o institución aislada, propia de la primera época del cristianismo, sino que, por voluntad de Cristo, estaban destinados a tener sucesores: los obispos, sucesores de los Apóstoles y el Romano Pontífice, sucesor de S. Pedro.
Precisando más el concepto, podemos añadir lo siguiente. Hay en los Apóstoles algo único e irrepetible: el haber convivido con Cristo durante su vida terrena y haber sido testigos de su Resurrección -o al menos esto último, como en S. Pablo-, y haber sido constituidos, por consiguiente, en primer eslabón que, contando con una especialísima asistencia del Espíritu Santo, transmite la Revelación a la comunidad cristiana.
Nada impide, en cambio, que la misión confiada a los Apóstoles pueda ser transmitida a otras personas que les sucedan; más aún, en esa misión está implícita su transmisión. Esas personas, obviamente, no serán Apóstoles, en el sentido preciso que el término tiene en el Nuevo Testamento, sino sucesores de los Apóstoles. Al hablar de sucesión apostólica se alude a la pervivencia del poder de predicar y de administrar los sacramentos y del poder disciplinar dentro de la Iglesia, pero no a la pervivencia de los Apóstoles en cuanto tales.
La idea de sucesión apostólica implica, pues, en primer lugar, la pervivencia de una misión. Pero indica algo más: que esa misión pervive a través de una transmisión realizada de persona a persona, de modo que cabe trazar una línea histórica que une a la Iglesia actual con la apostólica.
La Iglesia es por eso apostólica no sólo porque en ella pervive la doctrina y la praxis de los Apóstoles, sino por una apostolicidad de sucesión, es decir, porque se ha dado -como consecuencia de la voluntad fundacional de Cristo y de la asistencia del Espíritu Santo- una ininterrumpida sucesión de pastores y maestros. El tema de la sucesión apostólica se relaciona así muy estrechamente con el del sacramento del Orden y con el de la estructura sacramental de la Iglesia.
La sucesión apostólica se puede desglosar en dos partes: la apostolicidad o envío por Cristo de los Apóstoles; y la sucesión de los Apóstoles o sucesión apostólica propiamente dicha.
El envío de los Apóstoles. Desarrollemos nuestro estudio a modo de glosa de un logion fundamental: «como me ha enviado el Padre, así os envío yo a vosotros» (lo 20,21), que sitúa a Cristo en el centro del enviar, con la certeza de una simetría -«como»- en sus dos polos. La afirmación de Cristo como mandante es expresada en los escritos neotestamentarios con el verbo griego apostollein o su sinónimo pompein.
En los Evangelios sinópticos el apostollein evoca el envío de Cristo por el Padre y el que Cristo hace de sus propios ministros. Del conjunto orgánico surgen fuertes asimilaciones: «El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió» (Mt 10,40; cfr. Le 10,16; y, en otro contexto, Le 9,48).
El Evangelio de S. Juan abunda en las mismas ideas, alternando pempo y apostello. Cristo es enviado (3,17,34; 4,34; 5,36-38; 6,57; 7,18,33; 8,26: etc.) y mandante (17,18; 21,20) en continuidad perfecta con el Padre (13,16,20), cuya presencia (8,29: «el que me envió, está conmigo») y mensaje (7,16: «mi doctrina no es mía, sino de Aquel que me envió») se dan en el mismo lugar. El mismo esquema se encuentra idéntico fuera de los Evangelios (Cristo enviado: Act 3,20; 26,36; 1 lo 4,9,14; Cristo mandante: Act 22,21; 26,17; 1 Cor 1,17; Rom 10,15), con la adición de un detalle muy significativo: no sólo Cristo, enviado del Padre, manda a los suyos; éstos, a su vez, enviados por Cristo, mandan nuevos representantes suyos: el conjunto de los Apóstoles a judas y Silas; a Pedro y a Juan; a Pablo y a Bernabé; por su parte, S. Pablo manda a Timoteo, Tito, Eraston, Tíquico, etc. Un detalle nos detiene de intentar ya una síntesis: el término Apóstol es claro, pero a la vez tiene en el N. T. una cierta indeterminación. Por una parte se restringe a los Doce o a quienes (cfr. Act 1,21-26), habiendo convivido con Cristo y siendo testigos de su Resurrección, son mandados a evangelizar el mundo entero. Sin embargo, se aplica también, e indiscutiblemente, a S. Pablo, que no convivió con el Señor. Por otra parte, entre los Doce y S. Pablo y otros (Silvano, Andrónico, Apolo) a quienes en el N. T. se les llama apóstoles, hay evidentemente gradación.
En la raíz de todo se encuentra el Apóstol por antonomasia que es Cristo, único enviado del Padre, exclusivo mensajero de la salud. En dependencia de Él sus enviados son Apóstoles en sentido fuerte, los ministros llamados a dar cuerpo a la acción apostólica de Cristo: todos ellos, y sólo ellos. Nada extraño tiene, por tanto, que el apostolado trascendente de Cristo se difracte en participaciones aparentemente dispersas (los Doce, S. Pablo) que, en realidad, son complementarias, como son complementarias las palabras de la Biblia, en que cristaliza la única Palabra del Padre. Cristo recurre a los Apóstoles por exigencias de su misión universal en el marco de la Encarnación, a fin de extender su palabra y su acción salvífica hasta el fin de los tiempos.
En relación a la sucesión de los Apóstoles, hay que decir que mientras el Apóstol Cristo es inmortal, sus Apóstoles, a los que envía en su nombre, son caducos. De ahí la necesidad de sus sucesores: Cristo no admite sucesión; los Apóstoles sí. Y así lo afirma el texto bíblico.
Los autores protestantes lo niegan y argumentan al respecto diciendo que la palabra sucesión (diadojé) no aparece en el N. T. Por lo que se refiere al vocablo es cierto, pues figura tan sólo en el libro de los Hechos (7,45 y 24,27) y en contextos que nada tienen que ver con nuestro tema preciso. Pero de la ausencia de la palabra no se deduce la de la idea. Más aún, es lógico que la palabra no aparezca en libros como los del N. T. que nos hablan de los Apóstoles en pleno servicio activo: si los hagiógrafos querían referirse al tema, es lógico que lo hicieran con otros registros, y así de hecho sucede. Reseñamos unos textos fundamentales.
El primero lo hallamos en 2 Tim 2,2, que desde el punto de vista literario sigue el modelo que antes llamábamos testamentario. Persuadido de la inminencia de la muerte, dicta el Apóstol a su discípulo Timoteo una serie de disposiciones preciosas que remedan el estilo de los testamentos sucesorios a que nos tienen acostumbrados los autores helenos. «Tú, pues, hijo mío, le dice, ten buen cuidado, confiado en la gracia de Cristo Jesús; y lo que de mi oíste ante muchos testigos, encomiéndalo a hombres fieles, capaces de enseñar a otros». El párrafo es completísimo: se destaca la serie continua de personajes alineados en cadena; se menciona el depósito doctrinal objeto de herencia; se habla del ritmo de transmisión vertido en la clásica modulación de tipo «recepción-tradición» y el todo se completa con la alusión a la capacidad de los candidatos.
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Tuesday, February 28, 2006 10:51 PM
El sufrimiento del martirio se plasma en un monumento en Kazajstán
KÖNIGSTEIN/PETROPAVLOVSKIY, lunes, 27 enero 2006 (ZENIT.org).- En la región de Karaganda (Kazajstán) se ha inaugurado un monumento en memoria de los mártires ucranianos del gulag.
El delegado apostólico de los greco-católicos en Kazajistán y Asia Central, el padre Vasyl Hovera, así lo confirmó hace diez días a la obra de Derecho Pontificio «Ayuda a la Iglesia Necesitada» (AIN).
El monumento, situado en el cementerio de Mamin del pueblo de Dolinka, simboliza el sufrimiento de muchas víctimas y, sobre todo, del beato Oleksiy Zarytskyi, uno de los 27 nuevos mártires beatificados por el Juan Pablo II el 27 de junio de 2001.
El citado mártir murió en el hospital de la prisión de Dolinka el 30 de octubre de 1963.
«Atendió de forma incansable no sólo a ucranianos y polacos, sino también a alemanes y rusos, rodeado de condiciones inhumanas», recordó el padre Hovera.
En 2001 se abrió una capilla dedicada al nuevo mártir Oleksiy Zarytskyi en la iglesia de la Protección de la Madre de Dios en Karaganda –una diócesis del tamaño de Italia--.
Independiente desde hace catorce años, la ex República soviética de unos 17 millones de habitantes, en su mayoría musulmanes y ortodoxos –en proporciones semejantes--, tiene unos 360 mil católicos.
En sus tierras las víctimas del régimen totalitario comunista fueron particularmente numerosas, pues Kazajstán fue utilizado por Moscú como tierra de deportación. Los católicos durante el régimen soviético sufrieron una dura persecución.
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Wednesday, March 01, 2006 8:43 PM
Orientaciones para una Pastoral de los Gitanos
Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes
CONSEJO PONTIFICIO
PARA LA PASTORAL DE LOS EMIGRANTES E ITINERANTES
Orientaciones
para una Pastoral de los Gitanos
Ciudad del Vaticano
2005
PRESENTACIÓN
Con la Constitución Apostólica Pastor Bonus[1], Juan Pablo II confió al Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes la tarea de empeñarse para que «en las Iglesias locales se ofrezca una eficaz y apropiada asistencia espiritual, si es necesario, incluso mediante oportunas estructuras pastorales, tanto a los prófugos y a los exiliados, como a los emigrantes, a los nómadas y a la gente del circo». La Iglesia, por consiguiente, estima que los Gitanos necesitan una pastoral específica para su evangelización y promoción humana.
Si tenemos en cuenta - por lo que se refiere al cumplimiento de esta tarea - sólo el reciente pasado, recordamos por su importancia el V Congreso Mundial de Pastoral de los Gitanos[2], realizado en Budapest en 2003 y organizado por nuestro Dicasterio. Dicho Congreso dio la oportunidad de ampliar y profundizar los aspectos teológicos y eclesiológicos de ese ministerio. Desde entonces, los Lineamenta del presente documento han pasado por las manos de expertos, incluso algunos Gitanos, Agentes de pastoral, Obispos y, naturalmente, de nuestros Miembros y Consultores. En fin, varios Dicasterios de la Curia Romana han examinado el texto y presentado sus observaciones, con el objeto de situar esta pastoral específica en el marco más amplio de la misión universal de la Iglesia.
La necesidad de unas Orientaciones era evidente desde el principio de la obra de renovada evangelización, pero sólo ahora está maduro el tiempo para esta publicación. El Documento se dirige, en todo caso, no sólo a los que están interesados directamente - Gitanos y Payos - en este campo pastoral específico, sino también a toda la Iglesia (cf. Orientaciones 4).
Aunque se refiere a los Gitanos (Rom, Sinti, Manouches, Calé, Gitanos, Yéniches, etc.), el Documento es igualmente válido, mutatis mutandis, también para otros grupos de nómadas que comparten condiciones semejantes de vida. En todo caso, el nomadismo no es la única característica de los Gitanos, porque muchos de ellos ahora son sedentarios, de modo permanente o semi-permanente. Hay que considerar, en efecto, su diversidad étnica, su cultura y sus antiguas tradiciones. Por eso los Pastores de las Iglesias locales de las naciones donde viven los Gitanos podrán encontrar una inspiración pastoral en estas Orientaciones, pero tendrán que adaptarlas a las circunstancias, a las necesidades y a las exigencias de cada grupo (ib. 5).
Quisiéramos, además, recordar desde ahora que son muchos los signos de una evolución positiva en la manera tradicional de vivir y pensar de los Gitanos, como el deseo creciente de instruirse y lograr una formación profesional, la mayor conciencia social y política, que se expresa en la formación de asociaciones e incluso de partidos políticos, la participación en las administraciones locales y nacionales de algunos países, la creciente presencia de la mujer en la vida social y civil, el mayor número de vocaciones al diaconado permanente, al presbiterado y a la vida religiosa, etc. Desde esta perspectiva, es consoladora la aportación, en las décadas pasadas, de la promoción social y de la pastoral específica, por parte de la Iglesia Católica, en particular gracias al estímulo de Pablo VI y Juan Pablo II. Con un orgullo colectivo, desde luego, los Gitanos asistieron, el 4 de mayo, 1997, a la beatificación del mártir español Ceferino Jiménez Malla[3], el primer Gitano que, en la historia de la Iglesia, ha sido elevado a la gloria de los altares (ib. 21).
«Del nacimiento a la muerte, la condición de cada uno es la de homo viator»[4], afirmó el Siervo de Dios Juan Pablo II; y esto lo expresa, como un icono - lo reconocemos -, el tipo de vida de los Gitanos. Sin embargo, hay indiferencia u oposición hacia ellos: de los prejuicios habituales, se pasa a signos de rechazo que, con frecuencia, no suscitan reacciones o protestas por parte de los que son testigos. Esto ha causado indecibles sufrimientos y ha dado pábulo a persecuciones de las que ellos han sido víctimas, especialmente durante el siglo pasado. Esa situación debería, pues, sacudir las conciencias y despertar la solidaridad hacia estas poblaciones, mientras la Iglesia reconoce su derecho a tener una identidad propia, y hace lo posible por lograr una mayor justicia para ellas, respetando la cultura y las sanas tradiciones. Los derechos y los deberes, sin embargo, están vinculados estrechamente y, por tanto, también los Gitanos tienen deberes respecto a las otras poblaciones.
Estas Orientaciones son, por consiguiente, un signo de la preocupación de la Iglesia por los Gitanos, que requieren una pastoral específica, atenta a su cultura, que, desde luego, debe pasar por el misterio pascual de muerte y resurrección. Eso es necesario también para todas las culturas. La historia universal de la evangelización testimonia, en efecto, que la difusión del mensaje cristiano ha estado siempre acompañada de un proceso de purificación de las culturas, considerado como una necesaria elevación. Por tanto, una defensa indiscriminada de todos los aspectos de la cultura gitana, sin las debidas distinciones y los relativos juicios evangélicos, no es oportuna. Purificación, en todo caso, no significa vaciamiento, sino también una cierta integración con la cultura circundante: se trata de un proceso intercultural (ib. 39). Por consiguiente, la reconciliación y la unión entre los Gitanos y los Payos llevan a una legítima interacción de las culturas.
Además, la educación, la formación profesional, las iniciativas y la responsabilidad personal son requisitos indispensables para una calidad de vida digna para los Gitanos, elementos, todos, de promoción humana. Se debería promover, igualmente, en las comunidades gitanas, la igualdad de derechos de hombres y mujeres, eliminando toda forma de discriminación; dicha igualdad exige, además, el respeto de la dignidad de la mujer, la elevación de la cultura femenina y la promoción social, sin perjudicar el profundo sentido de familia presente en los Gitanos (ib. 40). En este sentido, cualquier intento de asimilación de su cultura, y una disolución en la cultura mayoritaria, ha de ser rechazado (ib. 53).
En este contexto, el Documento hace presente que si la introducción de proyectos de promoción humana es, en primer lugar, responsabilidad del Estado, puede ser conveniente e incluso necesario que la Iglesia participe con iniciativas concretas en tal sentido, dando espacio a los Gitanos como protagonistas. Pertenece a la misión fundamental de la Iglesia, en cambio, informar a las entidades públicas sobre las condiciones de estrechez de esas poblaciones, y al mismo tiempo hay que tener presente que «el desarrollo de un pueblo no deriva, en primer lugar, ni del dinero, ni de las ayudas materiales, ni de las estructuras técnicas, sino más bien de la formación de las conciencias, de la madurez de la mentalidad y de las costumbres. El hombre es el protagonista del desarrollo, no el dinero ni la técnica»[5] (ib. 56).
Volviendo a la evangelización de los Gitanos, ella se presenta, en estas Orientaciones, como una misión de toda la Iglesia, porque ningún cristiano debería permanecer indiferente ante situaciones de marginación en relación con la comunidad eclesial. Por tanto, la pastoral de los Gitanos, precisamente por su carácter específico, exige una formación atenta y profunda de todos aquellos que están involucrados en ella directamente, mientras las comunidades cristianas deben mostrar una actitud de acogida (ib. 57). Y esta combinación de especificidad y universalidad es fundamental.
El anuncio de la Palabra de Dios será recibido más fácilmente por los Gitanos, si lo proclaman quienes han demostrado solidaridad con ellos en las situaciones de la vida diaria. Además, es importante incluir en la catequesis un diálogo que dé la posibilidad, a los Gitanos, de expresar cómo entienden y viven su propia relación con Dios. Por eso habrá que traducir textos litúrgicos, libros de oraciones y la Biblia, al idioma que utilizan los varios grupos étnicos en las distintas regiones. Asimismo, la música - tan apreciada y practicada entre los gitanos - constituye un apoyo muy válido para la pastoral, que se debe promover y desarrollar en los encuentros y en las celebraciones litúrgicas. Eso mismo se puede decir de todos los medios audiovisuales de la técnica moderna (ib. 60-61).
Además, en las Orientaciones es posible observar que las peregrinaciones tienen una importancia especial en la vida de los Gitanos, pues representan oportunidades ideales para reuniones de las familias. Con frecuencia, los "lugares sagrados", meta de la peregrinación, están vinculados a la historia familiar. Por eso un acontecimiento, un voto, un camino de oración, se viven como un encuentro con el "Dios de 'su' Santo", que consolida la fidelidad de un grupo. Las peregrinaciones ofrecen, además, a los que en ellas participan, una experiencia de catolicidad que llevará, del "Santo", a Cristo y a la Iglesia (ib. 70).
Al considerar, en fin, el peligro - desafortunadamente comprobado por hechos dolorosos - de que los Gitanos lleguen a ser víctimas de las sectas, el Documento expresa la convicción de que los nuevos Movimientos eclesiales podrían desempeñar un papel especial en esta pastoral específica. Gracias a su fuerte sentido comunitario y de apertura, la disponibilidad y la especial cordialidad de sus miembros, ellos deberían proporcionar una acogida concreta y favorecer también la evangelización. En este sentido, las Asociaciones católicas de Gitanos, tanto nacionales como internacionales, pueden desempeñar un papel destacado, permaneciendo, sin embargo, en una relación y comunión constantes con los Pastores de las Iglesias locales y con el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes (ib. 77-78).
Nuestro deseo es que estas Orientaciones respondan a las expectativas de todos los que deseaban la publicación de un Documento de pastoral de conjunto sobre el ministerio en favor de nuestros hermanos y hermanas nómadas.
STEPHEN FUMIO Cardenal HAMAO
Presidente
+ AGOSTINO MARCHETTO
Arzobispo titular de Ecija
Secretario
PREÁMBULO
1. La misión confiada por Cristo a su Iglesia se dirige «a todos los hombres y pueblos para llevarlos, con el ejemplo de su vida, con la predicación, con los sacramentos y los demás medios de gracia, a la fe, la libertad y la paz de Cristo, de suerte que se les descubra el camino libre y seguro para participar plenamente en el misterio de Cristo» (AG 4). Esta universalidad de la misión anima a la Iglesia a llegar hasta los pueblos incluso geográficamente más lejanos, y a preocuparse por quienes, viviendo en tierras de antigua tradición cristiana, todavía no han acogido el Evangelio o lo han recibido parcialmente, o no han entrado plenamente en la comunión eclesial.
2. Entre estos, se puede contar una gran parte de la población gitana, presente desde hace siglos en tierras tradicionalmente cristianas, pero con frecuencia marginada. Marcada por el sufrimiento, la discriminación, y a menudo por la persecución, no está, sin embargo, abandonada por Dios «que quiere que todos los hombres se salven y (?lleguen al conocimiento de la verdad1 Tm 2,4). La Divina Providencia, en efecto, ha sabido suscitar, sobre todo en el transcurso de las últimas décadas, una creciente atención hacia esa población, despertando el corazón y la mente de muchos Agentes de pastoral que se han dedicado con generosidad a su evangelización y han experimentado, ellos también, una cierta incomprensión.
Esta atención se ha ido extendiendo poco a poco en las regiones habitadas por los Gitanos, con una progresiva participación de los Pastores de las Iglesias particulares, organizándose luego a nivel nacional y diocesano. Se han realizado, igualmente, numerosos Encuentros internacionales para estudiar y promover la pastoral de los Gitanos, y en el ámbito civil, asimismo, se ha prestado una mayor atención hacia ellos. Ha ido surgiendo, así, una realidad pastoral, indudablemente insertada en el interior mismo del impulso misionero de la Iglesia, a la que ella, estimulada por el Espíritu de Dios, se propone dar un viraje decisivo, comprometiéndose a sostenerla, animarla y dedicarle los recursos materiales, humanos y espirituales necesarios.
3. A partir del trabajo pastoral llevado a cabo, y del intercambio de experiencias y reflexiones, se ha ido descubriendo una serie de actitudes, de objetivos por alcanzar, de dificultades por superar y de recursos por obtener, que ha culminado en un instrumentum laboris elaborado por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes. Se han solicitado opiniones y aportaciones al respecto a distintos Agentes de pastoral, también Gitanos, dedicados a la evangelización de esta población, que lo han ido enriqueciendo y transformando notablemente. Después de una ulterior, larga encuesta, se ha pasado a la redacción definitiva, teniendo en cuenta también los organismos eclesiales no directamente involucrados en esta pastoral, para situarla en el marco más amplio de la misión universal de la Iglesia.
4. Con la publicación del presente Documento se pretende reafirmar, sin titubeos, el compromiso de la Iglesia en favor de esta población. Se proponen, además, nuevos caminos que se han de trazar en las sociedades nacionales y en las Iglesias particulares, para abrir las comunidades a estos hermanos. Se establecen, igualmente, algunos criterios pastorales generales para la acción y metas por alcanzar. El documento marca, por tanto, un momento importante en la historia de evangelización y promoción humana de los Gitanos, después del encuentro de Pablo VI con ellos en Pomezia[6].
Se dirige, pues, no sólo a los Pastores y a los Agentes de una pastoral específica, sino también a toda la comunidad eclesial - que no puede permanecer indiferente al respecto - y a los mismos Gitanos. Ya que el camino de plena comunión entre Gitanos y Payos acaba de comenzar, o incluso queda aún por abrir en muchos países, se requiere, por parte de todos, una gran conversión de la mente, del corazón y de las actitudes: este es el primer motor de esa comunión, con la conciencia de que en la raíz misma de toda situación de rechazo y de injusticia está la dolorosa realidad del pecado.
5. Teniendo en cuenta que la población gitana está profundamente marcada por la diversidad, es tarea de las Iglesias locales adaptar los criterios, las indicaciones y las sugerencias, incluidos aquí, a la situación concreta del lugar y del momento. Desde el punto de vista cognoscitivo, además, es preciso tener una gran prudencia para no uniformar fácilmente una realidad que, en sí misma, es muy variada. Por eso, en este Documento, cuando se hace referencia al pueblo gitano, se entienden las poblaciones gitanas formadas por diversas etnias. Por consiguiente, sería necesario usar habitualmente el plural, cuando se habla de la lengua, de la tradición y de los demás elementos que conforman la identidad gitana. Sin embargo, eso no siempre es posible y podría incluso resultar reductivo, ya que existen, de hecho, varios elementos comunes que confluyen en un modo de ser específico (Weltanschauung) y configuran fundamentalmente esa identidad.
En todo caso, para indicar estas poblaciones en su globalidad y complejidad, se utiliza aquí el término "Gitanos", que debe servir para referirse a todos nuestros hermanos itinerantes o sedentarios, dentro del respeto de sus personas y de su cultura. No hay que olvidar, de todas formas, que la realidad concreta subyacente no forma un todo homogéneo y genérico, sino que engloba varios grupos o etnias: Rom, Sinti, Manouches, Calé, Gitanos, Yéniches, etc. Muchos de ellos prefieren incluso que se les reconozca y se les llame según su propia etnia. Con la palabra gagé – gagó al singular –, "Payos" en Castellano, en cambio, los Gitanos denominan a todos los que no son Gitanos, y en este sentido se utiliza aquí la palabra, sin ningún tipo de discriminación.
6. Es preciso poner de relieve, en fin, que en algunos países viven muchos Nómadas, cuyos orígenes se remontan a grupos de pastores, pescadores o cazadores nómadas y otros (“Travellers”, p.ej.), cuyas formas de vida y características antropológicas son distintas a las de las poblaciones gitanas propiamente dichas. De todos modos, las Iglesias locales de los países con una presencia de Nómadas podrán encontrar, igualmente, inspiración pastoral en estas Orientaciones, que se deberán adaptar, por supuesto, a las circunstancias, necesidades y exigencias de cada grupo.
CAPÍTULO I.
POBLACIONES NO BIEN CONOCIDAS, A MENUDO MARGINADAS
UN LARGO CAMINO
7. Los Gitanos constituyen una "población en movimiento" cuya visión del mundo tiene sus propios orígenes en la civilización nómada, que, en una situación sedentaria, resulta difícil de comprender en profundidad. El mundo gitano funciona aún, en gran parte, según la tradición oral; su cultura no es una cultura escrita y no existe memoria de su vagar. Los Gitanos no pertenecen a la categoría clásica de los emigrantes, entre los que generalmente se corre el peligro de clasificarlos. Los testimonios acerca de su origen y de sus andanzas son externos y marginales, y sólo desde hace muy poco tiempo la realidad gitana ha pasado a ser objeto de estudio. Su resistencia ancestral a los censos - que muchas veces eran el preludio de una deportación - y el hecho más sistemático de que los Gitanos sedentarios son excluidos habitualmente de los censos en cuanto Gitanos, hace más difícil cuantificarlos y conocer su distribución geográfica.
8. No obstante, es posible decir que la población gitana aumenta continuamente gracias a las familias numerosas, si bien se nota, hoy, una cierta tendencia a la disminución del número de sus miembros.
Las comunidades se caracterizan, por lo general, porque se instalan en barrios degradados, en terrenos abandonados, en los barrios de lata, en zonas de estacionamiento poco reglamentadas o en las afueras de las ciudades y de las aldeas de los Payos. Las familias que disponen de mayores recursos económicos se establecen en terrenos que han comprado, donde levantan "una tienda" con sus caravanas. Están también los Gitanos sedentarios que tienen una mayor instrucción y un título de estudio, y pueden insertarse bien en la sociedad.
Asistimos, además, en nuestros días, a una nueva migración. La de los Gitanos que proceden de los países más pobres de Europa central y de los Balcanes y llegan a los países más industrializados, despertando, por lo general, reacciones de no aceptación entre los habitantes y creando dificultades en las administraciones públicas; por tanto, reciben una tibia acogida, cuando no rechazo, también por parte de sus hermanos occidentales. En todo caso, hoy día, existe una mayor capacidad de acogida respecto al pasado y una mayor sensibilidad social de las autoridades públicas.
EL RECHAZO: OPOSICIÓN DE CULTURAS
9. La predisposición a la itinerancia es propia de todas esas poblaciones y permanece aún como mentalidad, incluso entre aquellos que son sedentarios desde hace largo tiempo y que constituyen, en realidad, la mayoría. Este modo de vivir, legítimo por su misma naturaleza, ha suscitado la oposición de la sociedad receptora, que en muchos países se traduce en una incomprensión tenaz, alimentada, al mismo tiempo, por la falta de conocimiento de las características y de la historia gitanas.
Incluso cuando gozan de la ciudadanía del país en el cual se han establecido, los Gitanos son considerados y tratados, con frecuencia, como ciudadanos de segunda clase. Los estereotipos mediante los cuales se les clasifica se aceptan como verdades evidentes, y esta persistente ignorancia y desconocimiento alimentan un rechazo latente y peligroso, falseando y poniendo trabas al necesario diálogo entre las etnias nacionales.
10. Al considerarlos muchas personas como extranjeros peligrosos y mendigos insistentes, la opinión pública ha deseado a menudo que se prohiba y se destierre el nomadismo. En el transcurso de la historia, esto provocó incluso persecuciones que se justificaron casi como si se tratara de medidas sanitarias. La historia de estas poblaciones se encuentra tristemente marcada por castigos corporales, cárceles, deportaciones, vida sedentaria forzosa, esclavitud y otras medidas para lograr finalmente su aniquilación.
11. La persecución de los Gitanos coincide en parte con la formación de los grandes Estados nacionales. En el siglo XX hubo, además, la persecución racial, de la que fueron víctimas, junto con los Judíos, y que fue perpetrada por el nazismo, pero no únicamente por éste. La deportación a los campos de concentración y la eliminación física de miles y miles de personas produjeron, en general, sólo protestas aisladas. Más cercana a nuestros días, la inestabilidad política de varios países ha contribuido también a ser un peso para los Gitanos. Un ejemplo es la guerra de los Balcanes, que demostró, en circunstancias dramáticas, que esta población sigue siendo rechazada por gran parte de los ciudadanos. En varias naciones se han registrado, en efecto, agresiones físicas contra ellos que alimentan todavía, en un trágico círculo vicioso, la incomprensión y la violencia.
UNA MENTALIDAD PARTICULAR
12. La identidad gitana no se manifiesta fácilmente, sin duda alguna por ser dinámica, fluctuante y por presentarse en el contexto de unas relaciones alteradas entre Gitanos y Payos. No es posible ni siquiera remitirse con seguridad a un territorio ancestral donde ellos tendrían sus raíces. Es difícil también identificar una unidad étnica total y relativamente uniforme para remontarse a los orígenes de esta población. Sin embargo, se puede hablar con toda propiedad de una serie de elementos que, considerados en conjunto, configuran un cierto modo característico de ser, quizás no reglamentado, ni con perfiles muy precisos, y que se entiende más bien como mentalidad y actitud existencial.
Es posible afirmar, pues, que está marcada esencialmente por una tendencia al viaje y a la vida nómada errante, que el Payo, incluso como emigrante, no posee. Este último se desplaza temporalmente para instalarse en otro lugar que cree mejor y, por lo general, no tiende a repetir esta experiencia de desarraigo y emigración. El Gitano, en cambio, está naturalmente dispuesto a la itinerancia, al movimiento.
13. Todo esto es cierto, aun cuando gran parte de los Gitanos, como ya se ha señalado, son, hoy, sedentarios o semi-sedentarios. Estas nuevas formas de vida no afectan en los Gitanos la percepción de su diversidad respecto a los Payos. Su temor de verse absorbidos, de perder la propia identidad, fortalece en ellos la resistencia a la asimilación, pero también, en cierto sentido, a la integración.
La larga historia de aislamiento y de contrastes con la cultura que los rodea, las persecuciones padecidas, la incomprensión por parte de los Payos, han dejado, en la identidad gitana, una huella que se traduce en una actitud de desconfianza hacia los demás, con tendencia a encerrarse en sí mismos, seguros de poder contar sólo con sus propias fuerzas para sobrevivir en medio de una sociedad hostil.
14. La familia es el centro de la vida de la población gitana. Ser Gitano quiere decir estar arraigado esencialmente en la familia, donde la conciencia y la memoria colectiva plasman a cada persona y educan al joven, incluso en el mundo de los Payos que lo arrolla y, al mismo tiempo, lo tiene alejado. Los ancianos de la familia son muy respetados y venerados porque poseen la sabiduría de la vida. Los difuntos permanecen por largo tiempo en la memoria y, en cierto sentido, su presencia se mantiene siempre viva. Entre los Gitanos, además, se tiene gran respeto por la "familia ampliada", constituida por una red de muchas familias emparentadas, lo que lleva a una actitud de gran solidaridad y de hospitalidad, en especial con los miembros de la propia etnia.
El deseo de ser y permanecer libres, de disponer del espacio y del tiempo para realizarse en la propia familia y en la propia etnia está, pues, profundamente arraigado en la mentalidad gitana. El anhelo de libertad y el aprecio por ella como condición fundamental de la existencia podrían considerarse como un eje central de su Weltanschauung.
15. La religiosidad ocupa, asimismo, un lugar de gran importancia en la identidad de esta población. La relación con Dios es un hecho dado por descontado y se traduce en una relación afectiva e inmediata con el Omnipotente, que cuida y protege la vida familiar, especialmente en las situaciones dolorosas y preocupantes de la existencia. Esa religiosidad se asimila generalmente a la religión o a la confesión mayoritaria del país donde se encuentran los Gitanos, ya sea luterana reformada, católica, ortodoxa, musulmana u otra, a menudo sin plantearse demasiados interrogantes sobre sus diferencias.
UN GRAN CAMBIO
16. Durante el siglo XX fue aumentando la tendencia a la vida sedentaria. En muchas regiones esto facilitó la escolarización de los niños y el consiguiente incremento de la población gitana alfabetizada. Un mayor contacto con el mundo payo, que ha surgido de lo anterior, ha contribuido a un progresivo dominio de los nuevos medios técnicos de la sociedad contemporánea, por ejemplo, el transporte motorizado, la TV, la comunicación telématica, la informática, etc.
En consecuencia, la transición del carro tradicional a la roulotte remolcada por un automóvil ha incrementado, paradójicamente, el fenómeno semi-sedentario. El automóvil permite recorrer libremente largas distancias en un mismo día, sin que la esposa y los hijos tengan que acompañar necesariamente al jefe de familia o a los hombres que ejercen una actividad profesional propia. Una parada prolongada permite, además, que los hijos frecuenten con regularidad la escuela, en las familias en las que los padres han comprendido la marcha del mundo y han padecido una situación de inferioridad por su analfabetismo.
En algunos países se asiste ahora también a una incorporación bastante generalizada de los Gitanos al trabajo hasta ahora exclusivo de los Payos, en especial en el campo artístico. Se han vuelto más frecuentes los matrimonios entre Gitanos y Payos. También en el ámbito de la promoción de la mujer se registra un cambio significativo, si bien queda todavía mucho por hacer para lograr la igual dignidad respecto al hombre.
17. A pesar de las tensiones, presentes a veces entre los distintos grupos, y de la falta de costumbre de movilizar y unir las fuerzas para lograr un objetivo, los Gitanos han creado Asociaciones, con vistas a negociaciones colectivas en su propio beneficio. No es raro ver Payos amigos que ponen las propias capacidades a la disposición de los Gitanos para que ellos hagan escuchar su voz y tomen en sus manos las riendas del futuro. Estas asociaciones reaccionan siempre con mayor eficacia ante las legislaciones que limitan la libertad de movimiento o que ignoran su identidad, reduciendo sus legítimos derechos. Desde luego, el asociacionismo no se está desarrollando en todas partes con la misma intensidad, pero existe, está creciendo y exige apoyo.
18. Sin embargo, esta evolución es reciente y varía mucho de un país a otro. Es decir, la situación general de la población gitana, marcada por un aislamiento secular, es todavía muy atrasada, por lo general, con relación a los grandes cambios que han caracterizado a la sociedad de los Payos durante el último siglo. Esto tiene graves consecuencias también en el campo económico-laboral. En efecto, el anterior contexto de una sociedad prevalentemente rural había permitido una cierta simbiosis de los Gitanos con la sociedad de los Payos, gracias a su trabajo vinculado a la cría de caballos, el labrado de metales, las artesanías, la música y el espectáculo ambulante. Hoy, en cambio, la transformación técnico-industrial de la sociedad receptora les deja poco espacio económico y los obliga a abandonar sus oficios tradicionales, hoy obsoletos, y a buscar medios de subsistencia en actividades con pocas ganancias, muchas veces al límite de la legalidad o fuera de ella.
19. No hay que subvalorar tampoco la influencia de la secularización que, de la sociedad paya, llega progresivamente también a la sociedad gitana. La religiosidad tradicional se encuentra, pues, bajo la presión apremiante de una cultura que vuelve la espalda a Dios o lo niega, y, cuando no encuentra acogida en una comunidad cristiana, la población gitana cae fácilmente en las manos de las sectas o de los denominados "nuevos movimientos religiosos". Esto constituye un ulterior y urgente llamamiento a abrir los brazos a una población siempre deseosa del encuentro con Dios, a pesar de todo.
Además, la actual idolatría del bienestar, que predomina entre los Payos, no constituye ciertamente un estímulo para abandonar las propias comodidades, ni para salir al encuentro de estos hermanos nuestros, necesitados de salir de la pobreza y del aislamiento para encontrar el lugar que les corresponde en la sociedad contemporánea.
UNA REALIDAD QUE INTERPELA
20. Todo lo anterior hace particularmente dolorosa la indiferencia y la oposición hacia estas poblaciones nómadas. Sólo gradualmente, y muy lentamente, algunas comunidades se han abierto a la acogida - demasiado pocas, en realidad - para que los Gitanos puedan descubrir el rostro materno y fraterno de la Iglesia. Los signos de rechazo persisten y se perpetúan, suscitando, por lo general, pocas reacciones y protestas por parte de los que son testigos de ese rechazo.
Esta situación debería, en cambio, sacudir la conciencia de los católicos, despertando sentimientos de solidaridad hacia esa población. La Iglesia se siente, por tanto, llamada a reconocer el itinerario gitano en el transcurso de la historia e interpelada por esa cultura. Debe reconocer el derecho de los Gitanos de "querer vivir juntos", promoviendo y apoyando una sensibilización con vistas a una mayor justicia para ellos, dentro del respeto recíproco de las culturas, y orientar sus propios pasos siguiendo las huellas de Cristo, para responder a las expectativas de esta población en su búsqueda del Señor.
CAPÍTULO II.
SOLICITUD DE LA IGLESIA
21. No es posible olvidar, en todo caso, que desde la segunda mitad del siglo pasado se ha realizado un progresivo acercamiento de los Pastores a los Gitanos, comenzando, en algunos países, una pastoral sistemática para esa población. El Concilio Vaticano II, por su parte, exhortó a los Obispos a que mostraran «una solicitud pastoral por los fieles que, por la condición de su vida, no pueden gozar suficientemente del cuidado pastoral, común y ordinario de los párrocos, o , mencionando entre ellos a los “nómadas” (?carecen totalmente de élCD 18). Este particular interés fue confirmado por Pablo VI cuando, en el célebre encuentro de Pomezia, se dirigió así a los Gitanos: «Vosotros estáis en el corazón de la Iglesia!». La dignidad cristiana, vivida en su medio, ha recibido una ulterior confirmación con la beatificación de Ceferino Jiménez Malla (1861-1936), llamado "el Pelé", un gitano español perteneciente al grupo nómada de los Calé.
El camino de la evangelización, de una auténtica reconciliación y de la comunión entre Gitanos y Payos, puede partir solamente de la reflexión bíblica, bajo cuya luz también su mundo encuentra una comprensión cristiana propia. Se impone, pues, a este respecto, una atenta lectura de la Sagrada Escritura, que nos lleve a una correcta introducción de la pastoral de los Gitanos en el contexto de la misión de la Iglesia.
ALIANZA DE DIOS E ITINERANCIA DE LOS HOMBRES
22. La figura del pastor, y de su vida prevalentemente itinerante, ocupa un lugar privilegiado en la revelación bíblica. En los orígenes del pueblo de Israel sobresale la figura de Abrahán. La primera indicación que él recibe de Dios es la siguiente: «Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré» (Gn 12,1). Abrahán «salió sin saber adónde iba» (Heb 11,8) y, desde entonces, su vida estuvo marcada por continuos desplazamientos, «de acampada en acampada» (Gn 13,3), «habitando en tiendas» (Heb 11,9) como un extranjero (cf. Gn 17,8), sabiendo que también sus descendientes inmediatos serían «forasteros en un país extranjero» (Gn 15,13). En las confirmaciones del pacto de alianza de Dios con Abrahán la imagen del itinerante se presenta como signo privilegiado de la parte humana: «camina en mi presencia con rectitud» (Gn 17,1).
23. Más adelante, el pueblo elegido es confiado a la guía de Moisés, que «por la fe renunció al título de hijo de la hija del faraón cuando se hizo mayor, prefiriendo compartir los sufrimientos del pueblo de Dios a gozar de las comodidades pasajeras del pecado» (Heb 11,24-25). Moisés recibió del Señor la misión de liberar a los israelitas de la esclavitud de Egipto para llevarlos a la Tierra Prometida, y esto se realizó a través de un largo recorrido en el que «anduvieron errantes por el desierto solitario, sin encontrar el camino hacia un lugar habitable» (Sal 107,4).
Precisamente en este contexto itinerante se confirma la alianza de Dios con su pueblo en el monte Sinaí, representada en el arca, que contiene los símbolos de la alianza y acompaña al pueblo en el camino hacia la Tierra Prometida. Así, incluso cuando los agobian el hambre y la sed, la enemistad y la falta de acogida por parte de los pueblos que los rodean, los hebreos cuentan con la protección y la predilección de Dios, lo que será recordado y cantado en los Salmos: «Cuando saliste, oh Dios, al frente de tu pueblo, cuando atravesabas el desierto, la tierra retembló, los cielos llovieron a raudales, en presencia de Dios, el del Sinaí, en presencia de Dios, Dios de Israel» (Sal 68,8-9). La nostalgia de estos tiempos que forjaron el alma de Israel fue conservada siempre viva en lo sucesivo y evocada por las peregrinaciones que los hebreos debían hacer a la Ciudad donde se guardaba, en el Templo, el arca de la alianza.
24. La itinerancia es, por lo demás, una característica de la actitud de cada hombre en su relación con Dios. En los Salmos, «el hombre sin tacha» es el «que sigue la ley del Señor», el que «sigue sus caminos» (Sal 119,1-3), «en tierra extranjera» (Sal 119,54). «El que procede con rectitud» (Sal 15,2), experimenta cómo Dios «repone» sus fuerzas y lo «guía por la senda del bien» (Sal 23,3). En esa misma línea, Pablo nos recordará que «mientras habitamos en el cuerpo estamos en el exilio lejos del Señor» (2 Cor 5,6).
También el misterio de Cristo es presentado en la Sagrada Escritura como un éxodo, el del Hijo del Padre, en el mundo, y su retorno al Padre. La vida terrena de Jesús, desde sus comienzos, está marcada por ese errar en su huída a Egipto de la persecución de Herodes y en su retorno a Nazaret. El evangelio de Lucas testimonia sus peregrinaciones anuales al Templo de Jerusalén (cf. Lc 2,41), y todo su ministerio público está acompañado de desplazamientos de una región a otra, hasta el punto de que «el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza» (Mt 8,20). En el evangelio de Juan, el misterio pascual se presenta como «la hora de dejar este mundo para ir al Padre» (Jn 13,1). Jesús era consciente de que «había venido de Dios y a Dios volvía» (Jn 13,3). Este éxodo del Hijo enviado por el Padre por obra del Espíritu Santo llama al hombre a ponerse en camino en un "éxodo pascual", hacia el Padre.
25. El éxodo, pues, no ha terminado, ya que «la historia de la Iglesia es el diario viviente de una peregrinación que nunca acaba» (IM 7). Siguiendo la tradición del Antiguo Testamento y la vida de Cristo, que «realizó la obra de redención en pobreza y persecución», de igual modo la Iglesia - Pueblo de Dios en marcha hacia el Padre - «está destinada a recorrer el mismo camino a fin de comunicar los frutos de la salvación a los hombres» (LG 8). Como «nuevo Israel que, caminando en el tiempo presente busca la ciudad futura y perenne» (LG 9), ella «prosigue su peregrinación entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios»[7] y, «caminando, en medio de tentaciones y tribulaciones, se ve confortada con el poder de la gracia de Dios» (LG 9). La Iglesia, en fin de cuentas, manifiesta una movilidad, testimoniada por su índole escatológica, que alimenta la tensión polar hacia el eschaton de su plenitud. La condición de todo cristiano es, en consecuencia, como una gran peregrinación hacia el Reino de Dios; «del nacimiento a la muerte, la condición de cada uno es la de homo viator» (IM 7).
VIDA ITINERANTE Y PERSPECTIVA CRISTIANA
26. Por consiguiente, la condición itinerante, tanto en su realización objetiva como en visión de la vida, recuerda siempre que «no tenemos aquí ciudad permanente, sino que aspiramos a la ciudad futura» (Heb 13,14). Esta se configura como un signo eclesial fuertemente arraigado en la revelación bíblica, que encuentra en el tejido vivo de la Iglesia sus distintas formas existenciales. Entre todas ellas, hay que tener en cuenta, desde luego, la que se encarna en la vida de los Gitanos, tanto en sus múltiples realizaciones históricas como en las circunstancias actuales.
27. Entre los valores que, en cierto modo, definen su estilo de vida, se destacan rasgos bíblicos semejantes. Marcada por las persecuciones, el exilio, la falta de acogida e incluso el rechazo, por el sufrimiento y la discriminación, la historia gitana se ha forjado como un caminar permanente que distingue al Gitano de los demás y lo preserva en su tradición nómada, de modo que no se deja arrastrar, en general, por la influencia del ambiente que lo rodea. Se ha configurado, así, una identidad, con su propia cultura, sus propias lenguas, su religiosidad y sus propias costumbres, y con un fuerte sentido de pertenencia y los vínculos correspondientes. Gracias a los Gitanos y a sus tradiciones, la humanidad se enriquece con un auténtico patrimonio cultural, transmitido, sobre todo, a través de la vida nómada. En efecto, «su sabiduría no está escrita en ningún libro, pero no por eso deja de ser menos elocuente»[8].
28. Abandonados con frecuencia por los hombres, pero no por Dios, los Gitanos han puesto toda su confianza en la Providencia, con una convicción tan profunda, que se podría calificar como parte de su "naturaleza". La vida gitana, en el fondo, es un testimonio vivo de libertad interior frente a las ataduras del consumismo y de las falsas seguridades fundadas en la supuesta autosuficiencia del hombre. Por otra parte, no hay que olvidar la sabiduría popular, que dice: "Ayúdate, que Dios te ayudará".
Su itinerancia es, en todo caso, una referencia simbólica y permanente al camino de la vida hacia la eternidad. Ellos viven, de un modo peculiar, lo que toda la Iglesia debería experimentar, es decir, estar continuamente en camino hacia otra Patria, la verdadera, la única, sin dejar de comprometerse - cada uno - en el trabajo y en el deber de cada día.
CATOLICIDAD DE LA IGLESIA Y PASTORAL DE LOS GITANOS
29. A todo esto debería seguir una solicitud particular de la Iglesia hacia esta población. Como grupo particular del Pueblo peregrinante de Dios, merece, en efecto, una actitud pastoral especial y el aprecio por sus valores. Más aún, esta pastoral es reclamada y solicitada como exigencia interna de la catolicidad de la Iglesia y de su misión. En efecto, con Cristo, de quien ella procede, desaparece todo tipo de discriminación «Porque Cristo es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos uno solo, destruyendo el muro de enemistad que los separaba... Él ha creado en sí mismo de los dos pueblos una nueva humanidad, restableciendo la paz. Él ha reconciliado a los dos pueblos con Dios uniéndolos en un solo cuerpo por medio de la cruz y destruyendo la enemistad» (cf. Ef 2,14-16).
30. Así, en la Iglesia, instrumento de la misión del Señor que en ella sigue presente, «todos los hombres son llamados a formar parte del nuevo Pueblo de Dios» (LG 13). La Iglesia tiene la vocación de estar presente en todas las naciones de la tierra, pues toma los ciudadanos de todas las razas para su Reino, que, por su naturaleza misma, no es un reino terrestre sino celestial (cf. LG 13). En ella toda persona debe encontrar acogida, no hay lugar para la marginación y la exclusión. Por eso la Iglesia se dirige, en especial, a «los pobres y afligidos, y a ellos se consagra gozosa (cf. 2 Cor 12,15). Participa de sus gozos y de sus dolores, conoce las aspiraciones y los enigmas de la vida y sufre con ellos en las angustias de la muerte» (AG 12).
31. La catolicidad de la Iglesia, aunque incluya la vocación de llegar a todos los hombres de cualquier condición, no sólo es extensiva, sino más interiormente y decididamente, es cualitativa, es decir, tiene la capacidad de penetrar en las diversas culturas y de asumir las angustias y las esperanzas de todos los pueblos para evangelizar, enriqueciéndose al mismo tiempo con las variopintas riquezas culturales de la humanidad. El Evangelio, uno y único, debe ser, pues, anunciado de modo adecuado, teniendo en cuenta las distintas culturas y tradiciones, «con el mismo afecto con que Cristo se unió por su encarnación a las determinadas condiciones sociales y culturales de los hombres con quienes convivió» (AG 10).
32. Este arraigo católico hace que cualquier eventual forma de discriminación en el desarrollo de su misión llegaría a ser una traición a su identidad eclesial. Siguiendo las huellas de su Fundador - el Enviado de Dios «para anunciar la buena noticia a los pobres, proclamar la libertad a los cautivos y dar la vista a los ciegos, libertar a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor» (Lc 4,18-19) -, la Iglesia busca medios siempre más adecuados para anunciar a los Gitanos el Evangelio de un modo vivo y eficaz. Se trata de una nueva evangelización, a la que tan a menudo nos invitaba el Papa Juan Pablo II.
33. De la dimensión católica de la misión brota, en efecto, esa capacidad eclesial de encontrar y desarrollar los recursos necesarios para ajustarse a las múltiples formas sociales en las que las comunidades humanas organizan su existencia. Así, la salvación está al alcance de todos. Recordando la advertencia paulina - «pobre de mí si no anunciara el Evangelio!» (1 Cor 9,16) -, la Iglesia no escatima esfuerzos ni sacrificios para llegar hasta todos los hombres. Es una historia marcada también por la iniciativa y por la creatividad, para hacer más penetrante el anuncio, desafiando con frecuencia mentalidades y estructuras que el tiempo ha vuelto obsoletas.
Las circunstancias actuales en que se encuentran los Gitanos, sometidos a los cambios vertiginosos de la sociedad contemporánea, al materialismo salvaje y a falsas propuestas que incluso se remiten a lo Trascendente, dan un fuerte estímulo a la acción pastoral, para evitar tanto el encierre estático en sí mismos, como la fuga hacia las sectas, o la dispersión de su propio patrimonio religioso, devorado por un materialismo que sofoca toda referencia a lo Divino.
CAPÍTULO III.
EVANGELIZACIÓN E INCULTURACIÓN
34. En vista de la anhelada nueva evangelización, y de la reconciliación y comunión entre Gitanos y Payos, es preciso valorar adecuadamente la "diversidad gitana", reconociendo con todo derecho su existencia, sin por ello cortar los puentes de encuentro con la cultura de los Payos. Un sano y justo equilibrio en esta valoración es, por tanto, indispensable para un correcto planteamiento de las relaciones entre evangelización, inculturación y promoción humana.
LA EVANGELIZACIÓN ORIENTADA HACIA LA INCULTURACIÓN
35. Puesto que la salvación abarca a todo el hombre, la evangelización no puede descuidar los aspectos culturales, lingüísticos, tradicionales, artísticos y otros más, que conforman el ser humano y los pueblos en su integridad. Con esto la Iglesia «no disminuye el bien temporal de ningún pueblo; antes, al contrario, fomenta y asume, y al asumirlas purifica, fortalece y eleva todas las capacidades y riquezas y costumbres de los pueblos en lo que tienen de bueno» (LG 13). El espíritu auténticamente católico de la evangelización lleva, además, a un enriquecimiento recíproco, ya que «cada una de las partes colabora con sus dones propios con las restantes partes y con toda la Iglesia, de tal modo que el todo y cada una de las partes aumentan a causa de todos los que mutuamente se comunican y tienden a la plenitud en la unidad» (LG 13).
36. Ahora bien, con esta visión se llega a una adecuada comprensión de algunos criterios-guía para la animación de la acción pastoral entre los Gitanos, es decir, no sólo la aceptación de su legítima reivindicación de una identidad específica y del derecho a insertarse, en cuanto tales, en el tejido vital de la sociedad civil y eclesial, sino también un verdadero aprecio - afectivo y efectivo - de los auténticos valores de su tradición, que no sólo ha de ser respetada, sino también defendida. Más aún, con esta perspectiva soteriológica hay que leer desde el interior la cultura de esta población como un elemento que se ha de integrar en el plan salvífico de Dios.
37. La peculiaridad de la Weltanschauung gitana y de su forma de vida característica no es fácilmente comparable con la de otras realidades sociales de la humanidad. La realidad gitana, por tanto, forma parte, plenamente, de aquellas para las cuales la Iglesia, experta en humanidad, ha aplicado en su praxis misionera el axioma según el cual «a cada circunstancia deben corresponder actividades apropiadas o medios adecuados» (AG 6). De ahí se desprende la necesidad y la conveniencia de una asistencia pastoral específica para los Gitanos, que no se debe reducir a la fácil solución de inducirlos a "integrarse" en el conjunto de los demás fieles. Deberá estar dirigida, sobre todo, hacia su evangelización y promoción.
Hay que tomar nota, pues, de que la estructura eclesiástica ordinaria y territorial para la cura de almas no permite, por lo general, a esta población, una inserción efectiva y duradera en la vida y en la comunidad eclesial. Por eso es necesario un atento discernimiento para encontrar un justo equilibrio en la adaptación de los planes de la pastoral ordinaria a las particularidades concretas que exige cada situación.
38. El carácter específico de la cultura gitana es, en efecto, de tal naturaleza, que no se adapta a una simple evangelización "desde el exterior" que se puede juzgar fácilmente como una intromisión. Fiel a la verdadera catolicidad, la Iglesia debe, en cierto sentido, hacerse ella misma gitana entre los Gitanos para que ellos puedan participar plenamente en la vida de la Iglesia. Esto lleva a prever una actitud pastoral marcada por la coparticipación y la amistad; por eso será importante que los Agentes de esta pastoral específica se introduzcan en su forma de vida y compartan su condición, por lo menos por un cierto tiempo. Para ellos, pues, vale de modo especial lo que la Iglesia exige a los que trabajan en los territorios misioneros, es decir, «conocer a los hombres entre los que viven y conversar con ellos para advertir en diálogo sincero y paciente las riquezas que Dios, generoso, ha distribuido a las gentes» (AG 11).
PURIFICACIÓN, ELEVACIÓN Y PLENITUD EN CRISTO DE LA CULTURA GITANA
39. Un encuentro auténtico entre el Evangelio y la cultura gitana no puede, de ningún modo, legitimar indiscriminadamente cada uno de sus aspectos. La historia universal de la evangelización testimonia, en efecto, que la difusión del mensaje cristiano ha sido siempre acompañada de un proceso de purificación de las culturas a las que se dirige, purificación que se ha de entender como aspecto necesario de su elevación cristiana. No es de extrañar, por tanto, que junto a la "aceptación" de esa cultura, la Iglesia oriente su pastoral también hacia la superación de los aspectos que no son compartidos por la visión cristiana de la vida o que, de uno u otro modo, suponen obstáculos en el camino de reconciliación y comunión entre Gitanos y Payos. Una actitud minimalista frente a estos obstáculos, o una defensa indiscriminada de todo lo que está presente en las tradiciones gitanas, sin las debidas distinciones y los juicios evangélicos pertinentes, no podrá favorecer, por tanto, la causa de la evangelización.
40. En este contexto hay que añadir que la preservación de las propias tradiciones no puede servir nunca de disculpa para justificar una actitud de aislamiento, cerrado incluso a un justo progreso de las sociedades payas. La reconciliación y la comunión entre Gitanos y Payos incluye la interacción legítima de las culturas, y en este proceso la iniciativa debe llegar también de parte gitana. Hay que tomar nota, además, de que la actual configuración general de la sociedad no permite el necesario progreso de las culturas que quedan aisladas de la corriente central del desarrollo. Si bien es cierto que existen muchas situaciones de injusticia social que, en último término, tienen su origen en el pecado, hay que reconocer, sin embargo, al mismo tiempo, que las situaciones de subdesarrollo social no siempre se deben a la mala voluntad de los otros estratos sociales, sino también a la estructura del tejido social mismo, que exige la integración como condición de progreso.
41. Otro rasgo característico de la sociedad contemporánea es la necesidad de una instrucción, de una cualificación profesional y de una iniciativa y responsabilidad personales, como condiciones indispensables para acceder a una calidad de vida, por lo menos digna. Son valores que deberán ser apreciados y fomentados, especialmente por los padres de familia. Gran parte de la población gitana, en efecto, carga todavía con una herencia en la que falta esta convicción, también como consecuencia del aislamiento. Aunque con frecuencia no se pueda ni se deba culpabilizarlos, es indispensable, de todas formas, superar esa carencia, especialmente si se tienen en cuenta las futuras generaciones.
En este contexto, la igualdad de derechos del hombre y de la mujer debe ser fomentada decididamente, desterrando toda forma de injusta discriminación. Esto no significa alterar la institución familiar, como sucede, desafortunadamente, cuando esta igualdad no es bien entendida y no se acepta la diferencia entre el hombre y la mujer en una cultura de la reciprocidad. La igualdad exige, en todo caso, el respeto de la dignidad de la mujer, la elevación de la cultura femenina, la promoción social, etc.
42. El fuerte sentido de la familia, tan arraigado entre los Gitanos, no puede dejar que las ofensas recibidas, personales o colectivas, se conviertan en un resentimiento permanente que se transmite de generación en generación, prolongando en el tiempo la enemistad entre familias y/o etnias.
La honradez y la rectitud en el campo del trabajo es, asimismo, un valor civil y cristiano que no hay que pasar nunca por alto. Las actividades que producen "dinero fácil", al margen o incluso fuera de la legalidad, deben ser abandonadas definitivamente. Hay que tener bien en cuenta el grave daño que esto causa, tanto a la población que rodea a los Gitanos como a ellos mismos, ya que contribuye a alimentar los prejuicios de los Payos.
INTERACCIÓN CULTURAL
43. La purificación de la cultura gitana, sin embargo, no debería significar que pierde su contenido. Por el contrario, junto al respeto y al aprecio por sus valores legítimos, se ha de estimular su proceso de integración en la sociedad circunstante, lo que implicará, por parte de esta última, una actitud de acogida. Tanto por motivos de caridad cristiana, como por exigencias de la vida civil, el no-encuentro o la oposición entre las culturas gitana y paya es una realidad que se debe superar. Esto pide un cambio rotundo de mentalidad, tanto en el ámbito eclesial como en el civil.
44. En este proceso desempeña un papel decisivo la educación impartida en las escuelas payas. Efectivamente, los textos escolares corrientes presentan con frecuencia una visión histórica y sociológica de la población gitana heredada de los prejuicios que se han ido comunicando de generación en generación y que siguen alimentando una actitud general de desconfianza. De modo análogo, la información difundida a través de los mass-media transmite sólo raras veces al gran público los valores positivos de la cultura gitana, siendo mucho más frecuente la difusión de noticias negativas que contribuyen a menoscabar aún más su imagen. El celo por el respeto de las minorías, siempre más generalizado en nuestros días, debería encontrar también en estos ámbitos su realización, sin ningún tipo de discriminación. En este caso, lo que vale para todas las minorías se debe aplicar también a aquella gitana. Queda, pues, por llevar a cabo, un gran trabajo de apertura y de información, para desterrar de los corazones la desconfianza, sostenida por una literatura acrítica y tristemente generalizada en la sociedad, que alimenta la actitud de rechazo.
CAPÍTULO IV.
EVANGELIZACIÓN Y PROMOCIÓN HUMANA
UNIDAD DE LA FAMILIA HUMANA
45. En Adán, Dios se revela Creador, Padre de todos los hombres y de todas las mujeres que forman una sola familia, la humanidad entera. Toda persona ha sido creada a imagen de Dios (cf. Gn 1,27), solidaria con los demás. La relación de Dios con el hombre, por tanto, incluso cuando desafortunadamente no es reconocida, permanece viva, fundamento de la dignidad de la persona humana.
En el don de la vida, Dios manifiesta incesantemente su amor creador, así como Cristo revela a toda la humanidad, con sus palabras y sus actos, con su pasión y resurrección, la presencia actual de ese amor creador, que es también redentor. Así, la humanidad formada por los hijos e hijas de Dios, hermanos y hermanas en el Hijo de Dios, está llamada a vivir en una única familia, enriquecida con los dones de cada uno y con las características de todos los pueblos. Todos están invitados a construir una humanidad fraternal, llamada a testimoniar que el Reino de Dios está ya presente en la persona del Resucitado y en su Iglesia, principio y semilla del Reino (cf. LG 5).
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@Nessuna@
Wednesday, March 01, 2006 8:47 PM
DERECHOS HUMANOS Y CIVILES DE LOS GITANOS
46. La unidad de la familia humana se manifiesta igualmente en el reconocimiento de la dignidad y de la libertad de cada persona, sea cual fuere la etnia, el país de origen y la religión, en una relación de solidaridad con todos. La persona es, además, infinitamente preciosa, ya que Cristo ofreció su vida por cada uno. Él es el primogénito de esta humanidad nueva, infinitamente amada por el Padre. Después del triunfo de la Resurrección, que marca la muerte del odio y de toda muerte, Él derramó su Espíritu Santo, Espíritu de verdad y de amor, Espíritu de libertad y de paz, que nos reconcilia con el adversario, nos saca de la indiferencia y nos hace prójimos de todos los miembros de la familia humana.
47. Cada persona, única e insustituible, está llamada, pues, a realizar sus propias capacidades, a desarrollarse en el ejercicio de sus derechos y deberes, y a vivir de su trabajo, dentro del respeto recíproco. Para que esto llegue a ser vida diaria, toda decisión personal o colectiva debe proceder de la persona humana, en sus relaciones con los demás, teniendo en cuenta las condiciones de vida políticas y económicas. La prioridad del amor al prójimo, que Cristo proclamó y vivió, deberá llevar a los cristianos al amor incondicional a todo ser humano y a ocupar con Él el puesto del servidor. Así luchó Él, sin violencia, contra la voluntad de poder que esclaviza sobre todo a los más vulnerables de nuestros hermanos, hasta aniquilarlos.
48. La tarea que se ha de llevar a cabo para que los Gitanos, especialmente vulnerables, se consideren y sean aceptados como miembros de pleno derecho de la familia humana es, por tanto, muy grande y urgente. A la paz auténtica y duradera, que debería caracterizarla como reflejo de la "familia divina" (la Santísima Trinidad), no es posible llegar permaneciendo al margen de un contexto de justicia y de desarrollo. Por consiguiente, hay que salvaguardar la dignidad en la población gitana, y respetar su identidad colectiva; se han de promover iniciativas para su desarrollo[9] y se deben defender sus derechos.
MINORÍA PARTICULAR ENTRE LAS MINORÍAS
49. Para comprender de manera adecuada la historia, con frecuencia dramática, de esta población, hay que tener presente no sólo su situación de minoría en la sociedad, sino también su carácter específico con relación a las otras minorías. Su peculiaridad consiste, en efecto, en que los Gitanos constituyen una minoría sin un asentamiento territorial preciso o un Estado de origen al cual remitirse y, por tanto, carecen de un eventual apoyo. Esta falta de garantías políticas y de protección civil hace muy difícil la vida de los Gitanos. Mientras la llegada de otras poblaciones en busca de refugio y de seguridad ha movilizado un cierto número de personas, la llegada de los Gitanos ha provocado, por lo general, fenómenos de rechazo. Sin embargo, las oleadas de refugiados Gitanos demuestran de modo evidente que ellos también proceden de países pobres donde, además, la discriminación está acompañada a menudo de una violencia reiterada. Una situación como esta podrá ser controlada sólo si los gobiernos definen conjuntamente una política común global, compartida, para sacar a los Gitanos de la miseria y del rechazo.
50. Todo esto hace particularmente necesaria la intervención de los Organismos internacionales en favor de esta población. Asimismo, los Gobiernos nacionales deben respetar esta minoría entre las minorías y reconocerla, contribuyendo a erradicar los episodios de racismo y de xenofobia, todavía difundidos, que provocan discriminación en materia de trabajo, de vivienda y de acceso a los estudios.
La Iglesia también, a través del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, de los Representantes y de los Observadores de la Santa Sede ante los Organismos internacionales, y de las Autoridades eclesiásticas de las varias naciones, está llamada a intervenir para que las decisiones de los Organismos nacionales e internacionales en favor de los Gitanos encuentren buena acogida por parte de las entidades locales y se reflejen en la vida diaria.
CONDICIONES PARA UN DESARROLLO INTEGRAL
51. La instrucción es una condición fundamental e imprescindible del desarrollo. A este respecto, mientras, en el pasado, la vida itinerante de los Gitanos dificultaba una educación sistemática de las jóvenes generaciones, en nuestros días los obstáculos por superar radican más bien en el tipo de enseñanza impartida. Su integración - cuando es posible - en el plan educativo normal, contribuirá a superar eventuales carencias. Cuando la semi-sedentarización o la vida itinerante imposibilitan una educación sistemática corriente, será preciso un esfuerzo conjunto de los Gobiernos, de las asociaciones gitanas y también de la Iglesia, para poner en marcha, de alguna otra manera, la formación de los niños gitanos.
52. De modo análogo, es necesario pensar en todos los demás elementos de desarrollo de los que estas poblaciones deberían gozar, es decir, la formación profesional de los jóvenes, el acceso a los servicios sanitarios, condiciones dignas para sus viviendas, la previsión social, etc. Pero si no se tiene en cuenta la historia de los Gitanos, la acción social se inclinará a orientarse según la idea de que se trata de una desviación social que se debe superar. Ellos serán fácilmente considerados, en el fondo, como asociales que hay que devolver pronto al redil de la sociedad mayoritaria. Al hacer esto, se negaría la discriminación de la que han sido víctimas los Gitanos durante siglos y no habría lugar para reconocer el carácter específico de su cultura.
Es preciso, más bien, centrar la atención en el respeto a toda persona humana, también en su dimensión colectiva, sobre todo si las condiciones de la vida la han vuelto frágil. De esto se desprenden algunos criterios que hay que tener presentes cuando se afrontan los proyectos de desarrollo de las comunidades gitanas. Si con ellos se relega, de modo sistemático, a los Gitanos, a la categoría de asistidos, se corre el peligro, desde el principio, de no alcanzar el objetivo. Las circunstancias, es cierto, pueden aconsejar muchas veces un asistencialismo adecuado; pero la promoción auténtica debe ir mucho más allá, hasta que los Gitanos lleguen a ser los verdaderos responsables de los recursos necesarios para su desarrollo.
53. La formulación de los planes de desarrollo requiere, asimismo, una comprensión adecuada de las nociones diferentes de integración y de asimilación. La primera, en efecto, ha de ser estimulada para lograr una plena inserción de la vida y de las tradiciones gitanas en las demás culturas, dentro del respeto de la suya propia. Es preciso, en cambio, rechazar los intentos de asimilación, es decir, los que llevan a la aniquilación de la cultura gitana, disolviéndola en la de la mayoría. El Gitano integrado en la sociedad paya deberá seguir siendo él mismo, es decir, preservar su propia identidad.
Es imprescindible, además, conocer la situación de las comunidades, desde el interior. Demasiadas veces los Poderes públicos, bajo la presión de acontecimientos inhumanos, que acaban por perturbar la opinión pública, o impulsados por la acción de las asociaciones gitanas y de personas que denuncian las condiciones de vida infrahumanas de estas familias, corren el peligro de tomar decisiones apresuradas sobre las medidas que se han de adoptar. Será necesario, en cambio, trabajar seriamente, de común acuerdo con los interesados, sin ignorar la forma de vida, las tradiciones y los rasgos específicos del trabajo de los Gitanos.
54. En este contexto adquiere importancia el asociacionismo gitano como útil interlocutor para trazar los planes de desarrollo. Hay que ayudarle a adquirir competencia y seriedad en las iniciativas, para representar a toda la población gitana y ser consultado por los Poderes públicos en la elaboración de proyectos de gran alcance para mejorar la vivienda, las áreas de estacionamiento y las condiciones de vida de los sedentarios, de los semi-sedentarios y de los que llevan una vida itinerante.
PERSPECTIVA CRISTIANA DE LA PROMOCIÓN
55. Aunque la puesta en marcha de proyectos concretos de promoción humana corresponde, en primer lugar, al Estado, puede ser conveniente e incluso necesario que algunas instituciones de la Iglesia participen en iniciativas concretas al respecto, dando a los Gitanos la posibilidad de ser ellos mismos los protagonistas. Sin embargo, corresponde más propiamente a la misión fundamental de la Iglesia señalar a las entidades públicas las condiciones de malestar de esta población.
56. No hay que olvidar, de todos modos, que «el desarrollo de un pueblo no deriva, en primer lugar, ni del dinero, ni de las ayudas materiales, ni de las estructuras técnicas, sino más bien de la formación de las conciencias, de la madurez de la mentalidad y de las costumbres. El hombre es el protagonista del desarrollo, no el dinero ni la técnica» (RM 58).
CAPÍTULO V.
ASPECTOS PARTICULARES DE LA PASTORAL DE LOS GITANOS
57. La evangelización de los Gitanos es una misión de toda la Iglesia, porque ningún cristiano debería permanecer indiferente ante las situaciones de marginación o de alejamiento de la comunidad eclesial. A pesar de que la pastoral gitana tiene características específicas y requiere una atenta formación de sus protagonistas más directos, en toda la comunidad católica se debe manifestar una actitud de acogida. Por eso hay que sensibilizar más a todo el Pueblo de Dios, no sólo para superar la hostilidad, el rechazo y la indiferencia, sino para llegar a un comportamiento decididamente positivo con nuestros hermanos y hermanas Gitanos.
ASPECTOS ESPECÍFICOS DE DICHA PASTORAL
58. La dimensión antropológica tiene una gran importancia para un enfoque adecuado de la pastoral de los Gitanos, puesto que ellos están especialmente dispuestos al impacto "sensitivo" de un acontecimiento, sobre todo si concierne al ambiente familiar. Su relación con la historia es siempre fundamentalmente emotiva. Y sus puntos de referencia en el espacio y en el tiempo no son establecidos por la geografía o las fechas del calendario, sino más bien por la densidad afectiva de un encuentro, de un trabajo, de un incidente, de una fiesta. Sus reacciones son más que todo inmediatas, guiadas más por un criterio intuitivo que por un pensamiento teórico. Todo esto hace indispensable una gran capacidad de discernimiento, de iniciativa y de creatividad en el modo de organizar la acción pastoral.
Aproximación y modos de comunicación
59. Para la mentalidad de los Gitanos, la acción pastoral será más eficaz si se realiza en pequeños grupos. Es más fácil personalizar y compartir la experiencia de fe si se participa en los mismos acontecimientos, iluminándolos a la luz del Evangelio, y se relatan las experiencias personales de encuentro con el Señor. En estos grupos los Gitanos se encuentran consigo mismos y con su propia cultura, y es posible apreciar su "protagonismo" y responsabilidad laical. El anonimato que despersonaliza, por el contrario, quita a la pastoral gran parte de sus potencialidades.
60. La Palabra de Dios anunciada a los Gitanos en los distintos ámbitos de la acción pastoral será acogida más fácilmente por ellos si es proclamada por alguien que se ha demostrado, en realidad, solidario con ellos a través de los acontecimientos de la vida. En el campo concreto de la catequesis será importante, además, incluir siempre un diálogo mediante el cual los Gitanos puedan expresar su propia manera de percibir y de vivir su relación con Dios. Con frecuencia, las situaciones vividas expresan mucho más que las ideas redundantes en las cuales ellos corren el riesgo de perderse.
61. Habrá que considerar, además, la oportunidad de realizar traducciones de los textos litúrgicos, de la Biblia, de los libros de oraciones, a los idiomas de las diversas etnias, en las distintas regiones. Igualmente, el recurso a la música - muy apreciada y practicada entre los Gitanos - en los encuentros pastorales y en las celebraciones litúrgicas, es una ayuda muy valiosa que conviene promover y desarrollar. Por último, ya que la memoria visual de los Gitanos es extraordinaria, los medios didácticos impresos o en video, con ilustraciones expresivas y en la variedad que ofrecen las nuevas tecnologías, si están bien adaptados a la mentalidad gitana, pueden ofrecer una ayuda preciosa y hasta indispensable.
Pastoral sacramental
62. La petición de los sacramentos por parte de las familias se sitúa en un contexto correspondiente a la relación recíproca entre la Iglesia y los Gitanos. Ellos se dirigen preferentemente al Rašaj (sacerdote), o al equipo parroquial que se ha mostrado acogedor y abierto con ellos, sin duda alguna porque, ha compartido momentos dolorosos o peligrosos de su vida. Antes de dar una respuesta apresurada, es preciso discernir cuál es el tipo de relación que existe entre la familia gitana y la comunidad cristiana local. Esta valoración determinará la autenticidad de la petición y deberá influir en la preparación al sacramento y en su desarrollo.
63. El bautismo, por lo general, es el sacramento más solicitado. Será necesario, sin embargo, un seguimiento espiritual de la familia y del mismo bautizado para completar el camino de iniciación cristiana. La respuesta que se da a partir de la primera solicitud de bautismo será determinante y se repercutirá en el futuro, en toda una vida.
El diálogo de preparación a la celebración del bautismo deberá partir, en todo caso, de la existencia diaria gitana, de lo contrario se corre el peligro de utilizar un lenguaje religioso paralelo a su vida y al cual se va a adherir sólo exteriormente. Además, habrá que escoger con esmero el padrino o la madrina, un papel que implica la aceptación de una relación privilegiada y seguida con la familia. Por eso su presencia durante la preparación es muy conveniente, aun cuando no siempre es fácil lograrla.
64. Hay que evitar, por consiguiente, los bautismos sin una adecuada preparación, así como la imposición de exigencias que valen para los Payos, como si los Gitanos fueran miembros "habituales" de la comunidad territorial. Si el celebrante carece de una formación específica para impartir una catequesis adecuada a los Gitanos, será conveniente que se dirija al Capellán de los Gitanos más cercano. Durante la celebración hay que prestar mucha atención al lenguaje, para alimentar y desarrollar la fe de los padres, de los padrinos, de las madrinas y de toda la familia presente. No todas las palabras que expresa un Payo son comprensibles para un Gitano. Las imágenes que se utilizan no causan el mismo impacto si se tiene una visión del mundo diferente.
De todos modos, el bautismo debería celebrarse en presencia de todo el Pueblo de Dios. Como se hace con los demás católicos, la familia gitana, en su diversidad, debe ser llevada a participar en la preparación y en la celebración. Así se llega a una experiencia de catolicidad que puede establecer una relación nueva entre Gitanos y Payos, más aún si los contactos establecidos durante la preparación se mantienen en el tiempo, compartiendo su vida.
65. Es importante, sobre todo para los jóvenes, la pastoral de la confirmación, sacramento prácticamente desconocido por las comunidades gitanas. La preparación a este sacramento permite, según el modelo catecumenal, suplir las carencias anteriores a la iniciación cristiana, educando a los Gitanos a una libre y consciente adhesión a la Iglesia. La confirmación, al introducir al bautizado en la plena participación en la vida del Espíritu, en la experiencia de Dios y en el testimonio de la fe, le descubre, al mismo tiempo, el significado de su pertenencia eclesial y de su responsabilidad misionera. Es oportuno, asimismo poner de relieve el otro "sujeto" del sacramento, a saber: la comunidad. Esta se ha de incluir en la catequesis de modo intergeneracional, para que, con ocasión de la celebración de "sus confirmados", pueda vivir ella misma la gracia de un nuevo Pentecostés, al ser confirmada por el soplo del Espíritu Santo en su vocación cristiana y en su misión evangelizadora.
66. Fuente y cumbre de la comunión en Cristo y con la Iglesia es la Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección del Señor, sacramento que los Gitanos no han asimilado todavía en su pleno significado. Sin embargo, encuentra una cierta correspondencia importante en la tradición de algunos grupos, con los banquetes sagrados, celebrados por lo general en honor del Santo protector de la familia o por la paz de los difuntos. En ellos se alaba a Dios por las gracias recibidas y se comparten los alimentos, primero el pan y el vino que con frecuencia son bendecidos por el padre de la familia que invita. Esta experiencia de comunión en el convite, en la que los Gitanos afirman su pertenencia a la propia comunidad, puede estar impregnada de una continua referencia a Dios como fuente de los bienes que dan un significado y un valor a la vida, y en tal caso se convierte en el punto de partida para una progresiva introducción en la comunidad cristiana reunida en la oración. Esto sucede sobre todo en la liturgia eucarística, en la que el sacramento podrá ser revelado y celebrado como coparticipación del mismo pan de vida, en la mesa del Padre, en el encuentro con el misterio pascual, celebrado en la Eucaristía como memorial de Cristo que se entregó por nosotros. Le correspondemos entregándonos a Dios y al prójimo en la caridad.
67. El sacramento de la penitencia o reconciliación, a pesar de que se ha abandonado en la forma sacramental, encuentra una referencia precisa, tanto en la costumbre de los Gitanos de pedir continuamente y también públicamente perdón a Dios por las propias culpas, como en la mentalidad y el comportamiento mediante los cuales la tradición reglamenta la reconciliación cuando acoge nuevamente en la comunidad a un miembro que había declarado "impuro" y "proscrito" por graves infracciones al código ético. El sacramento se vuelve, entonces, signo visible de un proceso de conversión en el que, por un lado, Jesús mismo, mediante el ministerio de la Iglesia, concede el perdón misericordioso del Padre, inseparable de la reconciliación con los hermanos; por el otro, la respuesta humana, apoyada por la gracia del Espíritu, se abre a la recta conciencia moral con la adhesión radical a Dios.
68. Por lo que se refiere al matrimonio, hay que tener en cuenta que se presenta en la cultura y en la tradición gitana con una gran variedad de rituales, según el grupo de pertenencia, pero mantiene la misma esencia. Los dos contrayentes asumen todos los derechos y deberes conyugales ante la comunidad, que sanciona la validez de la unión como status permanente en el cual se custodian esencialmente los valores éticos y naturales de libertad, fidelidad, indisolubilidad y fecundidad. La unión matrimonial se considera, en este caso, como algo totalmente distinto de una simple unión sexual y se presenta, por tanto, como un acontecimiento extraordinario cercano a la visión católica del matrimonio; por eso los bautizados podrán considerarla como una base importante del futuro sacramento, cuya "forma" es exigida por la Iglesia. La familia, núcleo y fundamento de la cultura y de la estructura social de los Gitanos, así renovada sacramentalmente, se convierte en terreno fecundo para la formación de pequeñas comunidades cristianas, con miras a una gradual y plena participación en la vida de la Iglesia, en su variedad de carismas y ministerios.
69. La unción de los enfermos es un sacramento que no sólo no se practica, sino que se desconoce como signo sacramental de Cristo y oración de toda la Iglesia por el enfermo. El rechazo a este sacramento se debe a la falsa convicción de que está vinculado a la muerte. Por consiguiente, hay que insistir en una evangelización del sufrimiento, en la que el enfermo, unido a Cristo, carga con los sufrimientos de la humanidad (cf. Mt 8,17) y vive la experiencia de su enfermedad como entrega confiada a Dios Padre y como apertura generosa a la solidaridad con otros que sufren, disponiéndose así a acoger el don de la curación, que Dios puede realizar en lo profundo del alma, irradiando sus efectos en el cuerpo. El sacramento puede encontrar un punto de partida eficaz en la gran solicitud por los enfermos, en particular por los moribundos que regresan del hospital a "casa", para que puedan gozar todavía del amor y de la ternura de la familia y de la comunidad.
La liturgia de los difuntos, solicitada insistentemente por temor de que el difunto no se sienta adecuadamente honrado, sirve para purificar y perfeccionar, a la luz del misterio pascual, el culto tradicional de los muertos que se vive en todos los grupos, aunque con distintas modalidades, en forma comunitaria, con gran vigor y generosidad.
Las peregrinaciones
70. Las peregrinaciones son una expresión de devoción muy apreciada por los Gitanos. Llegan a ser, de hecho, puntos de reunión atractivos para sus familias. Además, con frecuencia, los "lugares sagrados" de encuentro con el "Santo" o la "Santa" están vinculados a la historia familiar. Un acontecimiento, un voto, un camino de oración, vividos como encuentro personal con el "Dios del Santo o de la Santa", consolidan la fidelidad de un grupo. Así como la Iglesia - gracias a la presencia de los Capellanes, de religiosos y religiosas, o de laicos - comparte, comprendiéndola, la oración de los Gitanos, les administra el bautismo o bendice un matrimonio, asimismo la peregrinación preparará a los participantes a una experiencia de catolicidad que llevará, desde el "Santo" o la "Santa", hasta la persona de Cristo, y establecerá vínculos eclesiales con los Payos.
También los bautismos preparados en estos lugares de peregrinación pueden ser celebrados con mayor profundidad y autenticidad porque son más familiares y han sido escogidos con anticipación por los mismos Gitanos. En estas ocasiones será posible, igualmente, mediante catequesis adaptadas para los adultos, profundizar la fe en Cristo partiendo de su religiosidad.
71. El Vía Crucis, practicado y repetido, especialmente durante los días de peregrinación, es, por lo general, muy apreciado. Se vive como una celebración penitencial que los Gitanos pueden animar con mayor facilidad, ya que las estaciones del Vía Crucis de Cristo les hablan directamente al corazón, remitiéndolos a los sufrimientos de su vida e invitándolos a actuar en favor de la reconciliación con los Payos y entre Gitanos. Pero también la piadosa recitación del Rosario forma parte de ese peregrinar orante.
La presencia de sacerdotes, religiosos/as y laicos, que viven junto a ellos durante algunos días, ofrece la posibilidad de múltiples reuniones y conversaciones en las que los Gitanos toman la palabra y testimonian su fe, alimentándose con un Evangelio compartido. En estas ocasiones existen también posibilidades de contactos con los Payos, creyentes o no, que modifican con frecuencia la imagen negativa de los Gitanos ante la opinión pública y destruyen prejuicios generalizados.
72. Por esto es oportuno promover los distintos tipos de peregrinación, pero en particular aquellos que tienen una dimensión internacional, en los que se experimenta más fácilmente la catolicidad vivida. Deben fomentarse, igualmente, las peregrinaciones regionales, más accesibles también para las familias pobres. Aunque estas peregrinaciones, menos conocidas, no suelen tener una función formativa, pueden transmitir el gusto por el Evangelio, alimentando la fe de cada uno. Constituyen, además, una buena ocasión para promover las grandes peregrinaciones, gracias al testimonio de las familias que ya han participado en ellas, viviendo momentos inolvidables y encuentros insólitos.
73. Es necesario, en fin, que la comunidad responsable de un santuario abierto para todos coordine la peregrinación gitana y se ponga en contacto con algún responsable del equipo pastoral correspondiente, sobre todo si las personas in loco no están familiarizadas con la cultura y las tradiciones gitanas. De este modo se podrán incluso analizar las posibles reacciones de los habitantes de la ciudad o de la aldea donde surge el santuario, o del vecindario, para conocer su alcance y establecer intervenciones oportunas. Si no se actúa con anticipación, el alojamiento de las familias o el estacionamiento de las caravanas pueden despertar tensiones cuyo recuerdo negativo perdurará por largo tiempo.
LOS DESAFÍOS DE LA PASTORAL DE LOS GITANOS
Paso del recelo a la confianza
74. El hecho de presentarse con amor, y con el deseo de proclamar la Buena Noticia, no es suficiente para crear entre los Gitanos y el Agente de pastoral payo una relación de confianza, porque la historia pesa mucho y, después de haber padecido tantas ofensas, la población gitana permanece recelosa ante cualquier iniciativa de todo el que intenta penetrar en su mundo. Será posible superar esa actitud inicial sólo con demostraciones concretas de solidaridad, incluso tomando parte en su vida.
Toda demostración y todo acto de perdón recíproco consolidan la confianza y la solidaridad, favoreciendo relaciones positivas entre Gitanos y Payos. En ese contexto se coloca la invitación del Papa Juan Pablo II a los fieles, el 12 de marzo del 2000, cuando pidió perdón por los pecados cometidos por los hijos de la Iglesia contra los Gitanos en el transcurso de la historia[10].
De las distintas creencias a la fe
75. De modo análogo a lo que sucede entre los Payos, también entre los Gitanos hay muchos bautizados, pero no están evangelizados. La mera "creencia en Dios" no es suficiente en la visión de la fe cristiana, porque es necesario llegar a la acogida auténtica de Jesucristo y de su mensaje. El paso de las creencias a la fe se podrá orientar, eventualmente, a través de itinerarios de tipo catecumenal, que lleven a los bautizados al encuentro gozoso con la persona del Señor.
Este esfuerzo hacia la madurez de la fe cristiana debería desterrar la credulidad desviacionista que lleva con frecuencia a la práctica de la quiromancia y en general a la superstición. Han de superarse, igualmente, las ideas erróneas sobre el significado de los ritos litúrgicos. En este contexto, es preciso volver a dar un significado correcto a las peticiones de sacramentos por motivos erróneos o incompletos, como el deseo de la salud corporal de un niño.
Eclesialidad, ecumenismo y diálogo interreligioso
76. Una fe madura es también una fe eclesial, es decir, vivida de modo estable dentro de la Iglesia. Mientras el contacto con miembros de otras confesiones cristianas o de otras religiones podría ser una ocasión de enriquecimiento, no es saludable, para el crecimiento de la fe, un cambio de pertenencia a una determinada Iglesia o comunidad eclesial, ya que entre éstas y la Iglesia católica existen serias divergencias, no sólo de carácter histórico, sociológico, psicológico y cultural, sino sobre todo en la interpretación de la verdad revelada (cf. UR 19). Hay que evitar, pues, una frecuentación contemporánea de dos o más iglesias, ya que esto significaría una ruptura anómala entre la fe y su celebración cultual.
77. Es necesario, además, establecer una clara distinción entre confesiones cristianas y sectas y "nuevos movimientos religiosos". Estos últimos pueden atraer - a veces incluso con métodos impregnados de un proselitismo nada evangélico - la religiosidad innata de los Gitanos, pero no se presentan como realidades auténticamente eclesiales. Por esto habrá que hacer todo lo posible para que los Gitanos no se vean atrapados por lazos sectarios.
Hay que tener presente, de todos modos, que las frecuentes migraciones los ponen en contacto con Payos y Gitanos pertenecientes a otras confesiones y religiones. De ahí nace la necesidad de enfocar la pastoral desde una correcta perspectiva ecuménica e interreligiosa, tanto en el modo de presentar el mensaje evangélico, como en la relación con los creyentes de las otras confesiones y religiones.
78. En esta pastoral específica podrían desempeñar un papel particular los nuevos movimientos eclesiales que el Espíritu Santo suscita en la Iglesia. Gracias al vivo sentido de la dimensión comunitaria, a la apertura, a la disponibilidad de sus miembros y a la cordialidad que les son peculiares, pueden constituir, en efecto, una ocasión concreta para la expresión emotiva religiosa de los Gitanos y así favorecer una mejor evangelización para ellos, en una interacción recíproca.
De modo análogo, sería útil crear, en la pastoral específica para los Gitanos, asociaciones católicas internacionales y/o nacionales que se mantengan en una constante relación de comunión y de colaboración, en las distintas circunstancias, con el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, con la Iglesia local y con la Dirección nacional que se ocupa de los Nómadas.
La secularización
79. Es posible constatar, al respecto, que la secularización, generalizada, hoy, en muchas sociedades, afecta cada vez más a los Gitanos, y en particular a los que están más integrados en el mundo de los Payos. El choque los encuentra "menos preparados", ya que la situación de separación del resto de la sociedad los había resguardado hasta el momento de ese peligro. Ahora, en cambio, sufren el impacto, casi de repente. La secularización, además, se arraiga especialmente en el mundo de los jóvenes, atraídos con mayor facilidad por las falsas perspectivas que se ofrecen, en menoscabo de la religiosidad que se vive en la familia. Los jóvenes están siempre más en contacto con otros jóvenes Payos, que con frecuencia no manifiestan ningún interés religioso, planteando a los Gitanos interrogantes ignorados por sus padres. Estos, por su parte, no están suficientemente preparados para responder a preguntas que no se habían formulado nunca, ya que hasta ahora Dios era "evidente". Por eso es urgente una pastoral juvenil de los Gitanos, planificada de modo prioritario.
CAPÍTULO VI.
ESTRUCTURAS PASTORALES Y AGENTES DE PASTORAL
80. Establecida la primacía de la caridad, que despierta en las personas y en las instituciones el deseo de favorecer la plena comunión con Cristo de cada ser humano y de todas las comunidades, incluso aquellas gitanas, hay que considerar también cuáles pueden ser las estructuras más adecuadas para poner en marcha, donde aún no ha comenzado, o para mejorarla, una pastoral para, entre y con los Gitanos. Puesto que nos encontramos ante una realidad compleja y multiforme, y la situación de las distintas Iglesias particulares es también muy variada, los criterios generales que se ofrecen a continuación deberán aplicarse a las circunstancias locales concretas, con las oportunas adaptaciones. Habrá que distinguir, igualmente, lo que se puede realizar en el ámbito local, de lo que abarca una entera región o Nación, o incluso la Iglesia universal, teniendo también muy en cuenta la respectiva coordinación y la necesaria comunión jerárquica.
EL CONSEJO PONTIFICIO PARA LA PASTORAL DE LOS EMIGRANTES E ITINERANTES
81. El Papa Juan Pablo II, en la Constitución Apostólica Pastor Bonus[11], del 28 de junio, 1988, confió al Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes la tarea de dirigir «la solicitud pastoral de la Iglesia hacia las necesidades particulares de quienes se han visto obligados a abandonar la propia patria o, acaso, carecen de ella; al mismo tiempo, procura seguir con la debida atención las cuestiones relativas a esta materia» (art. 149). «El Consejo trabaja para que en las Iglesias locales se ofrezca una eficaz y apropiada asistencia espiritual, si es necesario incluso mediante oportunas estructuras pastorales, tanto a los prófugos y a los exiliados, como a los emigrantes, a los nómadas y a la gente del circo» (art. 150 §1). Este Dicasterio es, por tanto, una nueva expresión de la preocupación constantemente manifestada por la Iglesia en los decenios pasados, con la creación de varios Organismos y Oficinas que desarrollaban su actividad en la Curia Romana.
82. La realización concreta del mandato que ha sido confiado al Consejo se lleva a cabo mediante el trabajo diario de animación, promoción y coordinación de la pastoral, así como con la presencia en las distintas actividades del apostolado de los Nómadas. El Consejo Pontificio se dirige, pues, a las Conferencias Episcopales, a las correspondientes Estructuras Jerárquicas de las Iglesias Orientales Católicas - dentro del respeto de la competencia de la relativa Congregación - y a las Federaciones regionales y continentales, así como a las Diócesis/Eparquías, individualmente, para estimular la actividad específica de esta cura pastoral. Para lograr una difusión y coparticipación de las experiencias concretas en las distintas Iglesias locales, el Dicasterio organiza congresos, encuentros y seminarios internacionales y participa, en la medida de lo posible, en aquellos promovidos por otras entidades. Se mantienen, además, contactos directos con varias Entidades internacionales comprometidas en la promoción humana y en la pastoral de los nómadas.
LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES Y LAS CORRESPONDIENTES ESTRUCTURAS JERÁRQUICAS DE LAS IGLESIAS ORIENTALES CATÓLICAS
83. Si se tiene en cuenta el carácter específico de la pastoral de los Gitanos, incumbe un papel especial a la Conferencia Episcopal del país donde viven los Gitanos y a las correspondientes Estructuras Jerárquicas de las Iglesias Orientales Católicas que, por medio de la Comisión para la pastoral de los Migrantes y los Itinerantes, instituida en su interior, prestarán una atención particular a la peculiaridad gitana. En la distribución de los recursos humanos y materiales disponibles, la Conferencia Episcopal y la correspondiente Estructura Jerárquica de las Iglesias Orientales Católicas vigilarán para que la pastoral de los Gitanos no sufra discriminaciones y reciba un tratamiento proporcionado a su importancia, en el contexto de las otras minorías.
Las tareas de dicha Comisión incluyen no sólo la coordinación de las entidades locales, sino también el trabajo de sensibilización de fieles y Pastores acerca de la realidad gitana. Los Obispos prestarán, pues, la debida atención a esta pastoral durante alguna de sus sesiones de formación permanente (cf. PG 24). Será necesario, además, fomentar y realizar, en las comunidades, una información respaldada por todos los Pastores, si bien el Promotor episcopal - o su equivalente - recibe un cargo específico que, de todos modos, no puede desempeñar por sí solo. Teniendo en cuenta la distribución geográfica de la población gitana, podría ser conveniente establecer una cierta coordinación pastoral a nivel regional o continental, además de aquella nacional.
EL EPISCOPADO Y LA PASTORAL DE LOS GITANOS
84. De la relación de inmanencia recíproca entre la Iglesia universal y cada una de las Iglesias particulares (cf. LG 13)[12], se desprende una catolicidad que une y plasma ambas dimensiones eclesiales. Es decir, cada Iglesia particular es católica en sí misma, con una catolicidad que se traduce en cordial comunión. La Iglesia, que «habla en todas las lenguas, comprende y abraza en la caridad todas las lenguas y supera así la dispersión de Babel» (AG 4), alcanza, penetra y asume las diversidades humanas en la plenitud católica (cf. AG 6).
85. Corresponde a los Obispos, por consiguiente, mantener y hacer más profunda la unidad de las Iglesias particulares, en la misión, reconociendo y valorizando toda experiencia humana abierta a la dimensión religiosa y trascendente, con particular solicitud hacia los fieles que se hallan en situaciones de marginación. La minoría gitana debe, pues, llamar la atención pastoral de los Obispos, evitando que la característica "internacional" de esta población se traduzca en falta de percepción de ella a nivel local y regional.
86. Como guardianes por excelencia de la comunión, los Obispos deberán procurar concretamente la salvaguardia de la unidad y de la identidad gitana, y la unión entre ésta última y la identidad eclesial autóctona. Pues si no respeta la identidad gitana, la Iglesia particular no podrá tampoco construir su propia unidad. Del mismo modo, la comunión eclesial exige que los Gitanos sientan como propia la Iglesia local en la que se encuentran. Los Pastores tratarán, por tanto, de estimular ese sentimiento. Una expresión práctica de esta comunión eclesial es, desde luego, el diálogo sincero y auténtico entre las distintas comunidades estables autóctonas y los Gitanos. Otra tarea de los Obispos, además, consiste en favorecer y facilitar esta comunicación, considerando plenamente los valores, la cultura y la identidad de cada cual.
POSIBLES ESTRUCTURAS PASTORALES DE JURISDICCIÓN PERSONAL
87. La peculiaridad de la pastoral gitana es tal, que una Iglesia particular o local puede no estar en condiciones apropiadas de realizarla con eficacia, sobre todo por falta de Agentes de pastoral adecuados. Habrá que pensar, por tanto, en la posibilidad de una dirección interdiocesana o nacional/sinodal, bajo la responsabilidad de la Conferencia Episcopal o de la correspondiente Estructura Jerárquica de las Iglesias Orientales Católicas, que pueda atender a la oportuna distribución de los recursos, en un sentido amplio del término, a la preparación de los Agentes de pastoral, a la coordinación y a las relaciones con instituciones semejantes de otros países, etc. A este respecto, podría ser útil, o incluso necesaria, una unidad de dirección pastoral que siga eficazmente el trabajo y las condiciones en que viven los Capellanes y demás Agentes de pastoral, sin hacer mella en la potestad de los Obispos diocesanos.
88. Las dimensiones del "fenómeno gitano", y sus peculiaridades, no siempre facilitan una respuesta pastoral eficaz centrada exclusivamente en la figura de la "Capellanía" diocesana o interdiocesana. Se podría buscar - en el ámbito de las estructuras pastorales previstas en la legislación y en la praxis de la Iglesia - una solución general, duradera, más segura y con adecuados márgenes de autonomía, siempre en armoniosa convergencia con las Autoridades eclesiales locales[13].
EL PROMOTOR EPISCOPAL
89. Es necesario que en las Conferencias Episcopales, y en las correspondientes Estructuras Jerárquicas de las Iglesias Orientales Católicas interesadas, sea nombrado un "Obispo Promotor" de la pastoral de los Gitanos. Sería oportuno que tuviera una cierta experiencia pastoral con esta población; en todo caso, tendrá que estar dotado de una formación personal suficiente para penetrar en lo específico del mundo gitano y comprenderlo, ya que éste no se reduce a lo que en general se afirma y se piensa. El Promotor Episcopal, desde luego, tendrá que permanecer en estrecho contacto con el equipo nacional correspondiente, aportándole también la visión de la Iglesia universal con relación a la Iglesia local, para hacer captar la dimensión general, además de la relación fluctuante de los Gitanos con la sociedad y con la Iglesia. Deberá mostrar una solicitud particular con los Gitanos, apoyando la acción pastoral que realizan para ellos los Capellanes y los Párrocos. Será preciso, además, informar a los Obispos sobre la presencia de los Gitanos en sus diócesis/eparquías - y viceversa - e invitarles quizás a que destinen un sacerdote, una religiosa o un laico para mantener viva la preocupación de la evangelización entre los Gitanos. En los países donde esta población es numerosa y está en expansión, una de las primeras tareas consistirá en crear una estructura pastoral nacional/sinodal, regional o en el ámbito de una Iglesia específica sui iuris, o fortalecer la que ya existe.
LA DIRECCIÓN NACIONAL
90. Aunque las "Capellanías" nacionales, o su equivalente, están organizadas de modo no uniforme, constan, en general, de un Director nacional, ayudado eventualmente por uno o dos asistentes, según la consistencia de la población gitana y la extensión geográfica en la que ella está presente. Encuentros nacionales, o equivalentes, en los que participan Gitanos y sacerdotes, religiosas y laicos payos, dan la posibilidad de tratar los grandes problemas relacionados con esta población, y de presentar propuestas para la acción eclesial. En este campo, la orientación del Obispo promotor es indispensable. El eje principal de toda actividad consistirá, en todo caso, en procurar que los mismos Gitanos sean los responsables de su propio destino. El Director nacional, o su equivalente, estará dotado de amplios conocimientos sobre la población gitana, de una visión internacional, y de experiencia en el terreno y en el trabajo en equipo.
91. El Director nacional, o su equivalente, impulsará también - si es necesario - la creación de equipos regionales y diocesanos con la tarea de analizar la experiencia común, con vistas a una mayor justicia para los Gitanos y para mejorar la calidad y la continuidad de la asistencia religiosa y de la catequesis. Se prepararán, además, sesiones anuales de formación para Capellanes, religiosos/as, y laicos. Sería oportuno también organizar períodos de convivencia en las familias y comunidades gitanas para comprender, desde el interior, su mentalidad, su red de relaciones, su pobreza relativa, sus cualidades y sus carencias. Es una experiencia difícil, pero también enriquecedora. La Dirección nacional, o su equivalente, podrá asimismo impulsar la creación de "escuelas de la fe" para las parejas y las familias gitanas llamadas a participar, de modo más concreto, en la animación cristiana de sus comunidades.
LOS CAPELLANES/MISIONEROS
93. Para ejercer el ministerio pastoral específico con los Gitanos se necesita una preparación especial, bajo la guía del Promotor episcopal y orientada por la Dirección nacional, o su equivalente, en comunión con los Obispos interesados diocesanos/de las eparquías. Esta tarea de formación de presbíteros para el mundo gitano precisa un equipo nacional, o equivalente, eficiente y preparado. En todas partes debería trabajar un número de Capellanes proporcionado a la presencia in loco de la población gitana. Esta pastoral concierne también, como es natural, a los Párrocos del lugar, que no deben dejar todo el peso del compromiso apostólico con los Gitanos sobre los hombros de los Capellanes/Misioneros de esta pastoral específica. Entre ellos y los Párrocos deberá existir una gran sinergía y un espíritu de colaboración. Corresponde, en especial, a estos últimos, sensibilizar en sentido pastoral a la comunidad parroquial con relación a los Gitanos, y tendrán que estar dispuestos también a dejarse ayudar por el Capellán/Misionero en el ministerio con ellos, al que se refiere el presente parágrafo.
94. Puesto que el ministerio en las Capellanías/Misiones de la pastoral específica para los Gitanos se presenta como una tarea particularmente difícil, los Sacerdotes destinados a ello deben ser ayudados y estimulados.
Se recomienda la coordinación entre pastoral territorial y personal, y se aspira a que los Párrocos y los Capellanes/Misioneros busquen y realicen un diálogo fructuoso. Es importante, igualmente, que en los Seminarios y en los Institutos de formación de los/as religiosos/as de los países interesados se impartan por lo menos algunas nociones generales sobre la pastoral en favor de los gitanos.
95. El Decreto de la Pontificia Comisión para la Pastoral de las Migraciones y del Turismo, del 19 de marzo, 1982, daba una lista de siete facultades especiales de las que gozaban los Capellanes de algunas categorías de fieles, entre éstos los Capellanes de los nómadas (facultades que incluían también al sacerdote que, en caso de ausencia o impedimento del Capellán, hubiera sido nombrado para hacer sus veces).
Hay que tener en cuenta que cuando fue emanado dicho decreto, además del Código de Derecho Canónico de 1917 estaba vigente la instrucción De pastorali migratorum cura, de la Sagrada Congregación para los Obispos, del 22 de 2 preveía que el nombramiento de esos Capellanes se?agosto, 1969, cuyo n. 36 § hiciera mediante un rescripto de la Sagrada Congregación para los Obispos.
De todos modos, al examinar las facultades de los Capellanes/Misioneros dedicados a la pastoral de los Gitanos, hay que tener presente ahora no sólo la disciplina del nuevo Código de 1983, y la del CCEO, respecto a las materias a las que se refieren las facultades, sino sobre todo el hecho de que los Capellanes/Misioneros son nombrados por el Ordinario/Jerarca competente, por ejemplo conforme al CIC can. 565, y al CCEO can. 585. En cuanto tales, por consiguiente, las facultades se refieren a una determinada diócesis/eparquía, excepto la facultad de escuchar las confesiones, concedida ahora normalmente ubique terrarum[14].
Quedaría únicamente la facultad de reservar el Santísimo Sacramento en roulottes, aunque también en este caso la normativa del can. 934 concede mayor posibilidad de acción al Ordinario, de lo que lo hacía el can. 1265 del Código de 1917. En todo caso, el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes puede conceder tal indulto, bajo ciertas condiciones.
LOS AGENTES DE PASTORAL AL SERVICIO DE LAS COMUNIDADES GITANAS
96. Los Agentes de pastoral, hombres y mujeres, parejas de gitanos o de payos, laicos, diáconos, religiosos no sacerdotes y religiosas, están llamados a ponerse al servicio de los Gitanos con una responsabilidad precisa y eventualmente con una "carta de misión" del Obispo o de quien dirige la estructura pastoral creada con tal efecto. Corresponde al Obispo diocesano o al Jerarca local reconocer y definir el servicio que se les pide, confiando su formación al equipo nacional/sinodal o regional, guiado por el Promotor episcopal.
97. En general, por lo que se refiere a la formación, es preciso recordar que un Agente de pastoral, incluso cuando mantiene relaciones permanentes con familias gitanas, no es aceptado fácilmente, o reconocido, por la comunidad territorial, ni siempre es inmediatamente aceptado por los mismos Gitanos. Tendrá, de todos modos, que intensificar los contactos para conocer la historia y la situación, y para comprender la red de relaciones de un barrio gitano o de una zona de estacionamiento.
Los Agentes de pastoral tratarán, además, de preocuparse por formar un equipo de reflexión con presencia gitana, nada fácil de realizar, sobre todo al principio. Por eso no son pocos los Agentes de pastoral que se cansan y se desaniman por encontrarse solos para analizar sus propias experiencias y cargar con ese peso. Situados en la frontera de dos mundos culturales diferentes, deben contar con una comunidad cristiana acogedora que intente, también gracias a ellos, ir al encuentro de los Gitanos y caminar juntos, para que la fraternidad cristiana universal proclamada sea efectiva.
LAS COMUNIDADES-PUENTE
98. En esas situaciones de experimentada y objetiva dificultad, las denominadas comunidades-puente, formadas por Agentes de pastoral payos que comparten la vida de una comunidad gitana, se han demostrado como una expresión válida de unidad orgánica y deben, por consiguiente, ser estimuladas. En efecto, el hecho de compartir la vida diaria vale, con frecuencia, más que muchos discursos; por eso dichas comunidades-puente parecen ser incluso casi como indispensables, para que también las comunidades cristianas se liberen de los prejuicios y de las condenas generalizadas a los Gitanos, y acepten reunirse con ellos.
La intervención del Promotor episcopal y del Obispo diocesano/de la eparquía, en este campo, es particularmente decisiva, para lograr que estas comunidades-puente sean apoyadas y fomentadas y que, al mismo tiempo, no se conviertan en una fácil justificación del desinterés de los demás cristianos. Por ese mismo motivo, el Promotor episcopal y el Ordinario diocesano o el Jerarca local tendrán que ser informados puntualmente sobre las actividades de la comunidad-puente.
LOS AGENTES DE PASTORAL GITANOS
99. De una pastoral planteada correctamente tendrá que surgir, como fruto natural, un "protagonismo" de los Gitanos. Es decir, ellos serán apóstoles de sí mismos. Así podrán cumplirse las palabras del Papa Pablo VI que declaró, en un contexto diferente: «Será necesaria una incubación del “misterio” cristiano en el genio de vuestro pueblo para que su voz nativa, más límpida y más franca, se levante armoniosa en el coro de las voces de la Iglesia universal»[15].
En todo caso, en general, los laicos gitanos comprometidos en la pastoral prefieren una tarea no definitiva y renovable, pues, de hecho, sus condiciones de vida, más que las de otros, se ven sujetas muchas veces a las incógnitas de la existencia. La pobreza de algunos familiares, por ejemplo, cuando se vuelve insoportable, les imposibilita el ejercicio de su responsabilidad apostólica, ya que la urgencia de luchar para sobrevivir requiere todas sus fuerzas. Además, la escasa receptividad del ambiente puede llevarlos a renunciar al servicio, en caso de que se considere al laico como un enviado de los payos, pues esto podría implicar el peligro de que el Gitano quedara excluído de su comunidad de origen.
100. La formación de los laicos gitanos para las tareas pastorales es, en todo caso, una prioridad, y compromete el futuro de la Iglesia. No es una tarea sencilla, ya que supone siempre la relación personal con un sacerdote, un religioso, una religiosa o un laico que vive habitualmente en contacto con una o más familias gitanas y que ha identificado la disposición y la generosidad de una persona o de una pareja bien aceptadas en su propio ambiente y cuya influencia es perceptible. Su formación, sin embargo, no se puede llevar a cabo separándolos de la familia, cuyas reacciones y principios se han de tener en cuenta puntualmente. Deberá realizarse, idealmente, con otras personas o parejas gitanas que hayan aceptado esta invitación.
El equipo de animación deberá, de todos modos, examinar continuamente la evolución del grupo y sus repercusiones en el ambiente gitano. La experiencia de la catolicidad llevará a estimar también si los gitanos toman fácilmente la palabra, descubriendo siempre más que la fe es una relación personal con Cristo, que es amor gratuito a cada persona. También la comunidad cristiana que sigue el equipo de animación deberá interrogarse sobre la calidad de su acogida y de sus expectativas. La iniciativa, por tanto, deberá ser recíproca y fuente de una experiencia cristiana compartida, con palabras y condiciones de vida a las que los laicos, por lo general, no están acostumbrados.
101. En medio de ese "protagonismo" brotará la oración para que el Espíritu suscite entre los Gitanos generosas vocaciones sacerdotales, diaconales y religiosas, necesarias para que se pueda hablar de una auténtica implantatio Ecclesiae (arraigo de la Iglesia) en el ambiente gitano. Habrá que realizar, pues, una adecuada promoción de las vocaciones, recordando que «la Iglesia echa raíces cada vez más firmes en todo grupo humano, cuando las varias comunidades de fieles tienen entre sus miembros los propios ministros de la salvación» (AG 16).
VOTOS FINALES
102. Esperamos que estas "Orientaciones" respondan a las expectativas de muchas personas que querían contar con una guía pastoral de conjunto para el ministerio con los hermanos y hermanas nómadas. Para la Iglesia, la acogida a los Gitanos representa ciertamente un desafío. Su presencia en casi todas partes es, en efecto, también un llamamiento constante a vivir con fe nuestra peregrinación terrena, y a realizar la caridad y la comunión cristiana, para que se supere toda indiferencia y animosidad hacia ellos. En la Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte, el Papa Juan Pablo II nos invita a «promover una espiritualidad de la comunión»[16], lo que significa, sobre todo, compartir los gozos y los sufrimientos de los demás, adivinar sus deseos, cuidando de las necesidades de cada uno, para ofrecer a todos una verdadera y profunda amistad[17].
Roma, en la sede del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, el día 8 de diciembre de 2005, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de Santa María Virgen.
STEPHEN FUMIO Cardenal HAMAO
Presidente
+ AGOSTINO MARCHETTO
Arzobispo titular de Ecija
Secretario
ABREVIATURAS Y SIGLAS
AAS Acta Apostolicae Sedis
AG CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia Ad Gentes
CCEO Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium
CD CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto sobre el oficio pastoral de los Obispos Christus Dominus
CIC Codex Iuris Canonici
IM JUAN PABLO II, Bula de Convocación del Gran Jubileo del Año 2000 Incarnationis Mysterium
LG CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium
PG JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica post-sinodal sobre el Obispo servidor Pastores gregis
PL Patrologia Latina, Migne
RM JUAN PABLO II, Carta Encíclica sobre la permanente validez del mandato misionero Redemptoris Missio
UR CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto sobre el ecumenismo, Unitatis redintegratio
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[1] JUAN PABLO II, Constitución Apostólica Pastor Bonus 1:?, art. 150, AAS LXXX (1988), 899.
[2] V Congreso Mundial de Pastoral de los Gitanos, People on the Move, Diciembre 2003, n. 93 Suplemento.
[3] Cf. ROMUALDO RODRIGO, OAR, Ceferino Jiménez Malla “El Pelé”. El primer gitano de la historia en ser beatificado, Roma 1997.
[4] JUAN PABLO II, Bula de convocación del Gran Jubileo del Año 2000 Incarnationis Mysterium (29 de noviembre, 1998), n. 7: AAS XCI (1999), 135.
[5] JUAN PABLO II, Carta Encíclica Redemptoris Missio (7 de diciembre, 1990), n. 58: AAS LXXXIII (1991), 306.
[6] Cf. PABLO VI, Homilía, 26 de septiembre, 1965: Insegnamenti di Paolo VI, III (1965), 492.
[7] S. AGUSTÍN, De civitate Dei, XVIII, 51,2: PL 41,614.
[8] JUAN PABLO II, Discurso a los participantes en el III Congreso Internacional de la Pastoral para los Gitanos, 11 de noviembre, 1989: Insegnamenti di Giovanni Paolo II, XII, 2 (1989), 1195.
[9] Cf. JUAN PABLO II, Discurso a los participantes en el II Encuentro de la Pastoral para los Nómadas, 16 de septiembre, 1980: People on the Move X (1980) n. 31, 28-30.
[10] Cf. L'Osservatore Romano (ed. semanal en lengua española), 11-17 de marzo de 2000, 8.
[11] AAS LXXX (1988), 841-934.
[12] Cf. también CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica acerca de algunos aspectos de la Iglesia entendida como comunión, n. 8-9: AAS LXXXV (1993), 842-844.
[13] Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Decreto sobre el ministerio y vida de los presbíteros Presbyterorum Ordinis (7 de diciembre, 1965), n. 10: AAS LVIII (1966), 1007-1008 y Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia Ad Gentes (7 de diciembre, 1965) n. 20, nota 4: AAS LVIII (1966), 971 y n. 27, nota 28: ibidem 979. Por analogía véase JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica post-sinodal Ecclesia in America (6 de noviembre, 1999) n. 65, nota 237: AAS XCI (1999), 800 y Exhortación Apostólica post-sinodal Ecclesia in Europa (28 de junio, 2003) n. 103, nota 106: AAS XCV (2003), 707. Cf. CIC can. 294-297.
[14] Contrariamente a la situación vigente con el Código de 1917, muchas de las facultades mencionadas en el Decreto citado, del 19 de marzo, 1982, son otorgadas actualmente en la Iglesia latina por el Ordinario del lugar a cualquier sacerdote: la facultad de binar en los días feriales y de celebrar tres Misas en los días festivos (CIC can. 905 § 2); la posibilidad de celebrar una Misa en la tarde del Jueves Santo para los fieles que no pueden participar en la Misa in Cena Domini (Missale Romanum); la facultad de escuchar confesiones en todas partes (CIC can. 566 § 1 y 967 § 2) y la de administrar el sacramento de la confirmación (CIC can. 884 § 1). Por lo que se refiere a la facultad de absolver, en el foro sacramental, de las censuras latae sententiae no declaradas y no reservadas a la Sede Apostólica, no parece ser tan importante, pues se trata de una facultad que está incluida en la potestad ejecutiva ordinaria del Ordinario/Jerarca, con referencia al CIC can. 1355 § 2 y al CCEO can. 1420 § 1. Por tanto, puede ser delegada a terceros en virtud del CIC can. 137 § 1 y del CCEO can. 988 § 1. En lo referente a las respectivas normas que se han de observar en las Iglesias Orientales Católicas, éstas se deducen de los correspondientes cánones del CCEO y del derecho particular de cada Iglesia sui iuris.
[15] PABLO VI, Discurso a los Obispos de África, 31 de julio, 1969: AAS LXI (1969), 577.
[16] JUAN PABLO II, Carta Apostólica al concluir el Gran Jubileo del Año 2000 Novo Millennio Ineunte (6 de enero, 2001), n. 43: AAS XCIII (2001), 297; cf. para el Congreso Mundial para la Pastoral de los Gitanos sobre el tema en cuestión, People on the Move XXXV (2003) n. 93 Supplemento.
[17] Cf. JUAN PABLO II, ibid.
[Traducción distribuida por la Santa Sede]